miércoles, 14 de octubre de 2026

AMPARO



A esta hora de la noche, en un día sin relación,  tu nombre inundó mis lágrimas al pensar en la última vez que te vi.

Una década con un cuarto menos a un instante de cerrarse y el tormento que aún se envalentona muy dentro de este pecho destrozados por la ausencia, niebla  mi juicio trayendo de golpe al dolor, ese dolor inubucable y profundo, como sombrío y redundante. Un dolor lastimero conquistador de fantasías que corroe como el oxido, lento y destructor. Implacable. Inevitable.

La última vez que te acurruqué en mis brazos, ese segundo sin conciencia de lo efímero, transmutó en un lapso de tiempo insolente ladrón de futuro marcado por la falta completa de luz en los abismos.  Ahí estoy ahora, de tanto llanto llorado en tu nombre, donde la presión del mar destruye cada intento mío de traerte de nuevo aquí, conmigo, pero, cómo te secuestro del cuidado de la muerte, a quién le robo un suspiro de vida... Esta maldición nefasta de la melancolía y sus detalles voyeristas tan vívidos que, todavía me hacen sentir tu calor al lado mío, pudiendo reconocer los sonidos que emitías al caminar incrustados en mi cabeza, así como ese silbido de cansancio al correr en la arena mojada.

El bolero perfecto para bailar con la locura, mientras la noche comienza a agonizar con su oscuridad.

Tenías 5 años, pero deberías tener 13 ¿Cómo habrán sido esos ocho años si te hubieras quedado?
¿Tú sabes si nos volveremos a encontrar?

ESCRITO POR FRANCISCA KITTSTEINER 
© Francisca Kittsteiner, 2008 - 2009.
- Franykityzado por Klaus, ©2009.