sábado, 25 de octubre de 2008

LA SANGRE DE ALEX II PARTE Y FINAL

cuando ya el astro no se alzaba en el firmamento,aquellos que la tenían cautiva la exangüinaban hasta el punto de dejarla en el limite exacto de la vida y de los muertos, algunas veces, traspasaba la frontera, conociendo caminos bordados de flores doradas con olor a miel empalagosa y miles de mariposas que la seguían hasta que cerraba los ojos y volaba con ellas, pero la obligaban a regresar para someterla mes tras mes al mismo destino cruel y sangriento.
Con la sangre que le quitaban, pintaban los altares mientras las moscas, atraídas por el olor putrefacto, se posaban en las gotas que caían libres hasta extinguirse en el suelo. Y el resto del plasma, lo bebían los sacerdotes que llenaban de ñáceras los brazos lánguidos de la niña, al tiempo que el resto de los que asistían pronunciaban cánticos en algún idioma inventado y avivaban el fuego con los recién nacidos de una especie extraña de infahumanos, con aspecto de personas con pieles de colores y de sus dedos salían cometas fugaces cuando se les antojaban. colgaban del techo en sacos parecidos a una placenta vizcosa y azulada, mientras que tras unas cortinas apolilladas, a los pies de los altares, se encaminaba una orgía interminable e inagotable productora de los fetos.
Alex había visto algunas cuantas veces el espectáculo sexual donde se incorporaban los sacerdotes ensangrentados para formar parte, y era capaz de darse cuenta que detrás de los gemidos lujuriosos de las féminas y de los gritos insoportable de los masculinos, existía una desesperación inimaginable de morir, de salir de ahí, de ser liberados de sus condenas, pero jamás pudo ver como alumbraban a los sacos fetales de los vientres maternos. Llegó a pensar que cuando las féminas quedaban en cinta, las abrían desde la garganta hasta el sexo para quitarles su tesoro de células (si es que tenían células) y que luego las desechaban como comida para los carroñeros, porque, luego del ritual sin luna, pudo divisar por el agujero de la pared cómo transportaba los cuerpos inertes de los infahumanos bañados en una sustancia gelatinosa y fétida hasta el exterior. No vió más porque la luz la dejó ciega.
por otro lado, Ilusión seguía teniendo sus alucinaciones con la pequeña niña de sus sueños, miraba el cielo escrutando desde los extremos recónditos del horizonte buscando un rastro fiel del paradero del astro que en las noches salía a saludar a los espíritus noctámbulos de los parámetros del campo, pero nada, solo silencio, vacío, oscuridad, mientras sus ojos liberaban al viento el vino de sus entrañas, las lágrimas por la nostalgia de alguien que falta y que sufre y por el sentimiento de no saber de quién se trata.
Estaba cayendo en el pozo de la locura frente a los demás, mas ella, en su interior sabía que no era verdad, que estaba más cuerda que nunca, dueña completamente de los cabales que le correspondían a su señorío.
todos los días desde su primera aparición de la niña, tomaba el caballo y se iba al alba a recorrer los ángulos adversos de su propiedad, pensando que en alguna parte tenía que estar el cuerpo de aquel espectro que la seguía y le pedía ayuda, volviendo con los cuervos cuando ya el el sol se marchaba a alumbrar al otro extremo del mundo.
No le quedaba roca por levantar para revisar debajo si existía alguna pista que la condujera a Alex, pero nada.
Era tiempo de realizar la excursión de reconocimiento de límites,que hacía cada año junto con el esposo, a finales del dulce Octubre ,cuando miró por la ventana y vió que una figura delicada y doliente se agachaba para tomar una flor dorada, de esas que salen porque la Naturaleza es grande y poderosa, y ponérsela en el pelo, al momento que una tropa de mariposas de armaban de luz para seguirla. Parpadeó y ya no estaba, se había esfumado. Ilusión estaba completamente segura de que era a quien buscaba y se apresuró a salir de la casa para ver si aún podía alcanzar al espíritu y preguntarle por su paradero, mas era tarde.Quedó con el sabor del nombre en sus labios y lo pronunció sílaba por sílaba como si fuese su primera palabra,luego de una mudez obligada: A-L-E-X.

- "quiero morir"- pensó Alex al despertar de su letargo fúnebre, y al dejar escapar las mariposas y la flor dorada en lo utópico.- mamá ven por mí, no te olvides de mí. Tengo miedo y no sé cuanto tiempo más pueda recordarte, tu recuerdo desvanece cada día un poco más, desfigurando la imagen y transformándola en nada, en tinieblas. ¿por qué? ¿ por qué a mí? ¿por qué estas marcas?- Se había echado a llorar,fatigada, por la falta de sangre de alimentos y por el olor repugnante que la tenía soñolienta. estaba desesperada, estaba en pánico y rompió el plato donde la "alimentaban" para mantenerla con vida, y comenzó a flagelarse las cicatrices de las muñecas, negándose a aceptar que esa era la causa de su desgracia. Pensó que si las borraba con más ñáceras, los sacerdotes la dejarían en paz, que ya no les serviría, y que su madre vendría a buscarla, pero no, lo que les servía era la sangre, el cáliz que llevaba dentro, su escencia, la virginidad de su cuerpo incólume y la herencia que cargaba acuestas, por ser parte de una familia donde las mujeres descienden de las grandes, de las diabólicas, de las malignas de la humanidad, y todas estaban condenzadas en las células de la pequeña, haciéndola única, poderosa,como nadie, pero ella no lo sabía, no tenía de dónde.

cuando Ilusión salió a recorrer los dominios de sus familia,encontró algo fuera de lugar, no en lo físico sino en lo atmosférico, los pájaros no cantaban y el viento había desaparecido ocultándose tras los escarnios de los árboles vestidos de gala con flores blancas y rosadas pálidas. Cae del caballo.
Despierta, en cualquier parte pero no en su casa. Está oscuro, hediondo a mierda, con moscas y alguien le rocía unas cuantas gotas (porque eran gotas) en las sienes para hacerla volver en sí. Detiene la mano que se le acerca a la cara, apretándola como si fuese un arma destinada arrebatarle la vida, sin darse cuenta que ha hecho sangrar a su oponente por la presión que ha aplicado. Se escucha un sollozo.

- ¿ quién eres?- pregunta siniestra y asustada Ilusión.- ¿quién eres? ¡déjate ver!- gritó
- soy Alex, estoy aquí, no me temas. ¿quién eres tú?
- Ilusión...¿has dicho Alex? ¡déjame ver tu cara,criatura!- repite al borde de las lágrimas, apresurándose a tomar la tez de la niña.
- ¿Ilusión? ¡que nombre tan lindo!.- dijo sonriendo y feliz de tener compañía, mirándola fijo a los ojos, tratando de saber todo en una sola mirada.- ¿cómo has venido a parar aquí?
- No lo sé,criatura, no lo sé, pero qué es esto, está peste, esta...estas sangrando...- se dio cuenta de que la niña comenzaba a desvanecerse producto de la anémia. Alex se había desmayado por quinceaba vez en el día, en los brazos de Ilusión.
la mujer no sabía por qué, pero estaba tranquila sosteniendo a la niña en sus brazos. Encontró lo que estaba buscando, sin saberlo.
Despertó Alex e Ilusión la miraba plácida, como solía hacerlo cuando acunaba a sus hijas años atrás.
-¿mamá? - dijo temerosa Alex, pensando que era otra trampa que le tendía su mente.-¿vienes por mí?
- no criatura, no soy tu madre, soy Ilusión, ¿te acuerdas?, pero si, he venido por ti.- le sonrió y fue contestada con el mismo gesto.

Ninguna sabía cómo.

Alex comenzó a recitar una de las cientos de oraciones que inventaban los sacerdotes, y que ya había aprendido de memoria,e Ilusión sintió como en el fondo de sus recuerdos le movían las telarañas y en un acto reflejo, siguió el ejemplo de la niña. Los infrahumanos lloraban, la orgía se detuvo, y los fetos nacían, se ponían en pie, y continuaban llorando igual que los mayores. Liberaban cometas que destruían las paredes tenebrosas, mientras los sacerdotes inundaban la construcción y degollaban a los lacrimosos sin compasión. Las mujeres seguían con el cántico, haciendo temblar la tierra y enterar a los omicidas bajo montañas de mierda, asfixiándolos y extinguiéndolos para siempre.
Los ojos les brillaban, parecían faroles en medio del mar en tormenta, y Alex comenzó a avanzar soltando la mano de Ilusión,tomando el cuchillo y poniéndole término a la vida de los que aún la tenían, propinandoles el mismo sufrimiento que el causaron a ella. Les cortó las manos, marcándoles las cicatrices que ella poseía, en la cara. Les sacó los ojos y se bañó en la sangre de los muertos, sin tocar a los infrahumanos.
Todo estaba inundado con una mezcla de agua, sangre, excrementos, cadáveres, ruinas.
Silencio.....
Las mujeres salieron sin mirar atrás, inmundas, asesinas, brujas,una madre y la otra hija. Ese era el lazo que las conectaba.
Ilusión recordó que cuando su madre la entregó en matrimonio estaba embarazada de algunas cuantas semanas, que nunca supo del destino del bebé, del padre, que era un hombre tan misterioso, hermoso, malvado que se podía confundir con el diablo hecho humano. Que la habían criado lejos de las iglésias,de las oraciones, de todo lo santo, y que acostumbraba a recorrer los cementerios en busca de almas que revivir, con los mismos cánticos con que mataron al resto. Recordó que el esposo dijo a la partera cuando nació la criatura: "tiene la marca del mal en su cuerpo, mira esas muñecas. Desaste de ella. Kill her"
Ilusión nunca la había visto antes, pero sabía que la criaba una mujer ciega lejos del alcanse de su apellido.
Ahora estaban juntas, como les correspondía, instruirían al resto de las mujeres de la misma familia y cobrarían venganza.Mas la muerte del esposo, era un premio reservado solo para Alex.
Pasaron los años, y todo volvió a ser como antes.La gente inventó historias a cerca de los patrones:que ahora eran seguidores del diablo, vampiros, zombies, brujas,locos, simplemente, locos.
En todo eso solo habían dos errores. El primero,los terminos que eran ocupados contra ellos: no eran ni zombies ni locos, quizá vampiros, ¿seguidores del diablo? No, desendientes de él. ¿brujas? a menos que no fuesen suyas las células que componían los cuerpos de esa familia, no.
Y el segundo error: eran ellas, no , ellas, ya no existían los hombres dentro de ese apellido, pues eran los causales de los males de las pobres damicelas condenadas a ser las portadoras de los secretos de la brujería, del infierno, de la vida, la muerte y la venganza, así daba cuentas la cabeza del esposo que cuelga en las vigas del letrerode entrada a la propiedad...


ESCRITO POR FRANCISCA KITTSTEINER
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