lunes, 7 de marzo de 2011

ME ESTOY ENAMORANDO


CCreo que me estoy enamorando de nuevo,
Pero no quiero asumirlo porque daña mi cordura,
Convirtiéndome en otro eslabón en la cadena del juego,
Un simple soldado despojado de su armadura.

Creo que me estoy enamorando sin que me dé cuenta,
Aunque no hago nada para impedir la conquista
De mi frágil espíritu destrozado y sin puerta
Que detenga la caravana del llanto masoquista.

Y es porque en tiempos de flaqueza atacan los amores
Porque no brillaron hasta que cayó en el manto de la oscuridad
Sobre mis ojos caducos que siguen lamentando sus dolores
Por otros que no me tenían lo que aparentaban de humanidad.

Me entrego lánguida a lo que dicte mi corazón,
Pese a que levante conspiraciones de guerra sangrienta
En contra de lo poco que me va quedando de razón,
Que ya se ha alimentado de ilusiones reventadas y sigue hambrienta.

No sé si sea lo correcto o actúo porque me aburrí de conformarme,
No sé si sea mi desquite en contra del mundo entero,
Pero ahora se me antoja que él comience a mirarme
Con los ojos que yo tengo de romántico pendenciero.

Creo que me estoy enamorando y me dejo enamorar
Porque tengo sed de besos dulces y tiernos desde hace mucho,
De abrazos apretados donde la lasciva puede morar
Sin que la azote la coherencia ingrata con la que lucho.

Es el motivo que tengo para continuar el camino pedregoso
Que se ha puesto antes mis pasos tambaleantes e indecisos,
Que me conducen hasta la entrada al infierno forzoso
Antes de encontrar mi calma en sus labios precisos.

Si he de morir por el error que cometo en pleno uso de mi mente
Que así sea o que me encierren por cobarde y loca
Si se me ocurre correr en dirección contraria para salvarme de la muerte
Y perder lo que más anhelo al haber tirado la primera roca.

Creo que me estoy enamorando...Creo que ya estoy enamorada…






ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

viernes, 4 de marzo de 2011

NO ME GUSTA



No me gusta sentir lo que empiezo a sentir,
Porque me vuelve vulnerable a los deseos del destino,
Obligándome a tambalear por el miedo de vivir
Y a mantener los ojos cerrados mientras camino.

No me gusta tener que pensar todo el día en alguien especial
Teniendo que enfocar mi vista tras sus pasos
Coartando mi albedrio y reduciéndome a lo esencial
Dejándome vulnerable para caer en sus brazos.

No me gusta rezar por él en la noche antes de dormir,
O preocuparme por las sorpresas que traerá la fortuna
Porque presiento ataques de galantería sin a nadie prevenir
Que estoy por perder la guerra, sin haber peleado ni una batalla.

  
No me guste tener que temerle a lo oscuro,
Pensando que esta vez no va a parecer de entre la nada
Aniquilando cada minuto que por traidores torturo
Al dejarme aquí, ausente y resignada.

No me gusta que me quite el sueño cada que se le antoja
Y que lo devuelva cuando se aburre de su compañía,
Haciéndome débil para despertar a la cobardía que en mí se aloja
Cuando aquí, conmigo, quitándomelo por placer, debería.

No me gusta que seas tú por quién yo escriba estos versos
Y no me gusta que te hubieras clavado en mi pecho tan fuerte,
Porque conozco como piensas y tus planes perversos
De venir y robar lo que me resta de corazón y marcharte de repente.


No me gusta darte el tiempo para que te apoderes de mí ser,
Ni de mis secretos enterrados o del pasado del ya muerto
Porque no volviste cuando se suponía tendrías que aparecer
Porque la luz de mis ojos se apagó después de dejarme el mundo incierto. 

No me gusta imaginar que no estarás conmigo en mi sofá desierto,
Y me rehúso a aceptar las trampas vengativas de Cupido
Porque así como me derrota más sale al descubierto
Que jamás fue menester dejar este amor interrumpido.

No me gusta que me gustes tanto ni menos ahora,
Pero, qué le voy a hacer si así me lo dicta la conciencia
¿Pelear contra ella y contra ti para conseguir que pase la hora
Y disipar las nebulosas de espera que me agobian la paciencia?

No me gusta que estés lejos viendo solo el amanecer en el tren
Preferiría que me abrazaras hasta que se acabe el infinito
Y dar rienda suelta a nuestras manos para que demuestren

Su pertenencia mutua porque así el mundo sería más bonito. 



ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

miércoles, 2 de marzo de 2011

UN CIELO LLENO DE ESTRELLAS


Cerré los ojos y mil estrellas resplandecieron de entre la oscuridad, siendo un vaticinio de que todo estaría bien, que ya no había más porqué llorar, que los días de penumbra se acabarían para mí. Aparecieron cometas incendiándose uno por uno en un suicidio masivo, acabando con las penurias que continúan asechando al universo en expansión, cayeron al vacío.
Los soles brillaron en la gala de valses suaves que Dios tocaba para calmar los conflictos que mantengo conmigo misma y me tomaron la mano, haciéndome girar hasta caer rendida sobre nebulosas de algodón. En ese momento, supe cuál era el rostro de la gloria y potestad.
La noche era el día y el día era una invención a la que me aferraba, pero ya no más.
Ya no me dolían los parpados de tanto llorar en vano y el peso que Prometeo puso sobre mis hombros en su ausencia, cada vez disminuía, pudiendo respirar la tranquilidad tras un largo tiempo de desconocer el concepto. Volvió la somnolencia, los perros dejaron de ladrar, el viento masajeaba mi piel y fluyeron las palabras que se habían dispuesto a desaparecer por rebeldía a mis suplicas. Pude escribir, descubrí que era más que una cara bonita y un cuerpo atrayente, aclaré mi fortuna y era buena, próspera, pero tenía que esperar….
Comenzaron a soplar aires de tiempos mejores, cuando sucumbía ante la asfixia de la polución empedernida que afanaba con entregarme a la parca por diversión. Yo ya no era el bufón de la corte, sino la señora ostentaba la corona y el cetro….
Las galaxias me rendían honores al pasar entre ellas, proclamándome su reina y libertadora de las aprensiones ufanas que un mendigo les prometía. Era yo de nuevo y a nadie se lo debía, excepto a mí.
Entendí al final, el valor de los sacrificios que tuve que hacer; pagué el precio que tiene la victoria con sangre caliente y no me arrepiento, porque es empalagosa y saciaba.
Recuperé la confianza que me robaron, descongelé mi corazón esperando que alguien venga y lo reclame como suyo.
Di sepultura a mis fantasmas y el planeta cupo en mi palma, luego en una perla y lo puso como diamante de un anillo que no me quitaré hasta el día en que me arrebaten la vida en batalla.
Tenía un fin mi existencia, un propósito, un lugar donde ir, cuando rebeláronse los mapas de mi viaje al infinito y me sentí orgullosa.
Entendí quién era, por qué estaba aquí, por cuánto tiempo, si tendría compañía, cuándo fue que desaparecí y cuándo encontré el camino de regreso a casa, todo cuando cerré los ojos y vi un cielo lleno de estrellas multicolores.

ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

¿QUÉ PODRIÁ SER LO QUE ME HACE AGONIZAR?




¿Qué podría ser lo que me hace agonizar?
¿El retenerte a mi lado o el quererte olvidar,
Sentimientos malditos encontrados
De frente al quererte encarar,
Al decirte que te amo, y que no lo puedo controlar,
Que eres mi vida, mi presente y toda mi realidad,
Que es imposible que te quiera si yo te amo?
¿Qué podría ser lo que me hace agonizar?
¿Las ganas de adorarte contra mi propia voluntad,
El deseo escondido bajo un nombre varonil,
Aquel causal de mis desgracias, el causal de mi fin?
¿Qué podría ser lo que me hace agonizar?
¿El vestigio del recuerdo de lo que pudo pasar,
La imagen presente que mi mente no ha logrado borrar
De mis memorias crueles que me han de condenar
Por no tener la valentía de tomarte sin luego tener que escapar?
¿Qué podría ser lo que me hace agonizar?
¿La amarga displicencia que me hace pensar
En cosas del pasado que no puedo perpetuar
O el olvido desquiciado que no me deja continuar?



ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

SE BUSCA



Se busca a alguien capaz de arriesgarse en la conquista
De este suicida  corazón legendario.
Se busca  caballero de armadura acorazada detallista
Que arriesgue su vida para detener mi calvario.

Se busca compañía nocturna en los laberintos de las sábanas,
Que a media jornada se vuelven de acero y son frías al invierno.
Se busca joven intrépido, ágil de caricias siniestramente cargadas,
Coqueto en la dicha y sutil en el más puro encanto de un romance tierno.

Se busca a quién pueda procurar un beso divino a estos labios secos,
Y estremecer con el aliento a unas piernas débiles y enmarañadas.
Se busca consuelo cuando el viento suena  entonando sus ecos
De guerras futuras, con sacrificios de piel e historias de lujuria procuradas.

Se busca príncipe azul, verde, rojo o burdeo  como pareja en el baile
De esta triste Cenicienta enclaustrada en sus harapos hilachentos.
Se busca un segundo que nos aparte de todos para flotar en el aire,
Despojados de ataduras y sin  las trabas de los arrepentimientos.





Se busca escolta para el resto de mi vida agitada
Que tenga conciencia del lío en que se está metiendo.
Se busca fiscalizador externo de ojos grises y moral relegada,
Por años de hambruna sin boato y de pasión sediento.

Se busca un amigo con ganas inefables de dejar de serlo,
Y se aventure al galope contra mis fortalezas enemigas.
Se busca  un ladrón que me quite todo lo que tengo,
Para que a mi vida con tu amor bendigas.

Se busca quién alumbre mis pasos cuando siento desvelo
Y me cuente canciones de tiempos mejores pasados.
Se busca comprensión oportuna que sostenga mi pelo

Cuando las lagrimas tiñan hasta mis pies cansados.


ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

martes, 1 de marzo de 2011

Cuando hay penumbras...



Cuando ya no hay luces en las calles es cuando comienzo a pensar en ti, en lo que pudo haber pasado si hubiera sido capaz de distinguir los colores que habitan en las tinieblas de los ciegos, si tan solo, en uno de los tantos abrazos, te hubiera retenido por un segundo más entre mis brazos que quedan vacíos de tu esencia, a la que, fatídicamente, me he acostumbrado a percibir cerca.
Cuando ya no corre viento y las copas de los arbolas son iluminadas por el plenilunio, sucumbo en las trampas que mi mente crea para atormentarme por ser cobarde de lo que no me atrevo a entender, por ser víctima de las mentiras que invento para mantenerme segura de la realidad, tibia entre las frazadas que mis fantasías depositan sobre mis hombros y quedo ensordecida sin poder escuchar los llamados cándidos que tu voz dulce me hace bajo las entrelineas de una conversación mundana. Soy cobarde...
cuando aúllan los perros y no me dejan dormir, es cuando pienso en las mil formas que puedo disponer para pasar solo un segundo más a tu lado, las excusas que acompañan a mis motivos y las ganas que tengo de que se acaben algún día, pero sé que no lo harán porque han nacido cuando yo nací y morirán cuando yo muera, al igual que las ansias por poder escribir lo que siento en lo más hondo de mi pecho, pero que no encuentro la forma de hacerlo...Creo que dentro, podría habitar la verdadera razón que me impulsa a seguir, pero me da miedo (como el resto de las cosas) averiguar.
Cuando las estrellas aparecen brillantes en el horizonte es cuando comienzo a entender lo que no he podido hasta ahora, y veo que me he olvidado de vivir, que desde hace años que no soy la protagonista de mi historia, sino que las vicisitudes de mi limites me mantiene confinada en la torre de los reos, abandonada a mi suerte, sin príncipe que me rescate, porque yo los mantengo lejos. Soy prisionera de mi misma, de mi cabeza, de mi conciencia egoísta que no me permite ser feliz de la mano de alguien. Soy esclava de mi presente, temerosa de mi pasado y víctima del futuro.

Cuando ya no hay más canciones por escuchar me convierto en Rapunzel siempre a la espera de que, en el horizonte, llegase a aparecer quién venga a rescatarme y se lleve de mi la amargura y las nostalgia que vienen a visitarme al caer el sol. Soy Rapulzel a la espera de bailar el primer vals guiada por el que le ha robado el corazón sin previo aviso. Soy Rapunzel enamorada de los cuentos de hadas y de la belleza de los sueños. Soy Rapunzel sin cabellos que soltar.

Cuando ya no hay ruidos, mi imaginación comienza a volar y me lleva a donde tú estás, donde ya estuvimos, y donde podríamos estar…

miércoles, 2 de febrero de 2011

CÓMO


¿Cómo te atreves a hablarme cuando no pretendo ni oír mis pensamientos?
¿Por qué no me dejas disfrutar mi sufrimiento, resignarme y entregarme a la agonía?
¿Cuándo fue que te enteraste de mi vida y decidiste atacar con pasos lentos,
Derribando mis barreras protectoras de un corazón que dolía?

¿Quién te ha contado de mis sueños donde apareces vestido con armadura dorada?
¿Qué intenciones traes en tus manos como ofrenda a mis temores?
¿Conquistarás territorios aislados desde que mis fuerzas perdieron morada
Dentro de los limites contradictorios de los fracasos en amores?

¿Quieres compartir una copa de nostalgia añejada en caravanas de decepción?
¿Bailar mientras los pies se elevan en arabescos de compases a destiempo?
¿Contar los granos de arena cuando le letargo nos toma de prisioneros por excepción?
¿Tal vez, recitar fantasías matizadas con el suicidio precoz de los ojos que contemplo?

¿Cuál es tu nombre? ¿Me dirás para titular el nuevo capítulo de mi vida tormentosa?
¿Tienes edad suficiente para renegar tu existencia y pagar ofrenda a mis deseos?
¿Es esta otra de las trampas que me ha puesto la coincidencia azarosa?
¿Podría cambiar la espera ufana y desquiciada por tus besos de trofeos?

¿Dónde fue que quisiste toparte con mi camino por accidente al terminar calle?
¿Hay algo que quieras de mí y no tienes el coraje de pedirlo con boato?
¿Y si tienes ganas de probar mis labios, detendrás mi respiración con celestial detalle?
¿Serán conjeturas apresuradas que invento cuando ataca en insomnio barato?




ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

¡CALLA!



¡Calla! no quiero saber nada, por favor.
no muevas tus manos de las mías, que tengo miedo,
¡Calla te quiero conmigo, aunque muera de pavor!
yo se que tu no tienes las agallas para perderme, yo no puedo.


¡Calla! no quiero saber nada, solo quédate por hoy,
se que cuando aclare te tendras que marchar.
Abrazame fuerte, quiero sentirte cerca sin barreras ni perdón,
no me sueltes no me dejes titubear.


¡Calla! solo duerme, necesito sentir tu respiración,
aunque sea un mezcla de agonía y pudor,
déjame pensar que todo es un sueño, que es una ilusión,
que jamás, ninguno, tendremos que decir "adiós"


¡Calla! y entonces encontrarás mis latidos
siente en la penumbra como suenan mis gemidos
de sufrimiento por que te has ido,
y has caso omiso a las promesas y deseos partidos
que se distinguen en mi pulso, al sentir frío.......

BARRANCO


Vi las nubes alineare y formar un crucigrama bizarro que de a poco develaba el afán que mi cabeza no podía entender. Estaban ahí, quietas, detenidas, yo creo, por uno de estos hilos transparentes que se amarran las marionetas, están y e cohíben de polución. No se mueven, no se agitan, solo están y yo las miro…todo se condensa a través de mi ventana, pero estas no se marchan…me asechan como yo a ellas t me recuerdan que me falta letargo y alelan mis parpados porque buscan intoxicarme de fantasías inexistentes, pero necesarias. Me resulta difícil escribir con esta hoja de boleta vieja…yo viajo, ellas se estancan, se alinean y dicen: ¡llámalo porque te hemos visto sufrir como tú a nosotras, y él te adora! ¡Llámalo que las distancias no son nada! ¡Llámalo que luego, uno de ustedes dos se unirá al artificio de lentejuelas plateadas del que somos parte! ¡Llámalo, pues, él tiene miedo y a ti te sobran agallas! ¡Llámalo, pues te ama y tú también! ¡Llámalo porque al final del camino, podría ser muy tarde!
Y por orillarme, tomar el teléfono, hablar 45 segundos con él…ella no cayó al barranco…


ESCRITO POR: FRANCISCA KITTTSTEINER

miércoles, 19 de enero de 2011

TODAVIA EXISTEN LAS GOLONDRINAS



Despertar una mañana con el ruido de las bocinas,
Con el calor del sol sobre mis ojos cansados
Y oír entre todo, el canto neurótico de las golondrinas,
Paradas en las ramas ancestrales de los robles despedazados.

Suspirar un rato con las sábanas pegadas al pecho
Y soñar todos los sueños que no concebí en el letargo,
Estirar los brazos para tratar de tocar el techo
Cayendo en la decadencia de los recuerdos que cargo.

Mover las piernas una por una antes de emprender la partida
Por los caminos oscuros que no se han recorrido,
Arañando la demencia de lo que se perdió en esta vida
Por desperdiciar el amor hace siglos dormido.

Sin embargo, hay quietud por sobre todo el ajetreo,
Como si fuese el día libre de las hadas madrinas,
Y es porque todavía está el continuo rastreo
De mis sueños infantiles a cerca de la existencia de las golondrinas.



ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

TENGO QUE CURAR MIS HERIDAS


Tengo que curar mis heridas

He llegado al punto donde ya no hay nada que hacer,
Tras recorrer el suspenso de caricias incurridas
Donde duele la hambruna perpetua del placer,
Y siguen sangrando mis patéticas heridas.

Hace calor y se desintegran mis sueños con el paso de un momento,
Y no corren ni vientos malos a estas alturas de mi vida,
Provocando que se desencadene el pago de mis pecados, el tormento,
La ausencia silenciosa de las palabras conocidas.

No es necesario que venga otro clavo para sacar el que ya tengo,
Solo son forzosas un par de canciones absurdamente sufridas
Para amortiguar toda la pena que he estado sintiendo
Desde que comenzaron a sangran, mis siempre abiertas, heridas.

Me pregunto, entre distracciones baratas y vino tinto,
La duración de todas las derrotas transcurridas,
Cuándo se acabarán los pinceles con los que pinto
Sobre el lienzo empalidecido de tantas mentiras.

Creo que es tiempo de dejar que lo que está escrito se concrete,
Para que otra historia pueda empezar a ser transferida,
a la vorágine salvaje del olvido de la gente
y yo pueda quedar, entre mis fantasías adherida.

Carezco de coraje para cobrar lo que es mío por decreto:
Hay tantos besos, abrazos, y un millardo de plegarias permitidas,
Que ya no tengo la cuenta de lo que se me adeuda en concreto,
Y no sé en qué minuto perdí mi punto de partida.

Creo y no estoy segura de que todavía me queda una carta por jugar,
Pero debo ser valiente para invocar a las legiones prohibidas,
Que atacaran por mí a Cupido y me dejaran conquistar
A aquellas aldeas pobladas de deseos y lujurias reprimidas.

He llorado cada noche de cada año ya pasado,
Porque hay sequía ingrata de la mera compañía
Que tanta falta hace, la presencia del ser amado,
Que cuide de mis sueños y me libere de la melancolía.

Asumo que es mi culpa lo que hasta aquí me ha tocado mirar,
Y he dejado supurando las llagas de mi alma ya podridas,
Todo porque no he comprendido lo que significa el amor,
Por no hacerme el tiempo de curar mis heridas.


ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

domingo, 9 de enero de 2011

ME ESTÁS PERDIENDO





Jura que esta vez me escucharás con atención.
Ten en cuenta que no es demasiado lo que estoy pidiendo,
Es sólo un minuto para explicarte ésta situación
Que hace algún tiempo me encuentro viviendo.

Cállate y mírame a los ojos aunque te cueste trabajo,
Que lo que tengo que decir es fuerte y se está pudriendo,
Pero no te quedes así todo obtuso y cabizbajo
Y comprende que de esa manera sólo me estás perdiendo.

No sé cuándo fue que terminamos de esta forma perversa,
Si se suponía que por el otro de amor, estábamos enloqueciendo,
Ni porqué abandonas a tu doncella en peligro e indefensa
A la sombra de un romance que continúa muriendo.

Es tú culpa lo que pasa, pero ven y enmiéndalo pronto,
Que es dolorosa la muerte  y aún más cuando la siguen posponiendo,
Ven y cura las llagas que tiene éste canceroso corazón roto,
O envenénalo cuando esté plácidamente durmiendo.




Habla si quieres o si tienes algo que contestar a mis ofensas,
Mas, no lo hagas si vas a seguir hasta el final mintiendo,
Y confiesa cuáles son las cosas en las que tanto piensas
Que te han mantenido lejos de mí sin saber lo que está ocurriendo.

Has silencio por un par de horas hasta que se calme el ambiente,
Y créeme que no hay rencor es más, te sigo queriendo,
Pero ya se aproxima la caterva y la gente no entiende,

(Ni yo) porqué continúas afanando en perderme…

ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

viernes, 7 de enero de 2011

BESOS



Posar una mano sobre el rostro pálido,
Sentir como tiembla al acomodarse el cabello,
Palpar en el tacto el silencio cálido,
Y cubrir las estrellas con un lienzo bello.
Tomarlo por las manos y reír un poco,
Regalar la luna cuando está nublado,
Conversar un rato y cerrar los ojos,
Disfrutando al máximo de quién está al lado.
Acercar los labios preparando algo especial
Sabiendo que es imposible huir en dirección opuesta,
Correr con el soplido del viento al vuelo espacial
Y seguir riendo por las risas a cuestas.
Juguetear con el roce de la nariz contra otra,
Detener todo de golpe y olvidar de las acciones, la cordura,
Saborear de repente, la aventura de la boca
Que ya no tiene llaves ni tampoco cerradura.
Ya un segundo no lo será más,
Será solo una muestra taciturna del cariño guardado,
Prometiendo cosas que no se pueden improvisar,
Cuando dos personas se convierten en soldado.
Un soldado sin pistola ni armamento,
Únicamente provisto por las ansias del deseo
Y se borran los suspiros, las ilusiones, el momento,
Quedando en la memoria, fidedigno, el recuerdo.
Continuaremos afanando con los límites siniestros
Que se pueden encontrar al terminar lo que se busca;
La fusión universal de los cuerpos nuestros
Cuando llegue la luz y la muerte se luzca.
Acabaremos mirándonos perpetuos, hermosos inmortales,
Sonrojados por la dicha que emana por la frente,
Haciendo notar el morbo que nos transforma en animales
Y saldremos caminando por entre la turba de gente.
Pasaran los días, se apagará la luna y hablará Dios,
Hasta que nos reunamos otra vez, cuando el tiempo mande,
Y nos encontraremos como siempre, solos los dos,
Y no sabremos si besarnos en la cara o en otra parte.
Ahí irrumpiremos con el dilema perturbador,
Que encasilla a los labios a permanecer presos,
Hasta que tomen autonomía y enciendan el motor
De las ganas desquiciadas de volver a probar tus besos.


lunes, 27 de diciembre de 2010

VIENTOS...

Todo viento vuelve a soplar a favor y la brisa salina ilusiona mis esperanzas benevolentes ¿serán tergiversaciones andróminas del mi eterno enemigo radical: el destino? ¿será la intervención piadosa de algún ángel extraño que ha concebido conmigo un ligero romance gregoriano? ¿será que he caído en la demencia senil de la edad conjugada con la fantasía casta de una niñez dejada en trazos por las sendas del pasado todavía tibio en su ataúd? ¿será que mi muerte es venidera y me ha dado la absolución de los enfermos? ¿serán enredos venenosos con marañas disfrazadas de claveles tácitos que enamoran mis recuerdos y los desintegra en su mínima expresión?
puede ser tantas cosas, que de repente, prefiero creer que no alcanza a ser nada, pues así, la felicidad de la que ahora presumo...si no es nada, entonces y solo entonces, no puede dañarme.


Queda tan poco tiempo para soñar que ya estoy empezando a echar de menos la vitalidad del cansancio crónico que nació conmigo un día lluvioso de Julio, en año bisiesto y cuando el  `92 estaba de moda, que me mantiene en suspenso, siempre prendada del maldito suspenso que no hace otra cosa que revolver mis inseguridades a fuego lento y condensado…
Un suspenso en suspenso…



ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

CANSANCIO


Creo nunca haber sentido semejante cansancio sobre mis hombros, al punto de querer desfallecer en cada parpadeo atrevido que doy cuando mis fuerzas laguidecen y se me hace agua la boca de somnolencia amalgamada con un prematuro deseo de muerte camuflado entre la algarabía de mis pestañas funestas, tan pesadas como el tronco de las araucarias ancestrales que el primer Kittsteiner derrivó con el pensamiento...
y las horas pasan insolentes, mostrándome una condensación de recuerdos que no recuerdo haber recordado a velocidad suprema, escupiéndome en la cara por perder el tiempo que no ha de volver y seguir acumulando cansancio sobre mi frágil cuerpo y lleno de andróminas con boato.
El hálito que exhalo, casi un suspiro erotizado, me advierte la pérdida de entereza en la batalla:
He caído ante el enemigo...
He muerto en suspenso...
He de dormir cuando aún la noche brilla y el llamado de galanes seducen mis oídos ensordecidos de caricias en veda...
He ardido junto con Troya....


ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

jueves, 23 de diciembre de 2010

HAY VECES EN EL AÑO....




Hay veces en el año en que me pongo a desenterrar los recuerdos casi descompuestos desde el panteón de la memoria, para llorarlos un rato y suplicarles que vuelvan a arrullarme justo antes de irme a dormir en la noche y el insomnio ataque…

Hay veces en el año en que un solo gesto desata la vorágine de mis lágrimas, provocando el colapso del maquillaje y la dignidad queda en el suelo, porque existe la carencia de alguien al lado que ayude a soportar los vientos huracanados de gritos de dolor y vacío.

Hay veces en el año que mi fortaleza deja entrar al enemigo, lo sienta en su mesa con el mejor vino, lo viste, lo baña y besa su frente, porque lleva tanto tiempo siendo el enemigo que, en una vuelta traicionera del asunto, se transformó en el amante requerido por los años.

Hay veces en el año en que odio a todo el mundo y no tengo explicación que dar, simplemente, me molesta hasta el hecho de respirar ¿será porque extraño a los que no están? ¿será que deseo irme con ellos para abrazarlos una vez más o poder decir “soy tu sobrina, la que no alcanzaste a conocer”?

Hay veces en el año en que tengo miedo de despertar sola cuando está oscuro y no se escucha nada más en el mundo que el canto embriagador y cargado de lujuria de los grillos.

Hay veces en el año en que quiero desaparecer como un globo que estalla producto del calor del medio día, que se me lloré un rato, que se lea un poema viejo y se me olvide al instante. Quiero ser lánguida, efímera, andrómina, retruécano, alegoría, nada.

Hay veces en el año en que los colores, los veo diferentes, en una nueva gamas más brillante y hermosa, fusionados como no lo habían hecho antes y a nadie se le había ocurrido, mirando que el negro fosco tiene matices de amarillo, rojo y blanco.
Hay veces en el año en que una sonrisa puede cambiarlo todo… y hoy fue esa vez en el año.




ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

miércoles, 15 de diciembre de 2010

DEPENDENCIA



Explícame en simples términos, cómo llegué a este estado de demencia,
Creyendo que el infinito no existe y que es imaginaria su raíz,
Perdiendo los cabales que me obligan a callar como voto de penitencia,
Al traicionar a mis impulsos y maldecir a la vida por su matiz.

Enséñame cómo liberarme de las cadenas que me amarran con persistencia,
A un pasado que ya no quiero seguir recordando porque me temo, ha muerto,
Asfixiado en versos divinos sobre mí, sobre ti, y esta macabra dolencia,
Que terminó ejecutando a un amor que se suponía, eterno.

Muéstrame el camino que me conduzca hacia mi propia independencia,
Pues mis colonias siguen al mando del rey que no conoce a su sirviente conquistador,
Que arriesga todo lo que tiene y lo que no para ganar su magnificencia,
A cambio de un beso regalado antes de jurar nunca volver a parir un amor.

Ven y trae contigo a los verdugos que han de dictar temprana sentencia
En contra de mi cabeza que no ha hecho sino, pensar en ti y rezar por tu cuerpo.
Ven y arranca de mis brazos la palpitante agonía que dejaste con prudencia,
Antes de sacarte el disfraz de ángel y aparecer como eres, cuervo.



Deja de asechar en cacería, con tus manos, mi inocencia,
Porque ya no soporto la idea de lo que está pasando entre nosotros,
Entiéndeme, te amo como lo no volveré a hacer, pero no aguanto la dependencia
Que desarrollé sobre ti, al imaginar que tus labios están en todos los otros.

Libérame de mis pecados, de este remolino lleno con turbulencias,
Dime adiós y partiré tranquila a un destino que todavía no invento,
Mientras me ahogo con las flores en botón y sus melosas pestilencias,

Que no hacen más, que acordarme que amarte fue un mal intento.


ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

martes, 30 de noviembre de 2010

LO QUE DEJASTE EN MI





Cristales caen sin medida,
Amenazando con llagas lacerantes,
Al cuello desnudo donde depositan su caudal,
Pidiendo el pago de sacrificios en solsticio.

Lamentos hay en el aíre deambulando,
Como noctámbulos con sueño de madrugada,
Cazando los rayos carmines que se cuelan por los arreboles,
Cuando la niebla ataca por la espalda.

Dolor se cambia por entrada al cielo del deseo,
Con lágrimas, llanto, lamentos y sangre,
Convulsiones exasperadas con sudor empedernido
Que resbala por la piel fundido a fuego frío.

Hay melancolía en los ojos de los mortales,
Que sin mirar ven escapárseles la vida,
Entre las manos congeladas por el hálito
De la muerte con cáncer que ronda los pasos.




Las canciones de amor son cánticos amargos,
Atravesados en la garganta ahumada de rencores,
 Llenas de arrepentimientos baratos pulidos,
Impidiendo la salida de los gritos tenebrosos.

La gente pasa por la calle y flota
Entre las masas de smog condensadas en sus pensamientos,
Los autos compiten en carreras presurosas,
Como si tras de ellos viniera persiguiéndolos el diablo en persona.

Se aglomeran las patrañas tiernas en los labios
Al borde de la cianosis por falta de besos cálidos,
Las manos extrañan el contacto con el roce
De los quejidos erotizados nacidos en lo lascivo.

Hay  que dormir antes que la fatiga se agote,
Cerrar los párpados y extender los brazos en el letargo,
Esperando que el sueño les entregue un abrazo

Malicioso a ratos, pero carente y apretado.


ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

jueves, 11 de noviembre de 2010

VETE




Despertar en las noches inundada en llanto,
Cuando la conciencia se jacta de mi soledad en el lecho,
Y sé que es mi culpa porque nunca fue normal amarte tanto
Y traerte aferrado como cáncer en el pecho.

Trato y lo digo, de dejarte a la deriva de mi olvido
Naufrago ebrio de romance lascivo y abrazos,
Para desterrarte de mí y exorcizarte de lo vivido,
Rompiendo los cristales frágiles que contienen nuestros lazos.

Ya no escucho canciones de amor correspondido,
Porque en todas ellas tu voz dulce y amarga abunda,
Haciendo sangrar a mi amor entre indiferencia escondido,
De de tu imagen con ojos de marea profunda.

Amor mío, vete para poder amar a otro, tras la larga espera,
Quita tus manos de mi piel acaramelada con rosas amarillas,
Desaparece de mi sueño donde tu poderío prospera,
Y no me vuelvas a besar porque tus labios son cuchillas.
                                                                                                        





Te prohíbo, Ignacio, cruzarte entre mis deseos bamboleantes,
Sacudir con tus dedos mis penurias mezcladas con boato.
Quiero reír, no por ti, sino por las esperanzas cautivantes,
De vivir sin andróminas repletas de miedo barato.

Ya no quiero quererte de esta forma invisible,
Porque duele más que la muerte a tientas y peligrosa,
Exanguinando mi voluntad hasta lo insostenible,
Por culpar a mí nombre por tu angustia culposa.

¿Es verdad que no esperas mi deceso prematuro?
¿Ni anhelas que deje de respirar por mala fortuna?
¿En serio me quieres dentro de tu fututo?
¿Por qué hay tanta mierda en toda esta tortura?

Siempre digo que será la ÚLTIMA vez que te escriba algo,
Pero sigo dedicando mis palabras a quién no vale la pena,
¿Podrá ser esta la ocasión en  encuentre tranquilidad en el letargo,
O me continuarás asechando como quejumbrosa condena?



ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Postergación


Siento la necesidad imperante de escribir algo que trascienda a mi vida, que futuras generaciones al leerlo, diga: ¡Qué belleza!
Que galanes enamoren con mis palabras y romances tengan seno en mis anáforas, epítetos y la retorica en general, aunque ahora, quiero, nada más. Dormir o estudiar, lo que no he hecho hasta el momento.
Creo que estoy postergando lo mejor de mi vida por algo que anhelo tener…Dios quiera que este Opus Magnum en sacrificios míos dé frutos dulces con bellas flores precedentes , y hojas frondosas amparen mi futuro dándome sombra y soporte cuando se me escapen los suspiros, el aliento y la vida….
© Francisca Kittsteiner, 2008 - 2009.
- Franykityzado por Klaus, ©2009.