martes, 25 de marzo de 2014

EL FAMOSO DESEO.



Dime si hay algo que yo pueda hacer y lo haré,
Dime si es cierto que te aproximas lisonjero,
Y aquí me quedaré esperando a que llegues,
Pero ven pronto que el miedo me ahoga.

Dime si tú también buscas volver a verme,
Porque si te es difícil, dime y nos encontramos
Para ver si así coincidimos en un beso,
Porque créeme que es lo único que pido.

Dime porqué tengo el corazón roto por tus ojos,
Si todavía no tienes su potestad completa,
De hecho, pensaba que ya no me quedaba corazón,
Pero donde hay muerte, es inevitable la vida.

Pero si es desprecio, déjalo en desprecio,
No te reclamo, no te culpo, no te ato,
Aunque será la última vez que te escriba un verso,
Pese a que mis ojos se desaten en llanto.

ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER 


lunes, 24 de marzo de 2014

EL DIABLO SABE POR VIEJO



Muy en el fondo sé que tengo que reaccionar,
Abrir los ojos, estirar los tendones y tragar,
Porque la  hiel comienza a hacer estragos,
Sé que es un sueño cruel y no quiero despertar.

Hay un dejo de sapiencia que me advierte porvenir:
Hay que pararse de nuevo y aprender a respirar,
Sin sentir el olor que emanaba de su cuello,
Porque se fue lejos, aunque aún sigue aquí.

Sé que ya no vendrán los amaneceres que tanto amé,
Porque ha caído la noche y no quiere partir,
Se oscureció el mundo, pues murieron las estrellas
 Y el sol está de luto por el rechazo de la luna.

Pero, así como tengo conciencia del término,
Todavía habita la esperanza traidora que me ata a él,
A sus labios y  a todo el poder de su nombre,
Por mucho que ya nada me pertenezca.

La maldición perpetua de una realidad onírica
Y un sueño cada vez más real y doloroso.
Eso de confundir los límites, es siempre peligroso,
Porque no hay certeza de dónde se dejaron los cabales.

¡Qué sea lo que tenga que ser, pero pronto!
Que se vaya donde no lo pueda encontrar,
Que se resquebraje mi piel por la sequía de caricias,
Pero, yo aquí me quedo, esperando poder despertar.

Habita el presentimiento canceroso de la posibilidad
Cada que veo parpadear esos ojos fulgurosos,
Aunque para mí son velo oscuro,
Pues el mundo es muy grande para reunirnos.

Pero sigue palpitando la esperanza,
Aferrada a la vida que nadie le ofreció,
Porque es muy pronto para arrancarla del pecho,
Y demasiado tarde para exiliarla de los pensamientos.

Quiero dejar de creer, sin embargo, hay milagros alrededor:
¡No puede ser azar la creación de esos ojos!
¡Tan divinos! ¡Tan perversos! ¡Tan humanos!
Que cuando me ven, soy un náufrago en medio de la tempestad.

Si ha de cambiar el destino, por favor que venga conmigo,
Porque estoy dispuesta a renegar del pasado, si lo quiere,
Pese a que es ese pasado el que me trajo a este callejón sin salida
Donde solo alumbra la majestuosidad de esos candiles.

Lo  sé, muy en el fondo, lo sé, mi amor,
Por eso espero a que arribe el alba y conciba un día,
Pues mis esperanzas, cual fénix, se levantan
Al saber que con ella, inevitablemente, te volveré a saludar.

Y si estoy tan segura, es que el diablo sabe por viejo,
Que cuando el universo conspira, no hay nada que hacer,
Y sé que conspira porque en tu sonrisa hay algo
Que insta a mi instinto a permanecer alerta

ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER.  


miércoles, 12 de marzo de 2014

SI PUEDO ELEGIR





Si tengo algo que pedir, es un beso
Para así dejar de imaginar a qué saben
Y entender de una vez si los míos aún viven
O desilusionarme para siempre de mis fantasías.

Si tengo una noche, la quiero contigo,
Conversar hasta el cansancio y sentir frío
Para poder obligarme al refugio en tus brazos
Y completar con broche de oro la guardia del amanecer.

Si tengo que elegir un color, es el de tus ojos,
Porque ahí yace el misterio de los océanos
Y la furia de los cielos cuando llueve
Y por sobre todo, mis más grandes esperanzas.

Si tengo que escoger un lugar, que sea mi sillón
Para escondernos en los rincones donde nadie pueda molestarnos,
Apagar las luces y esperar a que el silencio se desdoble
Con los suspiros que emergen de  la nada.


Si hay algo que quiero, eres tú,
El problema que ahí radica, es que depende de ti,
Porque si lo quiero y lo tengo, soy feliz,
Pero si lo quiero y no es mío, así de simple, más le añoro.

Si hay algo que pueda hacer, dilo,
Porque no hay nada que no haría por una sonrisa tuya,
Pero dilo, porque sola no me atreveré jamás.
Esta maldita cobardía que me aleja de tus sueños, me destruye el corazón.

Si hay una hora, que sea al medio día,
Pues no hay sombras que opaquen mi contento,
Cuando por el final del pasillo veo aparecer tus secretos

Contando que si hay un objeto de deseo, soy yo.


ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER  

domingo, 2 de marzo de 2014

DESPERDICIO

Y se desperdicia:  el amor, el sueño, la juventud, esperando, siempre esperando por algo que vendrá, que nadie promete, pero que se vaticina, y en la muerte, con el cadáver aun tibio, ataca la desesperación al ver que el tiempo se desvaneció.
Y como yo desperdicié mi tiempo y tarde vengo a abrir los ojos, me doy cuenta que mi piel fue marcada con arrugas, que me robaron la belleza que nunca presumí, por ser ciega ante mi propia grandeza, y ahora que solo habita un fantasma carroñero de años mejores, es que me da miedo que haya desperdiciado mi juventud entre falsedad y espera.
Y si soy consciente, aunque tarde, qué sigo esperando si está claro que no existe, sea lo que sea que espero, por qué continuo estática mientras el reloj sigue avanzando y yo quieta, pese a que en mi dirección se aproxima una avalancha, pero no me muevo, porque quizás entre la nieve viene lo que tanto anhelo.

Siguen pasando los años, uno tras otro, sin falta, y mi posición en el espacio permanece invariable, tanto así que han aparecido raíces en mis pies y cadenas en mis manos, de igual forma, por tanto cansancio, producto de la vigilia que implica estar alerta para no dejar pasar eso que tanto espero, mis ojos no se han vuelto a abrir.  Sé que es de noche porque hay una hora en que el viento duerme y sé que se es de día porque el viento trae sombra. Sé que es verano pues mi piel, cual corteza, se descascara y sé que es invierno porque por una vez, cortan mis cadenas para echarlas al fuego, pero qué saco si sigo ciega.

Se desvanece mi belleza  y se diluyen las posibilidades de que llegue lo que espero y lo más cruel de todo es que lo entiendo aunque, todavía así, sigo desperdiciando la vida que me resta, apostando siempre las peores cartas porque aun no aprendo a jugar, apostando muy alto y pagando el precio de un corazón roto dejado  a la merced de esperanzas destrozadas hambrientas de redención.

Ya no sueño porque mis mejores escenarios los desperdicié con un actor barato y ladrón y porque descubrí que los sueños son maneras siniestras de vivir lo prohibido, haciendo que ese corazón hecho trizas, se reencarne en pasión y al abrir los ojos, solo exista destrucción y sufrimiento por ver que la cama sigue vacía, pese a que con mi llanto, se hay ahogado Dios.


ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER  
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