Y lamento decir que esta vez no voy a dar mi brazo a torcer,
no por ti, ni por mi conciencia, ni por las heridas que todo esto pueda provocar,
porque las heridas sanan cuando tienen tiempo de sanar, pero las mías… ya son
tantas que el dolor no me deja respirar tranquila.
Lo siento en el alma, pero en cosas como esta no hay amistad
que valga, ni tesoro que pueda comprar amnistía para detener los batallones que
se irán a enfrentar cuando amanezca, antes de que se evapore la ultima gota de rocío desde el aire. Y créeme que no es fácil. Ya en el pasado renuncie mil y una vez
a lo que mi corazón sentía por tratar de entregarle felicidad a alguien más,
pero no esta vez. Ya me aburrí, quizás estoy muy vieja, y la soledad comienza a
hacer estragos en mi piel, sin que todavía llegue mi final feliz. No voy a renunciar, porque clavé mis ojos en esos que me
fascinan tanto, y los tuyos, no me los van a quitar.
Creo y de manera muy asidua que es turno de otra la maldición
cargar, porque he decidido que él, por sobre todo, será mío, como mío es el tiempo, tiempo que gasto para decirte: que gane la mejor.
ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER
ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER
