viernes, 29 de agosto de 2008

NO SABES


No sabes lo que siento cada vez que en ti pienso, cuando vislumbro en tus ojos multicolores la oscuridad, convirtiéndome en presa tus encantos inmensos y en rehén de la embriaguez que causa tu confidelidad, aunque oculto tus engaños, en lo más hondo, de un mero recuerdo que se hace realidad.
No sabes lo que pasa en mi mente cada vez que en ti pienso, muero en vida, sintiendo el dolor que esto implica. Converso con Dios, mientras contraigo pacto secreto con el príncipe de las tinieblas.
Me atrevo a saltar desde el precipicio mas alto y mientras vuelo, la duda me aborda y siento miedo, miedo a caer y no en tus brazos, miedo al rechazo, a la incertidumbre del alba, miedo a mi, a ti y a nosotros, miedo a todo y al mismo tiempo, a la nada y al vacío.
No sabes lo que ocurre en mi cuerpo, cuando en ti pienso: toma voluntad propia, y mutila a la interior, mis ojos ven el último ocaso con la ilusión del mañana, mis manos tiemblan y se vuelven torpes, inútiles al escribir mis memorias y mis labios añoran uno de tus besos, tan calidos, tan llenos de ti, tan puros y llenos de deseo. Mis oídos se tornan traicioneros y me hacen escucharte en el murmullo de las hojas cobrizas del otoño. Mis pies están deseosos de correr a tu lado, vencer la distancia entre el cielo y el infierno, para encontrarte en el medio, en el territorio de los mortales...la tierra, esperando por tu ángel o demonio que seré yo. Mi corazón se vuelve marfil, frío al primer tacto, hermoso para quien lo aprecie y ardiente al descubrirlo.
No sabes lo que siento cada vez que me doy cuenta de lo distante y cercanía de nuestra relación de tenerte justo donde yo me encuentro y no saber tu nombre, de no saber de ti nada, excepto que existes, y que serás de otra, que no seré yo, que no te querrá como yo lo hice, como yo lo hago, y como seguiré haciéndolo.
No sabes, ni nunca lo harás, porque el temor me vence y no puedo, no me atrevo a alzar la voz, la mirada, para decirte que te adoro, desde el segundo en que vi, a lo lejos, entre la multitud, tus ojos escarlatas, dolientes que reflejan tus secretos en los míos.
Sé también, que nunca vendrás, pues perteneces a todos o a nadie, pero no vendrás, porque eres cobarde, débil de pensamiento y temeroso a la vida. No vendrás y yo no iré, pues es nuestro destino, nuestra opción, porque así será, queramos o no....



ESCRITO POR FRANCISCA KITTSTEINER
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