martes, 12 de agosto de 2008

todo me recuerda a ti



- Escucho una melodía, y copio su nombre para escribir mis nuevas líneas que llenaran el vacío de mi alma. dijo la mujer mientras secaba las lagrimas que corrían por sus mejillas incólumes.

-¡cómo odio esa canción! ¿Es acaso que el destino me reprocha mi decisión y me tortura con hacerme escuchar esos acordes donde quiera que voy? -Dijo el hombre a penas entró en la panadería.


Hace tres meses que ellos dejaron de escribir en los cuadernos un: NOSOTROS, y hace poco mas de un mes que ella dejó de pensar en qué había fallado, si es que lo había echo, o si fue error del otro. Hace poco más de una semana que él dejó de sentarse frente al teléfono tratando de encontrar valor en sus entrañas para marcar el número romántico quien fuere alguien más que una mujer.

Hace cuatro días ella lo vio pasar por entre la muchedumbre, supo que estaba ahí no porque sus ojos le hubiesen advertido, sino que sintió que una mirada penetrante atravesaba su espalda, calando sus huesos y anidando dentro del tuétano de su esqueleto frágil. No dijo una palabra, solo bajó la cabeza y siguió adelante. Creyó que estaba a salvo cuando ya lo había dejado atrás, pero al encontrárselo de frente, perdió el sentido del tiempo y no fue capaz de mover dedo alguno, solo se quedó quieta esperando alguna palabra, mas nada... solo silencio y gente que interrumpía las miradas de desconsuelo que se lanzaban ambos mientras se llenaba la atmosfera de amargura y deseos de correr a los brazos del contrario y perdonar todo lo que no se habían perdonado. Claro esta, el orgullo o solo la simple estupidez pudo más y ambos se perdieron entre la multitud, derramando las lagrimas escasas que aun yacían en los ojos secos ya, sin saber que en el mismo tiempo, el otro hacia lo mismo.

Hace dos días que él la vio entrando del brazo de otro a un café , sin enterarse de que ese otro era el hermano que no había alcanzado a conocer cuando estuvieron comprometidos o los unía una frase o algo. Se llenó el resto de corazón de ira, pensando en que ella ya lo había olvidado, siendo que si entró donde lo había hecho era para recordar los viejos tiempo que pasó con aquel celoso que no tuvo el coraje para acercarse a besarla como tantas veces quiso hacerlo, sino que se quedó quieto a los pies de la vitrina donde se exhibían los pasteles más coloridos del universo entero.

- si elige el de frambuesa, la mato- dijo él para sus adentros, acordándose que ese era el favorito de su amada. - si elige el de frambuesa entraré ahí, le arrebataré el café de las manos, la tomaré por la cintura y le haré estremecer cada célula de su cuerpo, cada centímetro cuadrado de su piel que es tan clara, tan suave, tan bella, tan...¡hombre contrólate, esto se acabó! ¡Entiende lo que tus ojos ven y márchate! Y así lo hizo, sin siquiera notar que la mujer lloraba por dentro por la mala decisión que había tomado.

Hace un día, que ella soñó con ese hipócrita, y no se lo ha contado a nadie aún, ni piensa hacerlo, es como su pecado original, o su secreto mejor guardado, al que se aferra cuando tiene miedo, o extraña el pasado. Si ella se atreviera a bajar las escaleras y a esperarlo en alguna de las calles que recorre todos los días, podría llorar tranquila, sin miedo a reproches de los demás que no entienden, simplemente no lo hacen. Pero no, decide callar, quedarse y pudrirse de a poco en esas cuatro paredes esperando por algo que la haga cambiar de opinión, algún gesto o algo del otro... mas nada.

Hace dos horas que él encontró una de las miles de cartas de la que fuera su mujer, una de las miles de cartas que tantas veces leyó sobre los pies de la cama para adivinar el futuro, sin saber que esa carta sería la que le abriera los ojos. El REENCUENTRO.

- ¿Por qué no me deja en paz?- pensó él- sigue con sus encantos seduciéndome con lo oculto, moviendo los hilos para hacerme sufrir. ¡Esa maldita bruja!....- y calló porque tuvo miedo de sus pensamientos.

Hace un minuto que ella pisó el suelo de la panadería, y él lo sabe, la distinguió de entre decenas por su taconear tan especial, como el danzar de las manecillas del reloj, "nadie como ella" pensó él.

Hace treinta segundos que ella descubrió el perfume de aquel en el aire y sus palpitaciones van tan rápidas que parecen un chillido constante, pero, que hace, se pregunta..... y solo esconde la cara bajo el rubor de sus mejillas.

Hace quince segundos él se dio cuenta de que la ama todavía, pero no reacciona.

Hace diez segundos comenzó a tocar la canción de ellos: "Tu me enseñaste a comprender y aceptar, que de amor nadie muere, que es fácil olvidar por eso quise refugiarme en él pero cierro los ojos y te siento en su piel Todo me recuerda a ti...tu sombra sigue aquí Cada paso que doy, cada historia de amor Todo, todo me recuerda a tí...Jamás te perdonaré que no pueda... arrancarte de mi.”


Hace cinco segundos que ella empezó a tararear la canción, sin darse cuenta que por la espalda se acercaba el hombre aquel, que le tocaba el hombro y la giraba con el cuidado propio al tratar con un ángel.


Hace un segundo que ella dejó de llorar y ahora ríe, porque pudo decir lo que tanto la afligía.

-¡te amo! -dijo ella- nunca me vuelvas a dejar....

-¡perdóname! -dijo él


Hace ya no hay tiempo que salieron abrazados con la canción en las entrañas, con destino hacia Dios sabe dónde.





P.S.: I'M SCARED!

ESCRITO POR FRANCISCA KITTSTEINER
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