viernes, 8 de marzo de 2013

PORQUE TE AMO


Hay conflicto entre corazón y mente,
Un punto de inflexión en la enfermedad
Con rumbo indeciso hacia la incertidumbre,
Amalgama intermitente entre amor y obediencia.

Demonios taciturnos persiguen sedientos
Los vestigios milenarios del deseo congelado,
Despertando lugares como volcanes dormidos
En la resurrección tardía de un romance olvidado.

Hay candados oxidados que atan a la cordura,
Impidiendo compensar la necesidad de caricias,
Inviernos infinitos, con nevadas invisibles
Que congelan los dedos antes de emprender camino.

Un millón de razones para sentar cabeza,
Un millón de besos esperando ser robados,
Las ganas terribles de volver a aquellos brazos
Y sentir que el tiempo en sus labios se ha detenido.




La muerte ronda mis pasos ligeros como plomo,
Y el mundo confabula para hacerme enloquecer,
Pues todos tienen algo que decir sobre lo que quiero,
Sin preguntar antes si yo se los he pedido.

Truenos escapan de mis ojos cuando lo miro,
Y las mareas se apaciguan cuando me habla,
Sin embargo, cuando anoche se levantan remolinos
Que oscurecen mi mirada, llenándola de bruma.

Me pierdo si no camino de su mano,
Y los demonios juguetean en mis hombros cansados,
Burlándose por mi perpetua condición de soledad crónica,
Por ser tan tonta al oír las marañas de las sirenas.

Ya no hay diferencia entre el día y la noche,
Todo es gris excepto esos ojos candiles,
Muerte, desesperación, expiación y vacío
Toman el espacio que habitó su cuerpo.

Pese a todo lo que ya he dicho,
No hay forma de encontrarlo tranquilo,
Pues nunca debió haber historia entre nosotros,

Al pertenecer a universos distintos.

jueves, 7 de marzo de 2013

EL HOMBRE EN LA LUNA.



¿Cómo puedo deshacerme de algo que ni siquiera existe? ¿Cómo logro vaciar mi cabeza de mentiras pesadas que extinguen mi aliento?
¿Puedo arrepentirme de mis arrepentimientos?
¿Voy a volver a despertar sin cansancio o irá acumulándose sobre mis parpados hasta que ya no los vuelva a abrir?
¿Cuál es mi último deseo? ¿Tengo uno?

¿Volverán mis labios a estremecerse con el contacto cálido de una saliva dulce y tierna?
¿Estoy orgullosa de mí, del mundo, de lo que se espera que sea?
¿Quién contestará a todas mis preguntas?
¿Los amores son tan volátiles como mi voluntad y las promesas de tiempo mejores que sólo parecen empeorar con el correr de mis latidos?

¿Mi inocencia continúa como la recuerdo?
¿El otoño se acerca a mi piel, amenazando con escaras de resquebrajos marrones tan punzantes como dagas de diamantes sobre mi corazón de alcaucil?
¿Será todo lo que deseo mío? ¿Incluido él?
¿Cuándo llegará a mi lado?

¿Cubrirá mi espalda ésta noche para que ya no sienta frío y besará mi frente antes de dormir?
¿Callará a los perros de la conciencia tras largos paseos en los montes incipientes de lasciva decrepitud?
¿Todavía falta mucho para que el insomnio se aleje de mi estera?
¿Por qué ha vuelto a temblar la tierra?

¿Pasos gigantes de apoderan de mi trono, asciendo mi corona y mi cintura por los aires,  para caer desplomados sobre colchas de margaritas en botón?
¿Tengo la edad suficiente para pensar en lo que pienso?
¿Será el mundo muy grande? ¿Será muy pequeño?
¿Un montón de laberintos sin salida ni entrada, ni paredes, ni recompensa?

¿Alumbrará la luna mis albores matutinos?
¿Me bañará el rocío con polvo de hadas para volar a Nunca Jamás?
¿Continuaré Cenicienta limpiado pisos?
¿Por qué el Rey no ha convocado a las casaderas a un baile?

¿Por qué veo figuras con ojos verdes y manos de magnolias con apellido extranjero por todos lados?
¿Se llama como recuerdo conocerlo? ¿Es el mismo que me quitaron?
¿Tiene él la juventud arrebatada?
¿Dejaré de sentir dolor?

¿Dejaré de amar a quien no está?
¿Cicatrizarán mis sueños y Morfeo se acordará de que tenemos amistad?
¿Llegaré a vivir en sus brazos?

¿Habitará el hombre en Marte?

ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

DUQUESA DE ORLEANS.


Extraño el fervor de unos besos inexpertos,
Los temblores de las caricias siniestras,
Las noches en vilo  buscando en el silencio las incoherencias
Concebidas por la fiebre de la bohemia…

Hay escases de sentimientos románticos en este corazón de piedra,
Vedado de por vida ante el amor lacerante
Que corroe a tantos sin que lo haga en sus ataduras,
Eternamente oxidadas de miedos taciturnos.

Hay hambruna de locura en mis almohadas
Que han dejado partir los matices de sus cabellos hacia el espacio,
Cuando ya mis latidos comienzan a quejarse de dolor
Por falta de cura o doctor que lo trate.

Extraño el roce sereno de las narices
Movidas por la nada a la continua proliferación juguetona,
Y las manos perdiendo sus límites
En la mezcolanza de dedos azarosos enredados porque sí.

Las conversaciones distantes transmitidas
En oníricos cánticos hacia donde estaría él: muy lejos de mí.
O las sonrisas mimetizadas con amenazas de conquista de repúblicas inventas
En la geografía de un cuerpo en letargo prematuro…

Extraño el revoloteo de gorriones en mi estómago
Al saberlo mío y próximo, inminente y apartado
Real y tan precioso, ángel y endemoniado,
El color impactante de sus ojos en la mañana.

Extraño las notas endémicas de amargura en sus lágrimas traslucidas,
Los versos inspirados en lo que él provocaba en mis entrañas,
Cuando cruza un rayo eléctrico por mi piel al despedirse,
Y el vaivén de nostalgia que aparece hasta volverlo a ver.

Llamarlo cuando el colapso empieza a cobrar víctimas.
Y es necesario escuchar el soporte centinela de quien guía mis pasos,
El susurro erotizado al pronunciar  mi nombre con el saludo matutino
Y las caminatas sordomudas desde el trabajo al taxi.

Extraño la recopilación de mis reencarnaciones pasadas
Y todo el encanto que acumulé al vivirlas.
La inocencia de la infancia primera, esa juventud
Que me arrebataron al nacer.

Esas respiraciones que la angustia me hizo perder,
Las inacabables noches  de vigilia penumbrosa,
Al extrañar su presencia gallarda,
En mí costado desprotegido…

Hoy soy solo una doncella sin galán ni escolta. 




ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER. 

ERA LO MÁS PARECIDO...


Debió haber visto el cielo esta tarde porque no hay manera de que mis palabras mundanas sean capaces de retratar la gloria de las luces desintegrando caravanas de arabescos condensados en la culmine de las montañas, en el preciso instante en que el sol se lanzaba al vacío, flagelando la virginidad diabólica del mirador divino… Las almas fueron robadas porque seguían el camino con cánticos sensuales.  Las nubes hacían el amor por primera vez al atardecer,  festejando la muerte del día como tributo a las vicisitudes nocturnas de las que serían víctimas fatales, ya de antemano.
Nada en el mundo era tan puro y tan cargado de maldad que las figuras exquisitas mezclándose en la concepción recíproca de lágrimas empolvadas y el desgravamen funerario del tiempo que ya se vivió.
Era lo más cercano a la perfección y lo hubiese sido si es que hubiese perdurado intacto para siempre, para verlo hasta el hastío de mis ojos y la memorización de detalles andróminos, que  con el tiempo, hubiera sido inevitable.
Simplemente parecía el hálito de Dios expulsado en un bostezo prematuro de lasciva magnificencia.
Era lo más cercano a mi príncipe azul… 





ESCRITO POR:  FRANCISCA KITTSTEINER.

martes, 5 de marzo de 2013

MUERTE, RESURRECCIÓN Y PECADO






Entre corazones destrozados salió el sol,
Y el mundo fue hermoso,
Como el amanecer temprano del deseo
Y la necesidad inconsecuente de libertad y amor.

Soplaban caravanas de música exquisita,
Que secaban el trayecto de sus lágrimas
Traviesas, vergonzosas, desquiciadas, dolorosas.
Llanto perenne del oscuro secreto prohibido.

Y había muerte en todos lados,
Destrucción por cantidades industriales,
Mas, el palpitar errante de la muerte,
Continuaba guiando sus pasos hacia el vacío.


Muerte, resurrección y pecado…


Se entonaban coros de ángeles endemoniados
Y versos concebidos en lo irremediable del fracaso,
Amor entre carroña y ceniza,
Que pedía a gritos su expiación tardía.

Saludó la mañana y las estrellas dejaron de alumbrar,
Mientras los caballos salvajes corrían sin rumbo
Como los labios de ella en una abrupta colisión
Camino, simplemente a los que nunca debió besar.

Y el polvo seco tomó forma conocida,
Levantando arabescos de ilusiones desmembradas,
Y hubo luz, luz de esos ojos funestos
Que alguna vez le robaron la razón.


Muerte, resurrección y pecado…


Entonces se firmó la guerra,
Ella vistió su armadura y atacó.
Los ríos de sangre devastaron la tierra,
Y esa intermitente luz de un momento a otro, se apagó.

Ya no habría más puntos suspensivos,
La causa de sus desdichas estaba extinta,
Y por fin una  batalla ganada, batalla amarga,
Amarga victoria, victoria sin sentido. ..


Volaron los cuervos sobre los cadáveres esparcidos,
Sacándoles los ojos para que no pudieran ver
El desfile de armamentos más pobre que ha existido
Tras ganar una guerra que se debía perder.

Ella lloró todavía una eternidad,
Y nunca se volvieron a levantar los corazones caídos,
Arrastrados hacia lo incierto por ser sensatos
Cuando la sensatez nunca fue más innecesaria.

Había tristeza en su mirada obsoleta,
Sequía por todo su cuerpo con resquebrajos de heridas.
Dolor, hambre, desesperación, deseo,
Y tumbas de besos erosionadas por el tiempo.

Muerte, resurrección y pecado…



ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER. 



miércoles, 6 de febrero de 2013

POR

Por verte sonreír, mi felicidad
Por escucharte hablar, las palabras,
Por sentirte respirar, el aire,
Por simplemente verte, mis ojos.

Por tocar tu mano, mis manos,
Por tenerte un día, mi vida,
Por esconderte en mis brazos, mi libertad completa,
Por escribir tu nombre, mi arte.

Por que me sueñes, mis fantasías,
Por una noche, los amaneceres
Por una conversación, mi voz y su eco resonante.
Por una historia, mis recuerdos.

Por ti, todo lo que tengo,
Por una mirada tuya, los paisajes,
Por un beso, mi rendición inminente,
Por una palabra tuya, mi corazón inocente.


ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

 

domingo, 20 de enero de 2013

TANTO


Tanto he querido conocer qué es la llama pueril que incinera lo que amalgamo casi enloquecida por la hiel que nunca se degenera tornándose en eso justamente: amor.

Tanto he llamado a los cielos a gritos vivos que ya mi garganta se ha enmudecido cuando dormía y los Dioses dispersan mis suplicas recurrentes, porque los aburrí y no se apiadan, son malditos los benditos, todo porque ellos tienen la facultad de amar como yo quisiera y no me dejan.

Tantas  veces me ha aventurado a escribir lo que creo que podría ser, que ya he confundido los limites de lo que es cierto y de lo que me mantiene viva, pero no me importa el fracaso, las heridas abiertas, y los remiendos de un corazón flagelado por el azote del azar, porque todo me ha enseñado a no esperar milagro y que habemos lo que  nunca daremos un beso bajo la lluvia o al atardecer mirando el mar, por muy tentador que parezca.

Tantas veces he llamado a un nombre que es desconocido, le he regalado versos y canciones, sueños incandescentes a la mitad de la noche y nunca lo he visto porque mis ojos ya no son puros, porque ya saben lo que es llorar de odio al que alguna vez se quise hasta el cansancio y sin más, se fue camuflado en el vaivén de otra falda carroñera. Ya no son puros mis pobres, solo ven cadáveres mutilados donde debería haber deseo y complicidad, ya no son puros y lloran ácido que dejan caminos corroídos en mis mejillas eternamente plagadas de los arreboles que regala el padre sol por piedad.

Tantas veces el sabor amargo de un vino tibio ha ahogado mis ganas infantiles de tener lo que no puedo, que ya la envidia se aloja en mi casa y duerme conmigo el malestar del alcohol bebido por desquite. No hay noche en que no haya lágrimas de Chardonnay dulce y credos de recriminaciones porque parece ser que es mi estigma, la paga por las bendiciones y la cuna de bronce donde nací. Entonces, que así sea.

Tantas veces he corrido sin pensar donde voy a llegar que he andado la mitad del mundo, pero cuando me detuve a preguntar cómo me devolvía, escondido tras unos libros atrincherados, lo encontré y mis ojos volvieron a ser puros tras ver a los suyos y escuchar su voz.

Tantas veces me he preguntado si aún conservo mis facultades mentales que rara vez consigo contestarme, sin embargo, cuando él está en el radio de mi cercanía me declaro a ciencia cierta loca, y la cura está en sus brazos que no logro alcanzar y me llevan a imaginar que está será una de las tantas veces que quedaré prendada de los puntos suspensivos esperando un final que nunca llega porque no es para mí, sino para la que está la lado.

Tantas veces en guerra y ninguna victoria. Me declaro incompetente y sin posibilidad de lo contrario, por tantas veces anhelar antagonismo. 


ESCRITO POR FRANCISCA KITTSTEINER

miércoles, 16 de enero de 2013

LA PEQUEÑA PRINCESA

 La pequeña princesa quiere escapar
la pequeña princesa no tiene trono que ostentar
la pequeña princesa está cansada de esperar
a que alguien aparezca y la venga a rescatar.

La pequeña princesa no tiene voz para cantar
ni tampoco tiene llanto que llorar
solo permanece regalándole al mar
las miles de miradas que ha mirado sin mirar.

la pequeña princesa duerme sin fuerzas para despertar
esperando que en los sueños le vengan a contar
que encontraron para ella  un sereno lugar
lejos de la tierra que no puede ni tocar

La pequeña princesa no tiene trono que ostentar
y las cadenas le oprimen el pecho impidiéndole hablar
por las llagas lacerantes de insultos por contar
par que la pequeña princesa no vuelva a respirar...


ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER, Rancagua, 23 de agosto de 2006

sábado, 12 de enero de 2013

GAMBLING....


hace tiempo ya... que conozco a una persona que es mi mejor amigo, o lo fue en su momento, porque la distancia es desgraciada y nos ha hecho separarnos más de lo debido, aunque no nos han faltado las llamadas por telefono o las conversaciones por distintos medios, pero ya no es lo mismo.

las pocas veces que nos vemos al año, con suerte para navidad, o cuando él se acuerda de que tiene amiga y viene a verme, no hablamos más que de los viejos tiempo, o de cuando eramos chicos y muchas cosas.... pero hay algo que me tiene más o menos preocupada.... ¿dónde quedó ese cariño tan garrido que poseíamos los dos? no lo sé, pero quiero averiguarlo.

necesito sentirte cerca, como antes, saber que estas y que me llamas para saber de verdad por mí y no por mera cortesía o por costumbre. (recuerda que eso nos mató, la costumbre)

necesito sabes que estas aquí, aunque no lo estes, pero si nos ponemos a pensar, la distancia no es tanta como la de antes, mal que mal son solo casi 90 kilometros o poco más, no sé, la verdad.....

necesito volver a soñar contigo como en los viejos tiempo, cuando aun compartiamos la esperanza de un NOSOTROS, que se fue con el tiempo, con las distancias, con los apellidos, con nuestras madres.... con todo.

necesito volver a pensar que todo es mentira que, todavía, caminamos por la playa tomados de la mano delante de nuestras madres buscando conchitas, mientras ellas conversaban y ni se imaginaban que compartiamos algo más que una amista desde la cuna....

Necesito que volvamos a ser.... solo tú y por otra parte YO, pero nunca un NOSOTROS.... solo un niño que fue amigo, el mejor de todos, de una niña que lo odiaba..... un hombre que se dio el tiempo de conocer las mañas de una mujer, desde los colores que usaba, hasta las expresiones en su gestos, y eso es raro de por si,  del niño que quiso cambiar la historia y hacer que la niña no lo odiara más y que abriera los ojos para saber que lo amaba....

quiero saber de eso y mucho más!!!!!!!!!!!!

 
 
 
ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER
 
ps: no puedo creer que esto hubiese aparecido desde la nada. Lo escribí hace tantos años, tantos, que ya se me había borrado de la memoria su existencia (como tú), pero me fue inevitable publicarlo... nos lo debemos ¿No crees?

martes, 18 de diciembre de 2012

OTOÑO INCENDIADO


Sigo en letargo atiborrada de cansancio que acumulaba en mi espalda, transformándose en dolor punzante que adormece mis ganas y anestesia a la voluntad de sequien en pie un par de horas más.

Quería ver el primer albor del 30 de mayo, pero fallé antes, concibiendo quimeras insólitas que atemorizan mi vida y la llenan de preguntas inquisidoras de respuestas que no les puedo dar.

Cerré los ojos, recité una plegaria que salvará a mi espíritu de llegar a conocer a Hades, acaricié el recuerdo insalubre que deja una canción en los oídos y que me hace pensar en él. Ya no tuve conciencia de mis actos, porque el sueño tomaba parte de mis decisiones, acercándome a lo onírico y haciéndome vulnerable ante el poder de mi cabeza trastornada con un nombre y un apellido.

Ardía todo alrededor de mis pies, pero las flores del narciso se mantenían inocuas, llenas de rocío petrificado y desplegando tonalidades desde el negro al azul, pasando por el rojo, el cobre y el amarrillo centellante de luz, los árboles carbonizados desprendían su sombra de antiguos fantasmas, chillando al caer a tierra y levantando polvaredas de historias muertas en sus raíces secas por el calor asfixiante del otoño incendiado.

No había nadie en el alcance de mis ojos, solo destrucción y danzas de llamas frías al contacto, pero sedientas de inflamación corpórea.

El sonido de los pájaros se hacía sentir a la distancia, ahuyentados por algo que los perseguía desde las copas imaginarias de los árboles quemados. Desaparecieron y retornó el silencio entre el explotar mortífero de calderas hirviendo.

Había alguien tras de mí, que respiraba de mi olor y subía una mano por mi brazo, supe que era él poseído por una clase de maldición mediada por las ondinas calcinadas de un bosque en descomposición.

Tomó mis manos y con el trinar de los dedos compuso una sinfonía de ramas caídas. Los narcisos recogieron sus raíces alentados por los mandatos de mi señor, estirándolas y tocando acordes de violines para que pudiéramos bailar.

El quejido pesadumbroso del follaje se convirtió en las palabras del deseo y mis ojos reflejaban en los de él un miedo como ningún otro.

Se alejó tomando distancia para comenzar a desenredar mi vestido hilo por hilo, mientras yo giraba extaciada en risas y encanto para él y por él.

Mis cabellos oscuros se trasformaron en  el único ropaje que protegía  mis secretos de la vista del mundo exterior, prometiendo enigmas a quien se atreviese a contestarlos o la muerte para quien se equivocase en responder a las preguntas inexistentes que circundaban traviesas agitando mi tacto y palpitar esquivo.

Del piso, las cenizas tejían vestiduras cálidas para contrarrestar el soplido gélido del tiempo paralizado  y él se acercaba temblando, mirándome fijo y dirigiendo la orquesta arbórea que continuaba tocando para nosotros.

Salieron las estrellas y la luna saludó con su resplandor añejo y polvo ancestral con el que  retorna todo a la vida y se extinguen las hogueras interminables de oxígeno, fuego y cal.

Un colchón de hojas cubrió bajo y nos recostamos abrazados, dándole cabida al jugueteo de manos inexpertas que buscaban expandir las fronteras de dos reinos distantes y convertirlas en imperio todopoderoso por una noche.

La intemperie regalaba el llanto de las nubes que bajaba por mi cintura y desembocaba en sus labios; los rayos estridentes acallaban los gemidos que comenzaban en el sexo y terminaban en la garganta con murmullos guturales de placer absoluto.

La fusión de los cuerpos hacía imposible reconocer los limites naturales de cada cual y las convulsiones frenéticas sacudían la tierra haciéndola despertar del sueño centenario.

Sus dedos recorrieron el contorno d mi silueta excitando los sentidos hasta la culmine total y desgarrando a mis palabras que salían con fuerza tratando de librarme de la cárcel del deseo a la que había sucumbido.

Desperté borrando todo lo que mi cabeza imaginó, queriendo volver a soñar con ese que causa mis pecados y que satisfizo a mi espíritu cuando el amanecer estaba próximo.

Cerré los ojos y sentí sus manos tomando las mías, pero ya no estaba… se me había vuelto a escapar.
 
ESCRITO POR FRANCISCA KITTSTEINER

viernes, 23 de noviembre de 2012

ILICITO

Tener la irritante sensación de que en cualquier momento va a aparecel alguien preguntando por mí. Estremecerse hasta el escalofrío cada que escucho el timbre sonar al final del pasillo e inevitablemente pensar que eres tú.
Ya todo esto tiene que parar ahora, o lo poco de cabales que mantengo intactos, terminarán siendo carroña de buitres, al igual que el corazón lastimero que un día regalé y que sin más. botaron a la basura, relegado al olvido de la chatarra, sin embargo, continúo espernado; quizás en sueños hoy aparezca quien vendrá a rescatarme o hacerme perder entre fantasías.

contunúo esperando, haciendo a un lado el letargo, porque algo supremo me ordena a mantenerme en vigilia, así como virgen, como la más blanca nieve que ningún ojo humano ha visto jamás y que se mostrarán en gloria y magestad cuando tu boca confiese los afanes que guarda al masticar mi nombre una y otra vez, por miedo a su extinción.

tener que rogaler al infinito la resurrecci´´on del sentimiento que yace fortuito en el recodo de mi ser, agota mis energías al punto de casi morir exangüe porque no puedo dejar de mirar a los cielos con lágrimas a borbotones porque ya no aguanto la espera: lo quiero aquí y ahora, sereno y abundante en caricias, cercano y mío, escondido y prohíbido...todo, incluso si  tengo que concebir un romance ilicito que solo florecerá de noche, encerraods tras las paredes donde gobiernos, esondidos en la cama helada donde yazco...aunque de día, tenga que renegar su existencia, maldecir su nombre y apartar mi cara de su vista...de todos modos, ruego porque venga.

Pero ya no puedo seguir esperando, estoy cansada, la noche avanza a pasos agigantados y el frío se cuela lento por mi espalda... Ya no puedo, y si vienes en camino, apura la marcha antes de que mis párpados se cierren porque no se volverán a abrir, ni siquiera por ti.

ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

domingo, 28 de octubre de 2012

NO ESTA VEZ


Y lamento decir que esta vez no voy a dar mi brazo a torcer, no por ti, ni por mi conciencia, ni por las heridas que todo esto pueda provocar, porque las heridas sanan cuando tienen tiempo de sanar, pero las mías… ya son tantas que el dolor no me deja respirar tranquila.

Lo siento en el alma, pero en cosas como esta no hay amistad que valga, ni tesoro que pueda comprar amnistía para detener los batallones que se irán a enfrentar cuando amanezca, antes de que se evapore la ultima gota de roció desde el aire. Y créeme que no es fácil. Ya en el pasado renuncie mil y una vez a lo que mi corazón sentía por tratar de entregarle felicidad a alguien más, pero no esta vez. Ya me aburrí, quizás estoy muy vieja, y la soledad comienza a hacer estragos en mi piel, sin que todavía llegue mi final feliz.No voy a renunciar, porque clavé mis ojos en esos que me fascinan tanto, y los tuyos, no me los van a quitar.
Siento tanto lo que está sucediendo entre nosotras, que todos estos años de amistad se nos vayan a la mierda porque se nos ocurrió parecernos tanto, tanto así, que justamente por eso, es que estamos viviendo de mentiras, pensando siempre si es verdad lo que me cuentas o es sano lo que te digo.

Si todo esto hubiera acontecido en otro tiempo y lugar, quizas no me importaría, preferiria concervarte que pelear o causarte algun tipo de sufrimiento, pero ya no más, me aburrí y así de simple fue como me convencí por las noches, que cuando es cuando la conciencia ataca, la muy maldita, de que en el amor y en la guerra todo se vale, y qué sucede cuando la guerra es por amor... ¿Se permite matar sin sentir remordimiento? ¿La gloria se va a alzar sobre los intereses de quien la invoca? ¿Podré volver a mirarte a los ojos?

Pero antes de contarte todo esto, tómate una copa conmigo, ríamos un poco, conversemos hasta que se nos cance la cara y la noche envejezca, pero  no de él. recordemos cuando todo era juegos, y el amor era poco importante, abrázame y déjame llamarte por última vez mi amiga.  Ahora te digo, sin malicia de por medio y aunque no entiendas lo que está pasando aquí: "que gane la mejor".


ESCRITO POR FRANCISCA KITTSTEINER



this is something i've thinking a lot these days, but is not a true story.
 
 
 

viernes, 3 de agosto de 2012

EL CAMINO VIEJO.




Diez años tardé en descubir
que las flores nacen secas y sin color,
que no hay vida después de morir
y que haga lo que haga no vendrá verano ni calor.... y te ví. 


Y en tres segundos se derribó el muro 
Que tantos años tardé en construir
Porque me cuentan entre voces de susurros
Que por el camino viejo te ven venir.

Siete años lleva acumulandose el polvo en tu frente
Que ya no te deja ni los ojos abrir,
Hay tantos rasgos de ti en toda la gente
Y tanto te he dicho sin jamás decir.

Catorce pasos di en falso antes de poder huir,
De las garras de un doloroso futuro
Que me grita al oido que no iba a conseguir
Otra cosa que no fuera de tus labios un triste murmuro.

Y 1400 veces la misma historia reconstruí,
Invocando a las lagrimas  las que siempre recurro,
Cuando me acuerdo del amor que contigo concebi,
Mientras curaba las heridas del corazon que con eso torturo.

Una vez logré tu nombre maldecir,
Al mismo tiempo que envenenaba al vino con cianuro,
Porque ya no había caso en el hecho de perseguir
El amor vagabundo que en recuerdos desfiguro.

Y ninguna vez, en todos estos años, he podido suprimir
Los besos supremos que por vergüenza censuro
Y que en las noches de frío vuelven a vivir
En los momentos mas brillantes de un romance prematuro.

Pero, siete años te demoraste en venir,
A apagar de un soplo este fuego y sulfuro,
Pavoneándote entre risas y ánimos de confundir
A los deseos que subyacen en mi inconciente impuro.

Pues, entonces demórate un par de minutos en fingir,
Que no son verdad los planes que conjeturo,
Porque ya estamos viejos para poder discernir
Perfectamente donde el pecado escrituro.

Y tárdate dos horas en lentamente desvestir,
Los lugares que hace siglos que llevan seguros
Y ven comienza a mezclar, a fundir,
Los cuerpos congelados bajo el amparo de los rincones oscuros.

Yo te dejo, a que en tres caricias puedas abolir
Los miedos hilarantes que con arabescos que mesuro
Para que los transformes en redención  y así encubrir
A los arrepentimientos que por cobarde me aventuro.

Y déjame a los dos, en un minuto, conducir,
A las mazmorras donde mis hago mis conjuros,
Para con mortificaciones  logres admitir
Que asesinaste a sangre fria al amor mas puro. 



ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

FASCINANTE




Fascinante, simplemente fascinante como logras adueñarte de mi pedazo a pedazo estando tan lejos y seguramente en brazos de otra. Vienes y tomas lo que quieres: sueños, pensamientos, palabras, deseos, suspiros extasiados en lujuria que nunca sentí, sino hasta ahora.
Es fascinante todo lo que te envuelve, la vorágine radical de belleza y perdición que de apoco consume mi cordura, siéndome caer en un charco de pecado tan inocuo como pueden ser tu ojos: la combinación perfecta entre salvación y condena, la luz y la sombra, el cuerpo y el alma…
No quiero redención, por primera vez en los siglos que respiro, quiero arder como un leño seco que yace en las llamas de un bracero, pero contigo, hombre de ojos de candiles, espejos con cuchillos que  delataran tus afanes al verme aparecer tras las puertas de un salón, solo para ti.
Fascinante es la forma en que me han mostrado el futuro los dioses cuando estaba en letargo: una taza de café en cálices olvidados, un abrazo en medio del caos,  un trago y la interrogante del lugar ¿tu casa o la mía? ¿Qué vendrá luego?  ¿La muerte en tus brazos ahogad de placer?...
Es absolutamente fascinante el hecho de pensar que sin dirigirme una palabra que alentara mis fantasías, al mero contacto de tu mano sobre mi hombro deshicieras mi piel como si fuera ficticia y descubrí que soy tuya en cuerpo, mente, perversión y beneficencia. Eres dueño de lo que posea, así que ven y tómame como ofrenda, sacia la sed de los dioses con mi sangre y luego conviérteme en tu esclava que dejaras exangüe por las noches y placida en as mañanas al despertar anclada al pecho donde palpita tu corazón, mi amor, que ya para entonces, latirá al son de mi nombre.

Termina de fascinarme cubriéndome en pétalos de rosas, besos clandestinos aparados en las tinieblas, caricias desmesuradas, pero propicias para nosotros, que tanto las requerimos. Besame hasta el final de los años, de principio a fin, hasta que se  fusionen nuestros labios y ya no sepan vivir sin probar el caramelo que se escapa de tu boca o de la mía. Calma las pasiones que se alzan embusteras cuando estoy de viaje con Morfeo y que de madrugad se extinguen como un Fénix, y como aquel, renacerán de sus cenizas la noche siguiente.
Fascíname y convierte esta cordura en desquicio la sea en abundancia y mis deseos en romance. Te pido, sin decir nada, que me adores y hagas que se cumplan las profecías, que ya en mi mesa te espera tu taza de café. 



ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER 

LASCIVA


Hay fantasía errática en mi cabeza,
Pensamientos impuros con culpable conocido,
Un secreto dulce aunque lastimero parezca,
La lasciva decadencia del deseo concebido.

Hay planes macabros gestándose tranquilos,
Condensados con la seducción justa impartida
Para que se cumplan como son debidos
Y generen resultados pronto y sin medida.

Hay encuentros casuales alrededor del universo,
Y yo no puedo hacer nada para oponerme,
Salvo descargar la ansiedad en versos
Y seguir imaginando que llegarás a quererme.

Hay perversión bajo cada sonrisa inocente,
Ganas desamparantes de arrancarte la ropa,
Pero siempre está todo repleto de gente
Y permaneces quieto cuando están, cual si fueras roca.

Hay, cuando veo tu rostro, fuego y sulfuro,
Majestuosidad en los arabescos creados en los labios
Y siento pasión atosigante en el pecho, lo juro,
Y el silencio tardío de todos los sabios.

Hay resurrección del cuerpo al mirarte,
Rubicundez absurda delatando mis afanes,
Y no entiendo, porqué está prohibido deserte
Como si fueras un dulce escondido en celofanes.

Hay somnolencia terrorífica por el desvelo causado
Por tus ojos maravillosamente intrigantes
Y es la única forma que tengo de poseer lo clausurado
Porque la suerte es maldita y no te conocí antes.

Hay ganas idiotas de detener el tiempo enseguida,
Robarte de la piel lo que es mío por derecho,
Salir fragrantes, anticipando la famosa huida
Que desde n principio debió comenzar en el lecho.

Hay coquetería que se estaba empolvando,
Cada que busco llamar tu atención perdida,
Y si me faltan agallas para acercarme hablando
Es por poseer tanta belleza, cruelmente desmedida.

Hay ardor cuando me miras estupefacto
Porque sé que es mutuo lo que aquí viene ocurriendo,
Así que, ven, tómame y bésame en el acto
Y terminemos de una buena vez de estarnos mintiendo.

Porque hay anhelos que no son lícitos en el día,
Pero que de noche son escape seguro,
A las recriminaciones que la gente diría
Si se enterasen de este romance para nada puro. 


ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER 

jueves, 26 de julio de 2012

CAMA VACÍA


Esto ya no es normal y las canciones no ayudan a mejorar la situación, mucho menos si entre líneas me susurran tu nombre tierno y cuentan entre bromas las coincidencias fortuitas con un destino que vine a buscarme pronto para conducirme directo a la perdición de tus labios.
Lejos de ser sano, la sapiencia de la lejanía atosigante camuflada en una mirada de esos ojos maravillosamente verdes,  perturba mis sentidos ya casi absortos por pensar todo el día en cómo hacer que un universo de posibilidades errantes que se multiplican a la velocidad de mis deseos, conspire en mi  favor, haciendo posible un tú, un yo, un aquí condensado a besos de la mejor cosecha que poseo guardada como tesoro de Midas para ti.
Y pese a todo, no encuentro la forma de acercarme, demostrarte lo que comienzo a sentir  y que se me revela como vaticinios de noche y afloran en mis entrañas, las que creía muertas, pero para ti, reviven y rebozan de lozanía cándida.  Cómo hago para encerrarte en una habitación de dos por dos sin puertas, ni escapes, menos luz y conmigo, sacar al mundo, al millón de impedimentos que te ata a la indiferencia y a mi a un asiento en el tren que va directo al vacío… cómo hacer para que todo lo que en sueños me cuentan las hadas se convierta en verdad  para mí y poder invitarte a tomar un café en esas tazas que sabe Dios desde hace cuánto tiempo nadie las usa, que te quedes y así comenzar a conocernos, tras siglos de espera inquisidora que era rellenada con pieles prestadas, pero que no daban calor, sino un abrigo lastimero a estos brazos que languidecen si no los vienes a aprisionar luego entre los tuyos, a este corazón que palpita como loco cada que ve tus ojos colisionar con los míos, entre otros de miles que siempre sobran, a este cuerpo que grita que lo despojes de indumentaria y lo hagas vibrar con el timbre de tu voz en mi oído.
Quiero que las coincidencias coincidan en hacernos coincidir en una mera coincidencia tantas veces como sea necesario para que después no las necesitemos nunca más, que lo que escribo para desahogarme de tanta estupidez pensada, tramada y re planeada sea verdad en un futuro próximo (ojala mañana), que hoy, a la mita de la noche te despiertes con mi nombre en tu boca e inventes cualquier excusa para hablarme la próxima vez que me veas (porque sé que de vez en cuando las ocupas) y no me dejes ir sin antes haber por lo menos, haberme besado justo en el borde donde comienza el limite del bermellón.  ¡Eso! ¡Claro! Que me sueñe en la misma frecuencia en la que él sin permiso se cuela en mi letargo, o mejor aun, que venga y lo comparta conmigo, así apaleamos la soledad que tanto mal le hace a este pequeño corazón destrozado y al frio lo echamos a la calle, a dormir con los perros… que vena, que sea mío porque sé que lo es, porque se me presentó en sueños, porque sé que esos ojos buscan decirme algo más que “lucha Francisca”.
Sé que fuera de ser normal, tanta fantasía, tanto insomnio mezclado con alcohol, no mejoran la situación, menos si le agrego el miedo a que tiemble cuando oscurezca y él no esté (como ahora, por ejemplo). Así que ven hombre desconocido cuyo nombre no es menester mencionar porque ya mi corazón lo canta como  himno de suplica a Cupido y muy en el fondo, ese mismo corazón muy pronto sabe que latirá al son del tuyo, mi querido. 

ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

PÁJARO NEGRO


Vi cruzar por el cielo un pájaro negro que solo mis ojos eran capaces de ver, vaticinando lo que más temía: la nefasta amalgama de la soledad atosigante que nace de madrugada, cuando no puedo dormir, hace frio y el cielo se cubre de escarcha, las sabanas se congelan y c muy en el fondo me pongo a imaginar que también tú estás mirando el firmamento con mi nombre enredado en tus labios, esos que todavía  no puedo besar y que tienen miedo de nombrarme en voz alta porque saben que al hacerlo me extinguiré como un fénix que ya no renacerá de sus cenizas porque se ha cansado de esperar.
Y ese pájaro negro voló alto, tapando las estrellas mientras conversaba de l lo inminente de mi hastío por no tenerte cerca, porque no duermes a mi lado como es debido, porque ya las semanas de desvanecen sin verte y no hay rastro de redención de mis actos acabando con la escasa conciencia que me iba quedando y que murió cuando caí rendida ante el contacto de tu pupila esmeralda con las mías que parecen pozos sin fondo: completo vacío. Y ese mismo pájaro me dijo que estabas lejos, que era mejor liberarte de mi hechizo, pero cómo si no hay ninguno… ¿Cómo deshago algo  que no hice jamás? Porque todo esto fue un mero enamoramiento fugaz que perdura en el tiempo sin dejarme obrar como me gustaría o pensar siguiera.
Y se condensó el humo convirtiéndose en cristales lacrimosos que suplican desesperados el calor de tu pecho aprisionándome hasta la asfixia, el tremor de tus brazos para calmar mi dolor y llorar tranquila en ellos hasta volver a dormir, esta vez sin las miles de pesadillas donde me muestran un futuro gris sin esos candiles que señalan el camino que debo seguir hasta el paraíso.  ¿Por qué no vienes, aunque sea un rato y vigilas mi letargo, espantando a los cuervos que insisten en apearse al respaldo de mi cama sin guardián, ansiosos de sacarme los ojos para que no vuelva a contemplar tu rostro celestial? ¿Por qué no renuncias a todo por mí o es acaso que no lo valgo o soy indiferente  a los encantos de Eros, celoso de mi devoción por ti?
Ven y quédate antes de que el pájaro negro decida regresar por mi alma, ven que tengo pánico de cerrar los ojos y que al abrirlos me encuentre de nuevo sola en dos millas de cama sin señaléticas que me indiquen el retorno hacia el romance de tu voz tenue, ven y hazme compañía hasta que no ardan las velas y el reloj se haya estancado a la  media noche para continuar bailando vals a la luz de la luna, solos, los dos.
Apúrate que ya oigo el revoloteo de sus alas, se aproxima, estoy segura, escóndeme entre un millón de besos y caricias y nunca me dejes mirar al sol de frente, porque me convertiré en piedra y ni tu boca me podrá salvar. Apártame de cada ventana  y perdámonos juntos descubriendo los límites de lo imposible. Se acerca, ayúdame que se ha oscurecido y tiene hambre, viene por mí, lo sé. Enrédate conmigo, fundámonos en uno antes de que sea  tarde y déjame ser completamente feliz en ese espacio justo entre tu hombro y tu cuello, ancla mi piel a tus manos para que no me lleve, pues es a mi a quien viene a buscar la muerte y si me toma, que sea con tu olor en mi cuerpo… ven…
Y vi cruzar un pájaro negro que iba volando en dirección a ti, contándote noticias de mis deseos clandestinos, pero ese pájaro jamás volvió con recado alguno, así como tampoco tú.  



ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

jueves, 14 de junio de 2012

ALGO ANDA MAL


Siento que algo está mal, que debería doler el fracaso y que yo no tendría que quedarme aquí lamentándome por algo que jamás vio la luz del día porque no quise pelear por ello. Siento que en cualquier momento vendrán por mí los verdugos del demonio a cobrar la parte de lo que les corresponde de mi alma porque saben de mis tratos con el cola ‘e flecha de cuando era más joven y desprovista de carácter. Siento que la noche está demasiado calma para que esto sea sano y natural, tanto silencio me perturba y dejan  que mis pensamientos vuelen siguiendo a los flujos de mis emociones maliciosas a un callejón sin salida. Algo no esta bien… ¿será que en algún momento perdí de vista tus ojos maravillosos y alguna ramera me los robó? ¿Te volveré a ver? ¿No debería dolor el hecho de que no te encuentres aquí conmigo como en un comienzo imaginé? ¿Qué me está pasando? Porque desde un tiempo a esta parte me he vuelto creyente de mis anhelos, esperanzas que no sabía que aún poseía por tanto tiempo tenerlas olvidadas en donde no hay alcance.
Comienzo a creer que pronto se acabaran mis fracasos, que volveré a reír sin darme cuenta de mi inconciencia, que tú, pequeño príncipe, pasaras al olvido porque ahora es un Rey el que viene por la Cenicienta, no un niño perdido con aires de galán. Empiezo a creer que todo lo que alguna vez se concibió entre las miles de noches con insomnio, será destino para mí, pronto, presto y violá....


ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

martes, 5 de junio de 2012

Y SI HAY QUE EMPEZAR DE NUEVO


Y si hay que empezar de nuevo la búsqueda incesante de un motivo propicio para mis desquites, yo me retiro del juego para siempre porque ya no tengo las mismas fuerzas que alguna vez se arraigaron en mis entrañas, ya no hay tiempo , corazón mío, porque hay tanto qué hacer, tanta fatiga que mis días se extinguen poco antes del amanecer y veo como la bruma cubre la cuidad con vaticinios de fracasos escondidos en lo gris de las nubes calando hondo en mis huesos, extrayendo de a poco la vitalidad de la que presumo. Se me escapan los anhelos y contenlo un futuro incierto, solo y falto de cariño lascivo.
Si hay que empezar de nuevo con la parafernalia extremista de conquistas que sin importar lo que haga, terminan puntuales en nada, en vacío y Chardonnay, yo te digo adiós Cupido insidioso, porque ya no puede pelear más por lo que nunca ostentaré. Me cansé de las confabulaciones fraudulentas que interpones en mi camino por causa desconocida y desde ahora en adelante, ya no miraré a los cielos suplicando abolición de mis pecados porque sé que no me escuchan, así como ya no rezaré más por encontrar a ese galán que nadie me prometió, porque en el lugar preciso donde debía ir escrito un final feliz para mí, el papel se rompió o lo rompieron a propósito. Ya no puedo, porque me hace daño la sapiencia  concurrente de lo que me espera… una vez que se observa el futuro, se cambia, justamente por eso, porque ya lo has visto. Por esta razón yo reniego de lo que sé y que el resto ignora. Me declaro ciega, sorda y muda si me preguntan si alguna vez supe si alguien sin nombre se cruzaría en mi destino. Lo niego porque es la única forma en que puedo acallar a los fantasmas que me persiguen desde la cuña. Son ellos los que me cuentan lo que se viene en un par de horas adelante. Los expulso y cierro la puerta con llave, porque si hay que empezar de nuevo, lo haré por última vez, pero sin y aquí juro, proveerme de armamento de guerra, así que ven y ataca cuando duerma porque ahí soy más débil y ya no abra ni un alma que vigile mi somnolencia y detenga tus planes militares en mi contra, maldito Eros, vengador de lo que te arrebataron y dejaron en mis ojos. Ya no soy nadie, ni rival ni amiga, solo puntos suspensivos donde antes martillaba cada silaba de mi nombre… ya no soy nada.
Si he de comenzar de nuevo, pido piedad, expiación y os ruedo el perdón por lo que ha visto y le robé a los Ángeles…limpieza y paz al caer la noche, descanso y utopías para esta pobre muchacha con manos firmes y silueta intimidante…
Si he de comenzar de nuevo… has de cuentas que no me conoces y que si te he visto, no me acuerdo, quizás así nos perdonen a  ambos… 


ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER
© Francisca Kittsteiner, 2008 - 2009.
- Franykityzado por Klaus, ©2009.