miércoles, 25 de marzo de 2009

¿capricho o cariño?


Ya había pasado un largo tiempo desde que sus caminos se juntaron, por cosas de la vida, por que se dio la ocasión, porque el vicio de ella, se convirtió en una excusa para que los asechos reojados del pobre que la seguía, le dieran una excusa para hablarle...

Era un mal momento: con las amigas colgadas del cuello de la muchacha todo el día....esas amigas controladoras que critican cada actuar, cada mirada que decidiera lanzar al vacío o hacia los ojos de alguien en especial. Llegaba el otoño, y la melancolía inundaba los pensamientos femeninos, al extremo de llorar por solo pensar en el caer de las hojas podridas en las copas arbóreas. Y él se acercó, tratando de llamar la atención como pudiera, ofreciéndole fuego, para que encendiera un par de cigarros que esperaban ser consumidos antes de que se acabase el as de luz que las nubes dejaron colarse hacía el suelo, mas ella, no reaccionaba. Continuaba pensando en los fantasmas de amores incompletos que la rondaban cada vez que sus pies tocaban suelo liceano: "malditos romances"- pensó Úrsula, cuando estiraba el brazo para devolver la caja de cerillos, mientras que fatigaba sus pulmones con el alquitrán hecho gas, de los cigarros.

Pasaron los días, las noches, las semanas, el tiempo y no habían vuelto a cruzar sus voces en una conversación que tuviera más de cinco palabras por cada uno de los interlocutores.

Las voces en la cabeza de la mujer, comenzaban a disiparse con la venida del sol en los cielos, extinguiéndolas y confinándolas a la parte empolvada de los recuerdos, al tiempo en que él empezaba a especular, a suponer que le sería imposible conquistarla, de que ella lo quisiera, sin jamás despegar su mirada del sendero que seguía caminando Úrzula hasta llegar a su sala. Octubre ya era completo.

Las veces que se topaban de frente y cuando era inevitable para salir huyendo por la vía opuesta, no superaban el numero de dedos que se tiene en las manos, y con eso, se terminaba la lista de "conversaciones" entre ambos. Sin embargo, Úrsula, ya sabía que era observada por Juan, desde antes de ese día que intercambiaron cerillos por una promesa de un beso efímero. Le agradaba, más de lo que debería, más de lo que se suponía normal para un conocimiento del otro, tan escaso. Nunca se atrevió a tomarlo del brazo y llevárselo a caminar.

Pasaba por su lado para ponerlo nervioso, acompañada siempre de las amigas controladoras, que nunca aprovaron la atracción que comenzaba a provocarse dentro del inconsciente de la mujer.

El año cambió, y los primeros meses ya se marchaban. Marzo concluía, mas los papeles se habían invertido... él ya no la miraba, ya no seguía sus pasos, ni se ponía nervioso cuando escuchaba el nombre: Úrsula. Ya no la quería, sin importar, que ahora, a falta de admiración, escasa de fantasía, y completamente libre de los fantasmas y de las amigas, ella, se había dado cuenta de que no era un capricho, que lo quería, y que lo había perdido, por mil y millones de razones, que ya no sirven para nada, salvo para percatarse de lo tonta que fue.

Pero....no se daría por vencida...¿Aún tenía posobilidades?....la respuesta yace en Juan.....



ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER
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