jueves, 18 de septiembre de 2008

la sangre de Alex

está oscuro, no ha salido el sol todavía; hace frío, se nota por la escarcha en los vidrios y el chillido que emiten al contacto con el aliento tibio. Alex despierta.

Está sola en un cuarto sin ventanas ni puertas, sin piso y sin nada dentro, más que los montones de suciedad que ella misma produjo. Tiene hambre, hace días que no ha provado bocado alguno y sus tripas ya no pueden más, dentro de poco comenzaran a digerirse al cuerpo de la niña, pero no importa, piensa ella, todo es por una razón....la que sea.

se escuchan pasos a lo lejos y un orificio en la pared deja colarse algo de luz entre la tiniebla. Un hombre se acerca trayendo consigo un pedazo de pan de quién sabe cuántos días y algo de fruta, aún con gusanos de por medio. Alex mira y no dice nada "todo es por una razón". Tiene la efímera esperanza de que sea para ella y no se ha dado cuenta de que comenzó a babear al imaginarse que comería algo... pero silencio, los pasos se alejan sin compasión alguna. Solo se van.

pareciera ser que el mundo se ha olvidado de ella y siente miedo de lo que le espera: la muerte, más que mal, es solo una niña que fue arrebatada del lecho materno porque en sus muñecas habían cicatrices con formas extrañas, aunque perfectamente simétricas y geométricas.´Todavía no se explica el por qué de todo, solo desea a ser libre, comer hasta saciar el hambre y dormir lejos a los olores a mierda.

Ya son las 10 y Alex se ha dormido plácida por causa de la sinfonía de tripas que lleva dentro.

Comienza a llover, y el continuo desgaste del techo, produjo una gotera que cae sobre la mano de Ilusión, que se alza fuera de la cama, producto de los malos sueños que la persiguen. Despierta feliz, porque sabe que las lluvias traerán alivio en las cosechas, que habrá abundancia, que nunca les faltará nada ni a ella, ni a sus hijas, ni al esposo. "¡Será un día maravilloso!" - pensó...

Pide té de rosas, como todos los días de su existencia, con algo de los limones más grandes de las cosechas pasadas, para sobrellevar el frío que se cola por entre el tuétano de los huesos.

Pasa una hora, dos, y dos y media, antes de que esté lista para salir, pero se detiene por algo, tuvo miedo de pensar en abandonar la casa, la magnifica casa que la tenía cautiva: a salvo. No obstante, tomó el sombrero para galopar y se fue a los corrales en contra de la inclemente lluvia y del viento que la cuarteaba con cada paso que la mujer diera.

Alex se había imaginado por un instante a Ilusión tomando el caballo por las riendas y saliendo sin rumbo, claro está, que ninguna se conocía, era solo un sueño que tuvo mientras acompañaba a Morfeo de caminatas por el mundo de la oscuridad. Soñó que esa mujer se parecía a la que la tuvo en los brazos cuando fue condenada a la ruina de un lugar devastado por los tormentos de hombres hipócritas que la sacrificarían una y otra vez cada día para tratar de limpiar los pecados de la sociedad. Imaginó que le podía llamar "madre"

Ilusión, tuvo la certeza de que una imagen se volvía a presentar en su memoria tras años de olvido; no estaba segura si era de alguna de sus tantas pesadillas o si era un recuerdo de verdad, era una niña de ojos grandes y redondos, con algo de tristeza en su brillo, y tan grises como lo nubarrones que amenazaban con romper en temporal, tez blanca, pero no transparente, mas nunca la escuchó hablar, y ahora la voz de alguien tomaba parte en los labios flagelados de la imagen, diciéndole: "ayuda"´. Tenía que saber de dónde salió ese pensamiento, no recordaba a nadie con las características de Alex, no recordaba que sus hijas fueran así cuando tenían la edad de 14 año o los que le siguen a continuación. No sabía nada.

Alex siguió imaginando a Ilusión mientras pasaban los días sin remedio, inventando historias, viéndola cabalgar por los prados de un campo interminable, jugar con las hijas de sus hijas bajo las hojas de los laureles y los magnólios. Se imaginó ahí, que por fin pertenecía a alguna parte que no fuera el reino de mierda fétida. Se durmió otra vez, a falta de energía y de ánimos, incluso para respirar, con una frase en sus labios que la ayudaba a prepararse para cualquier cosa: "todo es por una razón"
Amanece de nuevo, es un domingo de Marzo, nadie sabe la fecha exacta, ni menos Alex, pero la luna no apareció la noche anterior... , la niña sabía que cuando la luna no aparecía en lo alto del firmamento, tendría que rezarle a lo que fuera para que no volviera a despertar.....era día de sacrificio.... (to be continued...i g2g)



ESCRITO POR FRANCISCA KITTSTEINER
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