En medio de la nada estoy. Detenida. Estática en el ojo del huracán. Soy un agujero negro que consume la luz, donde todo lo que entra ya no puede salir.
Mi futuro ya no es mío; los planes trazados no se cumplirán.
Asoma la locura entre la escarcha que comienza a caer cuando no existe el ruido.
Las noches vienen cargadas de tormentos, de escenarios catastróficos con cada parpadeo: hay caos. Todo tiende al caos. Así se gesta el universo ¿por qué en mi cabeza sería de otra forma?
Me pierdo en las figuras del humo de un cigarro y juego a adivinar profecías, mientras la tierra se acomoda para liberar el rencor añejo hacia la humanidad. No veo las estrellas. No sé en qué lugar del mundo estoy.
Yo, criatura del agua, condenada a vagar por desiertos hasta pagar por completo los pecados cometidos con cada reencarnación.
Esta no es mi primera vez aquí.
Sé cómo fue una de mis muertes: se me anunció hace siglos el tránsito por la rivera del mar, donde las olas lamían la roca a las faldas de las montañas, con selvas creciendo de entre las algas hacia el cielo y que solo a cierta hora durante cierto tiempo, se podía recorrer. Me quedé más de lo permitido y Poseidón reclamó mi alma. 20 años después de ese sueño febril, encontré el lugar, lo volví a caminar y en el descuido de la algarabía de la imprudencia juvenil, volví a quedar atrapada, entonces recordé…entonces, supe cómo salir.
Ahora, en cambio, estoy confinada a un suspiro eterno, a un lugar oscuro y sin mar, donde las huestes de demonios vienen a contarme sobre el fin del mundo y la soledad que acarrea.
Liberé los lazos externos, aferrándome solo a 6 personas, a la sangre de mi sangre y carne de mis huesos, aunque siento en las entrañas, que dentro de poco, ya no serán 6… la muerte ronda entre nosotros, bailando tangos seductores con voz trasnochada y con olor a habanos.
El olor a azúcar quemada me invade, el gusto a sal en los labios, aparece. Sé que todo está por cambiar en breve, por eso no me muevo, por eso espero, aguardo con mi ejército la caída de la torre en el tablero. Al acecho. Una vez cazador, siempre cazador.
La historia del Hombre empezó con una mujer diciendo “no” ¿cómo podría yo ser diferente? ¿Cómo podría agachar la cabeza, si en mis células está grabado su legado?
Me convierto entonces, en el huracán que lo destruye todo, que arrasa civilizaciones y que cobra a su paso cuanto se imponga por delante. Una simple brisa en el rumbo correcto, es de pronto, una trampa mortal.
¿Retroceder? no es opción.
Soy capaz de incendiar el mar cuando la sangre me efervece. Soy capaz de crear vida con mis manos y de envenenar conciencias cuando quiero.
Lo único que no puedo, es silenciar a la voz habitante en mis pensamientos, que me exige con furia, volver…
Soy voluble como una corriente; apacible y cálida en la superficie, pero peligrosa y fatal frente a alguna imprudencia.
Se cae el pétalo de una rosa blanca que decidió nacer en julio, a 10 días de sumar una arruga nueva a mi piel, piel que clama por caricias, piel que se ha convertido en tundra desde la ausencia del amor.
Cae el pétalo de una rosa blanca que decidió nacer en julio, así como se agota un nuevo año a esta vida mía.
¿Quién soy esta vez? ¿un alma vieja llena de cicatrices? ¿una bruja que ardió en la hoguera? ¿La princesa arrancada desde las profundidades, que busca desesperadamente su corazón para volver a su hogar? ¿una triste mujer solterona carcomida por un delirio? ¿destructora de mundos? ¿siquiera un grano de arena en la historia moderna? ¿Otro nombre más que será olvidado en 50 años?
A mis muertos los cargo en el alma. Gente que jamás conocí, gente enterrada varias decenas de años antes de la concepción de mis abuelos, las hago presente, como a la niña de 6 años,sepultada en 1879 detrás del mausoleo familiar. Ningún lazo nos ata, pero me rehuso a la omisión de su existencia, pese a que su padre y su hermano descansan a su lado, en otro continente distinto al que escuchó su llanto al nacer.
Quizá también quiero que alguien se aferre a mi recuerdo varios siglos después de haber dado mi último suspiro.
Estoy aquí, como el Límite de X cuando X tiende al infinito, expansiva, llena de posibilidades, sin un término claro, como el universo.
Aún no logro ver las estrellas. Aún no sé dónde estoy entre el 1 y el 0. ¿Si calculo mi raíz, qué tengo? Raíz de Fran ¿el agua? ¿la bruja? ¿La sanadora? ¿nada?
Vuelvo a caminar esa franja de arena entre el mar y la montaña, mientras tras de mí, desaparece el camino de regreso. Siento debajo de los pies a las colonias de pulgas de mar huyendo asustadas por la presencia del invasor. Hay un cambio en la temperatura del agua. Vuelvo a sentir el sabor a sal en mis labios, al viento frío curtiéndome las mejillas, a la piel transformarse en escamas, a mis dientes afilados como cuchillos sedientos de vida para prolongar la mía, y veo cómo el hálito se corta por el frío. Esta es mi forma original.
Siempre el universo tenderá al caos. Así lo dictan las leyes de la entropía.
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