martes, 27 de agosto de 2013

TRAICIÓN

¿Existe traición que se pueda perdonar? Yo, que renuncié al amor más grande que jamás tendré por preferir mi orgullo ¿Seré capaz de aguantar conservar una amistad que tomó posesión de algo que alguna vez fue mío y que por obediencia, le era inalcanzable? …
Debería echarme a llorar hasta inundar el continente, pero no, le doy consejos de cómo ser feliz con el hombre con el que yo, en su tiempo, fui feliz… ¿Seré racional en estos momentos? ¿Qué papel debo interpretar, el de mejor amiga de la amiga usurpadora o el de novia anterior de un gran romance? ¿Por qué Dios me pone estas pruebas cuando más necesito descanso en mi conciencia? Quizás esté soñando y lo que sé nunca ocurrió, pero esto ya lo había visto en sueños anteriores….
En secreto, siempre supe que tarde o temprano, robaría algo mío. Y pensar que yo la envidiaba ¿Pero de qué? ¡Si es ella la que anda persiguiendo mi despojos! Creo que apareció la catarsis al final. Esto explica el porqué de muchas cosas…
En una de esas, estaba ciega o me rehusaba a ver lo evidente porque miedo a la destrucción de mi entereza ¿Seré capaz de perdonar de corazón y seguir confiando en ella?  ¿Es una señal del destino para que tome cartas en el asunto y corte de raíz todo contacto? ¿Cómo fue capaz de ocultarme algo así? Es un insulto a mi inteligencia el pretender que yo no me daría cuenta, siendo que soy la única persona en el mundo, no ¡En el universo! A la que no le puede mentir. Pensar que la envidiaba…
Y él, que hasta hace pocos meses besaba mi boca, decide atar en las cercanías de mi cariño…
Si no soy capaz de perdonar mis propios errores, no es lógico que en estos momentos pase por alto una puñalada tan profunda… tal vez es una hemorragia interna y los niveles altos de catecolaminas en sangre no me permiten darme cuenta de que me estoy poniendo exangüe  hasta un punto peligroso, o ya perdí mis cabales, me operaron  de los nervios o puede ser que esa misma sapiencia previa de la inevitable traición me haga reaccionar así.
Pero insisto, si no perdoné al único hombre que he amado con locura y dolor terrible, ni a mí misma  por no hacerlo, pretendo absolver los errores de la persona en quién más confío.
Como sea la cuestión, necesitaba desahogarme y no dormir con la hiel condensándose en mi garganta… ya hace frío y no quiero seguir gastando horas de letargo exponiendo la presunta herida más grande que ha podido infringirme y que pese a todo, no duele, ni sangra o no soy consiente…
¿Perdonar? Difícil… si hay traición una vez, nadie garantiza que no exista de nuevo… En cualquier caso, perdonar es divino, y yo no soy ningún Dios.

ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER



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