lunes, 24 de marzo de 2014

EL DIABLO SABE POR VIEJO



Muy en el fondo sé que tengo que reaccionar,
Abrir los ojos, estirar los tendones y tragar,
Porque la  hiel comienza a hacer estragos,
Sé que es un sueño cruel y no quiero despertar.

Hay un dejo de sapiencia que me advierte porvenir:
Hay que pararse de nuevo y aprender a respirar,
Sin sentir el olor que emanaba de su cuello,
Porque se fue lejos, aunque aún sigue aquí.

Sé que ya no vendrán los amaneceres que tanto amé,
Porque ha caído la noche y no quiere partir,
Se oscureció el mundo, pues murieron las estrellas
 Y el sol está de luto por el rechazo de la luna.

Pero, así como tengo conciencia del término,
Todavía habita la esperanza traidora que me ata a él,
A sus labios y  a todo el poder de su nombre,
Por mucho que ya nada me pertenezca.

La maldición perpetua de una realidad onírica
Y un sueño cada vez más real y doloroso.
Eso de confundir los límites, es siempre peligroso,
Porque no hay certeza de dónde se dejaron los cabales.

¡Qué sea lo que tenga que ser, pero pronto!
Que se vaya donde no lo pueda encontrar,
Que se resquebraje mi piel por la sequía de caricias,
Pero, yo aquí me quedo, esperando poder despertar.

Habita el presentimiento canceroso de la posibilidad
Cada que veo parpadear esos ojos fulgurosos,
Aunque para mí son velo oscuro,
Pues el mundo es muy grande para reunirnos.

Pero sigue palpitando la esperanza,
Aferrada a la vida que nadie le ofreció,
Porque es muy pronto para arrancarla del pecho,
Y demasiado tarde para exiliarla de los pensamientos.

Quiero dejar de creer, sin embargo, hay milagros alrededor:
¡No puede ser azar la creación de esos ojos!
¡Tan divinos! ¡Tan perversos! ¡Tan humanos!
Que cuando me ven, soy un náufrago en medio de la tempestad.

Si ha de cambiar el destino, por favor que venga conmigo,
Porque estoy dispuesta a renegar del pasado, si lo quiere,
Pese a que es ese pasado el que me trajo a este callejón sin salida
Donde solo alumbra la majestuosidad de esos candiles.

Lo  sé, muy en el fondo, lo sé, mi amor,
Por eso espero a que arribe el alba y conciba un día,
Pues mis esperanzas, cual fénix, se levantan
Al saber que con ella, inevitablemente, te volveré a saludar.

Y si estoy tan segura, es que el diablo sabe por viejo,
Que cuando el universo conspira, no hay nada que hacer,
Y sé que conspira porque en tu sonrisa hay algo
Que insta a mi instinto a permanecer alerta

ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER.  


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