miércoles, 29 de junio de 2022

EL TIEMPO SIN TI

 


Ya perdí mucho tiempo amor mío, esperando por tu regreso.  Los ojos se me llenaron de niebla, impidiéndome ver la verdad, hasta ayer: nunca volverías.

Vivía colgada del pensamiento mágico de creer, que solo por desearlo  lo suficiente, por rogar en cada noche y por invocarte entre orgasmos, tú vendrías corriendo a mí.  Han pasado tantos años, que dentro de poco se hará una década dedicada a la contemplación de  un sueño tan imposible como las ansias de echar el tiempo atrás. Tantos años y ni una noticia tuya. Silencio y angustia, en eso se convirtió tu nombre, en desborde de emociones y una cama vacía.

Entrego a la suerte los planes de una vida junto a ti, renuncio a los hijos imaginados en conversaciones infantiles cargadas de ilusión por un futuro que no se presentó, me despido con lágrimas en los ojos de cualquier cosa que resucite algún recuerdo tuyo.

Así como te amo, me duele.

 

Las noches desde ahora, de seguro serán más largas; ya no tendré con quién conversar en la inconsciencia, no te contaré lo que hice durante el día ni lo mucho que te extraño en cada segundo. Habrá frío y tormentas, hambre y desesperación. Hoy agonizaré hasta desangrarme casi por completo, dejándome solo lo necesario para ver un nuevo amanecer, donde ya no estarás y ya no esperaré por ti. Le entrego mi carne, sangre y sueño a quien me cumpla el anhelo de erradicarte de este corazón, insistente en aferrarse como un cáncer a ti.

 

El mundo se desajustó después del debut de San Juan entre aguacero y truenos, o quizá,  es la cercanía de fechas tan críticas como el cambio de folio, las que me sumen inexorablemente a un vacío profundo como el arrepentimiento de nunca haberte besado. Desde entonces, mi corazón vive en la latencia de la espera, congelado en el tiempo, en mi reino de inmensa soledad. Me pierdo entre la locura de la necedad de no poder admitir que te perdí.

 

Ya no, nunca más volveré a rellenar espacios en blanco con recuerdos difusos donde fui feliz contigo. No cambiaré la historia para confortarme. No regresaré nunca a ese lugar en el medio de la ciudad, a 14 pisos de altura, con una única ventana y una planta suicida, en donde nos consolabamos el miedo acarreado de lanzarse a lo desconocido, sin otra opción, que no fuera sobrevivir. Nunca más volveré al día en que el cansancio pudo más, y me dormí en tu cama hasta que la luna se impuso alta en el firmamento. Nunca más te veré llegar por el pasillo, cuando entre ajetreos cotidianos, olvidé cocinar, pese a que lo habíamos conversado 2 horas antes. Nunca más mis manos te buscaran.

 

Ya perdí mucho tiempo amor mío. La carrera sigue avanzando, los planes se van cumpliendo según la proyección y no estás conmigo. Tanto tengo y no te tengo.

Me siento más cómoda en la intemperie que encerrada en cuatro paredes. Busco el ardor causado por el frío, porque me confirma mi propia existencia.  Hay momentos cuando pierdo el sentido de realidad y tu voz lo inunda todo, desesperándome por el deseo de encontrarte rondando cerca, pero no, es una trampa puesta por los demonios cobradores de esperanzas. Se me desdibuja entonces, la felicidad.

Moriré de abandono.

 

Hoy será el último día dedicado a ti, mi hermoso Samson. 

 

ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER. 

 

 

 

 

 

 

 

martes, 24 de mayo de 2022

LA TEMPESTAD


 

 

 

 

 

 Lo único que se logra oír es el retumbar de la lluvia en los techos.  No hay nada más.

La luz se ha ido hace un par de horas con la excusa de traer salvación pero ya nadie cree que vuelva. De a poco se van apagando las esperanzas.

¡Hay tanta agua alrededor y tanta sed de sus besos!

La noche se presenta igual que las anteriores: Fría, con lluvia y más lluvia, aunque hoy tiene los galardones que le ofrecen los candelabros prendidos por la casa creando constelaciones diminutas y al alcance de la mano, otorgándonos lo que el cielo nos prohíbe: Luz.

¿Se encontrará bien?

Me pierdo en el danzar de las llamas dejándome hipnotizada con sus corcoveos seductores donde me muestran la figura de un hombre acercándose ¿Vendrá a cobrarnos la vida?

Los cristales se escarchan amenazando con quebrarse en miles de partes, pero todavía dejan ver que desde afuera emana una luz particularmente siniestra iluminando el firmamento imprecisamente pero completo y nadie logra encontrar de dónde proviene. Solo está ahí. Alumbra. Y por las fechas no puede ser la luna. Quizás Dios no nos odia y nos dice “Ahí tienen su esperanza. Aférrense a ella.” O tal vez todo lo contrario, es un vaticinio de que el tiempo se agota conforme sigue avanzando el reloj y la cosa se pone peor.  Ninguna de las dos opciones parece confiable a estas alturas y temo por la salvación de mi alma. La duda, cuando aparece, infecta cada pensamiento en concepción febril tras llenarse de desesperación y el encierro constante no mejora la situación. Sería mejor que me quitaran el aliento la próxima vez que vuelva a dormir pues la figura del hombre, altera el sentido del orden aquí dentro. En mi cabeza. En cada minuto. Él.

 

Aparece un olor a castañas asadas inundando el aire. Por un segundo me encontré de nuevo en su cuello, tantos años atrás, pero segura de cualquier mal.

 

¿Habrá recibió mis cartas?

 

Un rayo toca el piso e incendia la tierra dos segundos para luego, extinguirse en un recuerdo que dejó cicatriz para siempre. En la exterior se desató el llanto tras la pérdida de sus municiones.

 

¡Ahora hay música en los cielos! Los truenos marcan la cadencia de la sinfonía improvisada, poniendo a cantar a los queltehues la amenaza circundante a sus vidas tras la destrucción de sus nidos y la lluvia siempre detrás. Trueno, tras trueno, tras trueno como paroxismos en avalancha de su nombre en mi cabeza cuando enfermo de nostalgia.

 

¿Volverá por mí?

 

Hasta las nubes se están cansando de llorar ¿Cuándo lo harán mis ojos?

 

Presiento la aniquilación tempestuosa de cuanta alma vague en la intemperie, como si los demonios jugasen a disposición en los jardines esperando, asechando para poder robar lo que vinieron a buscar. Puede ser que ellos conozcan las respuestas a mis preguntas. Puede ser que vengan con el hombre.

 

Hasta el momento, lo que he podido sacar en conclusión es que o me matan los demonios o me mata la lluvia o me mata él si no vuelve a mis brazos.



ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

lunes, 23 de mayo de 2022

EL FAMOSO RUMOR DISTINTO

 

 
 
 
 
Hay un rumor en el aire
Camuflado con lo sutil de lo común:
La cuidad, los libros, los días, el frío,
El latir errante de dos corazones.

Hay intranquilidad en el lecho por el espacio vacío,
El hálito congelado que no llega a ninguna parte,
Pensamientos revueltos con más pensamientos
Y las ganas asfixiantes de volverte a ver.

No hay amnistía en mis afanes,
Ni una mísera noticia me traen de ti,
Como si nunca hubieras existido en el  mundo,
Como si nunca me hubieras robado la razón.

¿Dónde estarás? ¿Qué pasó con el final feliz?
¿En qué momento del camino soltaste mi rumbo y te perdí?
¿Por qué decidiste por los dos la muerte de la vida misma?
¿Volveré a ver tus ojos, oír tu voz, sentirte?


Hay un rumor distinto en el aire,
Tal vez sea la sapiencia de la soledad inherente a tu nombre,
O quizás, puede ser, que hayas pensado en mí;
Siempre esa unión maldita que altera el universo.

¡Vuelve, te lo imploro, vuelve! ¡Ven que sigo esperando!
Ya comienza a caer la noche y tengo miedo de los fantasmas
Que puedan venir bajo tu comando por tanto dolor causado,
Pero, amor mío, nunca fue mi intención destruir tu alma.

Vuelve,.. Sólo vuelve… aunque sea para verte otra vez.
 
 
 


ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER


lunes, 21 de febrero de 2022

PARA TI, EL MUNDO.


 

 

 

 

 

La ansiedad se hace constante con la promesa tácita del cambio de destino la cambiar de año y se me hace inevitable pensar que quizás se acabará mi condena y tras las luces, verte aparecer.

Siento en las entrañas la acomodación del mundo para parir una coincidencia dentro de todo el caos después de juntar al alfa y al omega; los ángeles cantan el réquiem de una era marcada por tu ausencia.

Se levantan premoniciones y entre los sueños se revelan maliciosos los quebrantos de mi vida, una vez más, dictados por ti.  

 

Hace eones te fuiste y aún hoy, las pequeñeces del día a día, de alguna u otra forma, explican el porqué de tanto.

Tener un corazón en la mano es poder. El poder consume y se lleva a la cordura a lugares inexplorados, para dejarla perdida incluso, del ojo vigilante de Dios. Yo tuve tantos corazones en mis manos, que hubo un momento en que me acostumbré a la sangre tibia desfilando por mis dedos. El resto ya es historia contada.

 

El devaneo de las aguas con el viento, las gaviotas con sus rituales de apareamiento, hasta el sol muriendo despacio sobre el horizonte, suplica por noticias tuyas, por tus brazos enraizados a mi espalda y la promesa eterna de sexo al anochecer, solo que no estas.

 

Una vida estancada por capricho, la penitencia paupérrima de pagar con dolor tu propio dolor, pese al desconocimiento de la causa para sus afanes: aquí estoy, estática… esperando.

Aquí estoy, congelándome inmóvil mientras las horas pasan raudas dejando sal en las heridas que, pese a todo, no puedo curar, hasta que vuelvas ¿cuándo?

Cada deseo lleva tu nombre, cada sonrisa deja entre suspiros la cadencia de tus frases, cada noche, el último pensamiento va dedicado a ti.

 

Es insondable el tamaño de mi arrepentimiento, tanto que hice un mar solo de lágrimas para poder ahogarme cuando la soledad decide atacar. Ahí no es posible que exista, pues cada lágrima es un recuerdo tuyo.

Hay un futuro en pausa esperando por ti. Hay hijos por concebir cuando regreses. Cientos de cuentos con finales felices que quiero escribir para ti y tanto amor por entregarte como tiempo sin ti he vivido.

 

Volvamos a encontrarnos, a conocernos y a enamorarnos. Hagamos borrón y cuenta nueva e imaginemos, que este lapsus, nunca existió.


ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

jueves, 18 de noviembre de 2021

BITÁCORA DEL CAPITÁN, DÍA 4



Bitácora del Capitán, día 4:

Se suponía que, con los vientos y la marea a favor, mañana, un jueves del sexto mes del año 2017 de nuestro Señor, llegaría a puerto, atracaría este barco con los nudos más firmes que jamás hice y me abriría paso dentro de una selva indómita en el nuevo mundo. La tripulación venía preparada para eso: un viaje de seis días desde casa hasta aquí, una misión de colonizar por tiempo indefinido hasta que llegaran órdenes superiores y ser felices, listos para morir con tal de cumplir los planes.
No contábamos con la presencia del Neurocirujano.

El pirata Map y su destructor surcando la misma ruta que nosotros.

Ayer interceptó nuestro barco imponiendo batalla para el viernes en alta mar.

Cuando era más joven lo conocí por azar del destino… destino que me llevó a sus redes.
Le temía. Rumores de su modus operandi iban de puerto en puerto alimentándose del entusiasmo de los habitantes de tierras viejas, pronto mías, hasta que un mal día, lo tenía en frente.  Todo lo que sabía de él, resultaba ser mentira: educado, de buenas maneras, amable, pero nunca miraba a los ojos.
Con los años aprendí que un hombre que oculta la mirada oculta algo perverso. Así fue.

El pirata Map convence a las masas con esta fachada de ser una persona de bien, gana su confianza, hasta convertirse en amigo de quienes después destroza desde un solo zarpazo en la cabeza, dejando sesos esparcidos por las costas. Por eso, lo llaman el Neurocirujano.
Pocos lo conocimos y sobrevivimos.

Todo lo que sabía de él, resultaba ser una mentira: era peor.

Ahora cuento con la ventaja de conocerlo.
De no haber estado segura de que el viernes ganaríamos la batalla, hubiera dejado que en el primer momento en que sacó la bandera negra, nos hubiera asesinado.

Convencí la noche entra a la tripulación de que se trataban de cuento es, el mito que desplegó su nombre en las bahías: no tienen por qué saber que enfrentamos al Diablo mismo.  El miedo es un arma poderosa y Map lo ocupa a la perfección. Un hombre con miedo es un hombre muerto y con esta tripulación debemos sobrevivir una semana más… después que avancemos por la selva oculta, podemos morir. Antes no es una opción.

Mandé un mensaje al nuevo mundo advirtiendo del retraso, culpando a problemas mecánicos del barco y que llegaríamos una semana más tarde, sin falta, el último jueves del sexto mes del año 2017 de nuestro Señor, todos a salvo, con el cargamento de vinos intacto y comidas exquisitas, dignas del Rey.

Casi podía sentir la sombra de los helechos sobre mi cuerpo y la frescura de la respiración de la selva convirtiéndose en mi propia respiración. ¡Estábamos tan cerca por la cresta!
Espero que esta no sea la última página que escribo en esta vida.




ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER 

LÍNEAS EN BLANCO

 


Mi mano inmóvil sobre líneas en blanco, y el tormento coqueteándome a lo lejos… tanta cercanía y un desperdicio de tantos días sin verte. ¿nosotros? ¡NOSOTROS! Nunca lo fuimos y, aun así, al cerrar los ojos, cada noche, imagino a tus manos cobijándome. ¿Escuchas eso? Es el sonido de mi vida agotándose, yéndose en pesadumbre por entre las olas de un mar de lágrimas. Tanto te amo que es difícil respirar... tanto te extraño que la vida misma me es indiferente. Tanto tengo y nada me sirve.

Otra primavera sin tus besos…

Otra noche sin tu cuerpo cosechando deseo.

Las flores… el cansancio, la fatiga…

La búsqueda incesante de tu nombre en todos lados.

¿Cuándo la ambivalencia usurpará desidia inservible, odiosa, de nuestros destinos?

¿Cuándo un año, un día?

Cuándo un año, un día…

Sin querer volví a deletrear tu nombre y seguramente nunca lo sabrás… nunca entenderás… nunca volverás.

Caos, desesperación y angustia. Aniquilación, holocausto y desastre… en cada noche, en cada sueño y nunca, nunca, ni por si acaso, una coincidencia. El mundo, a veces, es muy grande.

Sangre escapa por mi boca. El corazón olvidó cómo palpitar y mis pulmones se rehúsan a extraer oxígeno, la gravedad rompe mis huesos y año tras año: ausencia.

Me acordé de ti, y perdí mi vida.

Yo me enamoré de ti y te espero.

Te espero, aunque hayas desaparecido. 

 

 

ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

© Francisca Kittsteiner, 2008 - 2009.
- Franykityzado por Klaus, ©2009.