sábado, 17 de diciembre de 2011

Y SI PODRÍA


Y si esos ojos dejan de pronto de mirarme…

Y si jamás los vuelvo a ver de tan cerca…

Y si nunca llegara a amarme…

Y si ya no continúo siendo tan terca…

Podría se que todo comience,

Podría cambiar el destino que me asignaron,

Podría hacer que con frecuencia, él me piense,

Podría ser él el príncipe que me regalaron…

Y si ya no regresa a mis brazos cansados…

Y si algo le ocurre cuando esté lejos de mi vista cautelosa…

Y si ya no escucho sus pensamientos osados…

Y si ya no puedo ser su amante recelosa…

Podría olvidarlo en un par de meses,

Podría ser que se ha clavado en mi pecho,

Podría morir mientras durmiese,

Podría yacer con él en el lecho.

Y si mañana confieso lo que quiero gritar…

Y si tiembla la tierra cuando esté oscuro…

Y si todo vuelve a empezar…

Y si todo se realiza, aunque lo dudo…

Podría ser que me añore como quiero,

Podría venir hasta mi puerta desesperado,

Podría entregarme el cariño que espero,

Podría resultar de mí, enamorado.

Y si el tiempo que me queda es poco…

Y si no consigo gastarlo perdida en sus besos…

Y si a los recuerdos convoco…

Y si mi vida se basa en tropiezos…

Podría ser que esto sea un mal sueño,

Podría mi futuro es una mera fantasía,

Podría convertirse en mi único dueño,

Podría convencerme de probar la ambrosía.

Y si el sol no aparece por el oriente,

Y si en la noche me escapo a sus pensamientos,

Y si de pronto, ya no afano en conseguirlo imponente,

Y si jamás construí mi guarida con cimientos.

Podría ser que se desmorone el amanecer,

Podría acallarse el llanto que invoco,

Podría no volver a aparecer,

Podría ser rechazo lo que le provoco…

ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

jueves, 17 de noviembre de 2011

ELLA ESTÁ TRISTE



Ella está triste y nadie lo nota,
Porque hoy volvió a brillar como la noche anterior,
Aunque su traje plateado sigue absorbiendo la gota
De la lágrima derramada sin motivo ulterior.
Ella no es feliz y a nadie le importa,
Mientras siga donde está todo está perfecto,
Pero nadie le pregunta el problema que la exhorta
Y que le ha puesto llanto en los ojos por defecto.
Ella ha perdido la razón de continuar alumbrando
Y se opaca conforme el tiempo se burla,
Al pasar tantos años y continuar mirando
Lo que no puede tener por mucho que le gusta.
Ella sigue en carrera persiguiendo a su amor
Que le rehúye de día y se esconde por el ocaso,
Pero no se desanima porque sabe que aquel calor
Será suyo cuando se acabe el funesto caso.
Ella está triste y nadie le dice a la cara,
Que no es malo sufrir con tal dolor,
Porque de sacrificios se forja la victoria rara
Y que algún día, enamorará al sol.
Ella está triste porque no quiere volver a esperar,
Mientras todos andan de la mano de Cupido
Y ella mira lo que no tiene y le gustaría crear
Apenas se desequilibre la Tierra y alcance a su sol querido.

ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

viernes, 4 de noviembre de 2011

IMAGINÉ


Imaginé que todo ere distinto a lo que de verdad es, que tú y yo aún existía fuera de los brazos cándidos del infierno en era glacial temprana, que nadie sabía lo que ocurría bajo el hecho de las miradas cruzadas al azar y que confiesan más cosas que el discurso que pretendo decir para salvar lo que nos queda por salvar, aunque con eso renuncie al orgullo del que me vanaglorio sin que nadie me asegure victorias o tratados de paz.

Imaginé que volvías a besarme, esta vez de verdad y declarabas al susurro matutino que hace tiempo esperabas por mí, y que tú eras aquel que me prometieron al nacer: mi príncipe multicolores que ha recorrido un mundo buscando a la princesa oculta en melancolía plausible y añeja; mi caballero medieval que viene a rendirle honores a la reina que ha tomado por conquista los territorios indómitos de un corazón hecho trizas con el paso del los años, lo que yo necesito y quiero para ser plenamente feliz y en tus brazos dar mi último suspiro antes de partir a las infinidades del cielo.

Imaginé que la totalidad de las lagrimas vertidas habían valido la pena y que todavía quedaba una por llorar, cuando el universo se alineara y diera la venia para que a la hora exacta en que Dios decida cerrar los ojos, en tu vientre descanse el mío, y que los cuerpos yazcan agotados hasta que el sol no aguante más los celos y nos golpee en la cara con sus rallos de oro.

Imaginé que no te había conocido, que ese día pasé por tu lado sin mirar y jamás llamaste mi atención, que nunca te quise, que me eras indistinto, uno más de tantos que caminan por la calle y mientras armaba el cuadro se borró la sonrisa perenne de mi rostro y el cielo se oscureció, sentí dolor en el pecho y que la sangre se me escapaba de las venas. Te prefiero distante, frío, indiferente, a que no existas. Prefiero seguir sufriendo y llorando por las noches una y otra vez, de aquí al infinito, antes de que ser infiel al cariño masoquista que profeso por ti y por eso, moriré bajo el amparo tortuoso de una amistad sin escapatorias. (Sin embargo, hay veces en que prefiero mandarte al carajo)

Imaginé que cuando vistiera las galas de un vestido azul, bailaríamos hasta que las piernas no aguantasen ni el roce de una pluma, que tú me tomarías por la cintura como si tuvieras miedo de perderme o que la canción fuese a acabar de forma repentina y yo, armaría una fortaleza en el resguardo de tus hombros. Se terminará la fiesta, la música y nosotros seguiremos bailando hasta que se nos ocurriera otra cosa qué hacer.

Imaginé que había una segunda parte de la historia que quedaba por escribir, la que se tardaba un poco porque no conseguí un lápiz y un papel donde plasmarla, que se creaban nuevos personajes que llegan a amenazar las fantasías de él y las mías dando luces de ofrecer algo mejor a lo que nosotros podemos entregarnos, eran tentadores y más de alguna vez caíamos en las garras de lo prohibido, pero que es sensual, aunque, ya pasado el tiempo, habiendo cedido los dos, nos volveríamos a ve y sería incontenible correr a los brazos del otro para entregar los besos que debimos darnos desde un principio y que quedaron en suspenso…no habernos separado nunca.

Imaginé que todo lo que había imaginado, antes de que a Abril se le escapara la vida, lo estaría viviendo y sería mi derecho sagrado despertarte con un beso en la frente, cuando el sol decidiera atacar nuevamente.


ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

jueves, 22 de septiembre de 2011

ÉL LA ESTÁ MIRANDO


Él la está mirando desde lejos y asechando
Como alguna vez me miró con esos ojos cansados
Y no entiendo a qué está jugando
Ni por qué deja a mis deseos mutilados.

Él la está mirando y yo lo miro con tristeza,
Mientras me condenso en los besos lóbregamente entregados,
Y es que la mira como si ella fuera la presa
Y yo fuera un recuerdo en el pasado.

Él la está mirando y yo escribo a cambio del llanto
Pues, si tengo que pelear por lo que es mío por derecho
No se puede notar que lo quiero tanto
Y ahogaré el lamento en mi pecho.

Él la está mirando y se congela el universo en el tiempo,
Y es que no logro entender cómo ella y yo que estoy al lado,
Estoy siendo abandonada a mi suerte, enardecida con el vuelo del lempo,
Y el corazón completamente acorazado.

Él la está mirando y ya no me importa que la mire hasta el hastío,
Porque él para mí es tema desagradable y proscrito,
Que merece el rincón más dulce del mero vacío,
Porque se dice que en gustos no hay nada escrito.
(Aunque los de él se quedaron en el estío)





ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

lunes, 22 de agosto de 2011

FIESTA


Y todo vuelve a comenzar de nuevo. Las coincidencias de lo que depara la noche se hacen insostenibles: otra vez los mismos, los invitados de última hora, la fiesta, el vino, la luna en menguante, sus ojos de cazados cuando observa a la presa que resulto ser yo y mis ganas irracionales de que esta vez la historia sea distinta, quizás con un mejor final y más largo o tal vez que simplemente no ocurra nada. En el fondo algo me dice que es mejor así: “desde lejos, te quiero más”.

Se suponía que para estas alturas sería mío, como lo son los astros que iluminan el sendero que me obligan a pisar, haciéndome caer en la misma parte que la ultima vez, pero me han jugado una mala pasada y tras el telón se vislumbra la amenaza constante de un nuevo enemigo: ella…que le coquetea en mi cara, en los terrenos que por derecho me pertenecen, donde yo tengo el control de todo, cuando más alegre no puedo estar y el boato se luce en esplendor. La muy maldita ha entrado en mi reino y viene por la corona.

Aunque debo confesar que mucho no me importa, pues estoy cansada de tener que ser siempre yo la que lidere las batallas que por él se enlazan. Las he ganado, sí, pero llega un límite en que ya no se puede continuar y la abdicación parece inminente. La verdad, tampoco vale la pena tanto esfuerzo.
Sigue avanzando la velada y se me olvidó lo que vine a hacer, si al combate, a rendir honores y suplicar por el perdón de mi vida a cambio del tridente de Neptuno o a olvidar lo que en conciencia no puedo. Ya no importa tanto porque le han dado un zarpazo directo al núcleo del corazón y sangro a destajo mientras la música flujo y él no me mira…

Pierdo el control de lo que pasa, la gente se hace distante y el mundo se condensa sobre mí y es que lo odio tanto por no poder conformarse solo conmigo, sino que afana en perderse en caderas ajenas. Es como si el cariño sagrado que le profeso, hubiera mutado, transformándose en hiel perversa que amenaza con descuartizarlo en frente de los que aquí están, por ser él un inmundo cobarde, ella, el enemigo y yo la que le gusta sufrir por querer hacerlo.

Quiero salir, correr, hasta que se desgasten mis zapatos o morir en una botella de buen brandi, gritar procurando enmudecerme y borrar lo que con él pasé. Retroceder el tiempo y nunca haberlo acompañado: dejar que se perdiera. Sin embargo, hay que salvaguardar las apariencias, mentir si es necesario, para salvar el pellejo de la caterva que no tiene piedad al hablar de lo que no les concierne. Me quedo estática por u minuto, mirando catatónica los pasos de aquel que se dirige al bar acompañado por alguien cuyo nombre no debo pronunciar y pienso: “hace un mes, hacías eso mismo conmigo y no te importa que yo esté aquí…y no te importa que la celebración se deba a mí… y no te importa arruinarme la salida…envenénate en licor y veamos si es ella la que te socorre...”
Vuelvo a bailar, tratando de perderme en la música e increíblemente lo logro, entonces puedo decir: “ya no me importas como antes”
Quizás todo esto fue un mal sueño, vi cosas donde no las había y me aferré a ellas, pero me desprendo, te libero y con eso, se acabó la historia. Solo espero que no te arrepientas porque no soy tan fuerte y puede que todo vuelva a comenzar….



ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

domingo, 21 de agosto de 2011

PARSIMONIA



Somnolencia precoz en un día apresurado,
Mesura disminuida con licencia para matar,
Calambres en las piernas por tan largo tramo caminado
Y el bamboleo incesante de deseos por concretar.


Labios que tientan a mis pecados escondidos
En las fauces de un lobo dispuesto a cazar
A la presa lasciva con trajes de galas y vestidos
De luces parpadeantes al otro extremo  de la cuidad.


Hay voces de ultratumba que escapan de mis caderas
Y horrores prohibidos que aparecen en mi mente perturbada
Cada que se acercan a un punto trascendente y cae por las escaleras,
Persiguiendo a esa boca celestial ligeramente barrumbada.


Ruidos preocupantes molestan mi cansancio en proliferación
Y las estrellas hacen coros de arrullos en cuna,
Observando distantes la triste ocasión
En que se separaron nuestras manos por azares de la fortuna.


Se me escapan los sueños al universo profundo,
Doblegándose a las mañas de un Prometeo encadenado
Que se ríe a carcajadas de mi amor difunto
Sin absolución de mis codicias perdonado….


ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

A MIL POR HORA


Faltan tantas cosas que parecen indispensables, pero que no están, que las imagino para que las neuronas tengan algo que hacer y no morir de aburrimiento o de hipotermia prematura…

Las invento y me obligo a creer que son reales, que están ahí para mí y por mí, aunque la verdad, es que aquí no hay nada, aquí no es ningún lado.

Trato de dibujar algo que parezca una ilusión, me aferro a ella, lo más que puedo, la integro en mi esencia y de un momento a otro, desaparece, dejándole sola, apadrinada por el miedo que provoca la transición tenebrosa entre la luz y la sombra, el ruido y el silencio, las comas y mis pensamientos y no me puedo concentrar; hay tatas distracciones: Televisiones sonando con las noticias de las 9 a todo volumen, un niño que llora, una madre que grita y el cielo que observa. ¡no me puedo concentrar!

Tengo un cúmulo de ideas en continua multiplicación que reclaman por encontrar una hoja de papel en blanco o una servilleta, donde quedar tranquilas,, hay tanto que escribir, llamadas por hacer, y tan poco tiempo…debo estudiar, tengo que comer, dormir si es posible, sin embargo, lo veo difícil. Creo que ya olvidé lo que eso significa, pero no me importa: “para obtener recompensas, hay que hacer sacrificios” si ya parezco estúpida repitiéndolo cada cinco minutos para no ser consumida por el álter ego del descanso y fallar a ultima hora.

Desde que nací, según se cuenta la leyenda hace 19 años atrás, que soy instruida para ganar la cazaría de nunca acabar, en que si no se saca una carrera, un post grado, un magíster, doctorado y todos esos títulos de dudosa naturaleza, no iba a ser nadie en la vida. Que limpiase el camino vez que pudiera, que aquí no hay amistades que valga si es que se cruza a conciencia o no, en el camino que voy armando conforme elimino adversarios, releo un libro con polillas dentro, aprendo fórmulas y definiciones, saco el límite del planeta cuando la tierra tiende a nada, mantengo el maquillaje en su lugar, aprendo a ser dueña de casa, tutora de mí misma, ensayo el inglés, el italiano sin olvidar el castellano y sus infinitas reglas y trato de buscar un tiempo para terminar mi Opus Magnum: la tranquilidad que me rehúye como si fuese alérgica a mis encantos.

Creo que no soy la única que fue criada a mil por hora y lo digo porque cada vez se hace más complejo avanzar un peldaño en la escalera de la inmortalidad laboral.

Se me acabó el café, tendré que bajar por otra taza…. Y pierdo tiempo.


ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

miércoles, 17 de agosto de 2011

¿CÓMO?



¿Cómo hago para apartar al mundo de nosotros?
¿Aislarnos tras las puertas y confesar,
Exorcizar a los que sobran, sacar a los otros,
Que nunca terminan de molestar?

¿Cómo le digo lo que pasa en mi pecho
Cuando lo veo aparecer temprano en la jornada?
¿Lo que ocurre en las noches cuando yazco en el lecho,
Pensando en todo lo que pudo ser y que quedó en nada?

¿Cómo me acerco sin que sea tan obvio y vulgar?
¿Disfrazo mis afanes y el boato que siento
Bajo el amparo lascivo de una simple amistad
Hasta que me aburra y rompa de un grito el silencio?

¿Cómo callo a la caterva y le robo unos besos?
¿Por qué duele tanto la cercanía distante en la que nos encontramos?
¿Cuándo fue que tomó a mis sentimientos como presos?
¿Por qué todo el mundo sabe que, en secreto, nos amamos?

¿Cómo puede ser tan inocuo y no darse cuenta
De que lo quiero hasta más no poder,
Que no es sano, que puse mi corazón a la venta
Y no soy capaz de a otro poderlo vender?

¿Cómo fue que se aferró tan fuerte donde no puedo controlar?
¿Desde cuándo que lo conozco? Porque parece una vida completa,
¿Quién se ensaño conmigo que no me permite un amor crear?
¿Por qué tuvo que ser él y no uno de los que por mí desesperan?

ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

viernes, 12 de agosto de 2011

AQUÍ NO PASÓ NADA




La música, la fiesta, el vino, la compañía, el beso y aquí no pasó nada.
La historia, los rumores, el coqueteo, los enojos y no pasó nada.
El tiempo, los desvelos, los amigos, las salidas y no ha pasado nada.
El silencio, las conversaciones, el estudio, las risas y sigue sin pasar nada.
Los quebrantos, la melancolía, el enemigo, el tequila y no pasa nada.
El banco, el partido, el viernes en la noche, el tormento y no pasó nada.
El corazón roto, la borrachera, el emperador, la emperatriz y entre ellos no pasa nada.
Las cartas, las brujas, los encantos, los conjuros y no pasó nada.
La enfermedad, el remedio, el enfermo, quien lo cuida y no pasa nada.
El saludo, el día a día, tu casa o mi casa, el adiós y ¿No pasó nada?
Las pruebas, las clases, el asiento reservado, los comentarios y no pasó nada.
El destino, la carrera, la cuidad intermitente, el comienzo y no pasa nada.
Un hombre, una mujer, un gusto, un beso y no pasó nada.
El cumpleaños, los desvíos, los invitados, la gente que sobra y sabe que no pasa nada.
El cólera, el deseo, la fantasía, el recuerdo y no pasa nada.
Cupido, su envidia, el poder, el azar y no pasó nada.
Las llamadas, los celos, el secreto a voces y tu “aquí no pasó nada”.
Las causas, los culpables, la prisa, las ganas y crees que no pasó nada.
Los escritos, la inspiración, el lápiz, tú, y para mí no ha pasado nada.
La constancia, el desencanto, la reconquista, la batalla perdida y en la guerra que no pasó nada.
El día, la noche, el lucero que alumbra todo, el frío y sí pasó algo.
Ahora, te cuento que a mí contigo, no me pasó nada.

Vive con ello. 

ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

QUIERO ALEJARME EL DOLOR.


Quiero alejarme del dolor.
Un eterno vaivén de sensaciones.
Infinito, cuanto más ansío que acabe.
En mi memoria vuelan alocados los recuerdos.
Rozo mis piernas con la rutina al caminar.
Odio rehogado en besos.
En mi ínfima intimidad me atoro.
Sentir el frió en mis venas.
Capaz de enfriar mi sangre en un suspiro.
Arremeto contra las paredes del silencio.
Placer de gritar hasta quedar exhausta.
Al menos, me quedan las letras.
Raudas palabras que liberan pensamientos.
Y desatan lo que ya nada queda.Llorar hasta morir. No hay dolor as amargo que amar a un extraño que se marchó con mi vida



ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

miércoles, 10 de agosto de 2011

CAN'T GET....



Tras una semana de indiferencia parcial, comienza a aparecer las muestras de cariño, esas que se dan en público, sin que importe en verdad, lo que el resto piense, porque a estas alturas, ya da lo mismo. También surgen las propuestas de intercambio, las ofertas para tomar una decisión sobre las cosas triviales que bajo su amparo, tienden a decirse los secretos de loa que carecemos de valentía para gritar. Seguramente esta será una gran semana, aunque no me atrevo a apostar nada, porque todo pende de un hilo inexistente, pero que todo el mundo puede ver, menos nosotros.
Así como vamos….temo que quede en nada.
Siento un dejo de envidia, cuando observo a las parejas que se han formado en tiempo record en el mismo contexto en el que me encuentro. Entonces, surge el problema ¿Cuándo me tocará ser yo parte de una de ellas? ¿Será con él? ¿Es mutuo o todo quedó en el fervor del momento, el exceso de alcohol y la música estridente? Espero que lo último sean solo conjeturas apresuradas en las que mi mente divaga porque no tiene nada que hacer ahora. Pero vuelvo a decir. Siento envidia, y no es sana. 
He llegado a la conclusión de que no me gusta lo que estoy sintiendo, es casi imperativo verlo cada cinco minutos, que sea en lo primero que pienso en la mañana y lo último al caer en letargo. Definitivamente, estoy pasando el umbral de la cordura.
Tengo miedo, porque ha sido rápido y como un golpe de ola en mi cara. No sé qué tiene, pero cada vez me hipnotiza un tanto más.
Creo que esto es caótico…si tan solo fuera más valiente, si yo no demostrara mi indiferencia obligada de manera tan obvia, si el mundo nos dejara tranquilos, si Cupido se apiadara un poco y si sus besos no fueran tan adictivos: la historia no sería la misma y no dolería como duele el no tenerlo conmigo. 



ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

miércoles, 20 de julio de 2011

RENACER



Cuando acabe este día, sé que todo estará mejor… se habrá ido un año de llantos encapsulados y confinados a pudrirse dentro de este pecho que no contará nada, aunque esté bajo tortura, que será mártir por su orgullo y se atragantará con la carroña de lo que es imperante gritar cuando no se tiene la voz para hacerlo. Se habrá acabado la lucha constante conmigo misma, brillará el sol que desde hace años está vetado, y desaparecerá la falsa sonrisa que esconde mi ánimo a medio consumir.
Cuando acabe este día, cual fénix de sus cenizas, he de renacer, veré dónde fue que tropecé, para volver a hacerlo cuantas veces sea necesario hasta que aprenda a no confabular contra la destrucción de mi felicidad. He de caer, hasta que sangren mis rodillas, porque quiero caer, quiero aprender de mis golpes y no de los ajenos, enceguecerme con lo que persigo hasta conquistar al enemigo y poner mi bandera de victoria sobre su tumba. He de sonreír…
Cuando acabe este día, empezará la gala de buenaventuras que se han acumulado sin que las pueda cobrar, porque no había tiempo, no habían ganas, no había quién las pudiera gozar.
Confieso que me perdí, no sé en qué vuelta caprichosa del camino, pero mañana iré a buscar dónde fue y porqué….
Mañana, comenzaré a escribir mejor…


ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

sábado, 9 de julio de 2011

PERDIDA EN EL PARAÍSO



Cierra los ojos y piensa en mí un momento ¿qué ves? La figura cándida de una mujer enamorada hasta el delirio, siempre quieta y desde las esquinas observando de reojo, llorando contigo cada tristeza y siendo feliz cuando me saludabas por la mera coincidencia de la angostura de un pasillo con una sola salida. La mujer que estuvo a tu lado cuando la melancolía invadía tus lágrimas, pendiente de plantar la carrera a penas tu rostro denotara el ligero rastro de la lluvia salada de unos ojos en cascada explosiva, dispuesta a convertirse en una fuente desbordante de agonía matutina.

Yo que fantaseaba con el aroma que emana de tu cuello e inunda los rincones de mi vida convirtiéndola en demasía tuya, ayer, y siempre, impregnando con tu esencia mis palabras taciturnas y esclavizando a mis poemas, victimas del deseo lascivo, haciendo perenne mi amor por ti, por tus ojos cargados de amargura e incapaces de mirarme porque para ti soy una más de la lista viciosa de victorias sangrientas producto de corazones rotos.

Ves, a la mujer ahogada en plegaras elevadas y enterradas, armada hasta el cansancio con frases cursis que pide un poco de cariño, pero del antiguo, del meloso y mortal. Traigo la luz que le robé a Zeus de sus rallos, porque te falta lumbre para calentar tus manos de crista, aunque todo brilla con tu sonrisa de ángeles supremos y me quedo sola, otra vez, contigo en mi cabeza dando vueltas como perdida que no quiere ser encontrada porque habita en el paraíso.

Cierra los ojos y piensa en mí un momento ¿qué ves? La figura cándida de una mujer enamorada hasta el delirio, siempre quieta y desde las esquinas observando de reojo, llorando contigo cada tristeza y siendo feliz cuando me saludabas por la mera coincidencia de la angostura de un pasillo con una sola salida. La mujer que estuvo a tu lado cuando la melancolía invadía tus lágrimas, pendiente de plantar la carrera a penas tu rostro denotara el ligero rastro de la lluvia salada de unos ojos en cascada explosiva, dispuesta a convertirse en una fuente desbordante de agonía matutina.

Yo que fantaseaba con el aroma que emana de tu cuello e inunda los rincones de mi vida convirtiéndola en demasía tuya, ayer, y siempre, impregnando con tu esencia mis palabras taciturnas y esclavizando a mis poemas, victimas del deseo lascivo, haciendo perenne mi amor por ti, por tus ojos cargados de amargura e incapaces de mirarme porque para ti soy una más de la lista viciosa de victorias sangrientas producto de corazones rotos.

Ves, a la mujer ahogada en plegaras elevadas y enterradas, armada hasta el cansancio con frases cursis que pide un poco de cariño, pero del antiguo, del meloso y mortal. Traigo la luz que le robé a Zeus de sus rallos, porque te falta lumbre para calentar tus manos de crista, aunque todo brilla con tu sonrisa de ángeles supremos y me quedo sola, otra vez, contigo en mi cabeza dando vueltas como perdida que no quiere ser encontrada porque habita en el paraíso.


ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

martes, 5 de julio de 2011

OCASO

Es lo mismo que en el ocaso, en el momento exacto cuando no hay horizonte y el sol se funde con los resquiebres del mar: La cara de lo divino.
Y los llamados de las sirenas vaciàn el aire, obligando a los mil marinos a naufragar sin más en las fantasías desquiciadas de los arrepentimientos provocados por el descenso inminente de la lasciva, cuando se retoma la conciencia de los actos y se denota el peligro escondido tras unos besos entregados porque sí, y por sobre todo, cuando se sabe de la caducidad de lo que no puede seguir... cuando es roto un corazón.
Se siente el centelleo enceguesedor de un no rotundo que se confunde en un quizás después. Tonto de aquel que lo crea, tonta yo, por haber apostado mi vida en el hecho y haber perdido, por jugar a tientas un juego sin reglas que terminará con una venganza maligna en nombre de a los que nos han desarmado antes de empezar la batalla.
Así como llegó... se puede ir.....


ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

FENIX



Del polvo fuiste hecho, y al polvo volverás....

miércoles, 29 de junio de 2011

¿CUÁNDO?





¿Cuándo se perdona?
 ¿Cuándo no se tiene nada más que hacer?
 ¿Cuándo la gente realmente cambia?
 ¿Lo hace?...

¿Cuándo se deja de llorar?
¿Cuándo se acaban las lagrimas y los ojos comienzan a doler?
 ¿Cuándo el cuerpo pide a gritos el reposo?
¿Entonces, por qué no dejo de llorar?...


¿Cuándo la angustia duele más?
¿Cuándo se toca el orgullo?
 ¿Cuándo se sabe que todo acabó?
 ¿Cuándo aparece el lobo vestido de oveja y en la oveja uno ve la imagen del amor?....


¿Cuándo Cupido se empezó a ensañar conmigo?
 ¿El día aquel cuando le escupí a la cara?
 ¿Cuándo lo humillé hasta el cansancio?
¿Cuándo le partí el corazón?...


¿Cuándo fue que llegué a este estado menesteroso?
¿Cómo fue que no me di cuenta o simplemente,
 no quería ver lo que ante mí, se desplegaba?
¿Cuándo se me acabaron las ganas de vivir?...


¿Cuándo se tiene que seguir peleando por lo que se cree suyo?
¿Cuándo comienza a serlo?
¿Cuándo te lo quitan de los brazos y se lo entregan a otro?
¿Cuándo fue que entregue mi alma sin cheque en garantía?....


¿Cuándo el frío ya no se siente y es reemplazado por un fuego abrazador
 que consume la vida sin dejar respirar?
 ¿Cuándo el aire se hizo más denso y lleno de polución?
¿Cuándo las nubes poblaron mis sentidos?...


¿Cuándo el vino se convirtió en mi mejor amigo y cuándo dejó de ser un placer culpable
para pasar luego, a llenar los vacíos que dejó mi decadencia?
¿Cuándo las palabras costaron tanto que salieran?
 ¿Cuándo dejaré de sumirme en la mierda de la autocompasión?....




¿Cuándo llegará una nueva excusa para celebrar la muerte de mis conquistas,
 la aniquilación del enemigo y tomar venganza
por lo que me han arrebatado del lecho todavía sumamente tibio?
¿Cuándo podré bailar tangos sobre el féretro del maldito?...

 ¿Es bueno? ¿Me vuelvo loca?
¿Anhelo la retribución del sufrimiento que me han otorgado por gentileza mezquina?
¿Deseo borrar lo que ha pasado en el transcurso del tiempo?
 ¿Es sano? ¿Me interesa? ...



ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

lunes, 27 de junio de 2011

IF YOU REALLY LOVED ME



If you really loved me: déjame ir...
If you really loved me: no me digas nada....
If you really loved me. no me obligues a vivir,
If you really loved me: llévate este sentimiento del que sigo prendada.
If you really loved me: bésame una vez más
If you really loved me: olvídame tan pronto sea posible,
If you really loved me: déjame tranquila y en paz
If you really loved me: abrázame y disípate invisible...
If you really loved me: love me again!!!!!!!

ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

martes, 21 de junio de 2011

ABUNDANCIA


Tengo ganas de no sé qué... tengo nostalgia de recuerdos que no poseo. Tengo calor de la tibieza de un cuerpo a mi lado, sin que haya alguno que pueda abrazar. Tengo esperanzas de deseos que aún no imagino y satisfacción por logros que todavía no concreto.

Tengo ganas de besar unos labios cercanos que se encuentran a millas de distancia desde donde me enraízo ahora.

Quiero cantar sonetos que no se han escrito y de recitar poesías dedicadas a quien no ha nacido. Tengo orgullos rotos por batallas que ni se tratan de pelear y cicatrices en el cuerpo de esposas forjadas. Guardo angustia por amores inoportunos sin, todavía, poder amar a alguien mero. Tengo deseos de dormir sin estar realmente cansada.

Tengo ganas de un café con menta, sentarme en el balcón y fantasear con las historias que nadie ha contado, silbar al viento, extender los brazos y entregarme a la libertad que ahora me agobia, respirar tan solo una vez, sin la polución que exanguina mis pulmones lastimeros, exorcizar el peso de las responsabilidades y desdoblarme de la realidad.

Tengo ganas de mojar mis pies en el mar, escarbar en la arena hasta llegar a China y devolverme, caminar mar adentro sin llegar ahogarme, jugar con las sirenas y provocar naufragios con mi mirada, ser la causal de la muerte de los bárbaros y seguir como si aquí no ha pasado nada.

Tengo ganas de seguir escribiendo eternamente, pero algo que trascienda mi existencia, aunque no hay tiempo y verdaderamente, hay fatiga en mi cabeza, sequía de pensamientos y emociones a flor de contacto. Hay romance, hay locura, hay lasitud, y todo lo que puede haber, sin embargo, no soy capaz de darme cuenta.


ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

viernes, 10 de junio de 2011

PROBABILIDAD


Hay aguaceros de necesidades que se desbordan sobre el tejado de mi cuerpo y necesito respuestas rápidas o estoy segura que moriré sumida en la en la locura febril de una juventud que no estoy acostumbrada a vivir todavía.

Es como si todo el mundo supiera lo que sucede dentro de mi pecho, menos la única persona que me interesa se entere: su indiferencia indiscriminada me hace vulnerable ante sus ojos y acapara mayores espacios de los que es sano y natural, pero no me interesa de verdad, porque tengo claro que algún día, se acercará, estando solos en el aparo de la caterva y sabrá lo que siento. Entonces y solo entonces, respiraré alegría y no nubes de smog penumbrales.

Busco oportunidades para casualmente mirarle de reojo, busco silencio y refugio de canciones con un vaho vehemente a su esencia, para apaciguar o buitres insidiosos que les gusta perseguirme cuando la cuidadse congela y solo se escucha el aullido de un perro en las calles. Busco el contacto de los rostros en la inocencia de un beso en la mañana, cómplice del coqueteo sutil, pero no hay luces de buenaventuras o rastros del camino equivocado.

Pienso que otra vez, los Dioses se ensañaron conmigo, aunque no encuentro razón aparente para explicar su enojo. Quizás están tan aburridos como yo, de que no sea valiente y tome mi destino en mis manos y de paso, el de él.

Pero, si de todos los lugares del mundo, tuvieron que ponerme exactamente aquí, justo a 5 metros de distancia del que escribo, tiene que ser por un poder supremo o tan solo es un brote psicopático que se presenta con su nombre.

Hay tormentos de momentos opulentos que aún no se conciben, pero que pronto tendré para sacarle la lengua al planeta y decirle: ¡lo conseguí!

Tal vez es solo una forma indistinta que tiene la vida de despertarme a la realidad y mostrarme difuminada la imagen de lo que soñé hace tiempo, obligarme a pelear por ellos, a ser valiente, a no rendirme por esperar que las cosas tomen su rumbo que les corresponde, sino de encajarlos a presión y hacer que el cuadro quede terminado. Tal vez, soy solo yo escribiendo basura, de nuevo…


ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

LAS LUCES DE LA CUIDAD


Veo florecer las luces de la cuidad y titilan tratándome de advertirme sobre lo que viene en un futuro próximo que perfectamente podría ser mañana. Se alzan regocijados de infinita felicidad haciendo alarde de lo que observan cuando mis ojos se cierran por el letargo y siento la necesidad imperante de contarles que tengo un nuevo motivo para escribir cuando el tiempo se enajena de los límites y el ocio se apodera de mí.

Veo a la gente que se aleja de la calles porque le temen a la oscuridad y a me dan ganas de gritarle al mundo que quiero que los días transcurran veloces para estar segura de lo que me cuentan entre susurros.

Y es que imagino que si una sola decisión de las que tomé hubiera sido distinta, ahora no estaría observando a los aviones despegar desde un quinceavo piso y el vació me corroería si una solo cosa hubiera sido diferente, no hubiese encontrado a mi razón para escribir.

Oigo el motor de los autos que compiten en las carreteras bajo el lazo asfixiante de una nube de smog y sé que ellos persiguen un afán que no es igual al mío, pero que cuenta de igual forma.

Hay una luz roja que parpadea y engatusa a mis ojos, hay un poste que no alumbra, tres motos estancadas en un taco infernal, un peatón raudo, las infaltables estrellas, la fiesta de los sentidos y el objeto del deseo acumulándose en mis pensamientos ¿qué estará haciendo? ¿Le ocurre lo mismo que a mí? ¿Son coqueteos furtivos o el anticipo de lo que está por venir? ¿Ilusiones baratos que me invento para hacer de este mundo un lugar más cálido? ¿Hará frío este invierno o me arroparé bajo su camisa?

Veo las luces de la cuidad difuminarse y se me entrega un nuevo día para ser valiente, darle un beso y seguir como si aquí no ha pasado nada….



ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

lunes, 6 de junio de 2011

DESEO




Se siente el revoloteo de Cupido embriagado en el perfume de un sábado en la noche, porque ha decidido dar remienda suelta a los besos que mantiene enclaustrados, depositándolos en mis labios dulcificados por lo lascivo del momento, la música cómplice y el brillo tenue de una luna en menguante.
La caterva parece distante y casi inexistente como si no se dieran cuanta del misterio que guarda un coqueteo fugaz por sobre la mesa del tabaco. Y de pronto, ya no hay nadie, solo yo, el humo y la barrera que nunca debí cruzar: la perdición caótica de mi voluntad en esa boca maquiavélica que se ha transformado en causa de todos mis males, la condena de mi alma destinada al averno, por pecar a conciencia y querer volver a repetirlo.
El silencio abunda en la penumbra, interrumpido por los suspiros erotizados que se extinguen en mi pecho encadenado, ahora, al suyo.

Ya no hay tiempo que valga, es como si me hubiera quedado estancada en el instante en que tras una cortina de humo se escondía el comienzo del fin. No importa nada, no hay interrupciones, siquiera la amenaza del mañana puede hacernos cambiar de parecer. Estamos a medio paso del vacío y saltamos juntos.
Las manos buscan caminos inventados que nadie ha transitado, los besos descienden conforme se agotan los labios fatigados, exorcizándolos al cuello, porque son perversos como el menester de seguir afanando en el vetado del asunto..
Y comienza la gala de mariposas nacientes y fulminantes en el estomago, los colores se suben al rostro y la pseudo alegría es infinita, aunque hay un pensamiento en mi cabeza: qué estamos haciendo, sin embargo, no hay respuesta…solo desfiladero de besos taciturnos, inquisidores, deseados y acumulados en el tiempo… no puede haber una mejor respuesta que la que no ha engendrado todavía, pero se agota todo, se cierra el telón, se van os actores, ya no hay abrazos, el dulzor de transforma en hiel, la gente reaparece en escena, Cupido ha reaccionado, el vino se desnaturalizó, se disipa el humo, vuelve la cordura, hay que irse, la noche comienza a dar destellos de su muerte y el capitulo queda sin concluir…si tan solo cinco minutos fueran eternos o se dividieran en constantes mitosis, de seguro seguiría prendada de su cuello, bebiendo vino de sus labios que quedaron con gusto a los míos: algo entre tabaco, menta, granadina y deseo.




ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

martes, 10 de mayo de 2011

"MEJORES TIEMPOS TUVE, MEJORES TIEMPOS TENDRÉ"


Ahora me amenazan las ganas de dejar de recorrer el camino que me dan para transitar , abandonar la carrera cuando recién ha sonado la alarma de partida y los competidores me rebasan con creces, dejar de respirar un segundo para quitarme de encima el dolor que implica cargar el peso del mundo sobre estos hombros frágiles que decidieron ser los de Atlas.
Hay sensualidad en el aire que me invita a abandonar lo que aún no emprendo, renunciando a lo que me corresponde por derecho de cuna y es brillante, llama mi atención por lo lascivo que podría resultar ser, pero no, hay que seguir, porque hace frió, no porque tengo ganas, porque es imperativo que las estrellas se puedan cambiar antes de que se alinien con las desventuras de lo funesto.
El tiempo es corto y la voluntad escasa y hay una voz en mi cabeza que me obliga a continuar pese a que mis piernas languidecidas no den un paso más allá para poder cruzar la calle. Hay que hacerlo... es lo único claro que tengo en esos momentos.

Siento como si el cansancio de mil vidas se condensara sobre mí, impidiendo que pueda ver el cielo y la luz hacia la tranquilidad. Se me congeló el reloj y me quedé estancada en Abril, no sé porque, pero sigo mirando las nubes pasar formando corazones desfigurados que solo mis ojos son capaces de ver.

Creo que en alguna parte del trayecto me perdí sin darme cuenta, pero ahora tengo que volver, recorrer los mismo senderos que una vez me atormentaron, buscar valentía donde no la hay, cerrar los párpados, respirar y seguir, porque de esta forma no puedo... no se debe, no es sano esperar a que se agoten las horas y que lleguen las fechas que no se conciben aún. Descubrí que soy un gato jugando al ratón porque le dijeron que así debía comportarse para pasar desapercibido entre la caterva, sin embargo, ya es hora de volver a ser el gato...

Perdí el sentido de correlación de lo que escribo, pero es que hace tanto que no doy rienda suelta a mis dedos, que continúo pese a la sapiencia de que es idiota. Tal vez es solo una forma de alejarme de la realidad... es mí minuto de relativa libertad, dos segundos donde puedo ser, de verdad, Francisca Kittsteiner, Duquesa de Orleans.

Ahora, luego de escribir porquería literaria, he de volver a la carrera, tomar rumbo desconocido y seguir adelante con el mundo en lo brazos, las piernas flageladas, sin ánimos, sin saber dónde voy y porqué elegí este camino, con más dudas de las que ya tenía asimiladas, cansancio ancestral, con el disfraz de ratón y la cara llena de sonrisa, como si aquí nunca ha ocurrido nada....

ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

viernes, 29 de abril de 2011

CONFUSIÓN










Hay tantas cosas dando vueltas en mi cabeza, que casi no escucho lo que dice alguien delante de mi, aunque éste muriese delante de mis ojos, creo que no me importaría mucho, porque todo para lo que tengo tiempo y dispocisión es para lo que está relacionado a ti, pese a que yo no provoque lo mismo sobre tu mente ¿Por qué? ¿Acaso eres inmune a la artillería de seducción que desenvuelvo ante tus ojos cansados y somnolientos? ¿No gustas de mí?





Y es que me atrapaste con solo decirme "hola", cayendo de rehén en tu trampa quisquillosa y si hay que esperar hasta que el cielo se desprenda del piso de Dios para que me mires distinto, sepas lo que ocurre dentro de este pecho acorazado y cambies de parece, te armes de valentía y te atrevas a lanzarte al vacío tomado de la mano conmigo, ten por seguro que esperaré, cual Penélope vigilante por su Odiseo.





Hay tantas ilusiones sin bases cementadas que se elevan narcisas sobre mi sien, que opacan la luz del camino opalescente que trato de seguir. Tengo miedo de no encontrarte en un futuro, de no poder llegar a degustar la lascivia desde tus labios, de no abrazarte cada que se me venga en gana, de no ocupar un lugar en tus pensamientos, de ser simplemente silencio cuando te hablen de mí...tengo miedo de que esta vez, todo quede en nada.





Me hablan de contexto, de emisor, receptor, pero me es indistinto, solo tengo ganas de tomar mis cosas, pararme y confesar lo que ocurre en mí cuando llega la noche y las ideas revolotean bailando un tango con olor a naftalina avejentada, de tomarte y darte un beso para luego, desaparecer entre la caterva. Creo que he perdido la templanza de la que hacía alarde.





Hay un reconcomio carroñero por tu culpa, pues no haces otra cosa que quedarte quieto, estático, pero que sigue siendo el candil de mi ser: no existe explicación lógica en los Reales, ni en los Imaginaros....










ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

domingo, 10 de abril de 2011

CONFESIÓN


No sé la causa funesta de la maldición que me ha tocado sobrellevar: mi falta de entereza en el criterio débil que tengo como carga perpetua; la fragilidad casi absurda de mis emociones y el vestigio estacional de depresiones profundas que ocupan el alma sedienta de drama de mi dolor carroñero.

Ya no me puede arrepentir más de habar elegido la vida que pretendo vivir, porque no soy tan fuerte como creí serlo en su tiempo remoto ¿ué pasó conmigo desde entonces?  ni  Dios sabe y tampoco tiene tiempo ni ganas de averiguarlo por su mano o por las inquisiciones apresuradas de espías volátiles revoloteando entre mis pensamientos huraños de tantas ñácaras que se han infiltrado por los recodos hambrientos de épocas mejores ¿No pudieron haberme escogido otro tipo de afán por el cual, mantenerme firme frente a los enemigos dispuestos a dar con las flechas cargadas de andróminas boáticas, justo en el centro de mi herida supurante de incertidumbre? aún me aferro a la posibilidad de despertar un día y que el monzón haya amainado, dejando catástrofe por doquier, pero sin afectarme tanto, o simplemente, jamás volver a despertar.

Puede ser que yo sea la custodia de los males dispersos en el mundo y todo porque no tengo otro propósito que regar las semillas de marañas con mis lágrimas opalescentes que cautivan don demostraciones lascivas la locura de la tierra agonizante.
Podría ser que grandes pesares tenga que aguantar, que prepararon mi espíritu sin adiestrar para recibir el cambio de mi dolor: la llegada ansiosa del final de mis tribulaciones carentes de arlequín que las interprete.
Siento que no hay manera de no volver a llorar de noche, no menos a la edad que se dice que tengo, ni podré detener el efluvio del hálito espectral que se ha enamorado de mis ojos cansados, rojos y sin líquidos que ofrecer como pago de rocío a la mañana tenebrosa que espera por mí a la vuelta de la rueda.

Hay tanta sangre en mis sueños que ha comenzado a tener miedo de dormir, caminando entre las personas como un espanta cuervos que no hace otra cosa que llamarlos con los encantos de los que fue despojado porque su pobreza no le hacía parte con la belleza demoníaca de su concepción febril. creo que las musas sienten envidia de mí, que Venus ha redirigido su ataque contra mis pasos ciegos, que Hera ha visto como Zeus osa mirarme y me considera una amenaza latente, por lo que han unido fuerzas para provocar mi afable destrucción y no me lastima decir: lo están logrando...

¿Cuándo yo muera se habrá muerto también el último poeta? ¿Se acabaran los versos enardecidos, pasionales, orgiásticos, inexistentes y silenciosos? ¿Habrá una nueva forma de reír aguantando el nudo de remordimientos condensables en la garganta abstemia de humo con matices de menta en descomposición tardía? ¿Será una buena hora para imaginar la constelación dedicada al lapsus tomentoso que tuve que aguantar pese al rechazo antecedente de mi voluntad corrompida? ¿Por qué tengo tanta sed? ¿Esta es culpa mía por permanecer atada al recuerdo lacerante de un romance destinado al fracaso supremo tras años de convertirse en metástasis en torno a mi corazón repleto con cáncer de ausencia? sí, definitivamente, esto es tú culpa y te responsabilizo de mi defunción por falta de besos salinos y caricias antisépticas, de abrigos lánguidos en tus brazos incipientes. Yo te culpo de asesinato calificado en complicidad absoluta con la exanguinación de llagas sin procurar.
Yo te culpo de todos mis males y presta atención que son demasiados para anotarlos en cualquier lado.

Confieso que aprendí a mentirme, a tomar esas mentiras y amalgamarlas con mis más paupérrimas esperanzas y credos efímeros. Declaro, en pleno uso de mis facultades cognoscitivas que ocupo falacias para poder dormir sin sentir explotar mis caudales de napas virginales y que no me da vergüenza alguna, porque es el único opiáceo que anestesia los urdidos planes que traigo asimilados en las células, de derrocar a mis verdugos, tomar su lugar y sus cabezas como trofeos que debo ostentar antes que se acabe mi suspiro de intereses triviales.

Miento, pero solo a mí misma, para poseer algo por lo que agradecer antes que el letargo empaste mis párpados con concreto refinado y transforme en quimeras carnívoras mis fantasías fluviales.

Y todo lo que hago por esta humanidad relativa que me va quedando es llorar y escribir en párrafos de difícil entendimiento y rendirme ante las evocaciones que el destino idealiza como lo mejor para mí, siendo claro, que lo mejor es quitarme los miedos y la libertad de engañar sin darme cuenta.




ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER
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© Francisca Kittsteiner, 2008 - 2009.
- Franykityzado por Klaus, ©2009.