jueves, 14 de junio de 2012

ALGO ANDA MAL


Siento que algo está mal, que debería doler el fracaso y que yo no tendría que quedarme aquí lamentándome por algo que jamás vio la luz del día porque no quise pelear por ello. Siento que en cualquier momento vendrán por mí los verdugos del demonio a cobrar la parte de lo que les corresponde de mi alma porque saben de mis tratos con el cola ‘e flecha de cuando era más joven y desprovista de carácter. Siento que la noche está demasiado calma para que esto sea sano y natural, tanto silencio me perturba y dejan  que mis pensamientos vuelen siguiendo a los flujos de mis emociones maliciosas a un callejón sin salida. Algo no esta bien… ¿será que en algún momento perdí de vista tus ojos maravillosos y alguna ramera me los robó? ¿Te volveré a ver? ¿No debería dolor el hecho de que no te encuentres aquí conmigo como en un comienzo imaginé? ¿Qué me está pasando? Porque desde un tiempo a esta parte me he vuelto creyente de mis anhelos, esperanzas que no sabía que aún poseía por tanto tiempo tenerlas olvidadas en donde no hay alcance.
Comienzo a creer que pronto se acabaran mis fracasos, que volveré a reír sin darme cuenta de mi inconciencia, que tú, pequeño príncipe, pasaras al olvido porque ahora es un Rey el que viene por la Cenicienta, no un niño perdido con aires de galán. Empiezo a creer que todo lo que alguna vez se concibió entre las miles de noches con insomnio, será destino para mí, pronto, presto y violá....


ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

martes, 5 de junio de 2012

Y SI HAY QUE EMPEZAR DE NUEVO


Y si hay que empezar de nuevo la búsqueda incesante de un motivo propicio para mis desquites, yo me retiro del juego para siempre porque ya no tengo las mismas fuerzas que alguna vez se arraigaron en mis entrañas, ya no hay tiempo , corazón mío, porque hay tanto qué hacer, tanta fatiga que mis días se extinguen poco antes del amanecer y veo como la bruma cubre la cuidad con vaticinios de fracasos escondidos en lo gris de las nubes calando hondo en mis huesos, extrayendo de a poco la vitalidad de la que presumo. Se me escapan los anhelos y contenlo un futuro incierto, solo y falto de cariño lascivo.
Si hay que empezar de nuevo con la parafernalia extremista de conquistas que sin importar lo que haga, terminan puntuales en nada, en vacío y Chardonnay, yo te digo adiós Cupido insidioso, porque ya no puede pelear más por lo que nunca ostentaré. Me cansé de las confabulaciones fraudulentas que interpones en mi camino por causa desconocida y desde ahora en adelante, ya no miraré a los cielos suplicando abolición de mis pecados porque sé que no me escuchan, así como ya no rezaré más por encontrar a ese galán que nadie me prometió, porque en el lugar preciso donde debía ir escrito un final feliz para mí, el papel se rompió o lo rompieron a propósito. Ya no puedo, porque me hace daño la sapiencia  concurrente de lo que me espera… una vez que se observa el futuro, se cambia, justamente por eso, porque ya lo has visto. Por esta razón yo reniego de lo que sé y que el resto ignora. Me declaro ciega, sorda y muda si me preguntan si alguna vez supe si alguien sin nombre se cruzaría en mi destino. Lo niego porque es la única forma en que puedo acallar a los fantasmas que me persiguen desde la cuña. Son ellos los que me cuentan lo que se viene en un par de horas adelante. Los expulso y cierro la puerta con llave, porque si hay que empezar de nuevo, lo haré por última vez, pero sin y aquí juro, proveerme de armamento de guerra, así que ven y ataca cuando duerma porque ahí soy más débil y ya no abra ni un alma que vigile mi somnolencia y detenga tus planes militares en mi contra, maldito Eros, vengador de lo que te arrebataron y dejaron en mis ojos. Ya no soy nadie, ni rival ni amiga, solo puntos suspensivos donde antes martillaba cada silaba de mi nombre… ya no soy nada.
Si he de comenzar de nuevo, pido piedad, expiación y os ruedo el perdón por lo que ha visto y le robé a los Ángeles…limpieza y paz al caer la noche, descanso y utopías para esta pobre muchacha con manos firmes y silueta intimidante…
Si he de comenzar de nuevo… has de cuentas que no me conoces y que si te he visto, no me acuerdo, quizás así nos perdonen a  ambos… 


ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER

TE DESVANECES


Y así como el humo que expelo y se desvanece en arabescos hermoso tú te me escapas de las manos antes de poder atraparte… Desapareces entre la gente que siempre está de transito y ni siquiera te dignas a mirar lo que estas dejando atrás, a la mejor de las mortales enamorada de un bribón por el que regalan el mundo a cambio de su cabeza puesta en una lanza de plata.
Te alejas impertérrito, cabizbajo porque la culpa te corroe al saberte causal de mutilamiento desmedido de un corazón tierno y te re ríes al verlo sangrar porque ya lagrimas no le quedan para llorarlas por ti, sin embargo sigues caminando en dirección  opuesta a mis pies, embelezado con los giros carroñeros de una falda falta de disciplina en lo que solamente yo conozco y que ya no te podré enseñar.
Vete si quieres, pero si lo haces ten en claro que aquí no puedes volver aunque trates de derribar los muros que alzare orgullosos a penas emprendas la partida fuera de mis territorios donde podía protegerte bajo el amparo del poder que implica llevar un nombre como el mío por carga.
Desde ahora en adelante, pequeño volátil, estarás solo sin nadie que cuide de tus sueños cuando los fantasmas que comando arremetan en tu contra por despecho, por haberlos engatusado utilizando el resplandor de tu ojos cenicientos que eran luz en tiempos de tinieblas, te arrepentirás, volverás, todos lo hacen, lo sé, porque faltare y en la mitad de la nada mi nombre se hará gigante y resonante y lo escucharas hasta que revienten tus oídos, como maldición antigua que sobre tus hombros se posará, hasta el día en que mueras, pidiendo entre lamentos la expiación de tus pecados, mas será tarde, y yo ya me habré ido lejos, donde tu no me puedas encontrar, ni los ojos de océano que tanto adoré desde el  momento precoz en que los vi a la distancia graciosa de unos cuantos pasos en el colapso inminente de la civilización.
Por eso, yo le expulso, hijo de los demonios fríos. Te condeno al olvido y a ser comida de los buitres, que nadie se apiade de ti, que en los cielos ya no escuchen tus plegarias, y que en el inframundo te reciban con los brazos abiertos. Te condeno, por traidor, por cobarde por volátil y por mero. Yo, hija de Atenea, te condeno y en el campo de batalla nos volveremos a ver las caras, a ver si esta vez tienes el coraje de enfrentarme cuando ponga en tela de juicio tu honor frente a la corte. Te condeno demonio Rojo a morir solo. 


ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER 
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