sábado, 25 de febrero de 2012

Y CONTINÚA LA ESPERA....


No hay nada que esté a mi alcance para negar lo que pienso,
Porque he decidido a darme una oportunidad de encontrar la felicidad,
Y creo en serio que en algún lugar de esta ciudad,
Está escondido mi príncipe azul pintado en un lienzo.

Abro los ojos más que nunca para no pasar por alto la ocasión
En que se dé la coincidencia de que te me cruces en los caminos
Y sepa diferenciar a los malos de mis amigos
Y a no embriagarme en las promesas que ofrece una canción.

Estoy instruyéndome en ser más terrenal en mis gustos elegantes,
A no enloquecerme por lo que anhelo y no puedo tener,
Porque si pretendo amar como quiero querer,
He de renunciar a mis prototipos de galantes.

Si estoy aquí, ahora, será por una razón que todavía no entiendo,
Porque el destino puso manos negras donde no se podía entrometer
Y nadie le dijo nada cuando lo había que hacer,
Pero lo acepto tranquila y mientras tanto, seguiré viviendo.

Tan solo pido que me marquen los senderos recónditos y despoblados
Para no perderme en las encrucijadas que me tientan a ceder,
Cuando tropiece con las doscientas mil piedras que me harán caer,
Y que siempre que mire a los cielos, ya no estén más nublados.

Quiero una historia de amor de las que el mundo casi nunca presencia,
Un romance que me arranque la cordura de la que tanto presumo,
Besos apasionados, caricias desatadas tras los cortinajes de humo
Que los suspiros levantarán cuando se vaya la ausencia.

Me lo merezco, porque ya he sufrido lo que en una vida, toda la humanidad,
Soportando el peso del planeta sobre mis hombros por un largo espacio,
Absorbiéndome la vida y sacando mis vestiduras despacio
Para dejarme a solas llorar en los brazos de mi vanidad.

Ya no creo que el primer amor sea el importante,
Porque me ha dejado más vieja de lo que recuerdo ser,
Con llagas en los labios y con el corazón muerto de tanto toser
Sobre la cara lasciva de un futuro que se acerca con vista petulante.

Se vienen mejores tiempos, con mejores cosechas,
Porque se dice que todo sucede porque tiene que ocurrir
Aunque admito no los supe juzgar al verte partir,
Pero ya no puedo arrepentirme de las cosas que están hechas.

Hay que seguir siempre digna y con la mirada en alto,
Como si aquí la tormenta nunca tocó tierra,
Porque si debo aprender sobre lo que uno erra,
No puedo cuestionarme porqué demora tanto.

ESCRITO POR : FRANCISCA KITTSTEINER
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