martes, 18 de octubre de 2016

ANTES QUE NADA




Yo, antes de arrepentirme, perdono tu cobardía. No todo el mundo persigue la felicidad, así como no todos le tememos a la muerte. Cada día converso con ella y a veces apostamos para ver cuál de las dos ganará un alma para sus reservas. Ella me cuenta sus males, sus victorias y desgracias.
Yo la odio por hacerte decidir entre la vida sin mí, pero vida al fin y al cabo, o la extinción de tu aliento secundario al veneno de mi amor.

Perdono tu marcha al otro lado del mundo para rehuirme, dejando tanto inconcluso, renunciando a tanto y decidiendo por ambos. Dejaste a oscuras el páramo, así que tuve que aprender a caminar a tientas, llenándome de moretones las piernas al caer, tocar fondo y levantarme luego, más fuerte. No cualquiera tiene tan buenos recuerdos de sus llagas. A mí me tocaron las mejores cicatrices, las que más dolieron y las que más enseñaron. Más suman que restan.

Perdono tu osadía al saludarme, porque con eso desataste el caos. ¿Nunca nadie te dijo que mostrar el cielo a un pecador es crueldad? Quizás en el infierno coincidamos, porque aquí, en la tierra, la antimateria está prohibida.

Perdono que me hayas tomado la mano a raíz de nada y mostrarme un camino sin bamboleos menesterosos.

Perdono las canciones susurrándome tu voz. No tienen culpa de contar la historia que pudo ser. Coincidencias de desdichas, espacio y nosotros. Nada más.

Perdono las risas ofrecidas al ocio y la flojera lastimosa que me obliga a pensar en ti. El tiempo debe rellenarse con algo y cuando se me cansan los ojos tras tanto leer, eres la excusa perfecta… Tus manos, mi piel…Un suspiro.

Perdono la pregunta “¿Podrías ser por un noche la luz que le hace falta a mi vida?” ¿Creías que lo había olvidado? ¡Mira, no me conoces! Perdono haberte respondido “Sí, podría” Perdono los silencios ulteriores y las lágrimas vinares atravesadas en mi garganta ahora, mientras canta Miguel Bosé a mi oído y alguien haba de “temas pendientes” en una conferencia de toxicología. “Posibles soluciones”…. Posibles soluciones… ¿Dónde nos encontramos a conversar? No se me ocurre otra posible solución.

Perdono el terrorismo de tus palabras a mis cuestiones. Son armas de defensa, lo entiendo. Cada cual se salva como puede, pero ya no intentes más. Aquí está mi existencia, haz con ella lo que quieras, por último dame un motivo para escribir porque ya me aburrí de contar la ausencia nacida al aferrarme a la posibilidad del azar.

Perdono la exhumación de tus restos a causa de mis nostalgias. Perdono amarte, odiarte, necesitarte y mandarte al carajo, llamándote con el pensamiento y quedarme ahí… Esperando.

Perdono no saber qué hacer con el nudo de frustraciones desatadas al pensar en el futuro prometido mientras tú estás lejos, yo aquí y nosotros… ¿Nosotros? ¡Já! ¡Nosotros! ¡Qué ilusa! Nosotros.
Fran: 0. Cupido: 1

No se puede ganar siempre… y eso también lo perdono.


ESCRITO POR: FRANCISCA KITTSTEINER  
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