miércoles, 20 de julio de 2011

RENACER



Cuando acabe este día, sé que todo estará mejor… se habrá ido un año de llantos encapsulados y confinados a pudrirse dentro de este pecho que no contará nada, aunque esté bajo tortura, que será mártir por su orgullo y se atragantará con la carroña de lo que es imperante gritar cuando no se tiene la voz para hacerlo. Se habrá acabado la lucha constante conmigo misma, brillará el sol que desde hace años está vetado, y desaparecerá la falsa sonrisa que esconde mi ánimo a medio consumir.
Cuando acabe este día, cual fénix de sus cenizas, he de renacer, veré dónde fue que tropecé, para volver a hacerlo cuantas veces sea necesario hasta que aprenda a no confabular contra la destrucción de mi felicidad. He de caer, hasta que sangren mis rodillas, porque quiero caer, quiero aprender de mis golpes y no de los ajenos, enceguecerme con lo que persigo hasta conquistar al enemigo y poner mi bandera de victoria sobre su tumba. He de sonreír…
Cuando acabe este día, empezará la gala de buenaventuras que se han acumulado sin que las pueda cobrar, porque no había tiempo, no habían ganas, no había quién las pudiera gozar.
Confieso que me perdí, no sé en qué vuelta caprichosa del camino, pero mañana iré a buscar dónde fue y porqué….
Mañana, comenzaré a escribir mejor…


ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

sábado, 9 de julio de 2011

PERDIDA EN EL PARAÍSO



Cierra los ojos y piensa en mí un momento ¿qué ves? La figura cándida de una mujer enamorada hasta el delirio, siempre quieta y desde las esquinas observando de reojo, llorando contigo cada tristeza y siendo feliz cuando me saludabas por la mera coincidencia de la angostura de un pasillo con una sola salida. La mujer que estuvo a tu lado cuando la melancolía invadía tus lágrimas, pendiente de plantar la carrera a penas tu rostro denotara el ligero rastro de la lluvia salada de unos ojos en cascada explosiva, dispuesta a convertirse en una fuente desbordante de agonía matutina.

Yo que fantaseaba con el aroma que emana de tu cuello e inunda los rincones de mi vida convirtiéndola en demasía tuya, ayer, y siempre, impregnando con tu esencia mis palabras taciturnas y esclavizando a mis poemas, victimas del deseo lascivo, haciendo perenne mi amor por ti, por tus ojos cargados de amargura e incapaces de mirarme porque para ti soy una más de la lista viciosa de victorias sangrientas producto de corazones rotos.

Ves, a la mujer ahogada en plegaras elevadas y enterradas, armada hasta el cansancio con frases cursis que pide un poco de cariño, pero del antiguo, del meloso y mortal. Traigo la luz que le robé a Zeus de sus rallos, porque te falta lumbre para calentar tus manos de crista, aunque todo brilla con tu sonrisa de ángeles supremos y me quedo sola, otra vez, contigo en mi cabeza dando vueltas como perdida que no quiere ser encontrada porque habita en el paraíso.

Cierra los ojos y piensa en mí un momento ¿qué ves? La figura cándida de una mujer enamorada hasta el delirio, siempre quieta y desde las esquinas observando de reojo, llorando contigo cada tristeza y siendo feliz cuando me saludabas por la mera coincidencia de la angostura de un pasillo con una sola salida. La mujer que estuvo a tu lado cuando la melancolía invadía tus lágrimas, pendiente de plantar la carrera a penas tu rostro denotara el ligero rastro de la lluvia salada de unos ojos en cascada explosiva, dispuesta a convertirse en una fuente desbordante de agonía matutina.

Yo que fantaseaba con el aroma que emana de tu cuello e inunda los rincones de mi vida convirtiéndola en demasía tuya, ayer, y siempre, impregnando con tu esencia mis palabras taciturnas y esclavizando a mis poemas, victimas del deseo lascivo, haciendo perenne mi amor por ti, por tus ojos cargados de amargura e incapaces de mirarme porque para ti soy una más de la lista viciosa de victorias sangrientas producto de corazones rotos.

Ves, a la mujer ahogada en plegaras elevadas y enterradas, armada hasta el cansancio con frases cursis que pide un poco de cariño, pero del antiguo, del meloso y mortal. Traigo la luz que le robé a Zeus de sus rallos, porque te falta lumbre para calentar tus manos de crista, aunque todo brilla con tu sonrisa de ángeles supremos y me quedo sola, otra vez, contigo en mi cabeza dando vueltas como perdida que no quiere ser encontrada porque habita en el paraíso.


ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

martes, 5 de julio de 2011

OCASO

Es lo mismo que en el ocaso, en el momento exacto cuando no hay horizonte y el sol se funde con los resquiebres del mar: La cara de lo divino.
Y los llamados de las sirenas vaciàn el aire, obligando a los mil marinos a naufragar sin más en las fantasías desquiciadas de los arrepentimientos provocados por el descenso inminente de la lasciva, cuando se retoma la conciencia de los actos y se denota el peligro escondido tras unos besos entregados porque sí, y por sobre todo, cuando se sabe de la caducidad de lo que no puede seguir... cuando es roto un corazón.
Se siente el centelleo enceguesedor de un no rotundo que se confunde en un quizás después. Tonto de aquel que lo crea, tonta yo, por haber apostado mi vida en el hecho y haber perdido, por jugar a tientas un juego sin reglas que terminará con una venganza maligna en nombre de a los que nos han desarmado antes de empezar la batalla.
Así como llegó... se puede ir.....


ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

FENIX



Del polvo fuiste hecho, y al polvo volverás....
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Tu Arcano del dia

© Francisca Kittsteiner, 2008 - 2009.
- Franykityzado por Klaus, ©2009.