miércoles, 29 de junio de 2011

¿CUÁNDO?





¿Cuándo se perdona?
 ¿Cuándo no se tiene nada más que hacer?
 ¿Cuándo la gente realmente cambia?
 ¿Lo hace?...

¿Cuándo se deja de llorar?
¿Cuándo se acaban las lagrimas y los ojos comienzan a doler?
 ¿Cuándo el cuerpo pide a gritos el reposo?
¿Entonces, por qué no dejo de llorar?...


¿Cuándo la angustia duele más?
¿Cuándo se toca el orgullo?
 ¿Cuándo se sabe que todo acabó?
 ¿Cuándo aparece el lobo vestido de oveja y en la oveja uno ve la imagen del amor?....


¿Cuándo Cupido se empezó a ensañar conmigo?
 ¿El día aquel cuando le escupí a la cara?
 ¿Cuándo lo humillé hasta el cansancio?
¿Cuándo le partí el corazón?...


¿Cuándo fue que llegué a este estado menesteroso?
¿Cómo fue que no me di cuenta o simplemente,
 no quería ver lo que ante mí, se desplegaba?
¿Cuándo se me acabaron las ganas de vivir?...


¿Cuándo se tiene que seguir peleando por lo que se cree suyo?
¿Cuándo comienza a serlo?
¿Cuándo te lo quitan de los brazos y se lo entregan a otro?
¿Cuándo fue que entregue mi alma sin cheque en garantía?....


¿Cuándo el frío ya no se siente y es reemplazado por un fuego abrazador
 que consume la vida sin dejar respirar?
 ¿Cuándo el aire se hizo más denso y lleno de polución?
¿Cuándo las nubes poblaron mis sentidos?...


¿Cuándo el vino se convirtió en mi mejor amigo y cuándo dejó de ser un placer culpable
para pasar luego, a llenar los vacíos que dejó mi decadencia?
¿Cuándo las palabras costaron tanto que salieran?
 ¿Cuándo dejaré de sumirme en la mierda de la autocompasión?....




¿Cuándo llegará una nueva excusa para celebrar la muerte de mis conquistas,
 la aniquilación del enemigo y tomar venganza
por lo que me han arrebatado del lecho todavía sumamente tibio?
¿Cuándo podré bailar tangos sobre el féretro del maldito?...

 ¿Es bueno? ¿Me vuelvo loca?
¿Anhelo la retribución del sufrimiento que me han otorgado por gentileza mezquina?
¿Deseo borrar lo que ha pasado en el transcurso del tiempo?
 ¿Es sano? ¿Me interesa? ...



ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

lunes, 27 de junio de 2011

IF YOU REALLY LOVED ME



If you really loved me: déjame ir...
If you really loved me: no me digas nada....
If you really loved me. no me obligues a vivir,
If you really loved me: llévate este sentimiento del que sigo prendada.
If you really loved me: bésame una vez más
If you really loved me: olvídame tan pronto sea posible,
If you really loved me: déjame tranquila y en paz
If you really loved me: abrázame y disípate invisible...
If you really loved me: love me again!!!!!!!

ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

martes, 21 de junio de 2011

ABUNDANCIA


Tengo ganas de no sé qué... tengo nostalgia de recuerdos que no poseo. Tengo calor de la tibieza de un cuerpo a mi lado, sin que haya alguno que pueda abrazar. Tengo esperanzas de deseos que aún no imagino y satisfacción por logros que todavía no concreto.

Tengo ganas de besar unos labios cercanos que se encuentran a millas de distancia desde donde me enraízo ahora.

Quiero cantar sonetos que no se han escrito y de recitar poesías dedicadas a quien no ha nacido. Tengo orgullos rotos por batallas que ni se tratan de pelear y cicatrices en el cuerpo de esposas forjadas. Guardo angustia por amores inoportunos sin, todavía, poder amar a alguien mero. Tengo deseos de dormir sin estar realmente cansada.

Tengo ganas de un café con menta, sentarme en el balcón y fantasear con las historias que nadie ha contado, silbar al viento, extender los brazos y entregarme a la libertad que ahora me agobia, respirar tan solo una vez, sin la polución que exanguina mis pulmones lastimeros, exorcizar el peso de las responsabilidades y desdoblarme de la realidad.

Tengo ganas de mojar mis pies en el mar, escarbar en la arena hasta llegar a China y devolverme, caminar mar adentro sin llegar ahogarme, jugar con las sirenas y provocar naufragios con mi mirada, ser la causal de la muerte de los bárbaros y seguir como si aquí no ha pasado nada.

Tengo ganas de seguir escribiendo eternamente, pero algo que trascienda mi existencia, aunque no hay tiempo y verdaderamente, hay fatiga en mi cabeza, sequía de pensamientos y emociones a flor de contacto. Hay romance, hay locura, hay lasitud, y todo lo que puede haber, sin embargo, no soy capaz de darme cuenta.


ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

viernes, 10 de junio de 2011

PROBABILIDAD



Hay aguaceros de necesidades que se desbordan sobre el tejado de mi cuerpo y necesito respuestas rápidas o estoy segura que moriré sumida en la locura febril de una juventud que no estoy acostumbrada a vivir todavía.

Es como si todo el mundo supiera lo que sucede dentro de mi pecho, menos la única persona me interesa se entere; su indiferencia indiscriminada me hace vulnerable ante sus ojos y acapara mayores espacios de los que es sano y natural, pero no me interesa de verdad, porque tengo claro que algún día, se acercará, estando solos en el amparo de la caterva y sabrá lo que siento. Entonces y solo entonces, respiraré alegría y no nubes de smog cargados de penumbras.

Busco oportunidades para casualmente mirarle de reojo. Busco silencio y refugio en canciones con un vaho vehemente a su esencia, para apaciguar los buitres insidiosos que les gusta perseguirme cuando la cuidad se congela y sólo se escucha el aullido de un perro en las calles.  Busco el contacto de los rostros en la inocencia de un beso en la mañana, cómplice del coqueteo sutil, pero no hay luces de buenaventuras o rastros del camino equivocado.

Pienso que otra vez los Dioses se ensañaron conmigo, aunque no encuentro razón aparente para explicar su enojo. Quizás están tan aburridos como yo, de que no sea valiente y tome el destino en mis manos y de paso, el de él. Pero, si de todos los lugares del mundo, tuvieron que ponerme exactamente aquí, justo a 5 metros de distancia del que escribo, tiene que ser por un poder supremo o es un brote psicopático que se presenta con su nombre.

Hay tormentos de momentos opulentos que aún no se conciben, pero que pronto tendré para sacarle la lengua al planeta y decirle “¡Lo conseguí!”

Tal vez, es una forma indistinta que tiene la vida de despertarme a la realidad y mostrarme difuminada la imagen de lo que soñé hace tiempo, obligarme a pelear por ellos, a ser valiente, a no rendirme por esperar que las cosas tomen el rumbo que les corresponde, sino de encajarlos a presión y hacer que el cuadro quede terminado. Tal vez, soy solo yo escribiendo basura, de nuevo…


ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

LAS LUCES DE LA CUIDAD


Veo florecer las luces de la cuidad y titilan tratándome de advertirme sobre lo que viene en un futuro próximo que perfectamente podría ser mañana. Se alzan regocijados de infinita felicidad haciendo alarde de lo que observan cuando mis ojos se cierran por el letargo y siento la necesidad imperante de contarles que tengo un nuevo motivo para escribir cuando el tiempo se enajena de los límites y el ocio se apodera de mí.

Veo a la gente que se aleja de la calles porque le temen a la oscuridad y a me dan ganas de gritarle al mundo que quiero que los días transcurran veloces para estar segura de lo que me cuentan entre susurros.

Y es que imagino que si una sola decisión de las que tomé hubiera sido distinta, ahora no estaría observando a los aviones despegar desde un quinceavo piso y el vació me corroería si una solo cosa hubiera sido diferente, no hubiese encontrado a mi razón para escribir.

Oigo el motor de los autos que compiten en las carreteras bajo el lazo asfixiante de una nube de smog y sé que ellos persiguen un afán que no es igual al mío, pero que cuenta de igual forma.

Hay una luz roja que parpadea y engatusa a mis ojos, hay un poste que no alumbra, tres motos estancadas en un taco infernal, un peatón raudo, las infaltables estrellas, la fiesta de los sentidos y el objeto del deseo acumulándose en mis pensamientos ¿qué estará haciendo? ¿Le ocurre lo mismo que a mí? ¿Son coqueteos furtivos o el anticipo de lo que está por venir? ¿Ilusiones baratos que me invento para hacer de este mundo un lugar más cálido? ¿Hará frío este invierno o me arroparé bajo su camisa?

Veo las luces de la cuidad difuminarse y se me entrega un nuevo día para ser valiente, darle un beso y seguir como si aquí no ha pasado nada….



ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

lunes, 6 de junio de 2011

DESEO




Se siente el revoloteo de Cupido embriagado en el perfume de un sábado en la noche, porque ha decidido dar remienda suelta a los besos que mantiene enclaustrados, depositándolos en mis labios dulcificados por lo lascivo del momento, la música cómplice y el brillo tenue de una luna en menguante.
La caterva parece distante y casi inexistente como si no se dieran cuanta del misterio que guarda un coqueteo fugaz por sobre la mesa del tabaco. Y de pronto, ya no hay nadie, solo yo, el humo y la barrera que nunca debí cruzar: la perdición caótica de mi voluntad en esa boca maquiavélica que se ha transformado en causa de todos mis males, la condena de mi alma destinada al averno, por pecar a conciencia y querer volver a repetirlo.
El silencio abunda en la penumbra, interrumpido por los suspiros erotizados que se extinguen en mi pecho encadenado, ahora, al suyo.

Ya no hay tiempo que valga, es como si me hubiera quedado estancada en el instante en que tras una cortina de humo se escondía el comienzo del fin. No importa nada, no hay interrupciones, siquiera la amenaza del mañana puede hacernos cambiar de parecer. Estamos a medio paso del vacío y saltamos juntos.
Las manos buscan caminos inventados que nadie ha transitado, los besos descienden conforme se agotan los labios fatigados, exorcizándolos al cuello, porque son perversos como el menester de seguir afanando en el vetado del asunto..
Y comienza la gala de mariposas nacientes y fulminantes en el estomago, los colores se suben al rostro y la pseudo alegría es infinita, aunque hay un pensamiento en mi cabeza: qué estamos haciendo, sin embargo, no hay respuesta…solo desfiladero de besos taciturnos, inquisidores, deseados y acumulados en el tiempo… no puede haber una mejor respuesta que la que no ha engendrado todavía, pero se agota todo, se cierra el telón, se van os actores, ya no hay abrazos, el dulzor de transforma en hiel, la gente reaparece en escena, Cupido ha reaccionado, el vino se desnaturalizó, se disipa el humo, vuelve la cordura, hay que irse, la noche comienza a dar destellos de su muerte y el capitulo queda sin concluir…si tan solo cinco minutos fueran eternos o se dividieran en constantes mitosis, de seguro seguiría prendada de su cuello, bebiendo vino de sus labios que quedaron con gusto a los míos: algo entre tabaco, menta, granadina y deseo.




ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

martes, 10 de mayo de 2011

"MEJORES TIEMPOS TUVE, MEJORES TIEMPOS TENDRÉ"


Ahora me amenazan las ganas de dejar de recorrer el camino que me dan para transitar , abandonar la carrera cuando recién ha sonado la alarma de partida y los competidores me rebasan con creces, dejar de respirar un segundo para quitarme de encima el dolor que implica cargar el peso del mundo sobre estos hombros frágiles que decidieron ser los de Atlas.
Hay sensualidad en el aire que me invita a abandonar lo que aún no emprendo, renunciando a lo que me corresponde por derecho de cuna y es brillante, llama mi atención por lo lascivo que podría resultar ser, pero no, hay que seguir, porque hace frió, no porque tengo ganas, porque es imperativo que las estrellas se puedan cambiar antes de que se alinien con las desventuras de lo funesto.
El tiempo es corto y la voluntad escasa y hay una voz en mi cabeza que me obliga a continuar pese a que mis piernas languidecidas no den un paso más allá para poder cruzar la calle. Hay que hacerlo... es lo único claro que tengo en esos momentos.

Siento como si el cansancio de mil vidas se condensara sobre mí, impidiendo que pueda ver el cielo y la luz hacia la tranquilidad. Se me congeló el reloj y me quedé estancada en Abril, no sé porque, pero sigo mirando las nubes pasar formando corazones desfigurados que solo mis ojos son capaces de ver.

Creo que en alguna parte del trayecto me perdí sin darme cuenta, pero ahora tengo que volver, recorrer los mismo senderos que una vez me atormentaron, buscar valentía donde no la hay, cerrar los párpados, respirar y seguir, porque de esta forma no puedo... no se debe, no es sano esperar a que se agoten las horas y que lleguen las fechas que no se conciben aún. Descubrí que soy un gato jugando al ratón porque le dijeron que así debía comportarse para pasar desapercibido entre la caterva, sin embargo, ya es hora de volver a ser el gato...

Perdí el sentido de correlación de lo que escribo, pero es que hace tanto que no doy rienda suelta a mis dedos, que continúo pese a la sapiencia de que es idiota. Tal vez es solo una forma de alejarme de la realidad... es mí minuto de relativa libertad, dos segundos donde puedo ser, de verdad, Francisca Kittsteiner, Duquesa de Orleans.

Ahora, luego de escribir porquería literaria, he de volver a la carrera, tomar rumbo desconocido y seguir adelante con el mundo en lo brazos, las piernas flageladas, sin ánimos, sin saber dónde voy y porqué elegí este camino, con más dudas de las que ya tenía asimiladas, cansancio ancestral, con el disfraz de ratón y la cara llena de sonrisa, como si aquí nunca ha ocurrido nada....

ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

viernes, 29 de abril de 2011

CONFUSIÓN










Hay tantas cosas dando vueltas en mi cabeza, que casi no escucho lo que dice alguien delante de mi, aunque éste muriese delante de mis ojos, creo que no me importaría mucho, porque todo para lo que tengo tiempo y dispocisión es para lo que está relacionado a ti, pese a que yo no provoque lo mismo sobre tu mente ¿Por qué? ¿Acaso eres inmune a la artillería de seducción que desenvuelvo ante tus ojos cansados y somnolientos? ¿No gustas de mí?





Y es que me atrapaste con solo decirme "hola", cayendo de rehén en tu trampa quisquillosa y si hay que esperar hasta que el cielo se desprenda del piso de Dios para que me mires distinto, sepas lo que ocurre dentro de este pecho acorazado y cambies de parece, te armes de valentía y te atrevas a lanzarte al vacío tomado de la mano conmigo, ten por seguro que esperaré, cual Penélope vigilante por su Odiseo.





Hay tantas ilusiones sin bases cementadas que se elevan narcisas sobre mi sien, que opacan la luz del camino opalescente que trato de seguir. Tengo miedo de no encontrarte en un futuro, de no poder llegar a degustar la lascivia desde tus labios, de no abrazarte cada que se me venga en gana, de no ocupar un lugar en tus pensamientos, de ser simplemente silencio cuando te hablen de mí...tengo miedo de que esta vez, todo quede en nada.





Me hablan de contexto, de emisor, receptor, pero me es indistinto, solo tengo ganas de tomar mis cosas, pararme y confesar lo que ocurre en mí cuando llega la noche y las ideas revolotean bailando un tango con olor a naftalina avejentada, de tomarte y darte un beso para luego, desaparecer entre la caterva. Creo que he perdido la templanza de la que hacía alarde.





Hay un reconcomio carroñero por tu culpa, pues no haces otra cosa que quedarte quieto, estático, pero que sigue siendo el candil de mi ser: no existe explicación lógica en los Reales, ni en los Imaginaros....










ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

domingo, 10 de abril de 2011

CONFESIÓN


No sé la causa funesta de la maldición que me ha tocado sobrellevar: mi falta de entereza en el criterio débil que tengo como carga perpetua; la fragilidad casi absurda de mis emociones y el vestigio estacional de depresiones profundas que ocupan el alma sedienta de drama de mi dolor carroñero.

Ya no me puede arrepentir más de habar elegido la vida que pretendo vivir, porque no soy tan fuerte como creí serlo en su tiempo remoto ¿ué pasó conmigo desde entonces?  ni  Dios sabe y tampoco tiene tiempo ni ganas de averiguarlo por su mano o por las inquisiciones apresuradas de espías volátiles revoloteando entre mis pensamientos huraños de tantas ñácaras que se han infiltrado por los recodos hambrientos de épocas mejores ¿No pudieron haberme escogido otro tipo de afán por el cual, mantenerme firme frente a los enemigos dispuestos a dar con las flechas cargadas de andróminas boáticas, justo en el centro de mi herida supurante de incertidumbre? aún me aferro a la posibilidad de despertar un día y que el monzón haya amainado, dejando catástrofe por doquier, pero sin afectarme tanto, o simplemente, jamás volver a despertar.

Puede ser que yo sea la custodia de los males dispersos en el mundo y todo porque no tengo otro propósito que regar las semillas de marañas con mis lágrimas opalescentes que cautivan don demostraciones lascivas la locura de la tierra agonizante.
Podría ser que grandes pesares tenga que aguantar, que prepararon mi espíritu sin adiestrar para recibir el cambio de mi dolor: la llegada ansiosa del final de mis tribulaciones carentes de arlequín que las interprete.
Siento que no hay manera de no volver a llorar de noche, no menos a la edad que se dice que tengo, ni podré detener el efluvio del hálito espectral que se ha enamorado de mis ojos cansados, rojos y sin líquidos que ofrecer como pago de rocío a la mañana tenebrosa que espera por mí a la vuelta de la rueda.

Hay tanta sangre en mis sueños que ha comenzado a tener miedo de dormir, caminando entre las personas como un espanta cuervos que no hace otra cosa que llamarlos con los encantos de los que fue despojado porque su pobreza no le hacía parte con la belleza demoníaca de su concepción febril. creo que las musas sienten envidia de mí, que Venus ha redirigido su ataque contra mis pasos ciegos, que Hera ha visto como Zeus osa mirarme y me considera una amenaza latente, por lo que han unido fuerzas para provocar mi afable destrucción y no me lastima decir: lo están logrando...

¿Cuándo yo muera se habrá muerto también el último poeta? ¿Se acabaran los versos enardecidos, pasionales, orgiásticos, inexistentes y silenciosos? ¿Habrá una nueva forma de reír aguantando el nudo de remordimientos condensables en la garganta abstemia de humo con matices de menta en descomposición tardía? ¿Será una buena hora para imaginar la constelación dedicada al lapsus tomentoso que tuve que aguantar pese al rechazo antecedente de mi voluntad corrompida? ¿Por qué tengo tanta sed? ¿Esta es culpa mía por permanecer atada al recuerdo lacerante de un romance destinado al fracaso supremo tras años de convertirse en metástasis en torno a mi corazón repleto con cáncer de ausencia? sí, definitivamente, esto es tú culpa y te responsabilizo de mi defunción por falta de besos salinos y caricias antisépticas, de abrigos lánguidos en tus brazos incipientes. Yo te culpo de asesinato calificado en complicidad absoluta con la exanguinación de llagas sin procurar.
Yo te culpo de todos mis males y presta atención que son demasiados para anotarlos en cualquier lado.

Confieso que aprendí a mentirme, a tomar esas mentiras y amalgamarlas con mis más paupérrimas esperanzas y credos efímeros. Declaro, en pleno uso de mis facultades cognoscitivas que ocupo falacias para poder dormir sin sentir explotar mis caudales de napas virginales y que no me da vergüenza alguna, porque es el único opiáceo que anestesia los urdidos planes que traigo asimilados en las células, de derrocar a mis verdugos, tomar su lugar y sus cabezas como trofeos que debo ostentar antes que se acabe mi suspiro de intereses triviales.

Miento, pero solo a mí misma, para poseer algo por lo que agradecer antes que el letargo empaste mis párpados con concreto refinado y transforme en quimeras carnívoras mis fantasías fluviales.

Y todo lo que hago por esta humanidad relativa que me va quedando es llorar y escribir en párrafos de difícil entendimiento y rendirme ante las evocaciones que el destino idealiza como lo mejor para mí, siendo claro, que lo mejor es quitarme los miedos y la libertad de engañar sin darme cuenta.




ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

sábado, 2 de abril de 2011

HOY...


Hoy, sé que él ya no vendrá,
Pues se marcha de mi lado
Para nunca regresar.
Deja pronto, los recuerdos enterrados
Y escondiendo la verdad,
De que yo lo amo,
Como jamás lo debí amar.
Hoy se cierran mis labios,
Los que ya no besará,
Porque el destino ha separado
Los caminos que habríamos de cruzar,
Convirtiendo al tiempo en verdugo manipulado,
Que destruyó la felicidad,
La que celosamente he guardado
Dejos de la tormentosa realidad.
Hoy, nuestra historia acabará
Mas, qué puedo hacer yo, la que ha jurado
Amarte toda la vida, toda la eternidad.
Solo esperar a que de llanto
Mis ojos se hallan secado
Para, así, algún día verte retornar.

ESCRITO POR FRANCISCA KITTSTEINER

lunes, 14 de marzo de 2011

No sé qué tienes!


No sé qué tienes, pero cada vez que me miras siento en mi corazón el bombardeo incesante de mil flechas atravesándolo sin pedir permiso antes de la guerra y me rindo ante la tentación de sentir el amor de nuevo, pese al mandato contrario de mi conciencia, porque ya he sufrido lo que en una vida y dos más, porque siento como nadie en el mundo y no podría soportar ver quebrantarse mi voluntad ante tus pies. No sé qué tienes que me haces desvariar con sólo sentir tu voz deambulando cerca, escuchando los quebrantos que invaden los tonos claros de melancolía, respirando a tu ritmo y rogando a Dios que nunca te alejes de mí.
No sé qué tienes, pero me gusta cuando me mires, que me dirijas una sonrisa esquiva y coqueta en los pasillos, que no me hables con palabras, pero que con los ojos me digas todo y me dejes fantaseando la tarde entera hasta volverte a ver y poder pensar en otra cosa que no seas tú.
No sé qué tienes, pero te llevaste mi atención de tal manera que no encuentro motivo alguno para alejarme del alcance de tu nombre. Donde termina, se acaba mi mundo y el aire que puedo respirar sin dificultad.  

No sé qué tienes que me es difícil escribir esto….

ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

viernes, 11 de marzo de 2011

SENTIDOS




 Oler un perfume que descansa en el cuello
De una camisa almidonada de momentos mejores,
Y presentir la razón por la que quedó como sello,
Haciendo que alguna clase de romance crezca con las flores.

 Después de un tiempo, palpar las manos y la piel entera,
Estremecerse hasta el éxtasis con una fantasía,
Conocer de la vida con perversidad certera
Que enloquece los sentidos, dejando olvidada la agonía.

 Deslumbrar los ojos con la desnudez primera,
Y quedar catatónicos con la dulzura de la sangre en fulgor,
Aceptar el destino, la luna, el invierno, la primavera,
Y sentir en el alma cuando se mezcla sexo y amor.

Escuchar tremolando los divinos alaridos,
El crujir de las maderas, la fricción de la cama,
Continuar hipnotizados, uno contra otro, gemido a gemido,
Cambiar las palabras por el placer que se aclama.

Terminar la travesía con besos demenciales,
Y sudor empedernido que resbala por el rostro,
Descubriendo con los labios caminos celestiales,

Y caer exhaustos uno al lado del otro.

ESCRITO POR : FRANCISCA KITTSTEINER

ÉL...


Él tiene veinticinco, parece de treinta y piensa como si tuviera diecisiete. Yo tengo dieciocho, parezco de veinticuatro y pienso como si llevase ciento cincuenta años acuestas.
Yo soy parte de su vida y mi vida entera se resume a él…
Por él he vivido muchos más años de los que llevo respirando en esta tierra, condensando mil reencarnaciones, adelantando mi futuro y mi pronta muerte con tal de verlo sonreír.
He dejado en suspenso las temporadas que nos enfrentaron con las reiterativas y pérfidas despedidas, manteniéndome intacta, tal cual como él podría recordarme, prendida a la promesa de que volverá cuando amanezca Septiembre 8 y sienta su aliento cerca de mi boca en vez del frío matutino, sin embargo, ese día rehúye de mis encantos lascivos… por él, yo soy Penélope.
Él me ama, es cierto, pero yo lo deseo, lo adoro y lo extraño. Te extraño, mi Odiseo, más todavía por las noches. Falta tu calor trémulo junto a los arcos dorados de mi espalda, el asecho constante en los límites de lo permitido y el pecado. Extraño las invasiones de legiones sanguinarias sedientas de locura carnal, los recorridos a ciegas de tormentos espirituales, barreras pudorosas que contaminan el prodigio de la satisfacción momentánea. Extraño sucumbir ante el insomnio, no por falta de sueño o acumulación de cansancio, sino por su escasez y el miedo lacerante de perder un segundo de su exquisito mirar penetrante, tímido y febril. Extraño no querer dormir, las respiraciones agitadas, la sonrisas a medio morir y el descanso en tu pecho palpitante.
Yo soy la unificación de sus reglas solicitantes y él, es la excepción a todas mis reglas.
Doblega mi voluntad con una magnitud increíble, aunque sigo en pie, erguida y firme, entonces, ataca por donde sabe que faltan vigilantes y puertas de acero forjado en la llama de un amor en explosión retenida, son débiles, haciéndome caer en sus brazos, enredándome en sus sábanas, asfixiándome en besos dulces y desesperación.

Él es el príncipe del cuento y yo la cenicienta a medio camino del baile, divagando entre las opciones que presenta una encrucijada nunca antes conocida, sin mapa, sin madrina, sin escolta ni cochero, solo yo, armada de coquetería ensayada, un lápiz e ideas abruptas con tonalidades de incoherencia clara, con la ofrenda de un corazón casto entre las manos y un abrazo que no aguanta la represión eterna ni un minuto más. Soy una cenicienta descalza que sacrificó sus cristales para adornar las lágrimas que él derrama.

Él se va y yo me quedo, siempre en espera perpetua, disfrutando de los recuerdos tórridos e ignorando las luces fluorescentes de nuevos romances que buscan mi atención con llamados seductores. Cuando él no está, soy ciega porque mis ojos se niegan a ver otra cosa que no sea su rostro hermoso, soy muda porque no puedo pronunciar palabras que atenten contra las suyas y su corazón, soy sorda porque no existe sonido si su voz no está mezclada en el aire de primavera y en los alaridos del mar. No existo, porque no hay pensamientos que camuflen mi agonía. Soy solo un cuerpo al que le robaron el alma, la esencia y los matices de relativa felicidad. Cuando él vuelve, vuelve también Francisca, los colores habitan de nuevo las sombras, se oye música en medio de un temporal, veo auroras desplegarse en el cielo y hablo de mi amor perenne....



ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

PATRAÑAS


Parece que no tenemos opción:  el destino nos quiere juntos.
Renunciamos a la compañía, tomamos caminos distintos, doblé a la izquierda en una de las intersecciones, con tal de perderte lejos, en el olvido y aquí estoy de nuevo, desentrañando el recuerdo apetitoso de tus besos ahumados amalgamados con chardonnay del 2001.
Parece que el azar está ligado a tu nombre, a tus mandatos y deseos y me esclaviza sumiéndome en la redención de tu imagen sagrada, consumida por las acciones que la coincidencia me obliga a realizar ¿Qué tienes? ¿Qué haces? ¿Qué tipo de trato hiciste? ¿Y con quién? ¿Por qué nos siguen nombrando juntos? ¿No es acaso que esto terminó mucho antes de empezar? ¿Por qué Ignacio?
El mundo entero no es lo suficientemente grande como para perderte en un lado y yo en el otro. Hay algo insistente en mantenernos unidos, jugando a acercarnos hasta el límite  soportable, nos acostumbra a la presencia punzante del otro, a las discusiones triviales y las competencias por el último beso tibio del día y de la nada, listo, uno se tiene que ir (como tú hace un par de años), recomenzar a vivir en absoluta soledad, hacer de tripas corazón, secar las lágrimas y continuar… esta vez, soy yo la que tiene que cambiar de rumbo, más cerca de ti que de mí en este instante y no porque lo así lo dispuse, sino porque el “destino” me manda, se camufla como LA oportunidad que tengo de salir de donde estoy y de ser grande en un futuro pero ¿Estarás tú en él? ¿Y si no acepto? ¿Y si me quedó petrificada con cemento en los pies? ¿Tendré que ser valiente? ¿Otra vez?

Parece que voy perdiendo la batalla encarnizada para poder expulsarte de mi cabeza, y mi voluntad se va desmoronando un poco cada día conforme pasen los años y el amor se mantiene intacto, pese al odio y al sufrimiento infringido cuando te vas, vuelves, luego te vas, y no regresas.

He intentado borrarte, es cierto, pero siempre hay algo recordándome las marcas de fuego dejadas por tus besos en el recorrido de mi piel, cuando descubriste senderos inexplorados por las manos, tentadas por la conquista de lugares inhabitados. Hay veneno en mis labios para quien intente probarlos y que no seas tú, hay alambres en mis ojos, paredes en mis oídos, ladrillos en mis pies y nieve en mis pensamientos. Es la condena que cargo, por retar al destino y salir perdiendo.

Cada vez que me alejo de ti, hay más de una forma de toparse con tus ojos verdes escarlata.

Esta vez…Me abandono en mi afán y me entrego a lo que se viene… Beso los azotes que he de sufrir. 

ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

CAER


Caer juntos, de pronto8, en el lecho,
Estremecerme de caricias sin tocar suelo,
Encontrarnos en las sábanas y en silencios estrechos,
Llorar de alegría al saber del consuelo,
De escuchar tu latir fundido en mis pechos.
Extasiados del yermo pasional,
Los dos sin amnistía, cegados en los hechos,
De encontrar un cuerpo al desnudo y carnal,
Tendido a un lado, trepando manos cuales helechos,
Descubriendo lugares, fronteras, parajes y un arrabal
De gemidos errantes que se elevan hasta el techo,
Desapareciendo tras tocar la luz del hastío matinal.

Rancagua, 7 junio de 2010


ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

LIBERTAD


Ayer me acordé de ti, sólo por un momento, pero lo hice. Sentí nostalgia. No de ti, sino de nosotros.

Siento que estoy traicionando a lo que creamos por generación espontanea, y que de la misma forma, falleció. Asumo que tenía que pasar.

Trato de sacarte de mi cabeza y reemplazarte cada vez que puedo con un poco de rencor amoroso, envenenando a cada célula de mi cuerpo que osa hacer frente con rebelión inoportunas, sobre todo las del corazón, condenándolas a la apoptosis suprema del olvido.

Ahora volví a pensar en ti, por eso estoy escribiendo esto. No de hecho, buscaba entre cosas antiguas un vestigio de mi existencia, la Francisca que algún día se perdió y que hoy intenta retornar a casa cuando le han cambiado los mapas, y apareciste tú. Creí haberme deshecho de lo que te trajera de vuelta de esa caja oscura, donde te confiné hace algún tiempo, pero creo que el destino disfruta con hacerme malas pasadas vez que puede ¿su afán? El retenerte fiel.

Ya no quiero volver a verte, ni saber de ti, ni escuchar tu voz, tus pasos, tus suspiros al mirarme ¡ya no quiero quererte! Y así como aclaré mis dudas acerca de mi futuro porvenir, aclararé el odio que te profeso como máxima religión de la que soy partidaria.

Una flor, de esas que me regalaste, ya no lo serán más, las transmuto en cardos espinosos, en un bombardeo de coprolalia afónica con sonetos agridulces por palabras sabias. Los cielos se cierran escondiendo la cara a las maldiciones que te hecho encima, porque, y en serio lo digo, son hurañas y con ordenes de matar. Las canciones que solíamos oír, los chistes estúpidos que el ocio nos hacia inventar, desaparecieron, dejando el silencio que en los sepulcros suele haber.

Te obligo al averno descender, a ser consumido por el orgullo que rompiste y que era mío. El infierno es tu puesto. Y pese a todo lo anterior, no me siento culpable de odiarte tanto.

Yo hice las advertencias necesarias, que no las escucharas no es mi problema, como si lo es el daño que me auto infrinjo al romper mis propias reglas: las de no enamorarse, las de no querer hasta el colmo, que no es sano, definitivamente no es sano, las de no caer en locura pasional, las de vivir la vida que pertenece a los muertos.

Ahora, se me ha hecho muy tarde y hay mucho por hacer aún, pero me quise dar este tiempo para, de una vez y para todas, decirte lo que tenía atravesado en la garganta y que por fin, puedo digerir.

Es agradable respirar del aire puro, sin tu aroma… es agradable la vida… es agradable sentir la libertad…




ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

SE LE HA PODRIDO EL CORAZÓN


Ahora veo que el tiempo es sabio, que el destino tenía razón...
al hombre al que amaba se he podrido el corazón,
ahora es un colgajo de amargura, distinto al que se marchó,
lleva de roca la armadura, por ningun lado un Subercaseaux.

Ahora entiendo las lágrimas, la repentina separación,
solo era un vaticinio, la retórica representación
de nuestras vidas alejadas, asesinado el amor,
hechos trizas los planes de olvidar el dolor.
El dolor lascerante de un romance sin control,
que alguna vez nos tomó de rehenes, espíritus en reencarnación,
y que nos dejan morir nuevamente sin ninguna compación
por el alma que aún gime, que aún tiende a aceptar el perdón....

Al hombre al que amaba se le ha podrido el corazón...
no merece que lo recuerde con tanta desesperación...

Ya no rezaré por ti, desde hoy comienza tu camino hacia la perdición,
y cuando vuelvas a mi lado, ya no existirá nuestra historia, ni una puta canción.



ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

lunes, 7 de marzo de 2011

ME ESTOY ENAMORANDO


CCreo que me estoy enamorando de nuevo,
Pero no quiero asumirlo porque daña mi cordura,
Convirtiéndome en otro eslabón en la cadena del juego,
Un simple soldado despojado de su armadura.

Creo que me estoy enamorando sin que me dé cuenta,
Aunque no hago nada para impedir la conquista
De mi frágil espíritu destrozado y sin puerta
Que detenga la caravana del llanto masoquista.

Y es porque en tiempos de flaqueza atacan los amores
Porque no brillaron hasta que cayó en el manto de la oscuridad
Sobre mis ojos caducos que siguen lamentando sus dolores
Por otros que no me tenían lo que aparentaban de humanidad.

Me entrego lánguida a lo que dicte mi corazón,
Pese a que levante conspiraciones de guerra sangrienta
En contra de lo poco que me va quedando de razón,
Que ya se ha alimentado de ilusiones reventadas y sigue hambrienta.

No sé si sea lo correcto o actúo porque me aburrí de conformarme,
No sé si sea mi desquite en contra del mundo entero,
Pero ahora se me antoja que él comience a mirarme
Con los ojos que yo tengo de romántico pendenciero.

Creo que me estoy enamorando y me dejo enamorar
Porque tengo sed de besos dulces y tiernos desde hace mucho,
De abrazos apretados donde la lasciva puede morar
Sin que la azote la coherencia ingrata con la que lucho.

Es el motivo que tengo para continuar el camino pedregoso
Que se ha puesto antes mis pasos tambaleantes e indecisos,
Que me conducen hasta la entrada al infierno forzoso
Antes de encontrar mi calma en sus labios precisos.

Si he de morir por el error que cometo en pleno uso de mi mente
Que así sea o que me encierren por cobarde y loca
Si se me ocurre correr en dirección contraria para salvarme de la muerte
Y perder lo que más anhelo al haber tirado la primera roca.

Creo que me estoy enamorando...Creo que ya estoy enamorada…






ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

viernes, 4 de marzo de 2011

NO ME GUSTA



No me gusta sentir lo que empiezo a sentir,
Porque me vuelve vulnerable a los deseos del destino,
Obligándome a tambalear por el miedo de vivir
Y a mantener los ojos cerrados mientras camino.

No me gusta tener que pensar todo el día en alguien especial
Teniendo que enfocar mi vista tras sus pasos
Coartando mi albedrio y reduciéndome a lo esencial
Dejándome vulnerable para caer en sus brazos.

No me gusta rezar por él en la noche antes de dormir,
O preocuparme por las sorpresas que traerá la fortuna
Porque presiento ataques de galantería sin a nadie prevenir
Que estoy por perder la guerra, sin haber peleado ni una batalla.

  
No me guste tener que temerle a lo oscuro,
Pensando que esta vez no va a parecer de entre la nada
Aniquilando cada minuto que por traidores torturo
Al dejarme aquí, ausente y resignada.

No me gusta que me quite el sueño cada que se le antoja
Y que lo devuelva cuando se aburre de su compañía,
Haciéndome débil para despertar a la cobardía que en mí se aloja
Cuando aquí, conmigo, quitándomelo por placer, debería.

No me gusta que seas tú por quién yo escriba estos versos
Y no me gusta que te hubieras clavado en mi pecho tan fuerte,
Porque conozco como piensas y tus planes perversos
De venir y robar lo que me resta de corazón y marcharte de repente.


No me gusta darte el tiempo para que te apoderes de mí ser,
Ni de mis secretos enterrados o del pasado del ya muerto
Porque no volviste cuando se suponía tendrías que aparecer
Porque la luz de mis ojos se apagó después de dejarme el mundo incierto. 

No me gusta imaginar que no estarás conmigo en mi sofá desierto,
Y me rehúso a aceptar las trampas vengativas de Cupido
Porque así como me derrota más sale al descubierto
Que jamás fue menester dejar este amor interrumpido.

No me gusta que me gustes tanto ni menos ahora,
Pero, qué le voy a hacer si así me lo dicta la conciencia
¿Pelear contra ella y contra ti para conseguir que pase la hora
Y disipar las nebulosas de espera que me agobian la paciencia?

No me gusta que estés lejos viendo solo el amanecer en el tren
Preferiría que me abrazaras hasta que se acabe el infinito
Y dar rienda suelta a nuestras manos para que demuestren

Su pertenencia mutua porque así el mundo sería más bonito. 



ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

miércoles, 2 de marzo de 2011

UN CIELO LLENO DE ESTRELLAS


Cerré los ojos y mil estrellas resplandecieron de entre la oscuridad, siendo un vaticinio de que todo estaría bien, que ya no había más porqué llorar, que los días de penumbra se acabarían para mí. Aparecieron cometas incendiándose uno por uno en un suicidio masivo, acabando con las penurias que continúan asechando al universo en expansión, cayeron al vacío.
Los soles brillaron en la gala de valses suaves que Dios tocaba para calmar los conflictos que mantengo conmigo misma y me tomaron la mano, haciéndome girar hasta caer rendida sobre nebulosas de algodón. En ese momento, supe cuál era el rostro de la gloria y potestad.
La noche era el día y el día era una invención a la que me aferraba, pero ya no más.
Ya no me dolían los parpados de tanto llorar en vano y el peso que Prometeo puso sobre mis hombros en su ausencia, cada vez disminuía, pudiendo respirar la tranquilidad tras un largo tiempo de desconocer el concepto. Volvió la somnolencia, los perros dejaron de ladrar, el viento masajeaba mi piel y fluyeron las palabras que se habían dispuesto a desaparecer por rebeldía a mis suplicas. Pude escribir, descubrí que era más que una cara bonita y un cuerpo atrayente, aclaré mi fortuna y era buena, próspera, pero tenía que esperar….
Comenzaron a soplar aires de tiempos mejores, cuando sucumbía ante la asfixia de la polución empedernida que afanaba con entregarme a la parca por diversión. Yo ya no era el bufón de la corte, sino la señora ostentaba la corona y el cetro….
Las galaxias me rendían honores al pasar entre ellas, proclamándome su reina y libertadora de las aprensiones ufanas que un mendigo les prometía. Era yo de nuevo y a nadie se lo debía, excepto a mí.
Entendí al final, el valor de los sacrificios que tuve que hacer; pagué el precio que tiene la victoria con sangre caliente y no me arrepiento, porque es empalagosa y saciaba.
Recuperé la confianza que me robaron, descongelé mi corazón esperando que alguien venga y lo reclame como suyo.
Di sepultura a mis fantasmas y el planeta cupo en mi palma, luego en una perla y lo puso como diamante de un anillo que no me quitaré hasta el día en que me arrebaten la vida en batalla.
Tenía un fin mi existencia, un propósito, un lugar donde ir, cuando rebeláronse los mapas de mi viaje al infinito y me sentí orgullosa.
Entendí quién era, por qué estaba aquí, por cuánto tiempo, si tendría compañía, cuándo fue que desaparecí y cuándo encontré el camino de regreso a casa, todo cuando cerré los ojos y vi un cielo lleno de estrellas multicolores.

ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER
© Francisca Kittsteiner, 2008 - 2009.
- Franykityzado por Klaus, ©2009.