
sábado, 25 de febrero de 2012
JURAMENTO

viernes, 24 de febrero de 2012
DESVARÍO
¿Qué pasa cuando se comienza a amar sin tener conciencia?
¿Qué pasa cuando se pierde el rumbo del destino y se aventura en otro que no te pertenece?
¿Qué pasa cuando no quieres terminar sufriendo otra vez,
pero se ve inevitable el derramamiento de lágrimas negras?
¿Qué ocurre cuando se ve infiltrado el corazón en recovecos jamás andados
y se pierde el camino de vuelta a la cordura?
¿Qué pasa cuando tus sueños ya no lo son más, sino que se transfiguran en un escape momentáneo donde las fantasías son perpetuas e infinitas?
¿Qué pasa cuando ya no hay más preguntas que hacer?
¿Se acaba la humanidad?
¿Qué pasa cuando el destino falla y la cercanía decide ser copia exacta de la distancia?
¿Qué pasa cuando el alma envejece sin que el cuerpo lo haga al ritmo propio?
¿Se pierde la vida?
¿Qué pasa cuando se empieza a morir, desisten los brazos en su afán de aferrarse a algo para la eternidad y las piernas son hilachas enredadas en las sábanas mortuorias?
¿Qué pasa cuando se desovillan los deseos y la carne se hace agua color ámbar en las viejas fuentes griegas del la culmine del sexo?
¿Qué pasa cuando ya no se oye el replicar de las campanas y se persigue el sonido del goteo incesante de arrepentimientos por lo que no se hizo y ya no hay tiempo?
¿Qué pasa cuando se vuelve a la niñez con quinientos treinta y ocho años, se sigue siendo el mismo o es un rastrojo de lo que se solía ser?
¿Qué pasa si se nos muere la muerte?
¿Dónde queda el recuerdo?....
ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER
GUERRA EN LA VENTANA

jueves, 23 de febrero de 2012
CUANDO EL VIENTO DUERME

Cuando el viento decide detenerse y ni dar rastros de haber existido y las luces se apoderan de las calles como caravanas de promesas de tiempos mejores, es cuando comienzo a imaginar paraísos taciturnos de lo que nadie me ha prometido, aferrándome al hecho de que, cuando regresen las ventoleras, mis fantasías se transformarán en un futuro proclive para engendrar felicidad.
Cuando las copas de los árboles están quietas y ya no bailan los tangos de romances que no he concebido, cuando los perros dejan de ladrar y a lo lejos solo se percibe el ruido de los trenes pasando, el silencio me abruma, haciéndome desesperar y desvanecerme entre las sábanas que me mantienen amarrada a donde se supone que tengo que estar pero ¿Por qué no me dejan ir a bailar con los personajes que tantas veces he inventado para no sentirme sola? ¿Por qué no me dejan habitar en el mundo que he creado para otros? Me gustaría convertirme en la Cenicienta del cuento que lleva mi nombre, vivir aferrada en los brazos de los galanes que pueblan mis páginas vacías antes de caer en letargo y vivir de las marañas que solo Dios sabe que existen y que son, desde hace siglos, el causal de mil demonios que me persiguen donde sea que decido poner el ojo.
Cuando la cuidad duerme, el viento también, porque se va poniendo viejo y tiene ganas de que algún día, alguien escuche sus lamentos camuflados entre los vahos que se cuelan por los edificios al tiempo en que el plenilunio es máximo y las fragancias de las castañas se apoderan de los rincones olvidados de todos y por nadie. Quiere contar la gracia con la que fue bendecido, y las maldiciones que le conlleva ser tan etéreo, que a final de cuentas, cuando deja de hacer ruido, asusta más que cuando rompe en gritos de dolor y ausencia. Hay nostalgia en su canto, como si buscase con avidez los rastros de recuerdos engreídos entre la basura que se recoge de las calles llenas de ratas y de besos clandestinos. Hay miedo en el temblor de su voz, sin embargo, nadie se detiene a preguntarle por qué…
El viento, duerme, y cuando lo hace, yo despierto para poder vigilar su sueño y que no le apuñalen el corazón que le va quedando, para que imagine lo que le quitaron desde la cuna y no pudo disfrutar, para que él, por un minuto, sea tan feliz, como yo pretendo serlo, cuando el viento, me regrese la esperanza de mi vida.
ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER.
ps: this is new, I've made it for you. I hope you enyoi it!
ALEA IACTA EST

ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER
sábado, 7 de enero de 2012
EL REGRESO DEL REY PERDIDO

jueves, 5 de enero de 2012
EL CAMINO DE REGRESO A CASA

sábado, 17 de diciembre de 2011
Y SI PODRÍA

Y si esos ojos dejan de pronto de mirarme…
Y si jamás los vuelvo a ver de tan cerca…
Y si nunca llegara a amarme…
Y si ya no continúo siendo tan terca…
Podría se que todo comience,
Podría cambiar el destino que me asignaron,
Podría hacer que con frecuencia, él me piense,
Podría ser él el príncipe que me regalaron…
Y si ya no regresa a mis brazos cansados…
Y si algo le ocurre cuando esté lejos de mi vista cautelosa…
Y si ya no escucho sus pensamientos osados…
Y si ya no puedo ser su amante recelosa…
Podría olvidarlo en un par de meses,
Podría ser que se ha clavado en mi pecho,
Podría morir mientras durmiese,
Podría yacer con él en el lecho.
Y si mañana confieso lo que quiero gritar…
Y si tiembla la tierra cuando esté oscuro…
Y si todo vuelve a empezar…
Y si todo se realiza, aunque lo dudo…
Podría ser que me añore como quiero,
Podría venir hasta mi puerta desesperado,
Podría entregarme el cariño que espero,
Podría resultar de mí, enamorado.
Y si el tiempo que me queda es poco…
Y si no consigo gastarlo perdida en sus besos…
Y si a los recuerdos convoco…
Y si mi vida se basa en tropiezos…
Podría ser que esto sea un mal sueño,
Podría mi futuro es una mera fantasía,
Podría convertirse en mi único dueño,
Podría convencerme de probar la ambrosía.
Y si el sol no aparece por el oriente,
Y si en la noche me escapo a sus pensamientos,
Y si de pronto, ya no afano en conseguirlo imponente,
Y si jamás construí mi guarida con cimientos.
Podría ser que se desmorone el amanecer,
Podría acallarse el llanto que invoco,
Podría no volver a aparecer,
Podría ser rechazo lo que le provoco…
ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER
jueves, 17 de noviembre de 2011
ELLA ESTÁ TRISTE

viernes, 4 de noviembre de 2011
IMAGINÉ

Imaginé que todo ere distinto a lo que de verdad es, que tú y yo aún existía fuera de los brazos cándidos del infierno en era glacial temprana, que nadie sabía lo que ocurría bajo el hecho de las miradas cruzadas al azar y que confiesan más cosas que el discurso que pretendo decir para salvar lo que nos queda por salvar, aunque con eso renuncie al orgullo del que me vanaglorio sin que nadie me asegure victorias o tratados de paz.
Imaginé que volvías a besarme, esta vez de verdad y declarabas al susurro matutino que hace tiempo esperabas por mí, y que tú eras aquel que me prometieron al nacer: mi príncipe multicolores que ha recorrido un mundo buscando a la princesa oculta en melancolía plausible y añeja; mi caballero medieval que viene a rendirle honores a la reina que ha tomado por conquista los territorios indómitos de un corazón hecho trizas con el paso del los años, lo que yo necesito y quiero para ser plenamente feliz y en tus brazos dar mi último suspiro antes de partir a las infinidades del cielo.
Imaginé que la totalidad de las lagrimas vertidas habían valido la pena y que todavía quedaba una por llorar, cuando el universo se alineara y diera la venia para que a la hora exacta en que Dios decida cerrar los ojos, en tu vientre descanse el mío, y que los cuerpos yazcan agotados hasta que el sol no aguante más los celos y nos golpee en la cara con sus rallos de oro.
Imaginé que no te había conocido, que ese día pasé por tu lado sin mirar y jamás llamaste mi atención, que nunca te quise, que me eras indistinto, uno más de tantos que caminan por la calle y mientras armaba el cuadro se borró la sonrisa perenne de mi rostro y el cielo se oscureció, sentí dolor en el pecho y que la sangre se me escapaba de las venas. Te prefiero distante, frío, indiferente, a que no existas. Prefiero seguir sufriendo y llorando por las noches una y otra vez, de aquí al infinito, antes de que ser infiel al cariño masoquista que profeso por ti y por eso, moriré bajo el amparo tortuoso de una amistad sin escapatorias. (Sin embargo, hay veces en que prefiero mandarte al carajo)
Imaginé que cuando vistiera las galas de un vestido azul, bailaríamos hasta que las piernas no aguantasen ni el roce de una pluma, que tú me tomarías por la cintura como si tuvieras miedo de perderme o que la canción fuese a acabar de forma repentina y yo, armaría una fortaleza en el resguardo de tus hombros. Se terminará la fiesta, la música y nosotros seguiremos bailando hasta que se nos ocurriera otra cosa qué hacer.
Imaginé que había una segunda parte de la historia que quedaba por escribir, la que se tardaba un poco porque no conseguí un lápiz y un papel donde plasmarla, que se creaban nuevos personajes que llegan a amenazar las fantasías de él y las mías dando luces de ofrecer algo mejor a lo que nosotros podemos entregarnos, eran tentadores y más de alguna vez caíamos en las garras de lo prohibido, pero que es sensual, aunque, ya pasado el tiempo, habiendo cedido los dos, nos volveríamos a ve y sería incontenible correr a los brazos del otro para entregar los besos que debimos darnos desde un principio y que quedaron en suspenso…no habernos separado nunca.
Imaginé que todo lo que había imaginado, antes de que a Abril se le escapara la vida, lo estaría viviendo y sería mi derecho sagrado despertarte con un beso en la frente, cuando el sol decidiera atacar nuevamente.
ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER
jueves, 22 de septiembre de 2011
ÉL LA ESTÁ MIRANDO

ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER
lunes, 22 de agosto de 2011
FIESTA
Y todo vuelve a comenzar de nuevo. Las coincidencias de lo que depara la noche se hacen insostenibles: otra vez los mismos, los invitados de última hora, la fiesta, el vino, la luna en menguante, sus ojos de cazados cuando observa a la presa que resulto ser yo y mis ganas irracionales de que esta vez la historia sea distinta, quizás con un mejor final y más largo o tal vez que simplemente no ocurra nada. En el fondo algo me dice que es mejor así: “desde lejos, te quiero más”.
Se suponía que para estas alturas sería mío, como lo son los astros que iluminan el sendero que me obligan a pisar, haciéndome caer en la misma parte que la ultima vez, pero me han jugado una mala pasada y tras el telón se vislumbra la amenaza constante de un nuevo enemigo: ella…que le coquetea en mi cara, en los terrenos que por derecho me pertenecen, donde yo tengo el control de todo, cuando más alegre no puedo estar y el boato se luce en esplendor. La muy maldita ha entrado en mi reino y viene por la corona.
Aunque debo confesar que mucho no me importa, pues estoy cansada de tener que ser siempre yo la que lidere las batallas que por él se enlazan. Las he ganado, sí, pero llega un límite en que ya no se puede continuar y la abdicación parece inminente. La verdad, tampoco vale la pena tanto esfuerzo.
Sigue avanzando la velada y se me olvidó lo que vine a hacer, si al combate, a rendir honores y suplicar por el perdón de mi vida a cambio del tridente de Neptuno o a olvidar lo que en conciencia no puedo. Ya no importa tanto porque le han dado un zarpazo directo al núcleo del corazón y sangro a destajo mientras la música flujo y él no me mira…
Pierdo el control de lo que pasa, la gente se hace distante y el mundo se condensa sobre mí y es que lo odio tanto por no poder conformarse solo conmigo, sino que afana en perderse en caderas ajenas. Es como si el cariño sagrado que le profeso, hubiera mutado, transformándose en hiel perversa que amenaza con descuartizarlo en frente de los que aquí están, por ser él un inmundo cobarde, ella, el enemigo y yo la que le gusta sufrir por querer hacerlo.
Quiero salir, correr, hasta que se desgasten mis zapatos o morir en una botella de buen brandi, gritar procurando enmudecerme y borrar lo que con él pasé. Retroceder el tiempo y nunca haberlo acompañado: dejar que se perdiera. Sin embargo, hay que salvaguardar las apariencias, mentir si es necesario, para salvar el pellejo de la caterva que no tiene piedad al hablar de lo que no les concierne. Me quedo estática por u minuto, mirando catatónica los pasos de aquel que se dirige al bar acompañado por alguien cuyo nombre no debo pronunciar y pienso: “hace un mes, hacías eso mismo conmigo y no te importa que yo esté aquí…y no te importa que la celebración se deba a mí… y no te importa arruinarme la salida…envenénate en licor y veamos si es ella la que te socorre...”
Vuelvo a bailar, tratando de perderme en la música e increíblemente lo logro, entonces puedo decir: “ya no me importas como antes”
Quizás todo esto fue un mal sueño, vi cosas donde no las había y me aferré a ellas, pero me desprendo, te libero y con eso, se acabó la historia. Solo espero que no te arrepientas porque no soy tan fuerte y puede que todo vuelva a comenzar….
ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER
domingo, 21 de agosto de 2011
PARSIMONIA
A MIL POR HORA
Faltan tantas cosas que parecen indispensables, pero que no están, que las imagino para que las neuronas tengan algo que hacer y no morir de aburrimiento o de hipotermia prematura…
Las invento y me obligo a creer que son reales, que están ahí para mí y por mí, aunque la verdad, es que aquí no hay nada, aquí no es ningún lado.
Trato de dibujar algo que parezca una ilusión, me aferro a ella, lo más que puedo, la integro en mi esencia y de un momento a otro, desaparece, dejándole sola, apadrinada por el miedo que provoca la transición tenebrosa entre la luz y la sombra, el ruido y el silencio, las comas y mis pensamientos y no me puedo concentrar; hay tatas distracciones: Televisiones sonando con las noticias de las 9 a todo volumen, un niño que llora, una madre que grita y el cielo que observa. ¡no me puedo concentrar!
Tengo un cúmulo de ideas en continua multiplicación que reclaman por encontrar una hoja de papel en blanco o una servilleta, donde quedar tranquilas,, hay tanto que escribir, llamadas por hacer, y tan poco tiempo…debo estudiar, tengo que comer, dormir si es posible, sin embargo, lo veo difícil. Creo que ya olvidé lo que eso significa, pero no me importa: “para obtener recompensas, hay que hacer sacrificios” si ya parezco estúpida repitiéndolo cada cinco minutos para no ser consumida por el álter ego del descanso y fallar a ultima hora.
Desde que nací, según se cuenta la leyenda hace 19 años atrás, que soy instruida para ganar la cazaría de nunca acabar, en que si no se saca una carrera, un post grado, un magíster, doctorado y todos esos títulos de dudosa naturaleza, no iba a ser nadie en la vida. Que limpiase el camino vez que pudiera, que aquí no hay amistades que valga si es que se cruza a conciencia o no, en el camino que voy armando conforme elimino adversarios, releo un libro con polillas dentro, aprendo fórmulas y definiciones, saco el límite del planeta cuando la tierra tiende a nada, mantengo el maquillaje en su lugar, aprendo a ser dueña de casa, tutora de mí misma, ensayo el inglés, el italiano sin olvidar el castellano y sus infinitas reglas y trato de buscar un tiempo para terminar mi Opus Magnum: la tranquilidad que me rehúye como si fuese alérgica a mis encantos.
Creo que no soy la única que fue criada a mil por hora y lo digo porque cada vez se hace más complejo avanzar un peldaño en la escalera de la inmortalidad laboral.
Se me acabó el café, tendré que bajar por otra taza…. Y pierdo tiempo.
ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER
miércoles, 17 de agosto de 2011
¿CÓMO?
viernes, 12 de agosto de 2011
AQUÍ NO PASÓ NADA