domingo, 21 de agosto de 2022
DELIRIO DE TI
miércoles, 29 de junio de 2022
EL TIEMPO SIN TI
Ya perdí mucho tiempo amor mío, esperando por tu regreso. Los ojos se me llenaron de niebla, impidiéndome ver la verdad, hasta ayer: nunca volverías.
Vivía colgada del pensamiento mágico de creer, que solo por desearlo lo suficiente, por rogar en cada noche y por invocarte entre orgasmos, tú vendrías corriendo a mí. Han pasado tantos años, que dentro de poco se hará una década dedicada a la contemplación de un sueño tan imposible como las ansias de echar el tiempo atrás. Tantos años y ni una noticia tuya. Silencio y angustia, en eso se convirtió tu nombre, en desborde de emociones y una cama vacía.
Entrego a la suerte los planes de una vida junto a ti, renuncio a los hijos imaginados en conversaciones infantiles cargadas de ilusión por un futuro que no se presentó, me despido con lágrimas en los ojos de cualquier cosa que resucite algún recuerdo tuyo.
Así como te amo, me duele.
Las noches desde ahora, de seguro serán más largas; ya no tendré con quién conversar en la inconsciencia, no te contaré lo que hice durante el día ni lo mucho que te extraño en cada segundo. Habrá frío y tormentas, hambre y desesperación. Hoy agonizaré hasta desangrarme casi por completo, dejándome solo lo necesario para ver un nuevo amanecer, donde ya no estarás y ya no esperaré por ti. Le entrego mi carne, sangre y sueño a quien me cumpla el anhelo de erradicarte de este corazón, insistente en aferrarse como un cáncer a ti.
El mundo se desajustó después del debut de San Juan entre aguacero y truenos, o quizá, es la cercanía de fechas tan críticas como el cambio de folio, las que me sumen inexorablemente a un vacío profundo como el arrepentimiento de nunca haberte besado. Desde entonces, mi corazón vive en la latencia de la espera, congelado en el tiempo, en mi reino de inmensa soledad. Me pierdo entre la locura de la necedad de no poder admitir que te perdí.
Ya no, nunca más volveré a rellenar espacios en blanco con recuerdos difusos donde fui feliz contigo. No cambiaré la historia para confortarme. No regresaré nunca a ese lugar en el medio de la ciudad, a 14 pisos de altura, con una única ventana y una planta suicida, en donde nos consolabamos el miedo acarreado de lanzarse a lo desconocido, sin otra opción, que no fuera sobrevivir. Nunca más volveré al día en que el cansancio pudo más, y me dormí en tu cama hasta que la luna se impuso alta en el firmamento. Nunca más te veré llegar por el pasillo, cuando entre ajetreos cotidianos, olvidé cocinar, pese a que lo habíamos conversado 2 horas antes. Nunca más mis manos te buscaran.
Ya perdí mucho tiempo amor mío. La carrera sigue avanzando, los planes se van cumpliendo según la proyección y no estás conmigo. Tanto tengo y no te tengo.
Me siento más cómoda en la intemperie que encerrada en cuatro paredes. Busco el ardor causado por el frío, porque me confirma mi propia existencia. Hay momentos cuando pierdo el sentido de realidad y tu voz lo inunda todo, desesperándome por el deseo de encontrarte rondando cerca, pero no, es una trampa puesta por los demonios cobradores de esperanzas. Se me desdibuja entonces, la felicidad.
Moriré de abandono.
Hoy será el último día dedicado a ti, mi hermoso Samson.
ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER.
martes, 24 de mayo de 2022
LA TEMPESTAD
Lo único que se logra oír es el retumbar de la lluvia en los techos. No hay nada más.
La luz se ha ido hace un par de horas con la excusa de traer salvación pero ya nadie cree que vuelva. De a poco se van apagando las esperanzas.
¡Hay tanta agua alrededor y tanta sed de sus besos!
La noche se presenta igual que las anteriores: Fría, con lluvia y más lluvia, aunque hoy tiene los galardones que le ofrecen los candelabros prendidos por la casa creando constelaciones diminutas y al alcance de la mano, otorgándonos lo que el cielo nos prohíbe: Luz.
¿Se encontrará bien?
Me pierdo en el danzar de las llamas dejándome hipnotizada con sus corcoveos seductores donde me muestran la figura de un hombre acercándose ¿Vendrá a cobrarnos la vida?
Los cristales se escarchan amenazando con quebrarse en miles de partes, pero todavía dejan ver que desde afuera emana una luz particularmente siniestra iluminando el firmamento imprecisamente pero completo y nadie logra encontrar de dónde proviene. Solo está ahí. Alumbra. Y por las fechas no puede ser la luna. Quizás Dios no nos odia y nos dice “Ahí tienen su esperanza. Aférrense a ella.” O tal vez todo lo contrario, es un vaticinio de que el tiempo se agota conforme sigue avanzando el reloj y la cosa se pone peor. Ninguna de las dos opciones parece confiable a estas alturas y temo por la salvación de mi alma. La duda, cuando aparece, infecta cada pensamiento en concepción febril tras llenarse de desesperación y el encierro constante no mejora la situación. Sería mejor que me quitaran el aliento la próxima vez que vuelva a dormir pues la figura del hombre, altera el sentido del orden aquí dentro. En mi cabeza. En cada minuto. Él.
Aparece un olor a castañas asadas inundando el aire. Por un segundo me encontré de nuevo en su cuello, tantos años atrás, pero segura de cualquier mal.
¿Habrá recibió mis cartas?
Un rayo toca el piso e incendia la tierra dos segundos para luego, extinguirse en un recuerdo que dejó cicatriz para siempre. En la exterior se desató el llanto tras la pérdida de sus municiones.
¡Ahora hay música en los cielos! Los truenos marcan la cadencia de la sinfonía improvisada, poniendo a cantar a los queltehues la amenaza circundante a sus vidas tras la destrucción de sus nidos y la lluvia siempre detrás. Trueno, tras trueno, tras trueno como paroxismos en avalancha de su nombre en mi cabeza cuando enfermo de nostalgia.
¿Volverá por mí?
Hasta las nubes se están cansando de llorar ¿Cuándo lo harán mis ojos?
Presiento la aniquilación tempestuosa de cuanta alma vague en la intemperie, como si los demonios jugasen a disposición en los jardines esperando, asechando para poder robar lo que vinieron a buscar. Puede ser que ellos conozcan las respuestas a mis preguntas. Puede ser que vengan con el hombre.
Hasta el momento, lo que he podido sacar en conclusión es que o me matan los demonios o me mata la lluvia o me mata él si no vuelve a mis brazos.
ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER
lunes, 23 de mayo de 2022
EL FAMOSO RUMOR DISTINTO
lunes, 21 de febrero de 2022
PARA TI, EL MUNDO.
La ansiedad se hace constante con la promesa tácita del cambio de destino la cambiar de año y se me hace inevitable pensar que quizás se acabará mi condena y tras las luces, verte aparecer.
Siento en las entrañas la acomodación del mundo para parir una coincidencia dentro de todo el caos después de juntar al alfa y al omega; los ángeles cantan el réquiem de una era marcada por tu ausencia.
Se levantan premoniciones y entre los sueños se revelan maliciosos los quebrantos de mi vida, una vez más, dictados por ti.
Hace eones te fuiste y aún hoy, las pequeñeces del día a día, de alguna u otra forma, explican el porqué de tanto.
Tener un corazón en la mano es poder. El poder consume y se lleva a la cordura a lugares inexplorados, para dejarla perdida incluso, del ojo vigilante de Dios. Yo tuve tantos corazones en mis manos, que hubo un momento en que me acostumbré a la sangre tibia desfilando por mis dedos. El resto ya es historia contada.
El devaneo de las aguas con el viento, las gaviotas con sus rituales de apareamiento, hasta el sol muriendo despacio sobre el horizonte, suplica por noticias tuyas, por tus brazos enraizados a mi espalda y la promesa eterna de sexo al anochecer, solo que no estas.
Una vida estancada por capricho, la penitencia paupérrima de pagar con dolor tu propio dolor, pese al desconocimiento de la causa para sus afanes: aquí estoy, estática… esperando.
Aquí estoy, congelándome inmóvil mientras las horas pasan raudas dejando sal en las heridas que, pese a todo, no puedo curar, hasta que vuelvas ¿cuándo?
Cada deseo lleva tu nombre, cada sonrisa deja entre suspiros la cadencia de tus frases, cada noche, el último pensamiento va dedicado a ti.
Es insondable el tamaño de mi arrepentimiento, tanto que hice un mar solo de lágrimas para poder ahogarme cuando la soledad decide atacar. Ahí no es posible que exista, pues cada lágrima es un recuerdo tuyo.
Hay un futuro en pausa esperando por ti. Hay hijos por concebir cuando regreses. Cientos de cuentos con finales felices que quiero escribir para ti y tanto amor por entregarte como tiempo sin ti he vivido.
Volvamos a encontrarnos, a conocernos y a enamorarnos. Hagamos borrón y cuenta nueva e imaginemos, que este lapsus, nunca existió.
ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER
jueves, 18 de noviembre de 2021
BITÁCORA DEL CAPITÁN, DÍA 4
ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER



