martes, 18 de diciembre de 2012

OTOÑO INCENDIADO


Sigo en letargo atiborrada de cansancio que acumulaba en mi espalda, transformándose en dolor punzante que adormece mis ganas y anestesia a la voluntad de sequien en pie un par de horas más.

Quería ver el primer albor del 30 de mayo, pero fallé antes, concibiendo quimeras insólitas que atemorizan mi vida y la llenan de preguntas inquisidoras de respuestas que no les puedo dar.

Cerré los ojos, recité una plegaria que salvará a mi espíritu de llegar a conocer a Hades, acaricié el recuerdo insalubre que deja una canción en los oídos y que me hace pensar en él. Ya no tuve conciencia de mis actos, porque el sueño tomaba parte de mis decisiones, acercándome a lo onírico y haciéndome vulnerable ante el poder de mi cabeza trastornada con un nombre y un apellido.

Ardía todo alrededor de mis pies, pero las flores del narciso se mantenían inocuas, llenas de rocío petrificado y desplegando tonalidades desde el negro al azul, pasando por el rojo, el cobre y el amarrillo centellante de luz, los árboles carbonizados desprendían su sombra de antiguos fantasmas, chillando al caer a tierra y levantando polvaredas de historias muertas en sus raíces secas por el calor asfixiante del otoño incendiado.

No había nadie en el alcance de mis ojos, solo destrucción y danzas de llamas frías al contacto, pero sedientas de inflamación corpórea.

El sonido de los pájaros se hacía sentir a la distancia, ahuyentados por algo que los perseguía desde las copas imaginarias de los árboles quemados. Desaparecieron y retornó el silencio entre el explotar mortífero de calderas hirviendo.

Había alguien tras de mí, que respiraba de mi olor y subía una mano por mi brazo, supe que era él poseído por una clase de maldición mediada por las ondinas calcinadas de un bosque en descomposición.

Tomó mis manos y con el trinar de los dedos compuso una sinfonía de ramas caídas. Los narcisos recogieron sus raíces alentados por los mandatos de mi señor, estirándolas y tocando acordes de violines para que pudiéramos bailar.

El quejido pesadumbroso del follaje se convirtió en las palabras del deseo y mis ojos reflejaban en los de él un miedo como ningún otro.

Se alejó tomando distancia para comenzar a desenredar mi vestido hilo por hilo, mientras yo giraba extaciada en risas y encanto para él y por él.

Mis cabellos oscuros se trasformaron en  el único ropaje que protegía  mis secretos de la vista del mundo exterior, prometiendo enigmas a quien se atreviese a contestarlos o la muerte para quien se equivocase en responder a las preguntas inexistentes que circundaban traviesas agitando mi tacto y palpitar esquivo.

Del piso, las cenizas tejían vestiduras cálidas para contrarrestar el soplido gélido del tiempo paralizado  y él se acercaba temblando, mirándome fijo y dirigiendo la orquesta arbórea que continuaba tocando para nosotros.

Salieron las estrellas y la luna saludó con su resplandor añejo y polvo ancestral con el que  retorna todo a la vida y se extinguen las hogueras interminables de oxígeno, fuego y cal.

Un colchón de hojas cubrió bajo y nos recostamos abrazados, dándole cabida al jugueteo de manos inexpertas que buscaban expandir las fronteras de dos reinos distantes y convertirlas en imperio todopoderoso por una noche.

La intemperie regalaba el llanto de las nubes que bajaba por mi cintura y desembocaba en sus labios; los rayos estridentes acallaban los gemidos que comenzaban en el sexo y terminaban en la garganta con murmullos guturales de placer absoluto.

La fusión de los cuerpos hacía imposible reconocer los limites naturales de cada cual y las convulsiones frenéticas sacudían la tierra haciéndola despertar del sueño centenario.

Sus dedos recorrieron el contorno d mi silueta excitando los sentidos hasta la culmine total y desgarrando a mis palabras que salían con fuerza tratando de librarme de la cárcel del deseo a la que había sucumbido.

Desperté borrando todo lo que mi cabeza imaginó, queriendo volver a soñar con ese que causa mis pecados y que satisfizo a mi espíritu cuando el amanecer estaba próximo.

Cerré los ojos y sentí sus manos tomando las mías, pero ya no estaba… se me había vuelto a escapar.
 
ESCRITO POR FRANCISCA KITTSTEINER

viernes, 23 de noviembre de 2012

ILICITO

Tener la irritante sensación de que en cualquier momento va a aparecel alguien preguntando por mí. Estremecerse hasta el escalofrío cada que escucho el timbre sonar al final del pasillo e inevitablemente pensar que eres tú.
Ya todo esto tiene que parar ahora, o lo poco de cabales que mantengo intactos, terminarán siendo carroña de buitres, al igual que el corazón lastimero que un día regalé y que sin más. botaron a la basura, relegado al olvido de la chatarra, sin embargo, continúo espernado; quizás en sueños hoy aparezca quien vendrá a rescatarme o hacerme perder entre fantasías.

contunúo esperando, haciendo a un lado el letargo, porque algo supremo me ordena a mantenerme en vigilia, así como virgen, como la más blanca nieve que ningún ojo humano ha visto jamás y que se mostrarán en gloria y magestad cuando tu boca confiese los afanes que guarda al masticar mi nombre una y otra vez, por miedo a su extinción.

tener que rogaler al infinito la resurrecci´´on del sentimiento que yace fortuito en el recodo de mi ser, agota mis energías al punto de casi morir exangüe porque no puedo dejar de mirar a los cielos con lágrimas a borbotones porque ya no aguanto la espera: lo quiero aquí y ahora, sereno y abundante en caricias, cercano y mío, escondido y prohíbido...todo, incluso si  tengo que concebir un romance ilicito que solo florecerá de noche, encerraods tras las paredes donde gobiernos, esondidos en la cama helada donde yazco...aunque de día, tenga que renegar su existencia, maldecir su nombre y apartar mi cara de su vista...de todos modos, ruego porque venga.

Pero ya no puedo seguir esperando, estoy cansada, la noche avanza a pasos agigantados y el frío se cuela lento por mi espalda... Ya no puedo, y si vienes en camino, apura la marcha antes de que mis párpados se cierren porque no se volverán a abrir, ni siquiera por ti.

ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

domingo, 28 de octubre de 2012

NO ESTA VEZ


Y lamento decir que esta vez no voy a dar mi brazo a torcer, no por ti, ni por mi conciencia, ni por las heridas que todo esto pueda provocar, porque las heridas sanan cuando tienen tiempo de sanar, pero las mías… ya son tantas que el dolor no me deja respirar tranquila.

Lo siento en el alma, pero en cosas como esta no hay amistad que valga, ni tesoro que pueda comprar amnistía para detener los batallones que se irán a enfrentar cuando amanezca, antes de que se evapore la ultima gota de roció desde el aire. Y créeme que no es fácil. Ya en el pasado renuncie mil y una vez a lo que mi corazón sentía por tratar de entregarle felicidad a alguien más, pero no esta vez. Ya me aburrí, quizás estoy muy vieja, y la soledad comienza a hacer estragos en mi piel, sin que todavía llegue mi final feliz.No voy a renunciar, porque clavé mis ojos en esos que me fascinan tanto, y los tuyos, no me los van a quitar.
Siento tanto lo que está sucediendo entre nosotras, que todos estos años de amistad se nos vayan a la mierda porque se nos ocurrió parecernos tanto, tanto así, que justamente por eso, es que estamos viviendo de mentiras, pensando siempre si es verdad lo que me cuentas o es sano lo que te digo.

Si todo esto hubiera acontecido en otro tiempo y lugar, quizas no me importaría, preferiria concervarte que pelear o causarte algun tipo de sufrimiento, pero ya no más, me aburrí y así de simple fue como me convencí por las noches, que cuando es cuando la conciencia ataca, la muy maldita, de que en el amor y en la guerra todo se vale, y qué sucede cuando la guerra es por amor... ¿Se permite matar sin sentir remordimiento? ¿La gloria se va a alzar sobre los intereses de quien la invoca? ¿Podré volver a mirarte a los ojos?

Pero antes de contarte todo esto, tómate una copa conmigo, ríamos un poco, conversemos hasta que se nos cance la cara y la noche envejezca, pero  no de él. recordemos cuando todo era juegos, y el amor era poco importante, abrázame y déjame llamarte por última vez mi amiga.  Ahora te digo, sin malicia de por medio y aunque no entiendas lo que está pasando aquí: "que gane la mejor".


ESCRITO POR FRANCISCA KITTSTEINER



this is something i've thinking a lot these days, but is not a true story.
 
 
 

viernes, 3 de agosto de 2012

EL CAMINO VIEJO.




Diez años tardé en descubir
que las flores nacen secas y sin color,
que no hay vida después de morir
y que haga lo que haga no vendrá verano ni calor.... y te ví. 


Y en tres segundos se derrivo el muro 
Que tantos años tardé en construir
Porque me cuentan entre voces de susurros
Que por el camino viejo te ven venir.

Siete años lleva acumulandose el polvo en tu frente
Que ya no te deja ni los ojos abrir,
Hay tantos rasgos de ti en toda la gente
Y tanto te he dicho sin jamás decir.

Catorce pasos di en falso antes de poder huir,
De las garras de un doloroso futuro
Que me grita al oido que no iba a conseguir
Otra cosa que no fuera de tus labios un triste murmuro.

Y 1400 veces la misma historia reconstruí,
Invocando a las lagrimas  las que siempre recurro,
Cuando me acuerdo del amor que contigo concebi,
Mientras curaba las heridas del corazon que con eso torturo.

Una vez logré tu nombre maldecir,
Al mismo tiempo que envenenaba al vino con cianuro,
Porque ya no había caso en el hecho de perseguir
El amor vagabundo que en recuerdos desfiguro.

Y ninguna vez, en todos estos años, he podido suprimir
Los besos supremos que por vergüenza censuro
Y que en las noches de frío vuelven a vivir
En los momentos mas brillantes de un romance prematuro.

Pero, siete años te demoraste en venir,
A apagar de un soplo este fuego y sulfuro,
Pavoneándote entre risas y ánimos de confundir
A los deseos que subyacen en mi inconciente impuro.

Pues, entonces demórate un par de minutos en fingir,
Que no son verdad los planes que conjeturo,
Porque ya estamos viejos para poder discernir
Perfectamente donde el pecado escrituro.

Y tárdate dos horas en lentamente desvestir,
Los lugares que hace siglos que llevan seguros
Y ven comienza a mezclar, a fundir,
Los cuerpos congelados bajo el amparo de los rincones oscuros.

Yo te dejo, a que en tres caricias puedas abolir
Los miedos hilarantes que con arabescos que mesuro
Para que los transformes en redención  y así encubrir
A los arrepentimientos que por cobarde me aventuro.

Y déjame a los dos, en un minuto, conducir,
A las mazmorras donde mis hago mis conjuros,
Para con mortificaciones  logres admitir
Que asesinaste a sangre fria al amor mas puro. 



ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

FASCINANTE




Fascinante, simplemente fascinante como logras adueñarte de mi pedazo a pedazo estando tan lejos y seguramente en brazos de otra. Vienes y tomas lo que quieres: sueños, pensamientos, palabras, deseos, suspiros extasiados en lujuria que nunca sentí, sino hasta ahora.
Es fascinante todo lo que te envuelve, la vorágine radical de belleza y perdición que de apoco consume mi cordura, siéndome caer en un charco de pecado tan inocuo como pueden ser tu ojos: la combinación perfecta entre salvación y condena, la luz y la sombra, el cuerpo y el alma…
No quiero redención, por primera vez en los siglos que respiro, quiero arder como un leño seco que yace en las llamas de un bracero, pero contigo, hombre de ojos de candiles, espejos con cuchillos que  delataran tus afanes al verme aparecer tras las puertas de un salón, solo para ti.
Fascinante es la forma en que me han mostrado el futuro los dioses cuando estaba en letargo: una taza de café en cálices olvidados, un abrazo en medio del caos,  un trago y la interrogante del lugar ¿tu casa o la mía? ¿Qué vendrá luego?  ¿La muerte en tus brazos ahogad de placer?...
Es absolutamente fascinante el hecho de pensar que sin dirigirme una palabra que alentara mis fantasías, al mero contacto de tu mano sobre mi hombro deshicieras mi piel como si fuera ficticia y descubrí que soy tuya en cuerpo, mente, perversión y beneficencia. Eres dueño de lo que posea, así que ven y tómame como ofrenda, sacia la sed de los dioses con mi sangre y luego conviérteme en tu esclava que dejaras exangüe por las noches y placida en as mañanas al despertar anclada al pecho donde palpita tu corazón, mi amor, que ya para entonces, latirá al son de mi nombre.

Termina de fascinarme cubriéndome en pétalos de rosas, besos clandestinos aparados en las tinieblas, caricias desmesuradas, pero propicias para nosotros, que tanto las requerimos. Besame hasta el final de los años, de principio a fin, hasta que se  fusionen nuestros labios y ya no sepan vivir sin probar el caramelo que se escapa de tu boca o de la mía. Calma las pasiones que se alzan embusteras cuando estoy de viaje con Morfeo y que de madrugad se extinguen como un Fénix, y como aquel, renacerán de sus cenizas la noche siguiente.
Fascíname y convierte esta cordura en desquicio la sea en abundancia y mis deseos en romance. Te pido, sin decir nada, que me adores y hagas que se cumplan las profecías, que ya en mi mesa te espera tu taza de café. 



ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER 

LASCIVA


Hay fantasía errática en mi cabeza,
Pensamientos impuros con culpable conocido,
Un secreto dulce aunque lastimero parezca,
La lasciva decadencia del deseo concebido.

Hay planes macabros gestándose tranquilos,
Condensados con la seducción justa impartida
Para que se cumplan como son debidos
Y generen resultados pronto y sin medida.

Hay encuentros casuales alrededor del universo,
Y yo no puedo hacer nada para oponerme,
Salvo descargar la ansiedad en versos
Y seguir imaginando que llegarás a quererme.

Hay perversión bajo cada sonrisa inocente,
Ganas desamparantes de arrancarte la ropa,
Pero siempre está todo repleto de gente
Y permaneces quieto cuando están, cual si fueras roca.

Hay, cuando veo tu rostro, fuego y sulfuro,
Majestuosidad en los arabescos creados en los labios
Y siento pasión atosigante en el pecho, lo juro,
Y el silencio tardío de todos los sabios.

Hay resurrección del cuerpo al mirarte,
Rubicundez absurda delatando mis afanes,
Y no entiendo, porqué está prohibido deserte
Como si fueras un dulce escondido en celofanes.

Hay somnolencia terrorífica por el desvelo causado
Por tus ojos maravillosamente intrigantes
Y es la única forma que tengo de poseer lo clausurado
Porque la suerte es maldita y no te conocí antes.

Hay ganas idiotas de detener el tiempo enseguida,
Robarte de la piel lo que es mío por derecho,
Salir fragrantes, anticipando la famosa huida
Que desde n principio debió comenzar en el lecho.

Hay coquetería que se estaba empolvando,
Cada que busco llamar tu atención perdida,
Y si me faltan agallas para acercarme hablando
Es por poseer tanta belleza, cruelmente desmedida.

Hay ardor cuando me miras estupefacto
Porque sé que es mutuo lo que aquí viene ocurriendo,
Así que, ven, tómame y bésame en el acto
Y terminemos de una buena vez de estarnos mintiendo.

Porque hay anhelos que no son lícitos en el día,
Pero que de noche son escape seguro,
A las recriminaciones que la gente diría
Si se enterasen de este romance para nada puro. 


ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER 

jueves, 26 de julio de 2012

CAMA VACÍA


Esto ya no es normal y las canciones no ayudan a mejorar la situación, mucho menos si entre líneas me susurran tu nombre tierno y cuentan entre bromas las coincidencias fortuitas con un destino que vine a buscarme pronto para conducirme directo a la perdición de tus labios.
Lejos de ser sano, la sapiencia de la lejanía atosigante camuflada en una mirada de esos ojos maravillosamente verdes,  perturba mis sentidos ya casi absortos por pensar todo el día en cómo hacer que un universo de posibilidades errantes que se multiplican a la velocidad de mis deseos, conspire en mi  favor, haciendo posible un tú, un yo, un aquí condensado a besos de la mejor cosecha que poseo guardada como tesoro de Midas para ti.
Y pese a todo, no encuentro la forma de acercarme, demostrarte lo que comienzo a sentir  y que se me revela como vaticinios de noche y afloran en mis entrañas, las que creía muertas, pero para ti, reviven y rebozan de lozanía cándida.  Cómo hago para encerrarte en una habitación de dos por dos sin puertas, ni escapes, menos luz y conmigo, sacar al mundo, al millón de impedimentos que te ata a la indiferencia y a mi a un asiento en el tren que va directo al vacío… cómo hacer para que todo lo que en sueños me cuentan las hadas se convierta en verdad  para mí y poder invitarte a tomar un café en esas tazas que sabe Dios desde hace cuánto tiempo nadie las usa, que te quedes y así comenzar a conocernos, tras siglos de espera inquisidora que era rellenada con pieles prestadas, pero que no daban calor, sino un abrigo lastimero a estos brazos que languidecen si no los vienes a aprisionar luego entre los tuyos, a este corazón que palpita como loco cada que ve tus ojos colisionar con los míos, entre otros de miles que siempre sobran, a este cuerpo que grita que lo despojes de indumentaria y lo hagas vibrar con el timbre de tu voz en mi oído.
Quiero que las coincidencias coincidan en hacernos coincidir en una mera coincidencia tantas veces como sea necesario para que después no las necesitemos nunca más, que lo que escribo para desahogarme de tanta estupidez pensada, tramada y re planeada sea verdad en un futuro próximo (ojala mañana), que hoy, a la mita de la noche te despiertes con mi nombre en tu boca e inventes cualquier excusa para hablarme la próxima vez que me veas (porque sé que de vez en cuando las ocupas) y no me dejes ir sin antes haber por lo menos, haberme besado justo en el borde donde comienza el limite del bermellón.  ¡Eso! ¡Claro! Que me sueñe en la misma frecuencia en la que él sin permiso se cuela en mi letargo, o mejor aun, que venga y lo comparta conmigo, así apaleamos la soledad que tanto mal le hace a este pequeño corazón destrozado y al frio lo echamos a la calle, a dormir con los perros… que vena, que sea mío porque sé que lo es, porque se me presentó en sueños, porque sé que esos ojos buscan decirme algo más que “lucha Francisca”.
Sé que fuera de ser normal, tanta fantasía, tanto insomnio mezclado con alcohol, no mejoran la situación, menos si le agrego el miedo a que tiemble cuando oscurezca y él no esté (como ahora, por ejemplo). Así que ven hombre desconocido cuyo nombre no es menester mencionar porque ya mi corazón lo canta como  himno de suplica a Cupido y muy en el fondo, ese mismo corazón muy pronto sabe que latirá al son del tuyo, mi querido. 

ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

PÁJARO NEGRO


Vi cruzar por el cielo un pájaro negro que solo mis ojos eran capaces de ver, vaticinando lo que más temía: la nefasta amalgama de la soledad atosigante que nace de madrugada, cuando no puedo dormir, hace frio y el cielo se cubre de escarcha, las sabanas se congelan y c muy en el fondo me pongo a imaginar que también tú estás mirando el firmamento con mi nombre enredado en tus labios, esos que todavía  no puedo besar y que tienen miedo de nombrarme en voz alta porque saben que al hacerlo me extinguiré como un fénix que ya no renacerá de sus cenizas porque se ha cansado de esperar.
Y ese pájaro negro voló alto, tapando las estrellas mientras conversaba de l lo inminente de mi hastío por no tenerte cerca, porque no duermes a mi lado como es debido, porque ya las semanas de desvanecen sin verte y no hay rastro de redención de mis actos acabando con la escasa conciencia que me iba quedando y que murió cuando caí rendida ante el contacto de tu pupila esmeralda con las mías que parecen pozos sin fondo: completo vacío. Y ese mismo pájaro me dijo que estabas lejos, que era mejor liberarte de mi hechizo, pero cómo si no hay ninguno… ¿Cómo deshago algo  que no hice jamás? Porque todo esto fue un mero enamoramiento fugaz que perdura en el tiempo sin dejarme obrar como me gustaría o pensar siguiera.
Y se condensó el humo convirtiéndose en cristales lacrimosos que suplican desesperados el calor de tu pecho aprisionándome hasta la asfixia, el tremor de tus brazos para calmar mi dolor y llorar tranquila en ellos hasta volver a dormir, esta vez sin las miles de pesadillas donde me muestran un futuro gris sin esos candiles que señalan el camino que debo seguir hasta el paraíso.  ¿Por qué no vienes, aunque sea un rato y vigilas mi letargo, espantando a los cuervos que insisten en apearse al respaldo de mi cama sin guardián, ansiosos de sacarme los ojos para que no vuelva a contemplar tu rostro celestial? ¿Por qué no renuncias a todo por mí o es acaso que no lo valgo o soy indiferente  a los encantos de Eros, celoso de mi devoción por ti?
Ven y quédate antes de que el pájaro negro decida regresar por mi alma, ven que tengo pánico de cerrar los ojos y que al abrirlos me encuentre de nuevo sola en dos millas de cama sin señaléticas que me indiquen el retorno hacia el romance de tu voz tenue, ven y hazme compañía hasta que no ardan las velas y el reloj se haya estancado a la  media noche para continuar bailando vals a la luz de la luna, solos, los dos.
Apúrate que ya oigo el revoloteo de sus alas, se aproxima, estoy segura, escóndeme entre un millón de besos y caricias y nunca me dejes mirar al sol de frente, porque me convertiré en piedra y ni tu boca me podrá salvar. Apártame de cada ventana  y perdámonos juntos descubriendo los límites de lo imposible. Se acerca, ayúdame que se ha oscurecido y tiene hambre, viene por mí, lo sé. Enrédate conmigo, fundámonos en uno antes de que sea  tarde y déjame ser completamente feliz en ese espacio justo entre tu hombro y tu cuello, ancla mi piel a tus manos para que no me lleve, pues es a mi a quien viene a buscar la muerte y si me toma, que sea con tu olor en mi cuerpo… ven…
Y vi cruzar un pájaro negro que iba volando en dirección a ti, contándote noticias de mis deseos clandestinos, pero ese pájaro jamás volvió con recado alguno, así como tampoco tú.  



ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

jueves, 14 de junio de 2012

ALGO ANDA MAL


Siento que algo está mal, que debería doler el fracaso y que yo no tendría que quedarme aquí lamentándome por algo que jamás vio la luz del día porque no quise pelear por ello. Siento que en cualquier momento vendrán por mí los verdugos del demonio a cobrar la parte de lo que les corresponde de mi alma porque saben de mis tratos con el cola ‘e flecha de cuando era más joven y desprovista de carácter. Siento que la noche está demasiado calma para que esto sea sano y natural, tanto silencio me perturba y dejan  que mis pensamientos vuelen siguiendo a los flujos de mis emociones maliciosas a un callejón sin salida. Algo no esta bien… ¿será que en algún momento perdí de vista tus ojos maravillosos y alguna ramera me los robó? ¿Te volveré a ver? ¿No debería dolor el hecho de que no te encuentres aquí conmigo como en un comienzo imaginé? ¿Qué me está pasando? Porque desde un tiempo a esta parte me he vuelto creyente de mis anhelos, esperanzas que no sabía que aún poseía por tanto tiempo tenerlas olvidadas en donde no hay alcance.
Comienzo a creer que pronto se acabaran mis fracasos, que volveré a reír sin darme cuenta de mi inconciencia, que tú, pequeño príncipe, pasaras al olvido porque ahora es un Rey el que viene por la Cenicienta, no un niño perdido con aires de galán. Empiezo a creer que todo lo que alguna vez se concibió entre las miles de noches con insomnio, será destino para mí, pronto, presto y violá....


ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

martes, 5 de junio de 2012

Y SI HAY QUE EMPEZAR DE NUEVO


Y si hay que empezar de nuevo la búsqueda incesante de un motivo propicio para mis desquites, yo me retiro del juego para siempre porque ya no tengo las mismas fuerzas que alguna vez se arraigaron en mis entrañas, ya no hay tiempo , corazón mío, porque hay tanto qué hacer, tanta fatiga que mis días se extinguen poco antes del amanecer y veo como la bruma cubre la cuidad con vaticinios de fracasos escondidos en lo gris de las nubes calando hondo en mis huesos, extrayendo de a poco la vitalidad de la que presumo. Se me escapan los anhelos y contenlo un futuro incierto, solo y falto de cariño lascivo.
Si hay que empezar de nuevo con la parafernalia extremista de conquistas que sin importar lo que haga, terminan puntuales en nada, en vacío y Chardonnay, yo te digo adiós Cupido insidioso, porque ya no puede pelear más por lo que nunca ostentaré. Me cansé de las confabulaciones fraudulentas que interpones en mi camino por causa desconocida y desde ahora en adelante, ya no miraré a los cielos suplicando abolición de mis pecados porque sé que no me escuchan, así como ya no rezaré más por encontrar a ese galán que nadie me prometió, porque en el lugar preciso donde debía ir escrito un final feliz para mí, el papel se rompió o lo rompieron a propósito. Ya no puedo, porque me hace daño la sapiencia  concurrente de lo que me espera… una vez que se observa el futuro, se cambia, justamente por eso, porque ya lo has visto. Por esta razón yo reniego de lo que sé y que el resto ignora. Me declaro ciega, sorda y muda si me preguntan si alguna vez supe si alguien sin nombre se cruzaría en mi destino. Lo niego porque es la única forma en que puedo acallar a los fantasmas que me persiguen desde la cuña. Son ellos los que me cuentan lo que se viene en un par de horas adelante. Los expulso y cierro la puerta con llave, porque si hay que empezar de nuevo, lo haré por última vez, pero sin y aquí juro, proveerme de armamento de guerra, así que ven y ataca cuando duerma porque ahí soy más débil y ya no abra ni un alma que vigile mi somnolencia y detenga tus planes militares en mi contra, maldito Eros, vengador de lo que te arrebataron y dejaron en mis ojos. Ya no soy nadie, ni rival ni amiga, solo puntos suspensivos donde antes martillaba cada silaba de mi nombre… ya no soy nada.
Si he de comenzar de nuevo, pido piedad, expiación y os ruedo el perdón por lo que ha visto y le robé a los Ángeles…limpieza y paz al caer la noche, descanso y utopías para esta pobre muchacha con manos firmes y silueta intimidante…
Si he de comenzar de nuevo… has de cuentas que no me conoces y que si te he visto, no me acuerdo, quizás así nos perdonen a  ambos… 


ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

TE DESVANECES


Y así como el humo que expelo y se desvanece en arabescos hermoso tú te me escapas de las manos antes de poder atraparte… Desapareces entre la gente que siempre está de transito y ni siquiera te dignas a mirar lo que estas dejando atrás, a la mejor de las mortales enamorada de un bribón por el que regalan el mundo a cambio de su cabeza puesta en una lanza de plata.
Te alejas impertérrito, cabizbajo porque la culpa te corroe al saberte causal de mutilamiento desmedido de un corazón tierno y te re ríes al verlo sangrar porque ya lagrimas no le quedan para llorarlas por ti, sin embargo sigues caminando en dirección  opuesta a mis pies, embelezado con los giros carroñeros de una falda falta de disciplina en lo que solamente yo conozco y que ya no te podré enseñar.
Vete si quieres, pero si lo haces ten en claro que aquí no puedes volver aunque trates de derribar los muros que alzare orgullosos a penas emprendas la partida fuera de mis territorios donde podía protegerte bajo el amparo del poder que implica llevar un nombre como el mío por carga.
Desde ahora en adelante, pequeño volátil, estarás solo sin nadie que cuide de tus sueños cuando los fantasmas que comando arremetan en tu contra por despecho, por haberlos engatusado utilizando el resplandor de tu ojos cenicientos que eran luz en tiempos de tinieblas, te arrepentirás, volverás, todos lo hacen, lo sé, porque faltare y en la mitad de la nada mi nombre se hará gigante y resonante y lo escucharas hasta que revienten tus oídos, como maldición antigua que sobre tus hombros se posará, hasta el día en que mueras, pidiendo entre lamentos la expiación de tus pecados, mas será tarde, y yo ya me habré ido lejos, donde tu no me puedas encontrar, ni los ojos de océano que tanto adoré desde el  momento precoz en que los vi a la distancia graciosa de unos cuantos pasos en el colapso inminente de la civilización.
Por eso, yo le expulso, hijo de los demonios fríos. Te condeno al olvido y a ser comida de los buitres, que nadie se apiade de ti, que en los cielos ya no escuchen tus plegarias, y que en el inframundo te reciban con los brazos abiertos. Te condeno, por traidor, por cobarde por volátil y por mero. Yo, hija de Atenea, te condeno y en el campo de batalla nos volveremos a ver las caras, a ver si esta vez tienes el coraje de enfrentarme cuando ponga en tela de juicio tu honor frente a la corte. Te condeno demonio Rojo a morir solo. 


ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER 

martes, 29 de mayo de 2012

CUANDO QUERÍA CONVERSAR





Se suponía que con la excusa te quedarías,
Que el mundo se congelara un instante,
Pero no, era mucho pedir, había algo más importante
Que hablar conmigo un sin fin de sandeces.

Había tomado valor y caminé con rumbo fijo,
Por primera vez en mucho tiempo tuve convicción:
Caminar con la idea de entablar conversación
Y así desenredar el destino que cobijo.

Pero, tú te fuiste antes de poderte saludar
Y me dejaste como victima ante los ojos de la gente,
Desgarrada en el vacío que se hacía creciente
¿¡Por qué no pudiste sentarte a conversar!?

Luego, los dioses jugaron al bufón conmigo,
Condensando el espacio a un centímetro de cemento,
Obligándome a tentar a derrumbar el escaso cimiento
Al verte parado en la sombra de mí abrigo.

¿Por qué si no te soy indiferente, te alejas corriendo?
¿Por qué hoy cuando fui valiente, me dejas a mi suerte?
¿Por qué se me ocurrió comenzar a quererte?
¿Por qué ahora te estoy escribiendo?

Declaro a los vientos mi renuncia a tus asuntos,
Porque no tengo tiempo para perderlo contigo,
Así que si gustas seguimos siendo amigos,
Si no, mañana acabamos con mis presuntos.

Aunque ahora entiendo que no era yo, sino la de al lado,
Y yo, que buscaba una excusa, resultó ser una,
Que trabajó para despejarle el camino y dejarle fortuna
A la que ni siquiera te ha buscado.

Pero, no importa, si ha de ser que sea,
Que sean felices tú y la maldita mentirosa
Que se resguarda en el amparo de mis fantasías tortuosas
Para robarte lisonjero cuando yo no vea.

Márchate porque descubrí la verdad amarga
Y no quiero sobras de nadie, no hay tiempo ni ganas,
Así que vete, la puerta es grande y las luces son claras,
El camino largo y pesada la carga.







No te pares muy cerca de mí, corazón,
Porque hay odio aquí dentro, rabia, pena, llanto,
Que se mezcla con el frío porque te quiero tanto,
Y en algún momento perdí todo sentido de razón.

Sin embargo, si no eres mío, no hay nada por hacer,
Te dedicaré un par de noches sin dormir,
Unas copas de Chardonnay y mis ganas irreverentes de vivir.
Todo lo que Cupido me ha negado al nacer.

Yo me quedaré aquí sentada, esperándote para conversar,
Hasta que comience a hacerse oscuro y me dé miedo
Y tenga que irme caminando a casa porque ya no puedo
Seguir arraigada a una idea si no me quieres hablar.

(Justo en el camino de regreso a casa, tarde,
Te encontré parado bajo un sendero de perfume
Buscando mi rostro entre la gente que no fume,
Con un beso en tus labios que por mí, arde)




ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

QUE ME HACES SENTIR





Siempre queda algo pendiente,
Espacios en blanco por llenar,
Cortar la lengua venenosa de la serpiente
Cuyo único objetivo es hacernos callar.

Cuesta concentrarme cuando te veo,
Y se me acelera el puso con tus ojos
Transformándome el día de hermoso a un jaleo,
Apoderándose de cada uno de mis pensamientos flojos.

Tengo ganas punzantes de besar la boca
Que en mis sueños causa suspiros impuros,
Creyendo asiduamente que no me importa volverme loca
Con tal de vivir lo que en estos versos conjuro.

Siempre, en todas partes hay gente que sobra,
Lugares infinitos en un centímetro cuadrado
Pasando por alto la advertencia que el tiempo cobra
Con malestares de conciencia los momentos desperdiciados.

Quizás sea mejor así, sin hacer preguntas y obedecer,
Albergándonos en las posibilidades que se puedan armar
Cuando se piensa en qué hubiera pasado si del querer,
Nos hubiéramos decidido a simplemente amar.










                                                                                                                           


ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

lunes, 7 de mayo de 2012

Y ASÍ SE ESTUDIA MEDICINA


Te voy a enseñar a derivar el pasado, a integrarme de a poco en tu sistema molecular, buscando los límites de confianza  para hacerlos tender a cero. Encontrarte el valor absoluto al desnudo y confeccionar una ecuación en la recta del deseo, porque tú y yo según anatomía, creamos un conjunto vacío…y hacerte despolarizar las membranas celulares y así como potencial de acción recorreré tu sistema nervioso de cefálico a caudal.
Voy a hacer que tu retículo sarcoplásmico se vuelva loco con tantos secuestros y liberación de calcio, provocando contracciones infinitas en tus músculos esqueléticos y  porqué no en el músculo cardiaco, que se acelere tu respiración hasta que hiperventiles y las vesículas secretoras de endorfinas exploten como fuegos artificiales en la hendidura sináptica, que se dilaten tus vasos sanguíneos y a la ultima célula de tu epitelio llegue un caudal de vascularización lasciva.

Tus huesos se convertirán en cartílago y luego, en matriz amorfa con el mero contacto de mis dedos en el estrato corneo de tu piel, todo va a involucionar, ya verás lo que haré para lograrlo.

Con mi voz voy a crear vibraciones constantes que fluirán por tu conducto auditivo externo hasta que toquen el tímpano, y los huesecillos en la fosa epitimpánica bailen al compás de mis afanes.

Voy a enseñarte todo lo que a anatomía comprenda, excitando tus nervios para que descubras dónde llegan y qué partes pueden inervar, las venas, las arterias que recorren tus órganos y qué sucede si se corta la circulación en ciertos sitios clave, cómo se puede hacer para que los músculos dejen de doler por la fatiga y el hambre  que da luego de las noches de desvelo por tanto estudiar hasta el cansancio.

En la oscuridad, ocurre la midriasis… si no sabes lo que es, te explico, es  lo mismo que pasa cuando yo  veo tus ojos en rumbo de colisión con los míos por coincidencia prematura y se erectan los folículos pilosos en brazos y piernas, creando una red de abrigo para contrarrestar el escalofrío que surge bajo la epidermis…

Te voy a enseñar a superar tu duelo patológico de amores maltrechos, a descubrir todos los trastornos de la personalidad que puedas tener, y a diagnosticarlos según los criterios del DSM-IV, a complementarlos con algún tratamiento paliativo y a recetarte un dosis alta de Fluoxetina de besos en cápsulas, 100 veces al día, por el tiempo que yo estime conveniente y si no hay mejora, te encerraré en el psiquiátrico de mis brazos, donde la única visita que recibirás seré yo, cuando pase haciendo mis rondas con los pacientes, pero contigo, tendré  que hacer anamnesis cada vez que te encuentre, tanto remota, como próxima…más próxima que remota, porque todos los días aparecen nuevos síntomas y hay que aumentarte la dosis de Fluoxetina.

Voy a enseñarte todo lo que sé y no lo que no, lo aprenderemos juntos y muy bien.




ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER....

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como nunca tengo tiempo para escribir algo que no sea relacionado con medicina, decidí integrar mis conocimientos...  y subir algo a mi blog...  

martes, 24 de abril de 2012

YO SOY LA CULPABLE

Y sí, fue culpa mía, yo maquiné el asunto para que todo marchara de acuerdo al plan, mandé emisarios con cartas que nunca llegaron, brujos que se suponían tenían que hacerte caer, charlatanes de las calles, y nada funciona contigo, pero lo asumo, fue culpa mía que resultase lo que ahora conversamos, yo fui la que manipuló al destino extorsionándolo con andróminas sobre sus secretos oscuros que solo yo conozco, para que té dijeras las palabras precisas que me gustaría oír, cuando se calle el ruido y los autos dejen de circular con sus bocinas chillonas que perturban mi concentración y no me dejan mirar en lo profundo de ese mar verde donde quiero morir ahogada tan pronto como sea posible o asfixiada en tus brazos que se han convertido en las cadenas que llevaría con orgullo por la cuidad, si tú me dejas, porque eso sí  es lo único que no puedo controlar.

Y sí, yo fui la que por largo tiempo te hablaba en los sueños, incluso antes de que fueras capaz de asociar mi rostro a la voz que profeso, la que te pedía a gritos lascivos tu llegada pronta a mi vida para poder librarme del peso de tantos  fracasos, asumiendo desde ya, y no de ufana, mi victoria sobre tus afanes. Yo fui la que te quitó el desvelo y espero seguir siéndolo, con la excepción de que ahora, añoro ser la que te lo devuelva en el momento justo cuando decidas yacer conmigo, ahuyentar tus  males y cantar los salmos que te traerán paz, pero aún no entiendo  porqué continuas distante, acaso no te das cuenta de las miles de coincidencias que ocurren a diario, que todo un mundo se hace pequeño si de juntarnos se trata y que la gente  siempre sobra, incluso aquellos que bajo órdenes mías te circundan disfrazados de amigos, e compañeros cariñosos, sí esos mismos en los que piensas, trabajan para mí.

Y sí, fui yo la que movilizó a sus ejércitos, los hizo tus aliados, los puso a tus pies y esperan mi arribo para atacar tan pronto como tus espías se vallan a dormir. tengo el poder suficiente como para destruirte cuando me entre el capricho de hacerlo, de eliminar cada recuerdo de tu existencia de esta tierra, de que desaparezcas a penas te voltees, sin embargo, no quiero, te quiero cerca y al asecho, que un día despiertes, vayas donde  yo me encuentre y me quites el aliento de un beso sin permiso,  que tomes mis manos  para algo más que para juegos y me conduzcas por el camino directo a tu corazón, quiero noches de desvelos sin libros que contaminen los pensamientos que en esas noches volaran distraídos hasta que en el firmamento se encuentren y de la venia necesaria para acatar las acciones que permanecen enraizadas desde ese día en que encontré tus ojos en rumbo de colisión con os míos, quiero canciones románticas que sacaran sonrisas castas cuando me acuerde de tus labios tocándome, y el cuerpo se me estremezca cuando alguien pronuncie tu nombre cerca del radio de mis alcances, quiero eso y todo lo que me puedes entregar, menos tristeza y brazos tendidos en el aire enamorados del suspenso.

Y sí, yo tengo la culpa de todo lo que me puedas acusar menos de ser indiferente a tu presencia, y si lo pensaste alguna vez, fue porque también tengo la culpa de ser cobarde hasta el limite de lo razonable, me cuesta, y solo tú provocas eso en mí, el sonrrojamiento prematuro de estos pómulos indiscretos, las tremulaciones baratas de estas manos poco firmes, el revoloteo desenfrenado del millón de mariposas confinadas en mi vientre. Solo tú, mi príncipe de ojos verdes. Yo tengo la culpa de no lanzarme a tus brazos cada que veo que tu sombra se acerca, y de no robarte el suspiro a cada momento, porque temo que sean solo conspiraciones de mi conciencia para hacerme la victima más fácil que ha tenido, y que se auto propicia la defunción porque no es capaz de soportar un poco de confusión.  No pretendo serlo, a menos que sea tu comando.
Y sí, por último tengo la culpa, de haberme fijado en ti. ¿Serás tú quien me venga a juzgar?




ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

jueves, 19 de abril de 2012

VENUSIANA







Y creo que soy una de tantas venusianas,
Que tiene todo el derecho, mi querido marciano,
A dejarte con las soberanas ganas
Mirando como me voy con estas curvas a otro lado.

ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER. 

lunes, 9 de abril de 2012

TANTO...


Tanto he querido conocer qué es la llama pueril que incinera lo que amalgamo casi enloquecida por la hiel que nunca se degenera tornándose en eso justamente: amor.
Tanto he llamado a los cielos a gritos vivos que ya mi garganta se ha enmudecido cuando dormía y los Dioses dispersan mis suplicas recurrentes, porque los aburrí y no se apiadan, son malditos los benditos, todo porque ellos tienen la facultad de amar como yo quisiera y no me dejan.
Tantas veces me ha aventurado a escribir lo que creo que podría ser, que ya he confundido los limites de lo que es cierto y de lo que me mantiene viva, pero no me importa el fracaso, las heridas abiertas, y los remiendos de un corazón flagelado por el azote del azar, porque todo me ha enseñado a no esperar milagro y que habemos lo que nunca daremos un beso bajo la lluvia o al atardecer mirando el mar, por muy tentador que parezca.
Tantas veces he llamado a un nombre que es desconocido, he le regalado versos y canciones, sueños incandescentes a la mitad de la noche y nunca lo he visto porque mis ojos ya no son puros, porque ya saben lo que es llorar de odio al que alguna vez se quise hasta el cansancio y sin más, se fue camuflado en el vaivén de otra falda carroñera. Ya no son puros mis pobres, solo ven cadáveres mutilados donde debería haber deseo y complicidad, ya no son puros y lloran acido que dejan caminos corroídos en mis mejillas eternamente plagadas de los arreboles que regala el padre sol por piedad.
Tantas veces el sabor amargo de un vino tibio ha ahogado mis ganas infantiles de tener lo que no puedo, que ya la envidia se aloja en mi casa y duerme conmigo el malestar del alcohol bebido por desquite. No hay noche en que no haya lágrimas de Chardonnay dulce y credos de recriminaciones porque parece ser que es mi estigma, la paga por las bendiciones y la cuna de bronce donde nací. Entonces, que así sea.
Tantas veces he corrido sin pensar donde voy a llegar que he andado la mitad del mundo, pero cuando me detuve a preguntar cómo me devolvía, escondido tras unos libros atrincherados, lo encontré y mis ojos volvieron a ser puros tras ver a los suyos y escuchar su voz.
Tantas veces me he preguntado si aún conservo mis facultades mentales que rara vez consigo contestarme, sin embargo, cuando él está en el radio de mi cercanía me declaro a ciencia cierta loca, y la cura está en sus brazos que no logro alcanzar y me llevan a imaginar que está será una de las tantas veces que quedaré prendada de los puntos suspensivos esperando un final que nunca llega porque no es para mí, sino para la que está la lado.
Tantas veces en guerra y ninguna victoria. Me declaro incompetente y sin posibilidad de lo contrario, por tantas veces anhelar antagonismo.


ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

sábado, 25 de febrero de 2012

Y CONTINÚA LA ESPERA....


No hay nada que esté a mi alcance para negar lo que pienso,
Porque he decidido a darme una oportunidad de encontrar la felicidad,
Y creo en serio que en algún lugar de esta ciudad,
Está escondido mi príncipe azul pintado en un lienzo.

Abro los ojos más que nunca para no pasar por alto la ocasión
En que se dé la coincidencia de que te me cruces en los caminos
Y sepa diferenciar a los malos de mis amigos
Y a no embriagarme en las promesas que ofrece una canción.

Estoy instruyéndome en ser más terrenal en mis gustos elegantes,
A no enloquecerme por lo que anhelo y no puedo tener,
Porque si pretendo amar como quiero querer,
He de renunciar a mis prototipos de galantes.

Si estoy aquí, ahora, será por una razón que todavía no entiendo,
Porque el destino puso manos negras donde no se podía entrometer
Y nadie le dijo nada cuando lo había que hacer,
Pero lo acepto tranquila y mientras tanto, seguiré viviendo.

Tan solo pido que me marquen los senderos recónditos y despoblados
Para no perderme en las encrucijadas que me tientan a ceder,
Cuando tropiece con las doscientas mil piedras que me harán caer,
Y que siempre que mire a los cielos, ya no estén más nublados.

Quiero una historia de amor de las que el mundo casi nunca presencia,
Un romance que me arranque la cordura de la que tanto presumo,
Besos apasionados, caricias desatadas tras los cortinajes de humo
Que los suspiros levantarán cuando se vaya la ausencia.

Me lo merezco, porque ya he sufrido lo que en una vida, toda la humanidad,
Soportando el peso del planeta sobre mis hombros por un largo espacio,
Absorbiéndome la vida y sacando mis vestiduras despacio
Para dejarme a solas llorar en los brazos de mi vanidad.

Ya no creo que el primer amor sea el importante,
Porque me ha dejado más vieja de lo que recuerdo ser,
Con llagas en los labios y con el corazón muerto de tanto toser
Sobre la cara lasciva de un futuro que se acerca con vista petulante.

Se vienen mejores tiempos, con mejores cosechas,
Porque se dice que todo sucede porque tiene que ocurrir
Aunque admito no los supe juzgar al verte partir,
Pero ya no puedo arrepentirme de las cosas que están hechas.

Hay que seguir siempre digna y con la mirada en alto,
Como si aquí la tormenta nunca tocó tierra,
Porque si debo aprender sobre lo que uno erra,
No puedo cuestionarme porqué demora tanto.

ESCRITO POR : FRANCISCA KITTSTEINER

¡¡¡¡DIME!!!!


Dime, por favor que te fuiste para siempre de mi corazón, que se acabó la historia que jamás empezó, pero que caló hondo y dejó huellas en mis labios marcados con nácares de deseo congelado…dime que ya no siento nada por ti, porque no lo sé.

Dime que nunca te quise en serio y que fue todo un invento mío, miente si es necesario, te obligo a ser cruel y a que escupas malicia para que yo pueda entender que no es posible algo entre los dos o seguiré afanando hasta que se congele el centro del sol y la tierra explote en putrefacción. Mira que soy necia y por mucho que diga que ya se terminó, en el fondo, sigo esperando una venia divina para atacar cuando estés dormido, y así apoderarme de tus sueños, llegar a los profundo de tu inconciencia, quedarme ahí, ocupar un lugar en tu vida y provocar un sentimiento meloso. Dime que no hay nada que pueda hacer.

Dime que hay otra, inventa algo, apártate y si puedes, llévate lo poco y nada que nos unió. Vete lejos, aunque con eso quiebres mi cordura, la que está reducido a cenizas desde hace tiempo, la misma que caducó en el momento exacto que te vi por primera vez. Si eres capaz de tantas cosas, vuelve el tiempo atrás y no me saludes, siquiera me mires, sé indiferente conmigo o entrégate de una vez y cambia el destino para terminar como debió ser desde el principio. Dime que estoy loca y que necesito ayuda.

Dime que no soy de tu tipo y trágate las ganas que tuviste de probar mis besos, porque desde entonces no hago otra cosa que pensar en el cáliz prohibido que se esconde en tu boca, tan dulce, llena de esperanza de un futuro mejor, pero que de igual forma, destruye mi felicidad austera y escasa en estos tiempos. Toma tus cosas y corre lejos, que soy peligrosa cuando quiero algo y entre más me cuesta conseguirlo, más trato de tenerlo: ahora, para mi, eres imposible y exquisito….dime que no hay probabilidad.

Dime que me aborreces, declárame la guerra y nos veremos en el campo de batalla, en mis terrenos conquistados por tantos fracasos sufridos y la tortura que debí pasar para conseguir el trono de la irracionalidad. No he perdido y ésta no será la primera vez, menos contigo. Dime que me harás perder.

Dime que te esforzarás por hacer lo que quieras, pero hazlo bien y pronto: si me deseas, bien, si me tienes entre ceja y ceja, bien, si soy nada, bien, pero si soy todo…no será fácil…Dime que te arriesgarás porque quieres arriesgarte…Dime que deje de hablar estupideces y enmudéceme a besos postergados….




ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

DE VEZ EN CUANDO


De vez en cuando, siento la necesidad imperante de correr a tus brazos, quedarme ahí, quieta por lo que me reste de vida, para poder respirar tranquila, alejada de las malicias precarias que no tienen nada más qué hacer que corromper la cercanía mutante en la que estoy condenada a pasar el tiempo esperando a que todo se transforme en algo positivo que me sirva para soportar el dolor de verte dormir tan cerca, pero sin jamás llegar a alcanzarte, aunque desde donde me encuentro pueda sentir el tic toc de un corazón incesante, que posiblemente esté empezando a dejar de quererme con el ímpetu que en sus comienzos sintió. Es ahí cuando se despilfarran las caravanas de lágrimas azucaradas en carrera hacia el piso llamando a los tambores para que acompañen la caída de la tirana, que no quiere dejarte ir lejos, ni cerca, ni a ningún lado donde mis ojos vigilantes no te puedan alcanzar.
Y así avanzan las horas y no te das ni cuenta de que el amanecer esta próximo, que con los primeros rayos de sol, tendré que secarme la cara, esconderla de la vista del universo y plasmar en ella la sonrisa maquillada que todos los días me ves lucir, por si existe la casualidad de que te vuelvas a enamorar o simplemente, me correspondas con una. Es cuando el tormento que debo pagar por todos los pecados cometidos en vidas pasadas comienza a tomar lo que ya no me pertenece con el solo afán de humillarme por completo. Tengo miedo, sí, pero no de que todo quede en suspenso, sino de ya no poder ver entre el amparo lóbrego algún destello de luz, de no oír un suspiro que me haga recordar que sigues al lado, conmigo, cerca, mío… Tengo miedo de no saber vivir, que se me hubiera olvidado con el paso de los años, y que todo se reduzca a una fracción insignificante de porquerías baratas que los amigos dicen cuando no se les ocurre alguna cosa que te haga volver a sonreír por inercia. Tengo miedo de las pesadillas que me asechan, de que se concreten, de que ya no me despiertes de mis sueños de terror y me abraces tierno hasta que me vuelva a dormir cuando ya las has espantado.

De vez en cuando, me gustaría gritarte en los oídos para que veas que sigo firme con la misma convicción que hace 5 años, que este es mi lugar y de aquí nadie me mueve, ni ahora, ni después de muerta. Alzar la voz entonando los cánticos de batalla que en algún discurso tuve que haber dado en el tiempo aquel en que la conquista valía la pena y eras tú. Te lo repito, mi cielo, esté es mi lugar y nadie podrá borrar mi nombre de tu pecho, porque ahí fue donde me convertí en emperatriz, mártir y santa, porque ahí desembocan mis lamentos y los mejores poemas nacen de tu piel. Entiéndelo, así como estas palabras son mías, también lo son tus labios, tus besos y la caricias que tus manos tienen para entregar, entonces, ríndete a mis rezos y complace mis suplicas, porque de aquí no me muevo sin conseguir lo que hace tiempo me quitaron de los brazos mientras dormía y yo miraba el amanecer, tu cariño primero.
Ya no me desespera la sapiencia del tiempo que se ha derrochado o de las cosas a las que me he negado esperando la luz verde para partir corriendo a tu lado, sino que ahora, me destroza el alma pensar en que lo que me queda de vida se me irá sola, quizás sin volver a ahogarme en la melaza de un amor tan grande como el de los Dioses del Olimpo, y tú ni te enterarás de mi defunción reciente. Me da pánico el simple concepto de un jamás, pero si ese jamás está acompañado de un siempre y un vivieron felices los dos, me postraré ante los pies del destino a besarle las manos y a maldecir mi pasado que osó a gastarse sin ti…

De vez en cuando, me gusta pensar en que tú no existes y veo un comienzo prometedor forjándose en el horizonte.

ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER


viernes, 24 de febrero de 2012

DESVARÍO

¿Qué pasa cuando se unen dos personas?
¿Qué pasa cuando se comienza a amar sin tener conciencia?
¿Qué pasa cuando se pierde el rumbo del destino y se aventura en otro que no te pertenece?
¿Qué pasa cuando no quieres terminar sufriendo otra vez,
pero se ve inevitable el derramamiento de lágrimas negras?
¿Qué ocurre cuando se ve infiltrado el corazón en recovecos jamás andados
y se pierde el camino de vuelta a la cordura?
¿Qué pasa cuando tus sueños ya no lo son más, sino que se transfiguran en un escape momentáneo donde las fantasías son perpetuas e infinitas?
¿Qué pasa cuando ya no hay más preguntas que hacer?
¿Se acaba la humanidad?

¿Qué pasa cuando el destino falla y la cercanía decide ser copia exacta de la distancia?
¿Qué pasa cuando el alma envejece sin que el cuerpo lo haga al ritmo propio?
¿Se pierde la vida?
¿Qué pasa cuando se empieza a morir, desisten los brazos en su afán de aferrarse a algo para la eternidad y las piernas son hilachas enredadas en las sábanas mortuorias?
¿Qué pasa cuando se desovillan los deseos y la carne se hace agua color ámbar en las viejas fuentes griegas del la culmine del sexo?
¿Qué pasa cuando ya no se oye el replicar de las campanas y se persigue el sonido del goteo incesante de arrepentimientos por lo que no se hizo y ya no hay tiempo?
¿Qué pasa cuando se vuelve a la niñez con quinientos treinta y ocho años, se sigue siendo el mismo o es un rastrojo de lo que se solía ser?
¿Qué pasa si se nos muere la muerte?
¿Dónde queda el recuerdo?....


ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

GUERRA EN LA VENTANA


- Tres días, seis horas, nueve minutos, dieciocho segundos y contando- llevaba la cuenta exacta desde la última vez que sus ojos vieron a Marco. Ojos que se llenaban de lágrimas al pensar en las más escabrosas historias que su mente inventaba y las hacia efímeras.
- Tres días, once horas, catorce minutos y no sé cuántos segundos han pasado desde que dejé a Helena en el umbral de la puerta llorando por mi partida, congelada por culpa de los arreboles fríos de la mañana. ¡Cuánto la amo! ¡Cuánto la extraño! Si pudiera estar en otra parte y no aquí, la tomaría y nos iríamos de este infierno terrenal, volveríamos a ser felices los tres. - Contó Marco a sus compañeros, sin entender por qué lo hacía ¿Sería acaso una forma de aliviar su tormento o una forma de rememorar a su mujer entre lamentos?
Se despertó un día la mujer con un cierto gusto a amargura en el corazón, tomando prisionero a un rosario que llevaba colgando en el cuello sin soltarlo jamás, comenzó a rezar mientras abría las cortinas de su habitación, a la vez que su aliento congelado se dibujaba en los cristales. Arropó a la niña que dormía afable entre sus vestiduras. Se dirigió a la puerta de enfrente donde tiempo atrás vio caminar a su marido en dirección opuesta a ella. Permaneció horas sentada en las escalinatas, sin importarle la nieve que comenzaba a caer, sin importar que su hija la llamara para que jugase con ella, sin importarle nada. Se quedó quieta, dejó caer el rosario al suelo, silenció sus labios y se incorporó secando las lágrimas escarchadas de sus mejillas. De entre los árboles apareció un hombre, alto, mustio y cabizbajo que se acercaba con paso firme y continuado.
- Buenas tardes señora, soy el Coronel Carvajal, espero no ser inconveniente, pero necesito hablar con usted. Su esposo, el oficial Montenegro, ha muerto en batalla, cumpliendo con su deber, lo lamento.
- ¡Hasta luego, Coronel!- Dijo Helena antes de entrar a su casa y cerrar la puerta tras de sí. Se dirigió al cuarto donde esperaba expectante la niña en su cama. La besó y alzó en sus brazos.
- Era papá que vino a preguntar por ti, dijo que te ama y no pudo pasar porque tenía prisa.
- ¿Cuándo volverá mamá? Lo extraño mucho, quiero que venga a jugar al té conmigo.
- Claudette, mi niña, papá no volverá, pues la guerra se ha desatado en nuestra ventana.- Se acercó cuidadosa a los vidrios y tras pasar su mano en uno de ellos, hizo mirar a la pequeña criatura, mientras se acercaban las tropas a las que algún día perteneció Marco.

ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER


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Tu Arcano del dia

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