sábado, 31 de agosto de 2013

PARA MI OBJETO DE DESEO

¿Qué tengo que hacer para que me quites la ropa,
Y traigas revoluciones eróticas a mi puerta entreabierta,
Suspiros atragantados de placer explosivo
Y esa desnudes primitiva?

¡Qué ganas que aparezcas enardecido
Cuando las luces se apagan  y el silencio estorba,
Besando las uniones de mi piel excitada
Por sentirte cerca, mío y dispuesto.

Consumirte de a poco, como si el tiempo no existiera,
Tocarte sin pudores donde Dios prohíbe el paso,
Desabotonarte enfurecida la camisa que entorpece
La colisión del contacto de tu pecho en mi pecho.

Darle rienda suelta a mis depravaciones, pero contigo,
Ser cómplices en el secreto clandestino del sexo,
Ahogando la vida en un gemido supremo
Que termine para siempre con mis fantasías en tu cuerpo.

Encerrarte con llave un día entero para hacer contigo lo que quiera,
Desatar el caos en el rededor por la exasperación
Del encuentro final que nos hace falta
Y que nos debemos desde el día en que nos vimos.

Dime que no me haz imaginado en cueros,
Hechizándote con el vaivén de mis caderas
Provocativas hasta tus bajos instintos:
Una diosa pagana que te pide por sacrificio.

Tómame sin preguntar, en un rincón oscuro,
Bésame cuantas veces te plazca  y no te atrevas a detenerte,
Encadéname a ti, no me sueltes y quítame la indumentaria
Y recórreme siniestro de cabeza a caudal,  bien caudal.

Dime que cuando me miras no me sacas la ropa con los ojos,
Pero por qué no  vienes y lo haces con tus manos,
Fúndete en mis movimientos hipnóticos y muerde del pecado,
Condénate, pero a permanecer enredado en mis sábanas.

Quítame el aliento, come de la carne al vivo del deseo,
Explora lugares que nadie ha explorado con ahínco,
Introdúcete de a poco entre mis muslos expuestos
Y sorbe de mi ombligo la ambrosía en rocío por el sudor.

Haz que mi alcoba de transforme en el infierno,
Llévame entre caricias de regreso al cielo,
Observa la majestuosidad de los senos eclipsados
Por mis cabellos largos revuelto por tus dedos.

Tortúrame al quitarme tu boca de repente,
Y dejaré mi marca en tus espalda con mis  uñas,
Trazaré los mapas del tesoro camino al ecuador,
Donde perderé mis cabales al llegar al abismo de tu cinturón.

Juega conmigo a inventar el éxtasis,
Y ten en cuenta que nadie habló de amor,
Solo quiero sofocar la llama terrible
Que encienden tus ojos hermosamente azules y sulfurosos.

Perviérteme a tu gusto, arriba o abajo,
Salvaje, delicado, clandestino o mío y solo mío,
No me pidas permiso ni me des explicación,
Solo ven y tómame y haz conmigo lo que quieras.


ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER 



martes, 27 de agosto de 2013

TRAICIÓN

¿Existe traición que se pueda perdonar? Yo, que renuncié al amor más grande que jamás tendré por preferir mi orgullo ¿Seré capaz de aguantar conservar una amistad que tomó posesión de algo que alguna vez fue mío y que por obediencia, le era inalcanzable? …
Debería echarme a llorar hasta inundar el continente, pero no, le doy consejos de cómo ser feliz con el hombre con el que yo, en su tiempo, fui feliz… ¿Seré racional en estos momentos? ¿Qué papel debo interpretar, el de mejor amiga de la amiga usurpadora o el de novia anterior de un gran romance? ¿Por qué Dios me pone estas pruebas cuando más necesito descanso en mi conciencia? Quizás esté soñando y lo que sé nunca ocurrió, pero esto ya lo había visto en sueños anteriores….
En secreto, siempre supe que tarde o temprano, robaría algo mío. Y pensar que yo la envidiaba ¿Pero de qué? ¡Si es ella la que anda persiguiendo mi despojos! Creo que apareció la catarsis al final. Esto explica el porqué de muchas cosas…
En una de esas, estaba ciega o me rehusaba a ver lo evidente porque miedo a la destrucción de mi entereza ¿Seré capaz de perdonar de corazón y seguir confiando en ella?  ¿Es una señal del destino para que tome cartas en el asunto y corte de raíz todo contacto? ¿Cómo fue capaz de ocultarme algo así? Es un insulto a mi inteligencia el pretender que yo no me daría cuenta, siendo que soy la única persona en el mundo, no ¡En el universo! A la que no le puede mentir. Pensar que la envidiaba…
Y él, que hasta hace pocos meses besaba mi boca, decide atar en las cercanías de mi cariño…
Si no soy capaz de perdonar mis propios errores, no es lógico que en estos momentos pase por alto una puñalada tan profunda… tal vez es una hemorragia interna y los niveles altos de catecolaminas en sangre no me permiten darme cuenta de que me estoy poniendo exangüe  hasta un punto peligroso, o ya perdí mis cabales, me operaron  de los nervios o puede ser que esa misma sapiencia previa de la inevitable traición me haga reaccionar así.
Pero insisto, si no perdoné al único hombre que he amado con locura y dolor terrible, ni a mí misma  por no hacerlo, pretendo absolver los errores de la persona en quién más confío.
Como sea la cuestión, necesitaba desahogarme y no dormir con la hiel condensándose en mi garganta… ya hace frío y no quiero seguir gastando horas de letargo exponiendo la presunta herida más grande que ha podido infringirme y que pese a todo, no duele, ni sangra o no soy consiente…
¿Perdonar? Difícil… si hay traición una vez, nadie garantiza que no exista de nuevo… En cualquier caso, perdonar es divino, y yo no soy ningún Dios.

ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER



viernes, 9 de agosto de 2013

DUPLICIDAD


Y quién hubiera pensado que esto pasaría,
Que la complicidad fuera tal de llegar al extremo
De despojarte de la roja, sin pensar que temo
A las cosas que de mí, el mundo pensaría.

Y solo tus manos pudieron despertar,
El deseo dormido que en mí habitaba,
Con la endemia de besos que nunca llegaba,
Por tanto tiempo negando, lo que no se puede negar.

Abundaba el  silencio escondido en la oscuridad
Y un desfiladero de caricias se hizo certero
Levantando tropas muertas por el cuerpo entero,
Aparadas en el secreto de la durmiente ciudad.

Y de pronto la ropa se hizo estorbosa,
Y danzares de caderas se apoderaba de la razón,
Tomando por victoria mi cuerpo y mutilado corazón,
Con un dejo taciturno de absolución piadosa.

Desde un principio esto estaba dispuesto,
Ala aventura  pecaminosa en los restos de tu piel,
Ahogarme de a poco en placer y dolor amalgamado con hiel
Que deja un sentimiento celestial con aires de siniestro.

Y no sé, después de todo, hay conflicto de emociones
Con una mezcla tétrica entre lo macabro y lo divino,
El miedo que muere como naufrago en el exceso de vino,
Y las fantasías fulgurosas que cran las putas canciones.

Comenzó a florecer un ápice de arrepentimiento,
Que no deja a mi cabeza tranquila: la tortura,
La enferma, la mata sin conseguirle una cura
Para dejar de pensar tanto pensamiento.

Pero así como en su momento se fue valiente,
Ahora hay que hacer lo mismo y ser fría como roca,
Porque de otra forma, como sigo me volveré loca,
Por tanto especular condenas incipientes.

Y si fue, fue y se acabó antes del comienzo.

ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER. 

jueves, 8 de agosto de 2013

LA FAMOSA CONQUISTA


Y entre la desesperación del estrés porque siempre hay poco tiempo para todo lo que interesa, y abunda el tiempo para aniquilar tormentos arremolinados por la falta de entereza en la conquista próxima de un romance destinado a la lasciva, aparece tu rostro, perpetuamente implacable, brillando entre las oscuridad con esos candiles taciturnos que levantan desde su tumba a mis ganas perturbantes de salir corriendo a besarte como si no existiera un mañana.
Y sé que debo estudiar, seguir en lo que afano y agota sin más la poca vida que me queda, pero no puedo. Hay llamadas desde lo más recóndito de me ser que amenazan con acabar conmigo si no les tomo atención pronto, llamaradas de lujuria ancestral que buscan su término, pero en tu cuerpo, junto al mío, amparados en la desnudez suprema de lo que es prohibido y extremadamente exquisito.
Y no sé qué hacer, no sé cómo acercarme petulante, como siempre, hacia a ti, no sé cómo, no hay excusas que valgan porque ya todo el mundo lo sabe, menos tú. ¿Acaso puedes ser tan imbécil? ¿Acaso no sabes que la mejor de las mortales ha caído rendida a tus pies antes de tiempo? ¿Acaso no sabes que por ti yo comienzo a sentir algo? Definitivamente, no sé qué hacer y no sé qué hago aquí perdiendo minutos en vez de estar aprendiendo más cosas, para seguir siendo aquella, la mejor de las mortales.
Y si este es otro romance destinado al fracaso por su hipócrita concepción febril basada prematuramente un sueño ligeramente enrojecido, porqué no acaba ya para poder seguir con mi vida monótona, entre libros, más libros y adivina qué… más libros.
Y si mañana me vuelvo valiente y voy directo con los ojos en la presa, que serás tú, dispuesta a cazar, como tantas otras veces lo he hecho ¿habrá victoria, o haré el ridículo? No me interesa nada a estas alturas de la vida, la poca dignidad de la que me ufanaba se perdió al mutilar un cadáver en el nombre de la ciencia.
Y si en secreto a ti te pasara lo mismo que a mí, no será mejor que nos juntemos un día a hablar los dos, solos, y bien solos, para así definir el rumbo que debemos seguir, claro, pero siempre existe la gente, tus amigos, mis amigas y un millón más de personas que no hacen otra cosa que estorbarnos siempre. Pero ¿puede alguien darme certeza de que si me aventuro hacia un vacío terrorista, caeré en tus brazos?  ¿O mejor me quedo estática donde me encuentro segura ahora, y perpetuo mi corazón solo, triste y abandonado?
Y si las estrellas vaticinan un mejor porvenir y yo no soy capaz de darme cuenta, relegándome por autoimposición a esta actitud desamparada de mujer fría, lejana e indomable, que solo busca una muestra de cariño de parte del hombre que me roba el sueño, los suspiros, y las palpitaciones extrañas de amalgamas de amor y deseo.

y si el mañana nunca llega y agoto mi existencia entre escritos baratos, porque ya ni eso hago bien, se acabaran mis quimeras llenas de boato que me hace creer que a vida es mejor de lo que realmente es, podría ser acaso, el principio del fin para mi, para mis sueños, mis ganas, mis fuerzas, mis anhelos, ¿para ti?
Hoy es de esos días donde nada vale la pena y las ganas de dormir y nunca más despertar se alzan como olas de alta marea por sobre los muelles, destruyendo todo lo que encuentran a su paso. Hoy nada es mejor, nada es hermoso, nada de lo que haga servirá para algo, nada de lo que quiero tiene el mismo sentido que de cuando empecé con la construcción funesta de un destino desolador.
Hoy, la muerte ronda mis pasos, y la siento cerca, como hacía ya tiempo no la sentía y el olor a descomposición, abunda en el aire, todo es oscuro y ni siquiera los rayos temerosos del sol se atreven a quebrantar mi lóbrega sombra de desdicha. Hoy, para mí, no hay vuelta atrás.
Temo de abrir la puerta y encontrarme a la parca con sentencia temprana de mis pecados que aún no consigo expiar, porque sé que está ahí, me busca, me llama. No conoceré su llamado, si nunca se fue. Quizás en un tiempo de felicidad relativa, como todo lo es en esta tierra, se aletargó, o decidió molestar a alguien más, pero volvió, y esta vez para quedarse.
No sé qué está pasando y tengo miedo de no saberlo. Tengo miedo de salir de mi casa y los ojos se me cierran solos.
Tengo miedo de equivocarme otra vez, y que no seas tú el indicado para mí. Esa maldita obsesión mía de querer al más inalcanzable. Esa maldita peso que llevo a cuestas, por el simple hecho de haber nacido con el linaje que traigo. Esa maldita condición de semi mortal, más muerta que viva y viva entre los muertos, hablando con quienes ya no tienen voz y no escuchando a los que me gritan en los oídos. Ese maldito cansancio crónico que llevo a cuestas desde hace ya no sé cuántos años.
Dicen por ahí que la vida es cuesta arriba, pero la pendiente de la mía… parece un chiste cruel de Dios.
Pero no importa, si no me he rendido antes, no lo voy a hacer ahora. Entonces es tiempo de secarse las lágrimas, arreglarse el maquillaje y salir, sin rumbo pero salir de esta casa lo más pronto posible y si te encuentro en el camino, genial, si quieres seguir a mi lado, mejor todavía, pero si no, mala suerte, pero esta será la última vez en que me haga ilusiones, y se que lo he dicho antes, pero se acabó, me aburrí. Voy a seguir siendo la mejor de las mortales no mortales, pero no inmortal, la mejor versión de mí misma que pueda ser, para que el día de mañana cuando te cruces por mi lado sepas que te perdiste la mejor oportunidad de tu vida, y que ni tus ojos hermosamente azules, te abrirán las puertas de mi reino, desde hoy, prohibido para ti y el alcance de tu nombre retumbante.

ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER 

miércoles, 31 de julio de 2013

NO ESTA VEZ


Y lamento decir que esta vez no voy a dar mi brazo a torcer, no por ti, ni por mi conciencia, ni por las heridas que todo esto pueda provocar, porque las heridas sanan cuando tienen tiempo de sanar, pero las mías… ya son tantas que el dolor no me deja respirar tranquila.

Lo siento en el alma, pero en cosas como esta no hay amistad que valga, ni tesoro que pueda comprar amnistía para detener los batallones que se irán a enfrentar cuando amanezca, antes de que se evapore la ultima gota de rocío desde el aire. Y créeme que no es fácil. Ya en el pasado renuncie mil y una vez a lo que mi corazón sentía por tratar de entregarle felicidad a alguien más, pero no esta vez. Ya me aburrí, quizás estoy muy vieja, y la soledad comienza a hacer estragos en mi piel, sin que todavía llegue mi final feliz. No voy a renunciar, porque clavé mis ojos en esos que me fascinan tanto, y los tuyos, no me los van a quitar.

Creo y de manera muy asidua que es turno de otra la maldición cargar, porque he decidido que él, por sobre todo, será mío, como mío es el tiempo, tiempo que gasto para decirte: que gane la mejor. 


ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER 

SEREMOS EXTRAÑOS





Desde ahora seremos extraños,
Olvidaremos lo que nos unió,
Y borraremos aquellos años,
Imágenes que el viento destruyó.

Desde ahora seremos extraños,
Cada uno seguirá un camino diferente.
No habrá en nuestro futuro más engaños,
Sólo lo que de melancolía se acuerde la mente.

Seremos totales extraños,
Hipócritas personajes que jamás existieron,
Que creaban una obra de dramas y daños
Todo lo que los dioses, ni pensar pudieron.

Desde ahora tú y yo somos extraños,
Porque yo lo digo, porque yo lo quiero,
Porque nadie ha sabido de los besos huraños
De tus labios a las mentiras que confiero.

Desde ahora seremos extraños,
De esos extraños que amor compartieron,
Y por el producto de cantares tacaños,
Que a al mar su destino entregaron.

Desde ahora seremos extraños,
Y la historia que concebimos será cálido recuerdo,
Porque tu vida ya no la acompaño
Aunque seguirás siendo mío en alma y  cuerpo.



Todo lo propio, lo tuyo, lo nuestro


        


ESCRITO POR FRANCISCA KITTSTEINER 

lunes, 29 de julio de 2013

Y SENTIR EL OLOR A TIERRA MOJADA

Y sentir el olor a tierra mojada, tras un periodo de sequía considerable, dejar que se impregne en los poros, que corra por la sangre, después de asimilarla en la punta de la nariz, provocando la nostalgia inexplicable por  recuerdos de la infancia alejada.
Bailar al compás del polen volatizado que se escondía entre las grietas del suelo y que ahora dibuja ilusiones con forma de corazones con alas transparentes y pedazos de carbón donde debiera ir marcado con fuego y con lágrimas de dolor austero, tras dejar ir al amor de las manos de los enamorados. El nombre del que pienso antes de dormir.
Correr con las ninfas a jugar frente al lago y agrupar las estrellas disponiéndolas de tal forma que puedan transmitir el mensaje que guarda mis secretos al hombre que los provoca…que atraviesen el mundo y le muestren lo que yo no soy capaz, por temerle al miedo de tremolar frente a sus ojos, pero que desfallezco sino llego a mirarlos antes que cante el gorrión y ahuyente a mis compañeras nocturnas.  
Silbaré de noche entera canciones románticas que me limitan a solo pensar en el supuesto que se crearía si es que mis labios decidiesen vivir pegados a los tuyos… silbaré tu nombre mil veces por silbido, para atormentarme y caer exhausta buscando que tus brazos me cobijen… pero qué veo, el cielo se nubla, el viento corre ahora conmigo, el mensaje se esfuma y  yo dejo de silbar, comienzan a  cantar los grillos que saltan entre mis tobillos acariciando mis pies mojados por el rocío; las luciérnagas se forman delante de mi cabeza brillando como nunca antes el humano las ha visto y decoran mi cabello lacio y oscuro como los diamantes a la corona, el anillo y el collar; los queltehues deciden callar y tapar a sus crías, simplemente desaparecen de los caminos, las estrellas me distraen con su cintilar radiante, dejando al descubierto un universo de joyas exquisitas e inalcanzables, cubiertas por un lienzo aterciopelado negro y azabache, yo silbo de nuevo por la alegría de ver mi plan en marcha y  por el olor a tierra mojada que se levanta con cada bocanada de aire tibio que el viento exhala en mi cara. Veo a los queltehues levantar el vuelo perturbando mi estado de trance inducido, observando en el cielo que la estrellas cambian de posición dando respuesta a mi mensaje, escribiendo sobre las techumbres de una cuidad en llamas de parejas un: “yo también”

Ya no estaba sola en un mundo de a dos, existía alguien lo suficientemente loco como para transportarse al firmamento y jugar con el éter y sus acompañantes, ahora solo restaba encontrarlo… pero ese es el trabajo de las abejas. 


ESCRITO POR: FRANCISA KITTSTEINER 

MUTABILIDAD


Vaivenes de fantasías asechan el letargo de mi lecho y no me dejan descansar porque ponen ante mis ojos un banquete de romances con besos siniestros y abrazos lascivos siendo yo, un vagabundo al que le prohibieron comer.
Hay caricias en el aire que buscan a sus dueños enredándose entre la soltura de mis caderas forradas al satén, mientras que dibujo cobras sensuales con mi cabello oscuro y las desintegro una por una hasta formar un collar que entregaré a quién sea capaz de traerme la cabeza de Cupido ante mis pies.
Soy la Penélope que no quiso esperar a Odiseo porque se aburrió, porque se le estaba yendo la vida y no tenía con quién compartirla, porque ya se le secaron los ojos de tanto llorar la tardanza de su enamorado, porque la historia tenía que ser mejor.
Soy también, a veces, Hera, reclamando el amor infiel que le ha tocado, sufriendo los desaires de los engaños, pero creyendo en la redención de los pecadores. Soy la que carga con un peso que apenas puede soportar, pero que no pide ayuda, porque es de ella de quién se trata y su orgullo barato no se lo permite, mientras un dolor a pleno se aferra en mi garganta como la sapiencia de una muerte venidera, porque ya no aguanto más. Tengo derecho a una historia de amor y de lujuria. Tengo derecho a enamorar a mil galanes hasta arrastrarlos a su tumba y en su lápida grabar mis iniciales. Tengo derecho a caerme y levantarme sin dejar cicatrices ni llagas. Tengo derecho a burlar al destino una vez más y a sacarle la lengua cuando decida pasar por mi lado, el muy insolente.
Ahora, no soy más que una doncella en peligro a la espera del príncipe que venga a rescatarla, la Cenicienta a medio camino del baile sin saber lo que le aguarda tras las murallas del palacio.

Soy Francisca bailando un tango a media luz con un cigarro encendido y siendo observada por una figura escondida entre las sombras…Soy un gato jugando al ratón.



ESCRITO POR FRANCISCA KITTSTEINER

domingo, 28 de julio de 2013

EL FAMOSO BESO

Pretender que la vida depende de un beso,
Pero tuyo, para mí, siempre en la boca,
Porque conozco el momento en que caí loca,
Por tus ojos azules: La religión que profeso.

Y no solo pretender, sino que asumir y resignarse
A que no hay más luz que la de esos candiles fulgurosos,
Que se transforman en un laberinto peligroso,
Donde pagan condena los que se atreven a enamorarse.

Retrasarlo todo por ese famoso beso y no llega,
Esperar, siempre esperar, por no hacer nada evidente,
Es que el mundo no puede enterarse que soy la pretendiente,
Que por robarle ese beso, su vida entera, ante sus pies, despliega.


Camuflarse por miedo,  en lo cotidiano,
Hacer que las coincidencias, coincidan por obligación,
Miedo terrible de que los labios nunca terminen en la colisión
Certera justo en el lugar favorito de nuestros meridianos.


Saber en las entrañas, que por mucho tiempo que pase,
La historia, esta vez terminará en algo parecido a un final feliz,
Que las coincidencias se disfracen de algún deslíz,
Para que yo pueda ser la que por las noches, su espalda arropase.



ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER





sábado, 27 de julio de 2013

NO


Si me das una ilusión, no me la quites cuando duermo, no me la quites cuando me vaya tras una lágrima a refugiarme en el lamento de un quebranto. No me la quites.

Si me abrazas a escondidas, que sea prolongado para llenar las reservas del estío gris, hasta que vuela a verte y apearme a tus brazos como si fuera a morir en tres segundos. No dejes de abrazarme.

Si me quieres besar, bésame. Desgasta mis labios y extingue mis ganas de probar otros. Dame besos empalagosamente perversos que hagan temblar en la tierra, en el cielo y despierte a todos lo que en el infierno habitan.

Agóbiame con la lasciva y haz de éste un encuentro fugaz a la vista del mundo, que se retuerzan en la envida de lo que no pueden imitar porque no son nosotros y no tienen la carga de ser amantes que callan lo que llevamos dentro cuando las puertas se cierran, se apagan las luces y se acaban las visitas.


Si quieres que todo vuelva a ser como antes, pídeme perdón, redímete y expía tus pecados. Baña con tu sangre mis pies cansados y sécalos con los colgajos de tu piel curtida, transfórmate en mi sombra, pero sin que me dé cuenta. Arrepiéntete y teme.  


ESCRITO POR FRANCISCA KITTSTEINER

miércoles, 24 de julio de 2013

ENERO 24

Suenan los vidrios, corre viento en los caminos,
Es Enero 24 y la marea agita a las sirenas
Que gritan y con eso despiertan la sangre en mis venas,
Mientras se apresuran los autos y aúllan los caninos.

Rompen las olas tristes en los roqueros entumecidos
Y se me  escapa el sueño por los recodos de un rezo
Que elevo al cielo pidiendo por encontrar en un beso,
El alfabeto de palabras impresas en los gemidos.

Las sabanas pesan, se congelan y fatigan
Por la espera milenaria de la llegada de aquel hombre
Que escriba en mi piel con caricias de fuego, su nombre,
Que solo me quiera sin importar lo que le digan.

Gélidos los pies buscan el calor perdido
Y les da miedo correr porque está oscuro y callado,
Los ojos miran el cielo y lo ven nublado,
Vaticinando el regreso de los truenos con ruido.

Mi nariz huele a la distancia un perfume conocido
Y se dibuja la sonrisa que mis labios habían olvidado,
Obligando al corazón, entre palpitaciones exaltado,
A recordar aquel rostro que se ha desvanecido.

Reviven las lágrimas que lo tenían lejos enterrado,
En el panteón de los momentos vencidos,
Consumiendo las fuerzas, el frio, el suplicio concebido
Presenciando otra vez, los mejores tiempos evocados.

Se deshace de apoco la clausura del lecho,
Sintiendo en mi cuerpo el calor encontrado,
Que trae uno similar contra el mío presionado,
Y que termina agotado durmiendo en mi pecho.

Ya no suenan los vidrios, ni corre viento en los caminos,
Ha cambiado el día y queda el mar intacto,
Sigo teniendo frío, lo percibo en el tacto,
Pero ya no me importa, hoy sé que se cruzan los destinos.



ESCRITO POR FRANCISCA KITTSTEINER

A MEDIAS

Cuántos olvidos a medio olvidar,
Cuántos silencios a medio silenciar,
Cuántos queridos a medio querer,
Cuántos puedo a medio poder.

Cuántas palabras a medio hablar,
Cuántos rezos a medio rezar,
Cuántas vidas a medio vivir,
Cuántos poemas a medio escribir.

Cuántos sueños a medio soñar,
Cuántas canciones medio cantar,
Cuántos sentimientos a medio sentir,
Cuántas muertes a medio morir.

Cuántos pensamientos a medio pensar,
Cuántas búsquedas a medio buscar,
Cuántos descubrimientos a medio descubrir,
Cuántas aboliciones a medio abolir.

Cuántos recuerdos a medio recordar,
Cuántos cigarros a medio fumar,
Cuántas promesas a medio prometer,
Cuántas personas a medio ser.

Cuántas aventuras a medio aventurar,
Cuántas heridas a medio herir,
Cuántos dichos a medio decir,
Cuántos juramentos a medio jurar.

Cuántas burlas a medio burlar,
Cuántos reconocimientos a medio reconocer,
Cuántas lluvias a medio llover,
Cuántos documentos a medio firmar…

Cuántas lágrimas a  medio llorar,
Cuántos dolores a medio infligir,
Cuántas carreras a medio huir,
Cuántas ausencias a medio ausentar.

Cuántos placeres a medio dar placer,
Cuantas despedidas a medio despedir,
Cuántas cosas a medio hacer….


ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER


CARAVANA



Y un día tembló la ingenuidad,
Cuando más tierna dormía la ilusión,
Atacó la sapiencia sin impunidad,
Sobre lo menesteroso de tenerte en la habitación.

Y así fue aumentando tortuosa la ansiedad,
Por profesar sin tapujos tanta devoción,
Perdiéndome en la mixtura de infierno y divinidad
Porque cuando tocaste mi cara, perdí mi absolución.

Maligna la concepción de toda esta poesía lisonjera,
Contando vaticinios de bizco aguacero prematuro,
Sin mostrar la naturaleza que dedujera
La finalidad de seducir a un amor ya maduro.

Cansado el suspiro en el tiempo se hubo congelado.
Y por la cacería se condensa bilis espesa,
Tras dejar reposando frío y en el lecho tirado,
Mi más reciente y última presa.

Cómo iba a saber yo ¡Oh condena!
Que terminaría hablando tonterías purulentas,
Engatusada de nuevo por una fantasía terrena,
Entrelazada de palabras baratas en venta.


Cómo iba a imaginarme que amaría,
Cómo iba a tener eso en cuenta,
Cómo iba a saber que en tus brazos moriría,
Porque mi deseo tu nombre frecuenta.

Dime, cómo iba a ser capaz de prevenir,
Que con tus ojos me alejaría del pasado,
Que con tus labios, sin querer volvería a sentir,
Cosas que ya creía haber olvidado…

¿Cómo? 





ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

jueves, 18 de julio de 2013

SOY SIN SERLO


Me estoy adueñando de un presente que no poseo, de un futuro que idealizo y que traigo encarnizado al hoy, y al ahora.
Me apropio de personas, ocasiones, momentos, lugares, emociones que no son mías, siquiera las podría vivir por falta de personas que interpelen las tórridas actuaciones de mis personajes en escena…
Me adueño de vaticinios que Dios todavía ni ha concebido, pero así también sigo esperando, sentada en acción por todo esto y mucho más porque sé que es mío, sé que ocurrirá, y tengo ganas de que acontezca lo antes posible, que el tiempo burle sus propias barreras y que por mí, cree una excepción, por ser yo de quién se trata, que se desdoble hasta el punto del clímax vital y me muestre los enigmas de los que soy estudiosa y obsesiva, que me diga: tú, si todo esto es tuyo, no te preocupes que será tuyo, ten paciencia. Pero es  justamente de lo que carezco por el miedo que engendro cada que vuelvo a pensar en todos aquellos que he convertido en parte ya de mi vida vivida a velocidad mortal.
Me he adueñado incluso de los hijos que no he parido, pero que retozan a mi lado y entre mis brazos a la noche, que lloran en mi ausencia y cuando llego se calman y buscan mi pecho sereno y protector.
Soy propietaria del amor más grande que Zeus pudo sentir, mas sigue en custodia latente por falta de acreedor que para mí tiene nombre y apellido, edad y residencia, altura y ojos verdes, pero que aún no logro encontrar, pues está lejos, pero como ya deje en claro que esta plantado en mi destino. Quizás mañana, quizás este mes, el siguiente, en un año, dos o tres, lo llamaré y besaré sus labios y desataré con él las quimeras de mis sueños infantiles que involucran a una princesa, un príncipe, un par de anillos y un “vivieron felices para siempre”

Todas mis canciones tendrán sentido entonces, al igual que los poemas, cuentos y la espera interminable que he tenido que  sobrellevar sola, en las sombras y todo porque todo tiene que ser sencillamente perfecto.


Pronto compartiré mis noches frías, y tendrán sentido aquellos momentos en que dejaba un lugar sin ocupar, porque al igual que todo, tiene dueño, y quien soy yo, para profana lo que por derecho le pertenece. 



ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER 

LLUEVE



Llueve y yo aquí pensando en él,
Llueve, tengo sueño y el frío juega al escondite entre mis dedos,
Llueve y en un bostezo he pronunciado su nombre otra vez,
Llueve y se remueven de su tumba mis miedos.

Llueve y el continuo caer de gotas hacen que de mi fluya sangre.
Ese dolor añejo con gusto a vino dulce se amalgama en mi boca,
Y mis entrañas se amotinan poniendo en el pecho, barreras de estambre,
Mientras, para callar mi cabeza, sirvo otra copa.

Otra copa que sigue lloviendo y él no está conmigo,
Invoco a un par de cigarros y algo de fuego que está larga la espera.
Quizás con quién anda que no llega mi amigo,
Quizás qué es lo que lo tiene entretenido afuera.

Llueve y nada más llueve y yo hecho raíces en este asiento roído
Y de a poco aparecen las hojas que cuelgan de mis cabellos lacios,
Cayendo frente a mí la manzana del pecado consumido,
Despertando al instante, la seguidilla de mis vicios.




Vicios triviales que comienzan con él y acaban en sus labios,
Con deseos fulgurosos del éxtasis sediento de lasciva locura,
Instintos asesinos desatados porque los demonios son sabios,
Contando que el sexo, oscuridad procura.

Llueve con olor a caramelo aglutinado de fantasías,
Depositándome suave sobre un cochón y trayéndome de vuelta,
Sacándome de encima las hojas, rociándome con supremas ambrosias,
Rodeada por relojes que me gritan y marcan la cuenta.

Cuenta del tiempo transcurrido y yo sin compañía.
Se me acaban los cigarros, mientras el día sigue condenado
Y sorbo licor de la copa ya medio vacía,
Rezando al cielo para que conceda un milagro improvisado.

Llueve y ya es tarde, estoy cansada y no ha llegado,
Lo maldigo hasta el cansancio por las fuerzas invertidas
Al quererlo tanto como ahora inconscientemente lo hago,
Pero por el orgullo que me queda, juro mientras cierro esta partida
Que no habrá excusa que valga a menos que esté muerto y enterrado.

Llueve y me fui caminando por las calles ese día,
Con la nariz roja por respirar aire congelado,
Mirando en todas partes nada más que porquería,

Hasta que me toma del brazo y se pone a caminar a mi lado.

Llueve y solo había llegado tarde.


Rancagua, 5 Mayo de 2010



ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

domingo, 7 de julio de 2013

MIRA QUE NO ME CONOCES




Tómame por doncella y verás en lo que me convierto,
Por amiga y duerme con un cuchillo bajo la almohada.
Por extraña y verás cómo comienzas a echarme en  falta,
Tómame por enemiga y comparte tus secretos en mis sueños.

Tómame por alumna y aprenderás más conmigo,
Por demonio y encontrarás la santidad divina,
Por loca y recién verás de los cabales sus cabales,
Tómame por quimera y seré la pesadilla más hermosa.

Tómame por sirena y el mar se convertirá en misterios,
Por tonta y todo cobrará razón hablando,
Por esclava y veremos quién gobierna a quién,
Tómame por inocente y la inocencia se erradicará bajo las sábanas.

Tómame por sorpresa y entenderás que todo fue planificado,
Por plebeya y bajo las ropas hallarás a la emperatriz del sol,
Por niña y te contaré los diez mil años que he vivido,
Tómame por feliz y sabrás que hay más llantos que risas.

Tómame por liberal, pero a mi casa no entran hombres en la noche,
Por aburrida y jamás te faltará la sonrisa en tu rostro.
Por coqueta y por fin tendrás razón en algo,
Tómame por seductora, pero yo no respondo de lo que pueda ocurrir.


Tómame por religiosa y te mostraré cómo invoco a los espíritus,
Por independiente y condéname a ser tuya.
Por reservada y comprenderás porqué odio el silencio.
Tómame por racional y ahora pregunta porqué traigo en el pecho un péndulo.

Tómame por inútil y verás que no sólo en la cocina vive una mujer,
Por prisionera, siempre y cuando tú seas la condena a pagar.
Por perturbada y la cordura se hará presente entre los dos.
Tómame por luchadora y te enumero las veces que he visto  desgarrados mis anhelos.

Tómame por ajena y verás que siempre y sólo tuya,
Por propia y no me encontrarás jamás,
Por verdugo y sabrás que existe la indulgencia.
Tómame por peculiar y lo normal te parecerá mundano.

Tómame por cobarde y salta conmigo desde las rocas al vacío del oleaje.
Por valiente y escóndeme tras tu espalda.
Por salvaje y sabrás que el salvajismo nunca fue tan elegante.
Tómame por corriente y descubrirás que ser corriente es exclusivo.

Tómame por peleadora y habrá paz entre nosotros.
Por pretendiente y nunca sabrás si puedes besar mis labios.
Por conquista y terminarás siendo engatusado.
Tómame por  despistada  y encontrarás a una muy buena doctora.





Tómame por trotamundos y siempre estaré mirando al horizonte en el mismo lugar.
Por excusa y la excusa será tu expiación.
Por distraída y te relato todas las veces que llevas parpadeando.
Tómame por desordenada y descubrirás que en el caos hay lógica.
Tómame por conclusión y comenzarás a reescribir tu existencia.
Por problema y en mi regazo estará la solución.
Por serena y te cuento mis batallas sangrientas.
Tómame por  carnicera  y después no digas que no te lo advertí.

Tómame por frágil y jamás me verás doblegada.
Por villana y date cuenta que soy la Cenicienta del cuento.
Por absolutista y equivócate,  no soy absolutista.
Tómame por cambiante  y conocerás  mi estrato basal.

Tómame porque quisiste tomarme y toma todo lo que quieras,
Toma mis besos, mi carne, mi piel, mis conflictos,
Mi cuerpo, mi alma, mis flores, mis amuletos,

Tomas mis ojos, mi respiración  última, mi vida, pero tómame.

ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER 
© Francisca Kittsteiner, 2008 - 2009.
- Franykityzado por Klaus, ©2009.