miércoles, 15 de mayo de 2019
LIRIOS EN FLOR
domingo, 31 de marzo de 2019
EL VACÍO
Hoy sentí la ausencia apoderándose de mí... vacío y desolación lentamente abrazándome cuando la mañana aún era oscura y el mundo dormía tranquilo. Yo mientras, conversaba con la nada, como cada día. Le cuento lo que dejé pasar, la disolución irremediable del cuento de hadas creado para mí, uno puesto en frente tan real como el dolor austero dejado cual prueba de su existencia... como la sensación de sus manos abrigando las mías. Nunca supe que estábamos en el inicio de la separación, ni que la separación vendría tan rápido.
Me despertó la ilusión de tu voz susurrándome un secreto resucitado desde las cenizas, convenciéndome a creer que el tiempo nunca ha sido importante cuando existe amor y yo... te amo. Llevo noches interminables de aullidos dolorosos como penitencia por tu lejanía hipócrita, sí hipócrita, pues sé en el fondo, tú sufres igual cada día muerto, sin mí.
Grité tu nombre mientras conducía por una carretera larga y llena de niebla, sin nada que admirar, excepto camiones maltrechos bamboleándose por el asfalto, como un acto reflejo desatado por instinto antes de perder el alma en la transfiguración del reencuentro. Grité con desespero, con rabia y sangre brotando de mis labios: hay que expulsar a los demonios cuando se vuelven atosigantes... Desnudé el tabú de tu existencia cuando fui vulnerable. Lloré el resto del camino al trabajo, pero no importó, de igual forma, nunca lo sabrás.
Extrañé la seguridad provocada por tu presencia en mis dominios, la reivindicación de mi espíritu y la causal de esta resurrección, esto es un amor tan antiguo, de tantas vidas condensadas que cuesta dejarte ir, pese al correr infortunado del tiempo... Siempre tuya y siempre mío, aunque lejos.
Cayó la noche otra vez sin rastro de que la historia decida cambiar el curso tomado y yo, seguí extrañándote.
ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER
jueves, 7 de marzo de 2019
LA SOMBRA DE SANSÓN
lunes, 4 de marzo de 2019
LA DISPLICENCIA
sábado, 23 de febrero de 2019
EL OLOR DEL VIENTO
Un recuerdo vehemente se levantó desde las cenizas esparcidas en la eternidad y el misterio atiborrado de la noche de San Juan debutó al caer el sol cuando todavía estaba lejos de la fecha; te extrañé de golpe, te volví a amar a ciegas sin tenerte y ante mis ojos reaparecía la magia de la casualidad invocada a la fuerza, el mismo hechizo que nos hace encontrarnos en todas las resurrecciones desató ataduras nuevamente en esta vida. El sello de mis poderes se rompió justo cuando el calor de media tarde hacía sucumbir el asfalto de las calles y algo, no sé qué, me transportó 10 años en el tiempo: Ahí estaba, caminando por la misma avenida, pero contigo, de la mano, prometiéndome la inmensidad del mundo y tu amor incondicional.
Hace media vida no había vuelto a pensar en ti. Mis sentidos dejaron de buscarte en cada esquina y hubo paz y aburrimiento sin ti rondándome la conciencia, hasta ahora.
Pasó la noche tormentosa, con tu voz polizona en cada quimera invocada por cansancio… Sigue tan clara y tan insinuante como en esos años, cargada de melancolía, amor y sexo. Estás tan lejos de mí.
martes, 29 de enero de 2019
LA SED
"Tengo hambre - Pensé mientras me servía una copa de vino. - Hace tiempo no sentía el requerimiento. Ya no recuerdo la última vez que comí."
Hay costumbres imposibles de dejar atrás, aunque se trate de olvidar las raíces, la herencia, la familia... la sangre. Salí.
Pretendía negar el instinto adormeciéndolo con placebos ilusorios como las continúas copas de vino al caer la tarde cuando asomaba el menester de alimentarme, aunque últimamente hay algo en la oscuridad, un hipnótico displicente tentando a mis fuerzas a flaquear con mayor facilidad, como si tuviera que... las divagaciones son sencillas cuando hay tiempo de sobra.
La noche se presentaba tranquila, sin viento y el mar en calma, pese a que durante la tarde libraba una batalla campal contra las costas. El cielo abierto, sin rastro de nubes amenazando con frío y los grillos entonando una canción melancólica entre los pastizales, era el preambulo necesario para satisfacer el apetito.
Mi sed se acrecentaba con cada paso.
No fue difícil encontrar lo que buscaba, solo me bastó caminar un par de kilómetros por la arena, donde las luces desaparecen para dejar cabida a las almas en pena. Nunca es buena idea salir de noche. No se sabe lo que se puede encontrar.
- Hola - dije, mientras exhalaba una bocanada de humo.
- Hola - Contestó.
- ¿Qué haces aquí tan tarde?
- Vine a caminar un rato.
- ¿ Tus pensamientos no te dejan dormir? - Pregunté con la vista en el horizonte. Ya lo tenía.
- ¿ A ti tampoco te dejan dormir? - Río. Solo necesitaba que me mirara. - ¿Ves esa luz allá a lo lejos? - Dijo apuntando a las aguas - Es un buque hechando redes.
- ¿ Ah si? - Volví a expeler humo. - ¿Cómo sabes?
- Soy marino. Reconozco a lo lejos a los navíos y este, es un industrial. ¿ Tú qué haces? - me miró.
- Yo cazo. - Boté el cigarro y lo besé.
Era un hombre joven, con el alma ensombrecida por el dolor aunque reverberante de vida golpeando fuerte con cada palpitar, con los ojos grices y cansados, trémulos al mismo tiempo por la inocencia vestigial marcada a fuego en el correr de los años.
Respondió a mi beso, tanto como el aliento le aguantó.
Me tomó de la cintura aprisionándome entre sus brazos, como un náufrago a una tabla flotante, quizas presintió la mala idea de haber salido a caminar solo.
- Desnúdate - Dije con la voz encendida y los ojos enrojecidos. - Ahora, me perteneces. - Rió. Hay que dejarlos creer un poco en los milagros cuando se pide tanto de un desconocido.
Comenzó a quitarse el abrigo para luego desprenderme de un zarpazo el vestido color coral guardián de mi intimidad. Siguió con cada prenda que traía encima, atolondrado por la exasperación de la carne en fulgor. Tomó mi mano dirigiéndome hacia los resguardos de las dunas, pero me negué.
- Aquí, donde rompen las olas.
- ¿ Y el frío? El agua está helada. - Respondió.
- Ya no más. - Lo besé otra vez.
Era la última oportunidad ofrecida para marcharse: el cambio de la temperatura del mar. Si eso no le advertía nada, ya nada más podría hacer. Se quedó.
Siguió besándome, recostado junto a mí mientras las aguas nos lamían la piel cuando una mano aventurera comenzó a recorrerme hasta llegar a su objetivo de mi entrepierna dispuesta al afán de sus dedos. Separó mis muslos al tiempo que sorbía la lujuria enamanada de mis pechos. Hice a las olas retroceder. Lo quería disfrutar en pleno, sin interrupciones ni testigos de más. Gemidos de placer empezaban a rellenar el aire cuando su boca se aproximaba peligrosa al punto de hacerme perder la cordura. Apareció su erección provocadora intentando adentrarse en los límites de este mundo con el otro.
- Es tiempo. - Le dije y me dispuse sobre él.
Lo sentí vehemente adueñándose de cada espacio en mi interior, embistiendo con lascivia y sujetándome de los gluteos para que no fuera a escapar.
Gimió él tambien al enterrarle las uñas en sus brazos bien formados que me tenían de rehen.
- Eres hermosa.
-Cállate y sigue. - No estaba ahí por la conversación, eso era claro.
Aceleró el ritmo y la intensidad para hacer que mi cuerpo se expandiera hasta el infinito, explotara en mil pedazos y volviera a unirse antes de finalizar el orgasmo. Un calor sensual apareció donde nos uníamos. Supe que él tambien había acabado.
Exhaustos nos quedamos prendidos por el sexo un par de minutos.
- Asciendan. - Ordené y la marea nos arrastró mar adentro. La sed era inaguantable.
De mi piel brotaron escamas y se afilaron mis dientes.
- ¿ Cómo te llamas? - me gusta saber sus nombres.
- Dame el nombre que quieras - me besó. - Total, ya no necesitaré uno... hermosa sirena. - acaricié su rostro con dulzura antes de devorar el resto de vida que le quedaba.
- No, ya no necesitarás uno. - Dije después de soltar su cuerpo inerte a las profundidades. - Ahí tienes otro juguete.
Nadé hasta unos roqueros cercanos para bañarme de luz de luna por un rato, mientras tanto esperaba se secaran las escamas. Es más seguro estar en los filos de las rocas que en la suavidad de la arena. Son menos traicioneros.
Recojí mi vestido y me puse encima el abrigo de aquel hombre, porque ya el frío había aparecido en escena. Encendí otro cigarro antes de retomar camino a casa, ya satisfecha y creyendo que con él y su juventud sería suficiente por un largo tiempo. Este es el precio de mi naturaleza.
A lo lejos, muy escondido entre los dunales: Otro... ¿Dos almas en una misma noche? Era algo que no podía dejar pasar.
- Hola - Dije.
- Hola - Contestó.
- ¿ Qué haces aquí tan tarde?
- Vine a calmar mi sed... Sirena.
Supe entonces, que la moneda estaba en el aire.
ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER
martes, 22 de enero de 2019
ECLIPSE
Se oscureció la luna de pronto, los mares comenzaron a ascender revueltos por el caos de no tener a quién seguir. Hubo silencio en el mundo por dos segundos para ser aniquilado luego, por las voces de los demonios liberados en la rivera de la playa. Hacian mariguanzas con las ilusiones de aquellos que por azares del destino, justo esa noche decidieron salir a buscar rumbo entre la bruma. Yo era una de ellos.
Hubo confusión en mi cabeza todo el día. No sabía qué elección tomar: si seguir insistiendo en un amor forzado o arriesgarme a que pasara el tiempo desperdiciado en soledad. Entonces, salí. Necesitaba conversar con el mar, contarle que me había enamorado entre octubre y diciembre, pero que ya al amanecer enero entendí, era solo compañía y nunca amor, decirle que la vida se presentaba con pasos firmes delante, sin yo tener un plan de respaldo y que cada día la caligrafía ha empeorado, al borde de ni yo misma entender lo que escribo.
Salí provista de cigarros y una cerveza casi congelada a caminar sin destino cuando apareció.
Una imagen conocida venia de frente, idéntico a la última vez que lo vi, con su torpeza elegante y la sonrisa cautivadora. "Esta es la respuesta a lo que necesitaba" - Pensé, sin considerar las probabilidades de encontrarlo vagando sin rumbo en una playa deshabitada a la 1:30 de la madrugada del lunes. Si cuando se trata del corazón, la inteligencia se me va a la mierda.
Me pareció caminar por horas sin lograr disminuir la distancia entre ambos, pero convencida de si apuraba el paso, lo alcanzaría en algún momento.
Comencé a gritar a todo pulmón un nombre que creía olvidado. Sílaba por sílaba la herida se iba abriendo para supurar dolor mezclado con miasma. Mi alma lloraba su nombre así como su ausencia la mayoría del tiempo, mientras yo confundía las lágrimas con la condensación de la niebla sobre el rostro.
Dejé caer la botella a la arena para seguir camino mar adentro.
La corriente me arrastró profundo, tanto que la cuidad se había convertido en un punto de luz cintilante y aún no sabía qué decisión tomar: si dejarme sucumbir ante el poder del mar o pelear por mi vida, aunque realmente no me importaba; por primera vez en años estaba en paz, sin necesidad de obligarme a la mayoría de todo.
Si moría en ese instante, sería una muerte feliz.
La luna recordó que todavía le quedaba noche por brillar y apareció sutil, pero fulgurosa, después de haberse perdido entre los coqueteos del sol. En menos de 30 mintutos, estaba ahí: más hermosa que nunca, con más luz que nunca, iluminando la oscuridad reinante y calmando a los mares con solo sonreír.
- "¿Qué estoy haciendo?"- pensé. - LLévenme de vuelta a la orilla- Ordené a las olas, mientras sentía su amor envolverme con dulzura. - Creo que soy la primera sirena que no sabe enamorar y termina sufriendo...
- Eres la primera sin intenciones de matar, por eso terminas sufriendo. - Reconocí una voz familiar detrás. - Te advertí te alejaras de la tierra y te fuiste a perder a los dominios de los Hombres de las Nieves. Alguien como tú, no puede desaparecer tanto, si tu corazón es de sal y espuma.
- No es por él por quién sufro, papá. El Hombre de las Nieves, me amó como ningún otro. Es por uno que dejó de hacerlo, uno que conocí tiempo después de marcharme lejos, cuando aún era jóven y aprendía la diferencia entre ser mujer y sirena y un poco de ambas; jugué con él, lo hice sufrir, ahora me arrepiento. No sé porqué después de tanto tiempo vuelve a rondar en mi cabeza, si hace años no pensaba en él. Duele más que nunca la herida, papá.
- Eso es por el eclipse Sirena, a todos nos perturba ¿No te acuerdas te conté que cuando esto ocurre, es mejor estar fuera del alcance de la luz de la luna, muy perdida en las profundidades o tras miles de murallas? Los demonios aprovechan la oscuridad del mundo para salir a cobrar vidas inocentes. Tú no moriste porque te adentraste al mar. Tú no moriste porque eres hija de Poseidón y por sobre todo, tú no moriste porque alguien en la tierra debe estar esperándote. Así que vete. - Me dio un beso en la frente . - Llévenla a tierra. - ordenó a unos lobos marinos y desapareció bajo la espuma.
Llegué a casa tras despedirme de las olas, eran pasadas las 4 de la madrugada cuando sonó el celular.
- ¿Aló? - Se congeló mi respiración.
- ¿ Dónde estás? - Lo interrumpí.
- En Pichilemu, cerca de donde solías vivir. No sé qué pasó, pero he luchado toda la noche contra la necesidad de llamarte y perdí.
- Ven, yo te estaba esperando.
- ¿Estás segura? - preguntó más emocionado que cobarde.
- Ven, ya te demoraste mucho.
- Llevo una botella de vino como ofrenda.
- Tráeme tu corazón y estamos a mano. -Dije, riendo.
- Mi corazón, siempre lo haz tenido tú.
- Entonces ven, y haz de mí, lo que quieras.
ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER.
miércoles, 2 de enero de 2019
EL ALMA ROTA
ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER
domingo, 25 de noviembre de 2018
EL HOMBRE DE LAS NIEVES PRIMERA PARTE.
sábado, 27 de octubre de 2018
SEGUNDO CÁNTICO PARA DON JUAN
No pensé que llegaría el día en que ya no te podría ver. Lo sabía desde un principio, así como el consumo de los segundos lejos de ti, pero era sólo una advertencia lisonjera, un vaticinio de un futuro que no quería nunca ver aparecer, porque de alguna forma, asumí tu continua intermitencia en mis afanes: bamboleos constantes de tu sonrisa en la madrugada, o a media noche, cuando el trabajo se volvía tedioso y era necesario arrancarme a tus brazos... ¿Ahora qué haré Don Juan?
No reconocí, que de pronto y sin mediar aviso, te había vuelto a querer, no como antes, sino con un amor más maduro, ya no tan desesperado, ya no tan inconsecuente. Te amé un día, al verte pasar por el pasillo con tu delantal blanco, en ese instante en especifico. Te amé a ti, al actual, no al de hace 5 años; volviste a cautivarme, Don Juan, pese a que sabía cómo sobrevivir a tus artimañas.
Tenía que despedirme de ti, tarde o temprano, porque no era del destino juntarnos, ni menos dos veces, ni menos con la juventud desvaneciéndose entre los dedos. Era imperativo desatarme de tu corazón, expulsarte del mío y correr sin mirar atrás, antes de que el dolor fuera demasiado, sin embargo, la misma intermitencia del tiempo, jugó sus cartas en secreto, trayendo de un golpe el día en que te perdería para siempre. Fue ahí cuando supe que no te amaba lo suficiente... quizás, está vez, no lo hice. Puede que haya sido secundario a la costumbre, o más probablemente (y como todo últimamente) por aburrimiento... No te amaba Don Juan, porque deseé tu fracaso.
... Y fracasaste.
ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER
jueves, 11 de octubre de 2018
LO QUE QUIERO
8Esto es lo que quiero: la reverberancia en los albores, tras abrir los ojos y de pronto, saber que la existencia es completa, plena y feliz, cuando, un segundo más tarde, vea los tuyos y el amor comience otra vez.
Ese amor incandescente, furioso y garrido, dispuesto a todo con la algarabía de la ternura, tal cual como si fuera el primero con ansias de que sea el último.
Saber que el destino siempre existió cuando encuentre en tu piel el olor al hogar, mi hogar, el sitio donde la seguridad es absoluta y los demonios no sean capaces de entrar. Tú y yo.
Tu respiración alentandome a vivir cuando se vuelva tenebrosa la existencia. Mi vida a cambio de la tuya.
Eso es lo que quiero: un amor tan grande que trascienda eras, donde la muerte no se interponga si encontrarnos es menester. Tú corazón arraigado en mi palpitar incluso cuando ya no tenga uno.
Noches eternas ahogada en ti, con el vaticinio del futuro por delante, tan eterno y acogedor como la luz habitante en tu alma... El deseo congelado con el correr de los años, dispuesto a despertar cuando mis manos acaricien tu rostro; perpetuo, deborante y nuestro. La sapiencia de haber nacido para conocernos y hasta encontrarnos, dejar pasar la vida entre suspiros de añoranza, en la latencia de la búsqueda, en la esperanza de tus manos sosteniendo las mías en las noches de pesadillas.... Un segundo dilatado en la espera.
Eso quiero: una vida contigo. ¿Cuándo aparecerás?
ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER
jueves, 20 de septiembre de 2018
EL ABISMO
Un vaho conocido apareció de pronto al ponerse el sol: Un sentimiento oscurecido con el correr de los años, antes tan brillante e imponente como hoy hecho cenizas.
Hubo dolor en mi corazón entonces.
La sensación de vacío fue tal que me perdí entre el llanto... y no supe porqué.
Estuve sola, frente a la inmensidad.
Estuve sola, con el peso del mundo en mis hombros.
Estuve sola, de cara a las torpezas que cometí.
Tuve frío, hambre y miedo.
Nadie apareció para decirme que todo iba a estar bien. Nadie apareció para abrazarme. Fue ahí, cuando más te eché de menos.
Una canción ancestral sonaba de fondo, bamboleando los recuerdos detenidos en el tiempo, sin la suficiente fuerza como para revivirlos de un golpe, pero minuciosa para desvelarme el descancio. Fui aire y burbujas, disolviéndome despacio con el agotamiento de cada corchea, dejando escapar mi pensamiento hacia dónde sea que estés.
Fui agua condensada en el cristal, cayendo irremediable hacia lo profundo de un anhelo, que al final de cuentas, lo mismo condena, como entrega vida.
Fui, de pronto, un rencor tan grande, que comencé a consumir sueños ajenos.
ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER
viernes, 24 de agosto de 2018
EL SONIDO DEL BESO.
Quizás no su advenimiento,
Incluso ya no recuerdo el calor que entrega,
Sin embargo, su compás retumba en el olvido.
Al saber de alguien vigilándome los pasos.
Un dejo de seguridad tras caer la bruma en el mundo,
Un recuerdo recuperado desde el más allá...Tus ojos sobre mí piel.
Un golpe de vida después de agotar toda fuerza,
Una duda que sigue sin resolverse...
¿Cuándo probaré tus labios al fin?
Una cadencia sensual que arrastra a malas decisiones,
La voz de una Sirena engatuzando la vida,
Yo perdida, para siempre, en ti.
jueves, 16 de agosto de 2018
EQUIVALENCIA
¿Tanto miedo tienes que insistes en mantenerme lejos? Sin noticias, sin un nosotros, sin el futuro que debíamos vivir.
¿Cómo puedes sobrellevar los años separados? Los he visto desfilar por las marcas en nuestros rostros, la frialdad de tu mirada y mi eterno corazón roto.
¿¡A qué le tienes tanto miedo!? ¿A volverte a enamorar... de mí? Todavía no entendiste que la felicidad no es sinónimo de muerte. La muerte es esto: tú y yo separados, mi cama sin ti durmiendo conmigo, tú... quizás besando otros labios. Esto es la muerte amor mío, no poder decirte amor mío cuando me de la reverenda gana.
¿Cómo no te duele esto? La distancia taciturna entre mis dedos y tu piel, o el abismo sin fondo donde fueron a morir las esperanzas de envejecer juntos. ¿¡Cómo no te duele!? La revancha que vino a cobrar el destino por la insolencia de conocernos cuando éramos unos críos sin nada que perder, excepto la vida misma. Cómo no te duele, haberte alejado tanto por tanto tiempo... de mí.
¿Por qué los días pasan equivalentes unos con otros? ¿Por qué las profecías no se cumple contigo? Ya ni siquiera te puedo ver en mis sueños... Ya ni siquiera recuerdo tus ojos...
ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER
domingo, 29 de julio de 2018
CAFÉ PARA DOS
Te tuve entre mis dedos un segundo tan efímero, tan escaso y tan certero.
Volviste a mí, de golpe, desde un sitio olvidado, tanto que ya ni tu nombre conocía, pero algo, supo traerte de vuelta; siempre es así: itinerancia, vas y vienes, atormentándome cuando encuentro paz.
No pensé que ese día una mujer desconocida, resucitaría mi ilusión contigo. "Hija, ese hombre, el que tienes clavado en el corazón, aparecerá para no marcharse, cuando 50 días sean cumplidos "
¿Vaticinio del fin de mi espera? ¿Una broma cruel de una mente perturbada a otra igualmente enferma, pero de amor por ti? ¿Cómo pudo saber, si no hablo, porque me dueles?
Me prometió que antes de que Agosto se exitingiera, descansarías en mi lecho...
Me prometió que nuestras almas nacieron juntas y que así deben morir: juntas.
Me prometió que entre nosotros, pese a todo, aún hay amor. ¿Será posible?
Te tuve entre mis dedos un segundo tan efímero... tu presencia de a poco me envolvió, susurrando, observando, llegando como un terremoto, para desbaratarme el entendimiento y la seguridad de la que presumía. Una sensación de inminencia se levantó conmigo cada día, casi como agotando el tiempo para verte volver, cuanto antes, porque ya paciencia no me queda y mi necesidad por ti, se exacerba en exponencial.
No es sano, querer de esta forma. No es natural, el tiempo que nos tiene distanciados si tú y yo, desde siempre supimos que siempre seríamos tú y yo.
Ya Agosto está próximo. Pondré a preparar café para dos.
ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER.
miércoles, 4 de julio de 2018
MICHELLINE
ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER
VANAGLORIAS PARA QUIÉN LAS QUIERA
ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER
miércoles, 20 de junio de 2018
LA NIEVE
ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER
lunes, 28 de mayo de 2018
EL AMOR
miércoles, 28 de marzo de 2018
DE CUANDO YA NO ESTUVISTE
¿Desperté o estaré soñando? Siento el silencio seduciendo a mi alma y las cosquillas recorren mi cuerpo, mientras los arreboles se plasman en mi piel dejándola de cobriza a rojo intenso.
Aparece el viento celoso, arrastrando tu perfume y sus recuerdos a la mierda y así, de pronto, te vas.
Te vuelvo a ver desapareciendo entre las tinieblas de la noche que se hace firme... Cuánto de eso... cuántos días sin noches, cuántas noches apoderándose del mundo: Desierto y mar. Hambre y banquete. Tú y yo. Lo innegable y lo imposible.
ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER
















