lunes, 1 de septiembre de 2008

de una persona muerta, destruido fue el cuerpo


De una persona muerta destruido fue el cuerpo

Para borrar su paso por esta tierra de sufrimiento

Y callar su memoria bajo cinco metros de fosa de entierro

De tierra de cementerio, de tierra de un inmenso calvario

De soledad y recogimiento

De una persona muerta destruido fue el cuerpo

De una familia muerta, asesinado su único heredero

Para callar su llanto bajo un lóbrego mausoleo

Al que ha de ser arrojado en un cajón del cual no es dueño.

De una persona muerta destruido fue el cuerpo,

De una persona sin pasado, envenenado fue el recuerdo

Su buen nombre ha sido manchado por la palma del asesino incrédulo

Que envaino el cuchillo en ese blanco y tierno cuello.

De una persona muerta destruido fue el cuerpo,

Para esconder aquel brutal escarnio

De matar a un ángel ligero,

Que no ha de arder bajo el fuego eterno

Condenatorio por pecados inciertos.

De una persona muerta destruido fue el cuerpo

Para esconder las manchas de sangre que quedaron se impregnadas en el pecho

De la pobre victima de buen andar y de carácter mal hecho

Por el paso del lapso trágico que se ha convertido en infierno.

De una persona muerta destruido fue el cuerpo.

Que el alma, ahora, vaga con tiempo

Buscando su altar donde pasar un poco el averno

Que siente al no sentir sus desechos restos.

De una persona muerta destruido fue el cuerpo,

Y el asesino corre temblando por el miedo

Que invade a su mente homicida que busca olvidar lo sucedido

Lo que es imposible pues el pasado nunca ha de ser reprimido.

De una persona muerta destruido fue el cuerpo

Cuerpo terrenal que esconde el triste destino que infundió

¿y quién es el asesino?

Asesino de su hermano, triste final,

Destruyó el cuerpo de su allegado

Esperando venganza poder cobrar

Que ahora la conciencia será su verdugo bestial.

De una persona muerta destruida fue el cuerpo

Y dejándolo abandonado como carroña de los cuervos,

Corre desesperado el fugaz atacante con sentimientos despiertos,

Nudos en la garganta, manos manchadas y sin pulso interno.

De una persona muerta destruido fue el cuerpo,

Y vigilado por la luz de las estrellas, se está pudriendo

En la cabeza tormentosa de quien lo ha dejado sufriendo,

En vista y condiciones del diablo traicionero,

Llora sin vida el cuerpo.

De una persona muerta destruida fue el cuerpo,

Mientras queda la imagen en mente del narrador del cuento

De esta historia monumental de sangre, angustia y nunca cuerdo.

De una persona muerta destruido fue el cuerpo,

De un inocente el pago fue la sangre maldita

Que lo involucra con el psicópata, hermano tierno

Sangre estúpida, maligna unión de asesino y difunto traidor.




ESCRITO POR FRANCISCA KITTSTEINER
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