
viernes, 10 de junio de 2011
PROBABILIDAD

LAS LUCES DE LA CUIDAD

Veo florecer las luces de la cuidad y titilan tratándome de advertirme sobre lo que viene en un futuro próximo que perfectamente podría ser mañana. Se alzan regocijados de infinita felicidad haciendo alarde de lo que observan cuando mis ojos se cierran por el letargo y siento la necesidad imperante de contarles que tengo un nuevo motivo para escribir cuando el tiempo se enajena de los límites y el ocio se apodera de mí.
Veo a la gente que se aleja de la calles porque le temen a la oscuridad y a me dan ganas de gritarle al mundo que quiero que los días transcurran veloces para estar segura de lo que me cuentan entre susurros.
Y es que imagino que si una sola decisión de las que tomé hubiera sido distinta, ahora no estaría observando a los aviones despegar desde un quinceavo piso y el vació me corroería si una solo cosa hubiera sido diferente, no hubiese encontrado a mi razón para escribir.
Oigo el motor de los autos que compiten en las carreteras bajo el lazo asfixiante de una nube de smog y sé que ellos persiguen un afán que no es igual al mío, pero que cuenta de igual forma.
Hay una luz roja que parpadea y engatusa a mis ojos, hay un poste que no alumbra, tres motos estancadas en un taco infernal, un peatón raudo, las infaltables estrellas, la fiesta de los sentidos y el objeto del deseo acumulándose en mis pensamientos ¿qué estará haciendo? ¿Le ocurre lo mismo que a mí? ¿Son coqueteos furtivos o el anticipo de lo que está por venir? ¿Ilusiones baratos que me invento para hacer de este mundo un lugar más cálido? ¿Hará frío este invierno o me arroparé bajo su camisa?
Veo las luces de la cuidad difuminarse y se me entrega un nuevo día para ser valiente, darle un beso y seguir como si aquí no ha pasado nada….
ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER
lunes, 6 de junio de 2011
DESEO

La caterva parece distante y casi inexistente como si no se dieran cuanta del misterio que guarda un coqueteo fugaz por sobre la mesa del tabaco. Y de pronto, ya no hay nadie, solo yo, el humo y la barrera que nunca debí cruzar: la perdición caótica de mi voluntad en esa boca maquiavélica que se ha transformado en causa de todos mis males, la condena de mi alma destinada al averno, por pecar a conciencia y querer volver a repetirlo.
El silencio abunda en la penumbra, interrumpido por los suspiros erotizados que se extinguen en mi pecho encadenado, ahora, al suyo.
Ya no hay tiempo que valga, es como si me hubiera quedado estancada en el instante en que tras una cortina de humo se escondía el comienzo del fin. No importa nada, no hay interrupciones, siquiera la amenaza del mañana puede hacernos cambiar de parecer. Estamos a medio paso del vacío y saltamos juntos.
Las manos buscan caminos inventados que nadie ha transitado, los besos descienden conforme se agotan los labios fatigados, exorcizándolos al cuello, porque son perversos como el menester de seguir afanando en el vetado del asunto..
Y comienza la gala de mariposas nacientes y fulminantes en el estomago, los colores se suben al rostro y la pseudo alegría es infinita, aunque hay un pensamiento en mi cabeza: qué estamos haciendo, sin embargo, no hay respuesta…solo desfiladero de besos taciturnos, inquisidores, deseados y acumulados en el tiempo… no puede haber una mejor respuesta que la que no ha engendrado todavía, pero se agota todo, se cierra el telón, se van os actores, ya no hay abrazos, el dulzor de transforma en hiel, la gente reaparece en escena, Cupido ha reaccionado, el vino se desnaturalizó, se disipa el humo, vuelve la cordura, hay que irse, la noche comienza a dar destellos de su muerte y el capitulo queda sin concluir…si tan solo cinco minutos fueran eternos o se dividieran en constantes mitosis, de seguro seguiría prendada de su cuello, bebiendo vino de sus labios que quedaron con gusto a los míos: algo entre tabaco, menta, granadina y deseo.
martes, 10 de mayo de 2011
"MEJORES TIEMPOS TUVE, MEJORES TIEMPOS TENDRÉ"

viernes, 29 de abril de 2011
CONFUSIÓN

domingo, 10 de abril de 2011
CONFESIÓN

ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER
sábado, 2 de abril de 2011
HOY...

Hoy, sé que él ya no vendrá,
Pues se marcha de mi lado
Para nunca regresar.
Deja pronto, los recuerdos enterrados
Y escondiendo la verdad,
De que yo lo amo,
Como jamás lo debí amar.
Hoy se cierran mis labios,
Los que ya no besará,
Porque el destino ha separado
Los caminos que habríamos de cruzar,
Convirtiendo al tiempo en verdugo manipulado,
Que destruyó la felicidad,
La que celosamente he guardado
Dejos de la tormentosa realidad.
Hoy, nuestra historia acabará
Mas, qué puedo hacer yo, la que ha jurado
Amarte toda la vida, toda la eternidad.
Solo esperar a que de llanto
Mis ojos se hallan secado
Para, así, algún día verte retornar.
ESCRITO POR FRANCISCA KITTSTEINER
lunes, 14 de marzo de 2011
No sé qué tienes!

ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER
viernes, 11 de marzo de 2011
SENTIDOS

ESCRITO POR : FRANCISCA KITTSTEINER
ÉL...

ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER
PATRAÑAS

ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER
CAER

Caer juntos, de pronto8, en el lecho,
Estremecerme de caricias sin tocar suelo,
Encontrarnos en las sábanas y en silencios estrechos,
Llorar de alegría al saber del consuelo,
De escuchar tu latir fundido en mis pechos.
Extasiados del yermo pasional,
Los dos sin amnistía, cegados en los hechos,
De encontrar un cuerpo al desnudo y carnal,
Tendido a un lado, trepando manos cuales helechos,
Descubriendo lugares, fronteras, parajes y un arrabal
De gemidos errantes que se elevan hasta el techo,
Desapareciendo tras tocar la luz del hastío matinal.
Rancagua, 7 junio de 2010
ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER
LIBERTAD

Ayer me acordé de ti, sólo por un momento, pero lo hice. Sentí nostalgia. No de ti, sino de nosotros.
Siento que estoy traicionando a lo que creamos por generación espontanea, y que de la misma forma, falleció. Asumo que tenía que pasar.
Trato de sacarte de mi cabeza y reemplazarte cada vez que puedo con un poco de rencor amoroso, envenenando a cada célula de mi cuerpo que osa hacer frente con rebelión inoportunas, sobre todo las del corazón, condenándolas a la apoptosis suprema del olvido.
Ahora volví a pensar en ti, por eso estoy escribiendo esto. No de hecho, buscaba entre cosas antiguas un vestigio de mi existencia, la Francisca que algún día se perdió y que hoy intenta retornar a casa cuando le han cambiado los mapas, y apareciste tú. Creí haberme deshecho de lo que te trajera de vuelta de esa caja oscura, donde te confiné hace algún tiempo, pero creo que el destino disfruta con hacerme malas pasadas vez que puede ¿su afán? El retenerte fiel.
Ya no quiero volver a verte, ni saber de ti, ni escuchar tu voz, tus pasos, tus suspiros al mirarme ¡ya no quiero quererte! Y así como aclaré mis dudas acerca de mi futuro porvenir, aclararé el odio que te profeso como máxima religión de la que soy partidaria.
Una flor, de esas que me regalaste, ya no lo serán más, las transmuto en cardos espinosos, en un bombardeo de coprolalia afónica con sonetos agridulces por palabras sabias. Los cielos se cierran escondiendo la cara a las maldiciones que te hecho encima, porque, y en serio lo digo, son hurañas y con ordenes de matar. Las canciones que solíamos oír, los chistes estúpidos que el ocio nos hacia inventar, desaparecieron, dejando el silencio que en los sepulcros suele haber.
Te obligo al averno descender, a ser consumido por el orgullo que rompiste y que era mío. El infierno es tu puesto. Y pese a todo lo anterior, no me siento culpable de odiarte tanto.
Yo hice las advertencias necesarias, que no las escucharas no es mi problema, como si lo es el daño que me auto infrinjo al romper mis propias reglas: las de no enamorarse, las de no querer hasta el colmo, que no es sano, definitivamente no es sano, las de no caer en locura pasional, las de vivir la vida que pertenece a los muertos.
Ahora, se me ha hecho muy tarde y hay mucho por hacer aún, pero me quise dar este tiempo para, de una vez y para todas, decirte lo que tenía atravesado en la garganta y que por fin, puedo digerir.
Es agradable respirar del aire puro, sin tu aroma… es agradable la vida… es agradable sentir la libertad…
ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER
SE LE HA PODRIDO EL CORAZÓN

Ahora veo que el tiempo es sabio, que el destino tenía razón...
al hombre al que amaba se he podrido el corazón,
ahora es un colgajo de amargura, distinto al que se marchó,
lleva de roca la armadura, por ningun lado un Subercaseaux.
Ahora entiendo las lágrimas, la repentina separación,
solo era un vaticinio, la retórica representación
de nuestras vidas alejadas, asesinado el amor,
hechos trizas los planes de olvidar el dolor.
El dolor lascerante de un romance sin control,
que alguna vez nos tomó de rehenes, espíritus en reencarnación,
y que nos dejan morir nuevamente sin ninguna compación
por el alma que aún gime, que aún tiende a aceptar el perdón....
Al hombre al que amaba se le ha podrido el corazón...
no merece que lo recuerde con tanta desesperación...
Ya no rezaré por ti, desde hoy comienza tu camino hacia la perdición,
y cuando vuelvas a mi lado, ya no existirá nuestra historia, ni una puta canción.
ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER
lunes, 7 de marzo de 2011
ME ESTOY ENAMORANDO

CCreo que me estoy enamorando de nuevo,
ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER
viernes, 4 de marzo de 2011
NO ME GUSTA

ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER
miércoles, 2 de marzo de 2011
UN CIELO LLENO DE ESTRELLAS

Cerré los ojos y mil estrellas resplandecieron de entre la oscuridad, siendo un vaticinio de que todo estaría bien, que ya no había más porqué llorar, que los días de penumbra se acabarían para mí. Aparecieron cometas incendiándose uno por uno en un suicidio masivo, acabando con las penurias que continúan asechando al universo en expansión, cayeron al vacío.
Los soles brillaron en la gala de valses suaves que Dios tocaba para calmar los conflictos que mantengo conmigo misma y me tomaron la mano, haciéndome girar hasta caer rendida sobre nebulosas de algodón. En ese momento, supe cuál era el rostro de la gloria y potestad.
La noche era el día y el día era una invención a la que me aferraba, pero ya no más.
Ya no me dolían los parpados de tanto llorar en vano y el peso que Prometeo puso sobre mis hombros en su ausencia, cada vez disminuía, pudiendo respirar la tranquilidad tras un largo tiempo de desconocer el concepto. Volvió la somnolencia, los perros dejaron de ladrar, el viento masajeaba mi piel y fluyeron las palabras que se habían dispuesto a desaparecer por rebeldía a mis suplicas. Pude escribir, descubrí que era más que una cara bonita y un cuerpo atrayente, aclaré mi fortuna y era buena, próspera, pero tenía que esperar….
Comenzaron a soplar aires de tiempos mejores, cuando sucumbía ante la asfixia de la polución empedernida que afanaba con entregarme a la parca por diversión. Yo ya no era el bufón de la corte, sino la señora ostentaba la corona y el cetro….
Las galaxias me rendían honores al pasar entre ellas, proclamándome su reina y libertadora de las aprensiones ufanas que un mendigo les prometía. Era yo de nuevo y a nadie se lo debía, excepto a mí.
Entendí al final, el valor de los sacrificios que tuve que hacer; pagué el precio que tiene la victoria con sangre caliente y no me arrepiento, porque es empalagosa y saciaba.
Recuperé la confianza que me robaron, descongelé mi corazón esperando que alguien venga y lo reclame como suyo.
Di sepultura a mis fantasmas y el planeta cupo en mi palma, luego en una perla y lo puso como diamante de un anillo que no me quitaré hasta el día en que me arrebaten la vida en batalla.
Tenía un fin mi existencia, un propósito, un lugar donde ir, cuando rebeláronse los mapas de mi viaje al infinito y me sentí orgullosa.
Entendí quién era, por qué estaba aquí, por cuánto tiempo, si tendría compañía, cuándo fue que desaparecí y cuándo encontré el camino de regreso a casa, todo cuando cerré los ojos y vi un cielo lleno de estrellas multicolores.
ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER
¿QUÉ PODRIÁ SER LO QUE ME HACE AGONIZAR?

ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER
SE BUSCA

ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER
martes, 1 de marzo de 2011
Cuando hay penumbras...

Cuando ya no hay luces en las calles es cuando comienzo a pensar en ti, en lo que pudo haber pasado si hubiera sido capaz de distinguir los colores que habitan en las tinieblas de los ciegos, si tan solo, en uno de los tantos abrazos, te hubiera retenido por un segundo más entre mis brazos que quedan vacíos de tu esencia, a la que, fatídicamente, me he acostumbrado a percibir cerca.
Cuando ya no corre viento y las copas de los arbolas son iluminadas por el plenilunio, sucumbo en las trampas que mi mente crea para atormentarme por ser cobarde de lo que no me atrevo a entender, por ser víctima de las mentiras que invento para mantenerme segura de la realidad, tibia entre las frazadas que mis fantasías depositan sobre mis hombros y quedo ensordecida sin poder escuchar los llamados cándidos que tu voz dulce me hace bajo las entrelineas de una conversación mundana. Soy cobarde...
cuando aúllan los perros y no me dejan dormir, es cuando pienso en las mil formas que puedo disponer para pasar solo un segundo más a tu lado, las excusas que acompañan a mis motivos y las ganas que tengo de que se acaben algún día, pero sé que no lo harán porque han nacido cuando yo nací y morirán cuando yo muera, al igual que las ansias por poder escribir lo que siento en lo más hondo de mi pecho, pero que no encuentro la forma de hacerlo...Creo que dentro, podría habitar la verdadera razón que me impulsa a seguir, pero me da miedo (como el resto de las cosas) averiguar.
Cuando las estrellas aparecen brillantes en el horizonte es cuando comienzo a entender lo que no he podido hasta ahora, y veo que me he olvidado de vivir, que desde hace años que no soy la protagonista de mi historia, sino que las vicisitudes de mi limites me mantiene confinada en la torre de los reos, abandonada a mi suerte, sin príncipe que me rescate, porque yo los mantengo lejos. Soy prisionera de mi misma, de mi cabeza, de mi conciencia egoísta que no me permite ser feliz de la mano de alguien. Soy esclava de mi presente, temerosa de mi pasado y víctima del futuro.
Cuando ya no hay más canciones por escuchar me convierto en Rapunzel siempre a la espera de que, en el horizonte, llegase a aparecer quién venga a rescatarme y se lleve de mi la amargura y las nostalgia que vienen a visitarme al caer el sol. Soy Rapulzel a la espera de bailar el primer vals guiada por el que le ha robado el corazón sin previo aviso. Soy Rapunzel enamorada de los cuentos de hadas y de la belleza de los sueños. Soy Rapunzel sin cabellos que soltar.
Cuando ya no hay ruidos, mi imaginación comienza a volar y me lleva a donde tú estás, donde ya estuvimos, y donde podríamos estar…