miércoles, 31 de agosto de 2016

A QUIÉN CORRESPONDA. CARTA N°2

¿Cuándo volverás? Siguen pasando los años y el futuro que alguna vez imaginamos, no parece llegar ¿Cuándo volverás? Porque esta princesa permanece en la torre esperado el regreso de su caballero gallardo y de esperanzas poco le ven quedando. ¿Cuándo volverás? Que aquí te espero. Te sigo esperando con el corazón como ofrenda para que te decidas quedar. Te entrego mis escasas horas de sueño para velar el tuyo a cambio de verte a mi lado el resto de los años que aún tenemos por gastar, pero juntos, los dos, como debió ser desde un principio: tuya y mío.

Aquí, postro mis ilusiones a tus pies, porque si no las quieres, destrúyelas pronto y no vuelvas a hablarme, pero si las quieres, no las maltrates, pues llevan mucho tiempo guardadas solo para ti que ya casi les cuesta respirar. Las entrego a su dueño.  ¿Cuándo vendrás?

Las noches se hicieron tormentosas desde que no tuve tus manos entrelazadas con las mías para poder caminar sin rumbo por las calles de la cuidad. Son simplemente noches cargadas de frío y llenas de miedos al traerme entre susurros vaticinios sobre un final sin ti.  Son noches sin sueño y sueño sin dormir, como este amor sin dueño y el dueño que todavía no quiere venir. ¿Cuándo vendrás?
Esta vez, soy solo yo, sin boato ni opalescencia, sin todos los caminos pedregosos de mil porqués, sin escudos ni armas, ni batallón, solo yo la que pide que vuelvas ¡Qué vuelvas a reclamar lo que es tuyo! Conquista mis soberanías y sus colonias. Vuelve aunque sea para saber a qué sabe besarme y a qué se parece una caricia entregada con amor.
Descongela las sábanas del pasado y vivamos felices, esta vez, sin volvernos a separar.

Vuelve y te demostraré mi devoción por ti, porque los años han pasado, sin embargo, sigo con un amor sin envejecer, más maduro, condensado si se quiere, a fuego lento con lágrimas de felicidad por el tiempo compartido y de amargura tras verte partir. Un amor ya no tan joven, sin los prejuicios irracionales que se traen a cuestas cuando se tiene 16.
Vuelve porque te echo de menos y duele mucho no tener noticias de tu nombre.
Vuelve aunque sea para decirme adiós, pero no me dejes en suspenso la vida: arráncamela o déjame vivirla mirando tus ojos.  ¿Cuándo volverás?

Ven  y agita los mares de racionalidad que me atan a la cordura y con eso a la cobardía. Lancémonos al vacío y si hemos de morir que sea riendo: uno al lado del otro, beso contra beso, mi todo por tu todo, mis manos por tus días y mis días por tu sonrisa.
Dime si me extrañas, pues aquí las horas se detuvieron desde que tu sombra desapareció y tu ausencia cada vez pesa más. ¿Piensas en mí como antes? ¿Recuerdas las promesas que nos hicimos? Entonces ¡Por qué no has vuelto! ¿Cuándo vendrás?


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