sábado, 2 de agosto de 2008

querido invisible mudo:


Querido invisible mudo:

¡Cómo me alegro que esto se haya terminado! Dejar de sufrir por esta farsa de una vez y por todas, pero debo confesarte maldito desgraciado, que te deseo más que a la flor del jardín del vecino, que te odio menos que al pájaro que me despierta cada día a las cinco de la mañana, que elige justamente mi ventana para cantar y que te extrañaré muchísimo más de lo que jamás en mi miserable vida hubiera imaginado. Sin embargo, me alegro que esto se haya acabado y dejar libre al supuesto “amor” que se concibió cualquier día, en cualquier parte, a cualquier hora, en cualquier momento y que confundió lo que era el bien y el mal, el agua y el aceite, tú y yo.
¿Sabes? Yo seré feliz, y lo diré una y mil veces hasta que me aburra de esas palabras: “seré feliz” pero hay algo que me preocupa… ¿Lo serás tú? Solo el destino podrá decir quien es el ganador y quien el bufón de semejante acto. Una cosa te juro, no lloraré por ti, sino por todo lo que juntos vivimos, deseamos y pasamos. Por todo lo que no haremos, por todos los sentimientos que me hiciste descubrir cada vez que un beso tuyo moría en mi piel.
Reconozco que aún te amo y te deseo con todo el dolor que significa tener una espina en el dedo, en mi cuerpo que es tuyo. No he de decir que por siempre, porque es mentira, sino que siempre sabré que te perteneció, o hasta que mi memoria frágil olvide tu rostro, cualquier día, a cualquier hora, cuando nos topemos por la calle.
Sé que le vida nos encontrará de nuevo y borrará la distancia que hoy nos separa, a causa de que nunca y he de decir nunca será lo suficientemente buena como para jamás encontrar nuestros caminos de nuevo.

¡Te amo! Nunca lo dudes, pero será la última vez que lo sepas de mi parte, porque mis labios se sellaran para no pronunciar palabra alguna de lo que hasta hoy era el más desagradable sentimiento conocido por el hombre, o por cualquier ser existente en el universo.
¡Claro no es solo amor! Es una mezcla infinita y mortal de extraños placeres (el olor de tus pies después de caminar tardes enteras sobre las calles sucias de una cuidad contaminada), deseos (verte aparecer una tarde con comida china en vez de flores compradas en la tienda de la esquina), pasiones (observar como te divierte el rodar de una pelota con decenas de hombres detrás de ella), secretos (callar quién tomó el ultimo pedazo de chocolate de la nevera) y todo lo que conlleva a vivir cada experiencia nueva (discusiones y reencuentros).

¿Hacíamos buena pareja? ¡Por supuesto! Tú un metro más alto que yo, yo más organizada que tú, tú adicto a la literatura clásica, yo obsesionada con las operas sin sentido, tú con esa forma de ser tan característica… con los ojos intrigantes que ni tu mismo sabes cual es el color exacto, y que fue causal de miles de controversias ilógicas y ese cabello que si será hogar de arañas venenosas y todo tipo de alimañas, no tengo idea alguna. Yo loca por todo lo que sea dorado y tú daltónico que lo confundías con ¡naranjo! Incondicional a los juegos de niños, según tú una “niñería” Aun así te amo y nos soportamos el tiempo suficiente (gracias a Dios o quien sea).

Hablando en serio, y créelo es serio, por primera vez en la que fue nuestra historia, quién más que yo era la indicada para estar a tu lado, fui tu amante amiga, tu cómplice, en la que podías confiar incluso hasta el secreto más oscuro…sé que comiste ese chocolate…conmigo pasabas por las casas, tocabas los timbres y corríamos tomados de las manos como dos adolescentes con las hormonas alborotadas, ¿quién más lo hizo contigo sin decir nunca nada y aprobar todo con una sonrisa? Apuesto a que nadie, nunca y jamás

Si hubiera alguna cosa por hacer para impedir la separación, ten por seguro que no lo haría, no por cobardía, o porque ya no siento lo mismo, es solo que quiero que ambos seamos felices, el uno lejos del otro, como está escrito en nuestro destino, y creo que será lo mejor que podría pasarnos, para así despertar y saber que nos necesitamos o simplemente darnos cuenta que lo que nos unía no era tan fuerte como para mantenernos juntos.

Seré franca, como hasta ahora lo he sido, bien, la mayoría de las veces. ¡Te extrañaré! Pero no hay nada más que decir, solo te deseo lo mejor del mundo y mucho más, si se puede del universo y todos sus alrededores. Olvídame tan rápido como sea posible, para que recién en ese momento yo pueda borrar de mi memoria tu nombre despreciable, que de hoy en adelante será cambiado, me obligo a hacerlo, a “invisible mudo” si estuviste, tendré que saberlo, pero si no hay nadie, no serás nada… ¿Qué mejor nombre? Eso te da a entender lo que te estimo, que dejaré que me olvides antes para aliviarte la carga que significó soportar este sentimiento, mientras yo con un café en la mano, me siento a pensar en aquellas cosas imbéciles con las cuales cruzamos caminos, de quién fue la culpa, cuál fue el error, todas esas cosas, para entender cuál fue el fin inútil de esta relación. Me pregunto… ¿Cupido se habrá equivocado? Es lo más lógico que se me ocurre hasta este instante, entre lágrimas y ganas de correr a tus brazos y decirte cuanto te amo, al olor de tus pies, a la comida china con las flores, a la pelotita, al chocolate.

Ya es tarde con un beso (dulce o amargo, como quieras tú) y un abrazo (cuidado que puede tener un puñal) espero no volver a verte nunca (eso lo dice la razón que ya mató con una pistola al corazón y la cabeza es rehén de todos ellos) ¡TE AMO!
dedicado a un invisible mudo, que de invisible no tiene nada y me mudo menos....


ESCRITO POR FRANCISCA KITTSTEINER
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